domingo, 15 de marzo de 2015

Río arriba o río abajo


Hay dos maneras de recorrer el camino de la vida; yendo río abajo o yendo río arriba. La vida es como un río que fluye de manera natural hacía abajo hasta llegar al océano, sin embargo hay personas que deciden contrariar la vida y nadar río arriba. Estas personas se llaman a sí mismos “guerreros espirituales” porque todo su sendero se reduce a una lucha: luchan contra los deseos, contra sus impulsos sexuales, contra los apegos materiales, etc., etc.

Casi todas las enseñanzas religiosas que hay en el mundo pertenecen al sendero del río arriba. Pero luchando contra los deseos no se puede trascenderlos, así que en últimas, este es el sendero de la represión. La represión es un mecanismo de defensa del ego que hace que “enterremos” nuestros deseos en el inconsciente por medio de la voluntad. Los que practican esto creen haber derrotado a sus deseos, pero sólo los han guardado provisionalmente en el sótano de la mente llamado inconsciente. Estos deseos tarde o temprano aparecen de nuevo con más fuerza o se disfrazan para poder seguir actuando en la vida de las personas.

El sendero del río abajo es diferente. Aquí no hay represión, el individuo se deja llevar por sus deseos e impulsos y fluye con ellos. Para que esto sea efectivo hay que hacerlo con Consciencia. Si nos entregamos a nuestros deseos sumidos en la inconsciencia no obtendremos nada. Cuando hay Consciencia plena en lo que hacemos ocurre una transformación radical de adentro hacia afuera. Hacerlo Conscientemente es observar todo el proceso, observar los pensamientos, emociones y actos que se desencadenan cuando estamos satisfaciendo una necesidad. Cuando somos Observadores los comportamientos automáticos y robóticos pierden fuerza, pero esto requiere energía. Puede que nos perdamos en el proceso y olvidemos que somos el observador. No importa, lo intentaremos una y otra vez hasta lograrlo.

Esto es particularmente difícil –más no imposible- en lo que concierne a las adicciones. Las adicciones sólo nos atrapan porque son procesos inconscientes. Si lo hiciéramos conscientemente y sin ningún asomo de culpa o vergüenza, la adicción perdería su poder. Pero el mundo nos ha programado para vivir en función de la culpa y la vergüenza –de esa manera nos controlan los sacerdotes y los gobiernos. Sólo cuando trascendemos la culpa y la vergüenza podemos observar nuestros pensamientos y actos con total imparcialidad y entonces, podremos trascender los comportamientos adictivos y robóticos que nos atan al sufrimiento.

En la mitología griega se habla de Apolo y Dionisio. Apolo es el dios del ritual, el orden y la lucidez. Dionisio en cambio, nos lleva a fluir con el río siguiendo el curso de los impulsos y deseos. Si seguimos el sendero dionisiaco con Consciencia, podremos llegar a ver, comprender y soltar la raíz de nuestros apegos y adicciones de forma natural (cuando hablo de adicciones también me refiero a la adicción al sexo, al poder, al trabajo, a ser aceptado, etc.). Mientras sigamos el sendero de Apolo llegaremos a ser expertos en reprimir los impulsos, aprenderemos a hacer represas para frenar la corriente del río, pero eso no funciona para siempre. Cuando seguimos el sendero dionisiaco, las adicciones pierden fuerza y desaparecen por sí solas de forma natural.

Recuerda un sendero dionisiaco sin Consciencia es totalmente inútil. Sólo te absorberás más en el sufrimiento. Para mantener la Consciencia es necesario practicar y practicar. Un buen ejercicio que puede ayudarte es la Respiración Consciente -darte cuenta del aire que entra y del aire que sale- sólo dedicando varios minutos al día en esta práctica podrás desarrollar cada día la capacidad de observar sin identificarte con lo observado. Entonces podrás ir río abajo de manera Consciente, fluirás como el agua siguiendo su cauce, así que un día dejarás de ser río y te fundirás con el Océano, con la totalidad de la vida.


sábado, 7 de marzo de 2015

Ni buscar ni rechazar

Polaridades del "bien" y "mal" en la mente humana.
No busques convertirte en nada, ni siquiera en un sabio o un santo. Si quieres ser un santo, desarrollaras una santidad artificial; si quieres ser un sabio, desarrollarás una sabiduría artificial. Piensa en Sai Baba, él quería ser reconocido como un santo y tuvo que leer mucho y aprender trucos de magia para seducir a las multitudes. El verdadero santo es el santo natural, aquel que no pretende nada ni busca nada, aquel que se despoja de las capas del ego y muestra su verdadero ser desnudo.

No te opongas a nada. Cada vez que te opones a algo dentro de ti, ese algo que es reprimido en la consciencia[1] se hace más fuerte en el inconsciente, es la ley de la polaridad. Recordemos a Gandhi, él se opuso a la violencia –incluso creó el sendero de la no-violencia- y llegó a ser reconocido como un hombre pacifico. Pero mientras Gandhi rechazaba la violencia en su consciencia, la fortalecía en el inconsciente. Gandhi en verdad era un hombre muy violento, en su ashram era un dictador, era un tipo muy iracundo, aquel que no lo obedecía era seriamente castigado por medio del rechazo y la exclusión –una de las peores formas de violencia- es menos doloroso que te den una bofetada y no que te excluyan de una familia o grupo social. Gandhi no dejaba que sus hijos fueran a su escuela y uno de ellos escapó del ashram para ir a la escuela. Gandhi ordenó a su esposa y a toda su familia que no le hablaran nunca más ni lo aceptaran de nuevo en el grupo familiar. Eso es una forma de violencia muy tirana. No es violencia física, pero es violencia psicológica, que en la práctica es igual o peor.

Por lo tanto, no busques convertirte en nada ni te opongas a nada. El mejor camino es el de la Consciencia Plena. Toma Consciencia de tus deseos, obsérvalos plenamente mientras se desarrollan y estos perderán poder. Toma Consciencia de tu parte violenta y esta se transmutará en amor. Toma Consciencia de la parte tuya que necesita convertirse en santo para recibir reconocimiento, y entonces florecerá la humildad. Este es el camino natural, aquel en el que no existe lucha ni complacencia, solamente Consciencia.





[1] Para entender este blog hay que diferenciar la palabra “consciencia” (con minúscula), la cual se refiere al aspecto racional de la mente y la Consciencia con mayúscula, la cual se refiere al Observador que está más allá de la mente.

sábado, 28 de febrero de 2015

Tres maneras de ver la vida

Por Walter Velásquez


Básicamente, hay tres formas de afrontar la vida:

La primera es vivir en la inconsciencia total, cargando con las heridas del pasado y el temor hacía el futuro. De esta manera creamos una experiencia llena de sufrimiento constante. En este punto pensamos que somos víctimas de las circunstancias y que lo que nos sucede es culpa de los otros. Renegamos y nos quejamos constantemente por nuestro destino.

La segunda es cuando nos damos cuenta de que hemos creado nuestro sufrimiento y empezamos a buscar estrategias para cambiarlo desde afuera. Estando en este nivel utilizamos rituales, amuletos, frases positivas, visualizaciones, mapas del tesoro y muchas cosas más. En este punto creemos saber qué es lo que necesitamos y pedimos al Universo cosas, basados en las limitadas expectativas de la mente.

La tercera forma de afrontar la existencia se da cuando nos entregamos por completo al fluir de la Vida, aceptando plenamente lo que llega. Esto no significa que nos conformemos con nuestro estado actual y decidamos quedarnos allí, al contrario, aquí opera un cambio radical y profundo que se da desde adentro hacia afuera cuando aceptamos plenamente cada aspecto de nuestra personalidad y nuestra vida. Ya no nos creemos víctimas del destino ni le decimos al Universo qué es lo que nos “debe” dar.

En este punto creemos firmemente que el Universo tiene un plan perfecto para nosotros. Así que en vez de luchar para que la vida se adapte a nuestras expectativas humanas, nos entregamos a la vida y empezamos a fluir “Libres de ataduras, como una bruma arrastrada por el aire  nos dejamos llevar hasta donde nos quiera dejar el viento.”[1]  Cuando las cosas aparecen las aceptamos y las dejamos venir, cuando las cosas desaparecen las soltamos y las dejamos ir[2].

Esta es la entrega total, ya no hay un proyecto personal, ahora nos entregamos con fe al ritmo del Tao. Esto fue lo que nos enseñó Jesús cuando, orando en el huerto de Getsemaní antes de la crucifixión, dijo: “Si quieres, aparta de mí esta copa, pero que no se haga mi voluntad sino la Tuya”. A muchos les da miedo esta entrega porque creen que no se puede vivir la vida sin un plan y una meta. Pero cuando nos entregamos por completo al propósito de la Vida, todo fluye, todo llega y todo se va en el momento perfecto. Claro que debemos planear! Pero ya no nos atamos a que el desarrollo del plan se ajuste exactamente a nuestras expectativas. Entonces empezamos a experimentar una extraña sincronicidad donde cada cosa va cayendo en su lugar en el momento y lugar correcto. Pero esto sólo se logra cuando entendemos que también la adversidad y la crisis son la experiencia perfecta que necesitamos en ese momento.

Cada cual está en el nivel que le corresponde, pero nadie tiene el derecho de creer que está “más avanzado” que otros. Simplemente cada cual está en el lugar que le corresponde, por ello no debemos esforzarnos por cambiar a otros sino dedicarnos a cultivar la Consciencia del momento presente. Esa es la mejor clase de ayuda que podemos dar a otros ya que estaremos contagiando a los que nos rodean de la Presencia.



[1] Daigu Ryokan.
[2] Adaptación de un proverbio Zen que reza: “El maestro actúa sin hacer nada                                                  y enseña sin decir nada. Las cosas aparecen y él las deja Venir; Las cosas desaparecen y él las deja ir.”

martes, 17 de febrero de 2015

El "Boom" del pensamiento positivo


Hay personas que durante años han seguido el “Boom del pensamiento positivo”. Algunas de ellas han llevado esto al extremo hasta el punto de creer que solamente “deben” tener pensamientos y emociones “positivas”. Por lo tanto, se han convertido en expertos en negar y reprimir aquellas emociones que les resultan desplacientes como la tristeza, el dolor psicológico o el odio. Para poder esconder todas estas emociones, han creado una “coraza” muy fuerte, es decir, una máscara de persona “positiva”, que lo único que hace es esconder el funeral que llevan dentro. Lo contradictorio de querer vivir la vida en “positivo”, es que estas personas también se enferman tanto física como psicológicamente, lo cual quiere decir que esa actitud no es funcional.

Con esto no estoy invitando a las personas a tener pensamientos “negativos” ni a sumergirse en las emociones de abatimiento y tristeza. La invitación es, en primer lugar, a dejar de etiquetar nuestras emociones en términos de “positivo” y “negativo”, las emociones son emociones, nada más. Lo segundo es aprender a hacernos conscientes de nuestros estados emocionales, es decir, observar nuestros estados de ánimo y permitir que fluyan hacía la superficie. Cuando hacemos esto con Consciencia, las emociones dejarán de controlar nuestras vidas y serán similares a nubes que aparecen y se desvanecen rápidamente sin afectar nuestras vidas de forma significativa.


En vez que querer vivir de forma “positiva” o “negativa”, es mejor abrazar todas las emociones que emergen a la Consciencia y observarlas de forma ecuánime, es decir, sin etiquetarlas de ninguna forma. Cuando nos convertimos en el Observador, empezamos a vivir la vida de una forma más impersonal y ya no nos tomamos demasiado en serio las situaciones críticas de la vida o las opiniones de los demás acerca de nuestra persona.

lunes, 9 de febrero de 2015

La máscara

-¿De qué te vas a disfrazar hoy? 
- De mí mismo 
- Te costará encontrar una máscara 
- No, me costará quitarme todas las máscaras.



“Cada vez que me pongo una máscara, lo hago para tapar mi realidad fingiendo ser lo que no soy. Lo hago para atraer a la gente. Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados y alejo a los demás, debido a un estorbo: la máscara. 

Cada vez que me pongo una máscara lo hago para evitar que la gente vea mis debilidades. Luego descubro que como no ven mi humanidad, al no ver lo que soy, sólo ven la máscara. 

Cada vez que me pongo una máscara lo hago para evitar ofender a alguien y ser diplomático. Luego descubro que aquello que ofende a las personas con quienes quiero intimar, es la máscara. 

Cada vez que me pongo una máscara lo hago convencido que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la gran paradoja… Lo que más deseo lograr con mi máscara, es precisamente lo que impido con ella” 

Gilbert Brenson 

lunes, 2 de febrero de 2015

Religión y espiritualidad

"Cuando vivimos identificados con los pensamientos quedamos presa del ego. La autoobservación nos lleva a recordar que somos mucho más que eso, nos libera de la prisión de los pensamientos.

Incluso un pensamiento religioso es también una prisión. La mayoría de las personas viven sus religiones desde la mente y esta es programada por sus escrituras y ministros para reprimir los impulsos y repetir los rituales. Pero incluso cuando te identificas como alguien religioso, eso es otra máscara del ego. Una máscara más espiritual y bella por su puesto, pero al fin de cuentas máscara.

La palabra religión viene del latín re-ligare o unir de nuevo. Puesto que nunca hemos estado separados de nuestro Ser, que es el Todo, entonces no hay nada que sea necesario unir. Una palabra que me gusta más es “espiritualidad”. Pero muchos creen que solamente los buscadores de la verdad son espirituales. Se equivocan, también el borracho, el mendigo y el ladrón son espirituales. Todos ellos están viviendo las experiencias que necesitan para su Despertar. Todo es sagrado."



lunes, 26 de enero de 2015

¿Creer en Dios te hace mejor persona?

J. Krishnamurti
Yo no niego a Dios; sería una necedad hacer tal cosa. Sólo el hombre que no conoce la realidad gusta de palabras sin sentido. El hombre que dice que sabe, no sabe; el hombre que está viviendo la realidad de instante en instante no tiene medios de comunicar esa realidad.
La creencia es una negación de la verdad; la creencia obsta a la verdad; creer en Dios no es encontrar a Dios. Ni el creyente ni el incrédulo encontrarán a Dios; porque la realidad es lo desconocido, y vuestra creencia o no creencia en lo desconocido es una mera proyección de vosotros mismos y por lo tanto no es real. Yo sé que vosotros creéis, y que ello tiene muy poco significado en vuestra vida. Hay mucha gente que cree; millones de personas creen en Dios y hallan consuelo. En primer lugar, ¿por qué creéis? Creéis porque ello os brinda satisfacción, consuelo, esperanza, y decís que ello da sentido a la vida. Vuestra creencia, en realidad, tiene muy escasa significación, porque creéis y explotáis al prójimo, creéis y matáis, creéis en un Dios universal y os asesináis unos a otros. El hombre rico cree también en Dios; explota cruelmente a los demás, acumula dinero y luego edifica un templo o se hace filántropo.
Los hombres que arrojaron la bomba atómica sobre Hiroshima decían que Dios estaba con ellos; los que volaron de Inglaterra para destruir a Alemania decían que Dios era su copiloto. Los dictadores, los primeros ministros, los generales, los presidentes, todos hablan de Dios, tienen inmensa fe en Dios. ¿Y prestan ellos servicios, hacen más feliz la vida del hombre? Los hombres que dicen que creen en Dios han destruido la mitad del mundo, y el mundo está en una miseria completa. Por causa de la intolerancia religiosa, existen las divisiones de la gente en creyentes y no creyentes, divisiones que conducen a las guerras de religión. Ello indica cuán inclinada a la política es vuestra mente.
¿Es la creencia en Dios "un poderoso incentivo para un mejor vivir"? ¿Por qué deseáis un incentivo para mejor vivir? Vuestro incentivo, por cierto, tiene que ser vuestro propio deseo de vivir de un modo puro y sencillo, ¿no es así? Si esperáis algo de un incentivo, no os interesa el hacer la vida posible para todos sino tan sólo vuestro incentivo, que es diferente del mío; y nos pelearemos por el incentivo. Mas si vivimos felices juntos, no porque creamos en Dios sino porque somos seres humanos, entonces compartiremos enteramente los medios de producción a fin de producir cosas para todos. Por falta de inteligencia aceptamos la idea de una "super-inteligencia" a la que llamamos "Dios"; pero este "Dios", esta "super-inteligencia", no habrá de brindarnos una vida mejor. Lo que conduce a una vida mejor es la inteligencia más allá de lo que entendemos por esto; y no puede haber esta inteligencia si hay creencia, si hay divisiones de clase, si los medios de producción están en manos de unos pocos, si hay nacionalidades aisladas y gobiernos soberanos. Todo eso, evidentemente, indica falta de una verdadera inteligencia, y es la falta de esta inteligencia lo que impide un mejor vivir, no el no creer en Dios.


sábado, 17 de enero de 2015

Mecanismos de defensa del ego - Parte II: La Transferencia

La transferencia, otro de los mecanismos que mantienen viva la ilusión del ego, consiste básicamente en un error de percepción. En lugar de percibir un objeto tal como es, el individuo transfiere lo que recuerda de una percepción anterior sobre su experiencia actual. Un ejemplo de esto es la rosa. Desde niño has visto muchas rosas y has aprendido un cierto número de cosas sobre esta flor. Esto ha hecho que crees una imagen mental de la rosa la cual has almacenado en tu cerebro. De este modo, cuando observas una rosa en el aquí y ahora, no entras en contacto con esa flor única y exclusiva que se encuentra ante tu vista, sino que transfieres o superpones a esta, la imagen mental previamente almacenada. Con esto hace que te pierdas de ver la vida tal como es y lo único que observas es una proyección de tus propios recuerdos e imágenes mentales que has creado del mundo.

De este modo, la transferencia consiste en proyectar algo del pasado en el presente. Por ejemplo, si en el pasado tuviste una experiencia dolorosa con una mujer y ahora crees que todas las mujeres son iguales a esa, estás atrapado en la transferencia. Si de niño fuiste asaltado por una persona de una raza determinada y ahora miras con desconfianza a todos los miembros de esa raza, estás atrapado en el mecanismo de transferencia. También sucede cuando buscas una esposa o un esposo que se parezca a tu madre o padre, respectivamente. En este caso tan común, buscas transferir los elementos maternos o paternos en la pareja, lo cual da lugar a relaciones muy conflictivas ya que en lugar de aceptar a tu pareja tal como es, buscas afanosamente que se parezca al ideal que has creado en tu cabeza.

También ocurre que transferimos a Dios el carácter humano de un padre castigador y vengativo convirtiendo a Dios en un concepto mental carente de verdad. Otra forma de transferencia ocurre cuando, de manera inconsciente, somos atraídos por un líder político o religioso ya que transferimos en él o ella la imagen de un padre o una madre ideal. Esto puede llevarnos a caer en una relación dependiente con nuestro gurú o maestro lo cual termina aboliendo nuestra capacidad para Ser el Ser.

La raíz de muchos conflictos con nuestros jefes, profesores u otras figuras de autoridad es que transferimos en ellos elementos amados u odiados de nuestros propios padres. En el psicoanálisis, se habla de transferencia cuando el paciente proyecta a su padre o madre en el terapeuta, llegando a odiarlo o a enamorarse de este, de acuerdo al tipo de relación que haya tenido con sus progenitores.

Para liberarnos de la transferencia es necesario empezar a ver la realidad en el Aquí y Ahora tal como es, y libre de los recuerdos del pasado. Para profundizar más en este tema te invitamos a leer un artículo anterior donde hemos hablado al respecto.


sábado, 10 de enero de 2015

El Árbol de los deseos

Por Osho
Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio del paraíso, hay árboles que conceden los deseos. Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple no hay espacio alguno entre el deseo y su cumplimiento. El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre, entonces dijo: "¡Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de comida". E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el aire, una comida deliciosa. Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías. Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su hambre estuvo saciada, miró a su alrededor. Ahora se sentía satisfecho. Otro pensamiento surgió en él: "Si tan sólo pudiera tomar algo!" Y por ahora no hay ninguna prohibición en el paraíso, de modo que de inmediato apareció un vino estupendo. Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la sombra del árbol, comenzó a preguntarse: "Qué está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?" Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: "Seguro que me matan!" Y lo mataron. 

Esta es una antigua parábola, de inmensa significación. Tu mente es un árbol dador de deseos: pienses lo que pienses, tarde o temprano se verá cumplido. A veces, la brecha es tan grande que te olvidas por completo que lo deseaste, de modo que no puedes reconocer la fuente. Pero si observas profundamente, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo... Cada uno es aquí un mago. Cada uno está hilando y tejiendo un mundo mágico en torno de sí mismo... y luego es atrapado. La araña misma es atrapada en su propia tela. No hay nadie que te torture excepto tú mismo. Y cuando se comprende ésto, las cosas comienzan a cambiar. Entonces puedes modificarlo, transformar tu infierno en cielo; sólo se trata de pintarlo con una visión diferente... Toda la responsabilidad es tuya. Y entonces surge una nueva posibilidad: puedes dejar de crear el mundo. No hay necesidad de crear ni en el cielo ni en el infierno, no hay ninguna necesidad de crear nada. El creador puede descansar, jubilarse. Y la jubilación de la mente es la meditación.

martes, 6 de enero de 2015

No cambies

El siguiente poema de Anthony de Mello nos recuerda el gran poder de la aceptación. Muchas veces queremos cambiar a los demás y para ello les damos sermones y consejos. El único cambio que podemos generar de esta manera, es un cambio superficial que se da por represión. Pero cuando aceptamos al otro tal como es, esto puede ayudar a que la persona se acepte plenamente así misma, a continuación de esto se empieza a producir un cambio radical y duradero que surge desde lo profundo de su Ser.



Durante años fui un neurótico.
Era un ser angustiado deprimido y egoísta.
Todo el mundo insistía en decirme que cambiara.
No dejaban de recordarme lo neurótico que yo era.
Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y
deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.

Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que estaba.
También insistía en la necesidad de que yo cambiara.
También estaba de acuerdo y no podía sentirme.
Me sentía tan impotente y como atrapado.

Pero un día mi mejor amigo me dijo:

No cambies. Sigue siendo tal como eres.
En realidad no me importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte
”.

Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música:

No cambies. No cambies. No cambies…. Te quiero…

Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo.
Y, ¡oh maravilla! cambié.

Ahora sé que en realidad no podía cambiar hasta encontrar a alguien que me quisiera, prescindiendo de si cambiaba o dejaba de cambiar.




NO CAMBIES  (Anthony de Mello)

El siguiente poema de Anthony de Mello nos recuerda el gran poder de la aceptación. Muchas veces queremos cambiar a los demás y para ello les damos sermones y consejos. El único cambio que podemos generar de esta manera, es un cambio superficial que se da por represión. Pero cuando aceptamos al otro tal como es, esto puede ayudar a que la persona se acepte plenamente así misma, a continuación de esto se empieza a producir un cambio radical y duradero que surge desde lo profundo de su Ser.

Durante años fui un neurótico.
Era un ser angustiado deprimido y egoísta.
Todo el mundo insistía en decirme que cambiara.
No dejaban de recordarme lo neurótico que yo era.
Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y
deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.

Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que estaba.
También insistía en la necesidad de que yo cambiara.
También estaba de acuerdo y no podía sentirme.
Me sentía tan impotente y como atrapado.

Pero un día mi mejor amigo me dijo:

No cambies. Sigue siendo tal como eres.
En realidad no me importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte
”.

Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música:

No cambies. No cambies. No cambies…. Te quiero…

Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo.
Y, ¡oh maravilla! cambié.

Ahora sé que en realidad no podía cambiar hasta encontrar a alguien que me quisiera, prescindiendo de si cambiaba o dejaba de cambiar.


martes, 30 de diciembre de 2014

Mecanismos de defensa del ego - Parte I: La proyección

La proyección es un fenómeno mencionado por Freud que consiste en ver en otros aquello que rechazamos ver en nosotros. Cuando hablamos del tema de las polaridades mencionamos que cada vez que buscamos desarrollar algún tipo de virtud, le damos fuerza a su contrario en el inconsciente. Pues bien, la proyección es la forma inconsciente como lidiamos con la polaridad que queremos tener reprimida en la sombra.

Veamos algunos ejemplos: los homofóbicos suelen tener deseos homosexuales reprimidos y lidian con ellos rechazando en otros lo mismo que niegan dentro de sí. Los puritanos rechazan a las personas hedonistas porque así se enfrentan en otros a los deseos reprimidos que no quieren ver en ellos mismos. Llevando esto a un nivel personal, podemos ver que cada una de las personas que odiamos o que nos disgustan nos recuerda partes negadas o reprimidas de nosotros mismos. Cada persona que nos genera molestia es un espejo que refleja todo aquello que no queremos ver en nosotros.



Existe otra clase de proyección, la que se presenta cuando sentimos atracción hacía ciertas personas que hacen cosas que nosotros desearíamos hacer pero lo hemos reprimido. Conocí a un hombre que era un gran puritano, fue vegetariano una buena parte de su vida y se esforzaba al máximo por practicar la castidad. Sin embargo, este hombre admiraba a personajes hedonistas famosos. Recuerdo que él se divertía viendo los programas de televisión de Anthony Bourdain, un hombre que viaja por el mundo disfrutando de los placeres del vino y la comida. A mi amigo le encantaba Anthony ya que proyectaba en él sus deseos reprimidos, pero al mismo tiempo no se permitía ninguno de esos placeres para sí.

La fascinación de personas “normales” por personajes macabros o asesinos en serie también muestra como proyectan sus deseos inconscientes más ocultos. Estas personas jamás se atreverían a matar a nadie, pero gozan leyendo las noticias judiciales de los diarios porque allí pueden odiar –y secretamente amar- al asesino inconsciente que llevan dentro.

Pero la proyección no es algo malo, en realidad es una gran oportunidad que nos da el Universo. Cada vez que nos encontremos con personas por las cuales sentimos aversión u odio, en vez de buscar la causa de la emoción en el otro, observémonos a nosotros mismos, hagámonos conscientes de los pensamientos y emociones que surgen cuando nos encontramos con esta persona. De igual manera, si sientes fascinación por una estrella de rock o un actor de cine que hace cosas que crees jamás harías, aprovecha la oportunidad para darte cuenta de las emociones que emergen y conocerás más de ti mismo. Has esto sin juzgar lo que emerge como “bueno” o “malo” y de esta manera lo inconsciente se hará consciente y serás libre de los grilletes creados por ti mismo a través de la represión.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Being Conscious of the unconscious: A guide to spiritual self realization


“Ser Consciente de lo inconsciente”, la guía hacía la autorrealización espiritual, ahora en idioma inglés. 


Mucho se ha dicho sobre el Despertar Espiritual, pero este libro recoge y sintetiza las enseñanzas de Oriente y Occidente sobre este tema y las presenta de una forma práctica y sencilla de tal manera que las podamos aplicar naturalmente en nuestra vida cotidiana.


This book is a guide towards spiritual illumination in the Here and Now. In it you will learn how to free yourself from the ego net which fills your life with bitterness. After reading it you will no longer be the same person. Here you will find a series of practical tools, meditations and exercises which will help you to leave worries, depression and anxiety behind , in order to be happy Now. Start to enjoy life fully and find benediction which hides behind every situation. 


Why is it important to be conscious of the unconscious? Human beings are victims of programming and conditioning which is harbored deep in our mind. Even though we may want something, often the unconscious betrays us, sabotaging our own plans. Learn to empty your mind of trash and live life in a more natural and complete manner, free from the limitations of the human ego.





Comentarios de lectores en Amazon.com:


martes, 16 de diciembre de 2014

Las polaridades

En la cultura Occidental buscamos lo “bueno” mientras tratamos de alejarnos de lo “malo”. Pero lo uno no puede existir sin lo otro. Ambos son conceptos dualísticos que necesitan de su opuesto para existir. Si te pones de parte del “bien”, estás afirmando veladamente la existencia del “mal”; si decides ser “malo”, indirectamente le das poder a lo “bueno”. La palabra paz sólo cobra sentido al existir la palabra guerra, es decir que, sin la guerra la palabra paz es completamente  innecesaria. Sea que te pongas de parte de la paz o de la guerra, estarás afirmando su contrario, así es la dualidad.

¿Cómo funciona esto? La mente se divide en dos niveles: conciente e inconsciente. Jung decía que cuando uno conscientemente se identifica con una polaridad ignorando o rechazando la otra, el lado rechazado se auto-afirma en el inconsciente. Por ejemplo, si decides ser casto y puro, en el inconsciente acumularás deseos y fantasías sexuales muy fuertes. Si decides ser bondadoso, en el inconsciente afirmarás la dureza de corazón. Si decides ser santo, en el inconsciente afirmarás tu propio diablo interior (la sombra).

Esto contradice la mentalidad Occidental que motiva a las personas a buscar el bien y abandonar el mal. A pesar de esta creencia, vemos que la violencia y las violaciones sexuales son más fuertes donde esta mentalidad prevalece. Una cultura reprimida genera inconscientemente una contra-cultura desenfrenada. Sucedió en Estados Unidos con el Rock y en América latina con el Reggaetón, la juventud utilizó estos ritmos musicales como una rebelión inconsciente contra la represión sexual promulgada por los religiosos y puritanos.

Lo que afirmo es que si te pones de parte de lo “bueno” das poder a lo que llamas “malo”. Pero esto no quiere decir que apoyes lo “malo”, ya que sólo generarás nueva fricción entre los pares de opuestos. Lo que propongo es que te eleves por encima de lo “bueno” y lo “malo”, que trasciendas el nivel de la dualidad. Esto puede ser logrado cuando observas a tu mente, cuando eres consciente de los pensamientos y los miras sin juzgarlos como “buenos” o “malos”. Al desaparecer las etiquetas mentales de “bueno” y “malo” empiezas a actuar desde un nivel más profundo, el nivel de la Consciencia, allí no hay polaridades, no hay dualidad. Hacer esto es regresar a la inocencia de tu Ser, vivir la vida sin afectaciones o luchas internas.

Pero esto incluye un cambio de léxico. Palabras como “bueno” o “malo”, “agradable” o “desagradable”, “bonito” o “feo” deben ir desapareciendo poco a poco a medida que te das cuenta que solamente afirman la dualidad y alimentan el conflicto interior en lo conciente y lo inconsciente. Entonces las cosas son como son y no necesitas encasillarlas o etiquetarlas en términos de dualidad. Una flor es una flor, no es fea ni bonita. Una situación es una situación, no es agradable o desagradable. Un pensamiento es un pensamiento, no es bueno ni malo. Cuando haces esto penetras más profundamente en la vida y la experimentas de forma directa, sin ser afectado por las programaciones y etiquetas que el mundo te ha impuesto.



domingo, 30 de noviembre de 2014

Preceptos para una Vida Plena

Por Claudio Naranjo 


Les comparto los preceptos de Claudio Naranjo, psiquiatra chileno impulsor de la Gestalt, psicoterapia basada en el Aquí y Ahora:

1.   Vive Ahora. Preocúpate del presente antes que del pasado o del futuro.

2.   Vive Aquí. Ocúpate de lo que está presente antes de lo que está ausente.

3.   Deja de imaginar cosas. Experimenta lo real. 

4.   Deja de pensar en cosas innecesarias. En lugar de ello gusta y mira.

5.   Expresa en vez de manipular, explicar, justificar o juzgar.

6.   Entrégate a la desazón y al dolor de la misma manera en que te entregas al placer. No limites tu conciencia.

7.   No aceptes otros "debes" ni "deberías" más que los que tú te impongas. No adores a ídolo alguno.

8.   Asume plena responsabilidad por tus acciones, sentimientos y pensamientos.


9.   Acepta ser como eres.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El "Darse cuenta"

Por Jiddu Krishnamurti

Este vídeo resume en pocas palabras la experiencia total de "Darse cuenta", es decir, tomar consciencia de la realidad sin etiquetar lo que es.


sábado, 1 de noviembre de 2014

OVNIS y dioses ¿Arquetipos del Alma?


Cuando el hombre rechaza sus propias emociones y pensamientos estos no desaparecen sino que son reprimidos en el inconsciente. Pero está energía dinámica no puede continuar aprisionada por mucho tiempo, una de las maneras por medio de las cuales se libera es por medio de la proyección, es decir, proyectando hacía afuera lo que hay dentro.

En los antiguos dioses y demonios de la mitología vemos proyecciones del inconsciente colectivo que encarnaban tanto el lado “bueno” como oscuro de la mente. Por ejemplo, para los griegos, los dioses del Olimpo representaban aquello de sí mismos de lo que eran conscientes; mientras que los dioses subterráneos como Hades o Neptuno eran un símbolo de su sombra, la parte que no querían reconocer en ellos.

Lo interesante es que para los griegos, egipcios o hindúes, sus dioses eran reales, incluso muchas personas narraron haberlos avistado o haber recibido favores de ellos. El inconsciente colectivo posee una fuerza notable, capaz de hacer que “veamos” nuestras propias proyecciones de forma casi física.

En la mitología antigua se usa mucho el símbolo universal de lo esférico que en diferentes culturas es representado como un círculo, esfera o mándala. Esto representa la totalidad psíquica, el todo, la completitud, es decir, la totalidad de la conciencia y el inconsciente juntos. Es la unión de los opuestos aparentemente irreconciliables.

La psiquis, es decir pensamientos y emociones, es un aparato que no está completo. La psiquis se ha ido fragmentando a medida que negamos, reprimimos o rechazamos partes de nosotros mismos. De ahí que la humanidad se siente vacía y desolada, como si le faltara algo. Por lo tanto en la simbología Universal el círculo o la esfera siempre ha llamado la atención del hombre porque representa su propia psique en estado ideal, es decir, completa. De ahí que para Jung fue evidente ver en los Ovnis símbolos arquetípicos del alma, ya que son redondos o esféricos representando la necesidad inconsciente de completitud.

Según Jung: “el inconsciente tiene propiedades sobre las cuales la conciencia no tiene dominio”. La aparición de OVNIS en todas partes del mundo hace que este sea un fenómeno masivo que puede estar conectado con el miedo colectivo a la muerte o a la destrucción, que según los seguidores del fenómeno OVNI, podría devenir por medio de una invasión extraterrestre. La humanidad siempre ha permanecido presa del miedo a la destrucción por parte de agentes externos a la Tierra como son los dioses de la antigüedad, el Apocalipsis bíblico y más recientemente, la supuesta injerencia de fuerzas provenientes de otros mundos.

El fenómeno OVNI se ha ido transformando de acuerdo a los avances científicos. Al principio se creía que los extraterrestres provenían del lado oculto de la luna, que se suponía habitada. Cuando la NASA llegó a la luna demostrando que estaba deshabitada, los fanáticos de los OVNIS enseñaban que estos provenían del planeta Marte. Después de que las sondas enviadas al planeta rojo mostraran la ausencia de una civilización avanzada allí, los seguidores de los OVNIS afirmaron que estos provienen de galaxias o estrellas muy lejanas, con lo cual queda imposible contradecir sus afirmaciones.

El objetivo de este artículo no es en ningún momento afirmar o negar la existencia de los OVNIS sino mostrar su posible simbolismo desde el punto de vista del inconsciente colectivo de la humanidad. En la antigüedad, los conflictos internos de la psique eran proyectados por el inconsciente en la forma de dioses buenos y malos, ángeles y demonios, duendes y hadas. Poco a poco la ciencia ha ido destronando todas estas figuras mitológicas al demostrar que los poderes que se les había asignado pertenecen a fuerzas naturales del Universo.[1] Pero lo inconsciente busca la manera de expresarse, adaptándose a los tiempos y a la cultura del momento. Dado que estamos en una cultura tecnológica, los OVNIS aparecen como los nuevos dioses y ángeles, está vez influidos por la tecnología y la ciencia ficción de Hollywood.

Sean los OVNIS objetos reales o no, es innegable que fascinan a millones de personas. Tal vez porque sus “naves” que, vistas desde abajo, parecen círculos perfectos nos recuerdan con anhelo el momento que nuestras almas recuperen su completitud. Pero esto puede empezar a suceder ahora mismo, si somos valientes y arriesgados y nos atrevemos a empezar a aceptar las partes de nosotros que hemos rechazado o reprimido. Aceptarlas no significa permitir que nos dominen, sino hacernos conscientes de ellas para hacer uso de todo el potencial y energía que está allí reprimido. De esta manera alcanzaremos nuestra completitud y seremos en la Tierra, la esfera perfecta que hemos buscado en el cielo.


Bibliografía:
Carl Jung. Arquetipos e inconsciente colectivo. Editorial Paidós.
Carl Jung. El hombre y sus símbolos. Editorial Paidós.
Carl Jung. Sobre cosas que se ven en el cielo. Editorial Nilo-Mex.








[1] Aunque algunos movimientos de la nueva era han revivido un neo-paganismo en el cual han reactivado el culto a los antiguos dioses de las religiones primitivas.