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jueves, 8 de abril de 2021

Qué hacer cuando tu maestro te decepciona

Por Walter J. Velásquez

 

Los maestros espirituales alternativos

En la Tierra hay miles de millones de buscadores de la verdad. Algunos de ellos se han salido del molde de las regiones tradicionales. Se han ido, tal vez cansados de la hipocresía de muchos líderes religiosos que predican moralidad, pero en sus vidas privadas tienen comportamientos contrarios a sus propias enseñanzas. Un ejemplo de esto son los escándalos sexuales que han sacudido al mundo y en los que se han visto involucrados sacerdotes católicos, pastores cristianos, monjes budistas y  brahmanes de la antigua tradición india.

Muchos buscadores, al separase de las grandes religiones, han salido en busca de una espiritualidad que les de la respuesta que su iglesia no les ha podido dar. Es así como han terminado estudiando las enseñanzas de otro tipo de maestros a los que llamo alternativos. Me estoy refiriendo a aquellos que se oponen a crear una religión organizada en torno suyo y a establecer dogmas de fe. Un dogma es una creencia que debe ser aceptada ciegamente, sin que haya ninguna evidencia que permita verificar su realidad.

Entre los que llamo maestros alternativos existen muchos seres, pero quiero nombrar únicamente a aquellos cuya obra he conocido aunque sea parcialmente: J. Krishnamurti, Osho, Eckhart Tolle, Gangagi, Raphael, Francis Lucille, Adyashanti, Alan Watts, Jeff Foster, Anthony de Mello y Sergi Torres. Ellos no forman parte de ninguna organización que los aglutine. Lo único que tienen en común es su énfasis en lo que en inglés se conoce como Awareness, y que ha sido traducido al español como el Darse Cuenta o simplemente la Consciencia del momento presente.

Como puedes ver, entre los maestros alternativos no he nombrado a nadie perteneciente al movimiento de la Nueva Era. La razón de esto es que la Nueva Era es un paso intermedio entre las religiones tradicionales y la no dualidad. Yo mismo estuve en la Nueva Era por años y entiendo que comparada con las antiguas religiones, es un paso muy importante hacía el despertar. Sin embargo, no es el final del camino.

Dentro de algunos círculos se les conoce a estos maestros como neo-advaita debido a que hablan desde la no dualidad. Esta es una tendencia que afirma que nuestra naturaleza esencial es el Universo. No dualidad significa que no hay separación entre el hombre y Dios, o entre Dios y el Cosmos. En la no dualidad no hay necesidad de dogmas, rituales o iniciaciones. Lo único que se requiere es despertar a nuestra verdadera naturaleza. Una características de los maestros neo-advaita es que no pertenecen a ningún linaje oficial, ni están interesados en recibir discípulos de una manera formal.

Pero… ¿Qué pasa si te enteras que alguno de estos maestros ha tenido comportamientos contrarios a sus propias enseñanzas? ¿Cómo manejar el shock emocional que eso provoca? Esto fue lo que ocurrió con muchos estudiantes de Osho después de ver el documental de Netflix Wild Wild Country. Así que en esta serie de artículos exploraremos las vidas de algunos de estos maestros, poniendo sus enseñanzas en el contexto de los escándalos que los han rodeado.

 

El papel del maestro espiritual

Todos los maestros espirituales, al estar y moverse en este mundo, están sujetos a las limitaciones propias de la dualidad. Cuando hablo de dualidad, me refiero a la creencia de que estamos separados del todo, o a la idea de que Dios es un ente externo al Universo. La dualidad implica desconectarse del Aquí y Ahora, por lo tanto, conduce a estados de inconsciencia total o temporal.

Cuando una persona despierta entra en el estado de no-dualidad, lo cual quiere decir que deja de verse a sí mismo como un “yo” separado y se da cuenta de que su verdadera naturaleza es el Todo. Debido a su Compasión, algunos maestros despiertos adaptan su mensaje para que pueda ser comprendido por las personas que siguen atrapadas en la dualidad. Por ejemplo, cuando Buda realizó su iluminación se dio cuenta de que el “yo” era una ilusión creada por la mente. Sin embargo, para que la gente lo entendiera, seguía hablando en términos de “yo” y “tú”.  

El papel esencial del maestro espiritual es ser un facilitador para que sus estudiantes puedan realizar la verdad por ellos mismos. Un verdadero maestro no debería hacer que sus estudiantes generen dependencia hacía él. Más bien busca darles las herramientas para que estos puedan llegar a ser interdependientes.

La interdependencia implica realizar la verdad y poder seguir interactuando con el maestro y alimentándose de su sabiduría sin desarrollar una fe ciega. Para esto es necesario poner en práctica las enseñanzas y evidenciar si realmente funcionan. Es decir, que se permite dar cabida a la duda. Si un maestro no permite la duda, es posible que lo único que esté buscando son ovejas obedientes para su rebaño.

 

Cuando los estudiantes destruyen al maestro

El maestro espiritual sincero te quiere libre. Él no busca que seas un esclavo de sus enseñanzas sino que despiertes por ti mismo a la realidad. Sin embargo, todo maestro, estando en un cuerpo humano puede tener momentos en los cuales se des-identifica de la Consciencia y actúa desde el “yo”. Es por ello que los estudiantes deben estar alerta, para reconoces esos impasses. Un estudiante que desarrolla idolatría por su maestro no podrá reconocer esos puntos muertos.  

Krishnamurti decía que los discípulos destruyen a sus maestros y esto es muy cierto. Los seguidores se quieren sentir importantes, y para ello ponen a su maestro en un pedestal. El razonamiento es muy sencillo: si él maestro es importante eso los hace importantes a ellos. A continuación empiezan a darle un trato preferencial, digno de una persona “especial”. Si el maestro se llega a creer que él realmente es “especial”, puede empezar a identificarse con el “yo”, confundiéndolo con la Consciencia Cósmica.

Pero esto no debería resultar un problema para un estudiante serio. En primer lugar, si el estudiante está arraigado en su Consciencia, simplemente dejará de lado aquello que no le aporte nada, y tomará las enseñanzas de su maestro que le resulten nutritivas. A esto se llama discernimiento.

 

Tenemos el maestro que necesitamos

Cuando el buscador espiritual ha alcanzado cierta madurez comprende que lo que realmente importa es la Consciencia Cósmica. Su maestro simplemente es un vehículo para que dicha Consciencia se exprese, y el vehículo se puede equivocar. La perfección humana es un mito. Lo único perfecto es la Consciencia no dual.

El estudiante sincero nunca se sentirá defraudado cuando vea a su maestro equivocarse porque entiende perfectamente el absurdo de esperar encontrar la perfección humana en alguien. Ningún maestro te puede defraudar, porque el sentimiento de decepción se produce cuando tus expectativas no se cumplen. Y ningún maestro es responsable por las expectativas que pongas en él.

En un nivel más profundo, todo maestro es perfecto. Me refiero al hecho de que toda persona atrae a su vida los padres, hermanos, experiencias y maestros que necesita para aprender las lecciones que requiere su evolución. Por ejemplo, si alguien está bajo el control de un líder religioso manipulador y abusivo, esa experiencia extrema puede ayudarle a desarrollar la capacidad de ponerle fin a ese tipo de situaciones. Si aprende la lección, estará listo para seguir avanzando. Pero si no aprende nada, el Universo le repetirá la lección una y otra vez en la forma de maestros, jefes o parejas manipuladoras.

Años atrás tuve una líder espiritual muy controladora. Ella nos decía qué comer, qué libros leer o cuántos rituales hacer diariamente. Ese control muchas veces no era directo. A veces solamente buscaba la manera de hacernos sentir mal por no hacer las cosas que ella quería. Ocurrió algo que me permitió ver su gran ambición de control y me enfrenté a su autoridad. Al principio sentí miedo, y perdí muchos amigos por haber tomado esa decisión. Después de abandonar ese movimiento religioso me sentí empoderado y a partir de allí nunca más me sometí a la autoridad de alguien que quisiera manipularme. En ese momento veía esta persona como una falsa maestra. Pero ahora le agradezco inmensamente porque era justamente la maestra que yo necesitaba para aprender un par de lecciones y convertirme en alguien con mayor madurez espiritual.

Es probable que cualquiera de nosotros haya tenido maestros espirituales o parejas que han ejercido algún tipo de control, maltrato o manipulación en nuestras vidas. En vez de entrar a juzgar a esa persona, mi invitación  es mirar dentro de nosotros mismos para buscar qué hay en nuestro interior que hace que atraigamos este tipo de personas. Si queremos ver cambios afuera, primero hay que realizarlos dentro.

 

 Ver: La sombra de Krishnamurti


martes, 6 de enero de 2015

No cambies

El siguiente poema de Anthony de Mello nos recuerda el gran poder de la aceptación. Muchas veces queremos cambiar a los demás y para ello les damos sermones y consejos. El único cambio que podemos generar de esta manera, es un cambio superficial que se da por represión. Pero cuando aceptamos al otro tal como es, esto puede ayudar a que la persona se acepte plenamente así misma, a continuación de esto se empieza a producir un cambio radical y duradero que surge desde lo profundo de su Ser.



Durante años fui un neurótico.
Era un ser angustiado deprimido y egoísta.
Todo el mundo insistía en decirme que cambiara.
No dejaban de recordarme lo neurótico que yo era.
Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y
deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara.

Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que estaba.
También insistía en la necesidad de que yo cambiara.
También estaba de acuerdo y no podía sentirme.
Me sentía tan impotente y como atrapado.

Pero un día mi mejor amigo me dijo:

No cambies. Sigue siendo tal como eres.
En realidad no me importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte
”.

Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música:

No cambies. No cambies. No cambies…. Te quiero…

Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo.
Y, ¡oh maravilla! cambié.

Ahora sé que en realidad no podía cambiar hasta encontrar a alguien que me quisiera, prescindiendo de si cambiaba o dejaba de cambiar.


martes, 26 de agosto de 2014

Cómo saber si aún estás dormido

Por Anthony de Mello

Extracto de "La iluminación es la espiritualidad"

Despertarse es la espiritualidad, porque sólo despiertos podemos entrar en la verdad y descubrir qué lazos nos impiden la libertad. Esto es la iluminación. .

¿Y cómo sabré si estoy dormido? El estar despierto es cambiar tu corazón de piedra por uno que no se cierre a la Verdad.

Si estás doliéndote de tu pasado, es que estás dormido. El pasado está muerto y el que se duerme en el pasado está muerto, porque sólo el presente es vivo si tú estás despierto en él.

Metanoia quiere decir despertarse y no perderse la vida. Es vivenciar el presente. Para saber esto hay un criterio: ¿Tú sufres? Es que estás dormido. El sufrimiento no es real, sino una obra de tu mente. Si sufres es que estás dormido porque, en sí, el sufrimiento no existe, es un producto de tu sueño.


Si tienes problemas es que estás dormido. La vida no es problemática. Es el «yo» (la mente humana) el que crea los problemas. A ver si eres capaz de comprender que el sufrimiento, no está en la realidad, sino en ti. Tú pones los problemas.

El dolor existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor.  Es una lucha inútil como es inútil su resultado: el sufrimiento. No se puede luchar por lo que no existe.

No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el desasosiego, la congoja, el miedo, la inseguridad... Nada de esto existe sino en nuestra mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.






jueves, 7 de agosto de 2014

El cura hereje que descubrió la Clave de la Felicidad


¿Cuál fue el gran pecado que cometió el sacerdote Anthony de Mello para que la Congregación para la Doctrina de Fe, dirigida en ese entonces por el cardenal Ratzinger, condenara sus escritos y enseñanzas?

Anthony de Mello fue ante todo un revolucionario, a pesar de ser sacerdote nunca habló a favor de ninguna religión o doctrina, y el tema principal de sus conferencias era la iluminación espiritual, la cual era percibida por él como un evento que solamente podía alcanzarse en el Aquí y Ahora y no en un futuro lejano.

A propósito del viejo Tony, como sus amigos lo conocían, la Congregación para la Doctrina de la Fe (institución que siglos atrás se conocía como “La Santa Inquisición), denunció las herejías de este sacerdote hindú en una carta publicada el 24 de junio de 1998:
«Ya en ciertos pasajes de estas primeras obras, y cada vez más en publicaciones sucesivas, se advierte [en el P. De Mello] un alejamiento progresivo de los contenidos esenciales de la fe cristiana. El Autor sustituye la revelación acontecida en Cristo con una intuición de Dios sin forma ni imágenes, hasta llegar a hablar de Dios como de un vacío puro. Para ver a Dios haría solamente falta mirar directamente al mundo. Nada podría decirse sobre Dios… Este apofatismo radical lleva también a negar que la Biblia contenga afirmaciones válidas sobre Dios… Las religiones, incluido el Cristianismo, serían uno de los principales obstáculos para el descubrimiento de la verdad… El P. De Mello muestra estima por Jesús, del que se declara “discípulo”. Pero lo considera un maestro al lado de los demás… Cualquier credo o profesión de fe en Dios o en Cristo impedirían el acceso personal a la verdad. La Iglesia, haciendo de la palabra de Dios en la Escritura un ídolo, habría terminado por expulsar a Dios del templo. En consecuencia, la Iglesia habría perdido la autoridad para enseñar en nombre de Cristo. Con la presente Notificación, esta Congregación, a fin de tutelar el bien de los fieles, considera obligado declarar que las posiciones arriba expuestas son incompatibles con la fe católica y pueden causar grave daño».

En la página oficial de la Iglesia Católica, se hace una recopilación de frases de viejo Tony, la cuales escandalizan a cardenales y obispos por ser una grave herejía. Veamos algunas:

“En la Biblia se nos señala solamente el camino, como ocurre con las escrituras musulmanas, budistas, etc.”»

“Entra en la Iglesia o te arriesgas a condenarte eternamente… Una vez llegado a casa le dije a Dios: ¿Cómo soportas este género de cosas, Señor? ¿No ves que desde hace siglos te están dando mala fama? Dios respondió: yo no he organizado esta feria. Me avergonzaría incluso de visitarla”»
 «Toda religión concreta es un impedimento para llegar a la verdad»
 “Lo más bonito de Jesús es que se encontraba a gusto entre los pecadores, porque entendía que no era en nada mejor que ellos… la única diferencia entre Jesús y los pecadores era que él estaba despierto y ellos no”
 “La idea que la gente tiene de la eternidad es estúpida. Piensa que dura para siempre porque está fuera del tiempo. La vida eterna es ahora, está aquí”
“El mal no es más que ignorancia, falta de iluminación…”

“En realidad no existe ni el bien ni el mal en los hombres o en la naturaleza. Existe solamente una valoración mental impuesta a ésta o a aquella realidad”
 “No hay razón para el arrepentimiento de los pecados, ya que de lo único de que se trata es de despertarse al conocimiento de la realidad”
Si después de leer semejantes frases, todavía quieres saber algo más del viejo Tony, te invito a ver el vídeo: “Redescubrir la Vida” el cual resume su enseñanza y su experiencia. Este vídeo llegó a mi vida en una época oscura, cuando me atreví a cuestionar mis creencias y a mi líder religioso. Eso hizo que mis “amigos” dejaran de ser amigos y me consideraran un hereje que le había dado la espalda a “La única verdad de esta Tierra”. Sí… en un planeta de siete billones de habitantes nosotros, un pequeño grupo de 100 personas o menos, éramos los únicos que teníamos la razón. A pesar de eso decidí separarme del grupo y encontrar mi propio camino, encontrar la verdad por mi propio esfuerzo en vez de asimilar la verdad supuesta que todos en el grupo se tragaban sin masticar.

Al igual que el viejo Tony, para mis antiguos amigos me convertí en un rebelde. En medio de la depresión y la ansiedad que me generó la incertidumbre de enfrentarme a un mundo solo, sin la guía ni el apoyo de una congregación y sin la seguridad de una doctrina, llegó a mi este vídeo, el cual transformaría mi vida para siempre. Después de verlo ya nunca volví a conocer la tristeza. Ha habido momento de dolor, sí, pero el dolor y la tristeza son dos cosas distintas. El dolor es una experiencia que se vive en el presente y se marcha, mientras que la tristeza es un estado de sufrimiento psicológico que se alimenta del pasado y se proyecta hacía el futuro constantemente. El sufrimiento sigue existiendo, aunque la experiencia del dolor que le dio origen ya no esté. Vemos el vídeo:

domingo, 1 de junio de 2014

La competencia

Vivimos en un mundo donde, desde pequeños nos enseñan a ser competitivos. Pero esa necesidad de superar al otro, que surge del deseo del ego de prevalecer sobre el ego de los demás, tiene un alto costo: la fragmentación de la sociedad, lo cual es un aliciente inconsciente para el odio que se alimenta de la ilusión de control y superioridad.



Por Anthony de Mello. Tomado del libro: “¡Despierta! Charlas sobre la espiritualidad

(La competición) puede ser cruel si se basa en el odio a uno mismo y a los demás. La gente se siente bien sobre la base de que otros se sientan mal; usted gana derrotando a otro. ¿No es terrible? ¡Aceptado como obvio en un manicomio!

Un médico norteamericano escribió  sobre el efecto de la competición en su vida. Él asistió a una escuela de medicina en Suiza, en la cual había un grupo grande de norteamericanos. Cuenta que algunos de los estudiantes se conmocionaron cuando se dieron cuenta que no había calificaciones, no había premios, no había cuadro de honor, no había un primer o segundo puesto en la escuela. El estudiante aprobaba o no aprobaba. Dijo: "Algunos no podíamos aceptarlo. Nos volvimos casi paranoicos. Creíamos que tenía que haber algún truco". De manera que algunos se fueron para otra escuela.

Los que se quedaron descubrieron algo extraño que nunca habían encontrado en las universidades norteamericanas: Los estudiantes brillantes les ayudaban a los otros a aprobar, compartiendo con ellos sus apuntes. El hijo de este médico asiste a la escuela de medicina de los Estados Unidos y le cuenta que en el laboratorio, la gente frecuentemente altera el microscopio de manera que el siguiente estudiante demore tres o cuatro minutos en ajustarlo. Competición. Tienen que tener éxito, tienen que ser perfectos.

Y relata una bella historia, la cual dice él que es verdadera, pero que podría ser una hermosa parábola. Había una aldea en los Estados Unidos en donde la gente se reunía por la tarde a escuchar música. Tenían un  saxofonista, un tamborero y un violinista, la mayoría de ellos, personas de edad. Se reunían para estar juntos y para gozar de la música, aunque no la ejecutaban muy bien. De manera que se divertían, gozaban, hasta que un día decidieron conseguir un nuevo director que  tenía mucha ambición y mucha energía.


El nuevo director les dijo: "Amigos, tenemos que dar un concierto; tenemos que preparar  un concierto para la aldea". Luego, gradualmente, fue descartando a algunas de las personas que no tocaban muy bien, contrató algunos músicos profesionales, organizó la orquesta, y los nombres de todos aparecieron en el periódico. ¿No era maravilloso? De manera que decidieron mudarse a la gran ciudad y tocar allí. Pero algunos de los ancianos con lágrimas en los ojos, dijeron: "Era tan maravilloso en aquellos tiempos cuando hacíamos mal las cosas y gozábamos con ellas". De manera que la crueldad entró a su vida, pero nadie la reconoció como crueldad. ¡Miren cuán loca se ha vuelto la gente! 

sábado, 10 de mayo de 2014

El dictador que hay en ti

Dentro de cada uno de nosotros habita un dictador. Este pequeño tirano quiere controlar a los demás y busca que ellos piensen y actúen según sus designios. Pero el dictador no cree que él sea malo. Él cree que al hacer esto está salvando a los demás del sufrimiento...

Imagen de la película "El gran dictador" de Charles Chaplin (1940)

Por Anthony de Mello. Tomado del libro: “¡Despierta! Charlas sobre la espiritualidad!”

(Hay) una gran pregunta: ¿Hago algo para cambiarme a mí mismo?  ¡Le tengo una gran sorpresa, muchas buenas noticias! Usted no tiene que hacer nada. Cuanto más haga, peor será. Todo lo que tiene que hacer es comprender.

Piense en alguien con quien vive  o con quien trabaja y que no le parece agradable, que le causa sentimientos negativos. Veamos lo que sucede. Lo primero que usted necesita comprender es que el sentimiento negativo está en usted. Usted es el  responsable del sentimiento negativo, no la otra persona. Otra persona en su lugar estaría completamente calmada y a  sus anchas en presencia de esa persona; no se afectaría. Usted sí. Ahora comprenda otra cosa: usted está haciendo una exigencia. Usted espera algo de esta persona ¿entiende? Entonces dígale a esa persona. "Yo no tengo el derecho de exigirle nada a usted". Al decir eso, descartará su expectativa. "Yo no tengo derecho a exigirle nada a usted. Claro que me protegeré de las consecuencias de sus acciones o de su mal humor o de lo que sea, pero puede seguir adelante y ser lo que quiera ser. No tengo derecho a hacerle ninguna exigencia".

Mire lo que le sucede a usted cuando hace esto. Si encuentra resistencia para decirlo, cuánto  va a descubrir sobre usted mismo. Permita que el dictador que hay en usted salga a la luz. Usted pensaba que era un cordero, ¿verdad? Pero yo soy un tirano y usted es un tirano. Una pequeña variación de "yo soy un asno, usted es un asno".

Yo soy un dictador, usted es un dictador. Yo quiero organizarle su vida; quiero decirle exactamente cómo se espera que sea y cómo se espera que se comporte, y es mejor que usted se comporte como yo he decidido o me castigaré a mí mismo con sentimientos negativos. Recuerde lo que les dije: todos somos locos. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Aún eres prisionero?

Por Anthony de Mello


Un ex-convicto de un campo de concentración nazi  fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia.

“¿Has olvidado ya a los nazis?”
 Le preguntó a su amigo.

“Sí”, dijo este.

“Pues yo no. Aún sigo odiándolos con toda mi alma.”

Su amigo le dijo apaciblemente:

“Entonces, aún siguen teniéndote prisionero.”


Reflexión: Nuestros enemigos no son los que nos odian, sino aquellos a quienes nosotros odiamos

viernes, 14 de junio de 2013

El que calla no siempre otorga...

En la medida en que uno se preocupa por lo que otros puedan pensar de uno, automáticamente se convierte en su prisionero. Es muy sano estar abierto a la retroalimentación constructiva, pero los que se consideran tus enemigos no quieren retroalimentarte, quieren destruirte, por ello discutir con ellos es inútil. Su lucha dualística no es en contra de la mentira y a favor de la verdad, sino en contra de cualquier cosa que pueda ser una amenaza para la frágil seguridad de su ego, proporcionada por un sistema de creencias. 

Un autor anónimo dijo la siguiente frase: “El que calla no siempre otorga, es que no quiere discutir con idiotas”. Eso es muy cierto ¿Qué tipo de beneficio podrás encontrar en discutir con alguien que es prisionero de un sistema de creencias y que cree que posee la única verdad de esta tierra? Lo único que ganarás es perder tiempo y energía preciosos que puedes invertir en cosas más importantes.

Sin embargo, nunca hay que olvidar que la esencia de esa persona que discute es Dios, el Ser puro y perfecto. Así que puedes poner la atención en tu respiración y luego entrar en contacto con el Ser del otro. Es el ego quien discute y busca destruirte, pero recuerda, lo que es real en ti no puede ser dañado, así que si reaccionas ante el agravio del otro, es porque todavía estás identificado con tu ego, él es el único que se ofende. Por lo tanto, suéltalos y deja que sigan discutiendo, déjalos que hablen solos.

Beneficios y peligros de la religión

Anthony de Mello, siendo un sacerdote católico, expuso el peligro de la religión, que estriba en que lleva a las personas a quedarse atadas en el nivel de los rituales y las normas sin pasar al conocimiento directo de Dios. El problema no está en los Maestros como Buda, Jesús, Lao Tsé o muchos otros que enseñaron a los hombres a ser libres. El problema está en los “lobos rapaces” que convirtieron sus enseñanzas en doctrinas muertas creadas para controlar a las masas.

Pero Anthony demostró, que estando en el seno de una religión organizada como la católica, era posible lograr la iluminación. Sin embargo, ello le haría ganar poderosos enemigos y críticos en el seno de esta iglesia y de las iglesias cristianas en general. El ego no resiste ver brillar la luz del Ser en otro, por eso lo persigue tratando de destruirlo, pero lo que es Real no puede ser amenazado, por ello el iluminado sigue de largo dejando que los egos se enfrenten contra su propia sombra.

En todas las religiones hay gente buena y maravillosa que actúa de acuerdo al llamado de su corazón y practican la esencia de la espiritualidad: San Francisco de Asís, Santa Teresa de Ávila y millones más entre conocidos y desconocidos son testimonio viviente de ello. Pero, desafortunadamente lo que daña la religión es el fanatismo, que parte de creer que se tiene la única verdad –como si la verdad fuese algo que se pudiera controlar-, esto es una enfermedad mental que hace mucho daño a la humanidad. Aunque a veces puede ser divertido escucharlos, las mentes fanáticas pueden llegar a ser muy peligrosas, especialmente para ellas mismas.

Quiero compartir aquí algunas anotaciones de Anthony en su libro “Un minuto para el absurdo”. El libro está escrito en forma de historias basadas en un maestro imaginario que no es otra cosa que un símbolo del Ser. He aquí algunas historias divertidas del viejo Tony:


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Un día, el Maestro dio una conferencia sobre El peligro de la religión, en la que, entre otras cosas, afirmó que las personas religiosas emplean con demasiada facilidad a Dios para encubrir su propia pequeñez y egoísmo. Aquello provocó una enérgica réplica por parte de un centenar de dirigentes religiosos, que escribieron sendos artículos, con los que hicieron un libro, para refutar las palabras del Maestro. Cuando éste vio el libro, se sonrió y dijo: «Si lo que he dicho no es cierto, habría bastado con un solo artículo».

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«Ardo en deseos de encontrar algún tipo de fundamento sólido, de base firme, para mi vida. . .» «Míralo de esta manera», dijo el Maestro: « ¿Cuál es el fundamento sólido de la migración de las aves de un continente a otro? ¿O cuál es la base firme del flujo de los peces hacia el mar a través de los ríos?»

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Alguien preguntó al Maestro por qué se mostraba tan receloso respecto de la religión. ¿Acaso no era la religión lo mejor que tenía la humanidad? La respuesta del Maestro fue un tanto enigmática: «Lo mejor y lo peor: he ahí lo que se obtiene de la religión». « ¿Por qué lo peor'?» «Porque la mayoría de las personas saben la suficiente religión como para odiar, pero no la suficiente como para amar».

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Al igual que hiciera Jesús muchos siglos antes que él, el Maestro prevenía a la gente contra la religión, porque, si no se anda con cuidado, tiene el peligro de santificar la observancia ciega de la ley. Y él lo ilustraba del siguiente modo: Un oficial del ejército preguntó a unos reclutas por qué se empleaba la madera de nogal para fabricar las culatas de los rifles. «Porque tiene mayor resistencia», dijo uno. « iFalso!» «Porque tiene mayor elasticidad», dijo otro. « ¡Falso! » «Porque tiene más brillo que otras maderas. . .», aventuró un tercero. « ¡No seáis estúpidos!», dijo el oficial. « ¡Se emplea madera de nogal, porque así está estipulado en las Ordenanzas!»

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El Maestro se había propuesto destruir sistemáticamente toda doctrina, toda creencia y toda noción de la divinidad, porque estas cosas, originariamente pensadas para servir de puntos de referencia, se estaban tomando como auténticas descripciones. Y le gustaba citar el dicho oriental: «Cuando el sabio señala con el dedo a la luna, lo único que ve el idiota es el dedo».

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El Maestro no discutía con nadie, porque sabía que lo que el «discutidor» buscaba era la confirmación de sus creencias, no la Verdad. Y en cierta ocasión mostró del siguiente modo el valor que tiene una discusión: «Cuando cae al suelo una rebanada de pan, ¿dónde queda el lado untado de mantequilla: arriba o abajo?» «Abajo, naturalmente». «No señor; arriba». «Hagamos la prueba». Se untó de mantequilla por un lado una rebanada de pan, se arrojó al aire. . . y cayó con la mantequilla hacia arriba. «¡He ganado!». «Porque he cometido un error». «¿Qué error?». «Evidentemente, he untado el lado equivocado».

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«Una creencia religiosa», dijo el Maestro, «no es una afirmación de la Realidad, sino un indicio, una pista de algo que es un Misterio y que queda fuera del alcance del pensamiento humano. En suma, una creencia religiosa no es más que un dedo apuntando a la luna. Algunas personas religiosas nunca van más allá del estudio del dedo. Otras se dedican a chuparlo. Y otras usan el dedo para sacarse los ojos. Éstos son los fanáticos a quienes la religión ha dejado ciegos. En realidad, son poquísimas las personas religiosas lo bastante objetivas como para ver lo que el dedo está señalando. Y a estas personas, que han superado la creencia, se las considera blasfemas».

*****

Alarmado por la tendencia del Maestro a desacreditar toda afirmación de creencia en Dios, un discípulo exclamó: «¡Me he quedado sin nada a lo que aferrarme!». «Eso es lo que dice la cría cuando se ve forzada a dejar el nido», dijo el Maestro. Y más tarde diría: «¿Imagináis que voláis cuando os mantenéis cómodamente instalados en el nido de vuestras creencias? Eso no es volar. ¡Eso es batir las alas!».

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Preguntó el predicador santurrón: «¿Cuál es, a tu juicio, el mayor pecado del mundo?». «El de quien ve a los demás seres humanos como pecadores», respondió el Maestro.

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El Maestro sostenía que lo que todo el mundo tiene por verdadero es falso; por eso el «pionero» se encuentra siempre en absoluta minoría. Y decía: «Pensáis en la Verdad como si fuera una fórmula que podéis sacar de un libro. Pero la Verdad exige pagar el precio de la soledad. Si quieres seguir a la Verdad, has de aprender a caminar solo».

*****

«Estoy dispuesto a ir adonde sea en busca de la Verdad», dijo el fervoroso discípulo. El Maestro esbozó una pícara sonrisa. «¿Y cuándo vas a partir?», preguntó. «En cuanto me digas adonde debo ir». «Te sugiero que vayas en la dirección en la que apunta tu nariz». «Sí, pero ¿dónde debo detenerme?». «Donde tú quieras». «¿Y estará allí la Verdad?». «Sí. Justamente delante de tu nariz, mirando fijamente a esos ojos tuyos que son incapaces de ver».

*****

Un visitante trataba de explicar al Maestro cómo era su religión: «Nosotros creemos que somos el pueblo elegido de Dios». « ¿Y qué significa eso?», preguntó el Maestro. «Que Dios nos ha escogido entre todos los pueblos de la Tierra». «Creo poder adivinar», dijo el Maestro con su peculiar humor, «cuál fue, de entre todos los pueblos de la Tierra, el que hizo tal descubrimiento».


viernes, 31 de mayo de 2013

Desvelando el tabú del sexo

¿Alguna vez has estado en el baño de una escuela? ¿No te has preguntado por qué las paredes están llenas de dibujos sexuales y frases obscenas? ¿Te has preguntado alguna vez porqué en nuestra sociedad hay tantas personas promiscuas y adictas a la pornografía? El principal responsable de todas estas perversiones sexuales es la religión. Desde que inventaron el “pecado original”, nos han hecho creer que todo el que ha nacido producto de la unión sexual entre un hombre y una mujer es un pecador por naturaleza. Jesús, es considerado el Hijo de Dios porque supuestamente nació sin necesidad alguna de sexo, eso lo diferencia del resto de la humanidad --según la iglesia-- nacida del pecado.

El "pecado original".
¿Por qué la religión aborrece al sexo? Detrás de esto hay un odio y un rechazo a nuestro propio cuerpo, considerando “la carne” como un objeto de pecado. El odio hacía nuestro propio cuerpo se proyecta luego en odio a los demás, sumando los millones de personas reprimidas que hay en el mundo, podemos entender el origen de muchas de las guerras y conflictos violentos que ha habido en la historia.

La razón por la cual digo que la religión es la causante de las perversiones sexuales, es porque el niño que es azotado por tocarse sus genitales o regañado por ver a su hermanita pequeña mientras le cambian los pañales, crecerá con un sentido de culpabilidad hacía la sexualidad. Esa culpa, esa prohibición a mirar y a tocar, reprimirán su deseo sexual en el inconsciente para más tarde despertar como una adicción a la pornografía, al voyerismo o a cualquier otra parafilia.

La religión es la causante de los problemas relacionados con el sexo –incluyendo la frigidez y la impotencia- porque con la catequesis del pecado frente a nuestro propio cuerpo nos enseñan a rechazarnos a nosotros mismos. Los grupos indígenas donde los misioneros no han podido llegar, tienen una actitud natural hacía el sexo y nunca se escucha hablar de violaciones o abuso sexual. Pero en la medida en que la religión ha permeado a los indígenas americanos, los ha pervertido al relacionar el sexo con pecado y fastidio.
Algunos moralistas pueden pensar que estoy promoviendo la promiscuidad y el libertinaje sexual. Todo lo contrario, la promiscuidad y el libertinaje son el resultado de la represión, ya que –como si se tratara de una olla a presión con la válvula obstruida—la energía sexual reprimida busca salida de la forma más violenta y caótica.

Un niño que crezca en  una familia donde tocarse los órganos sexuales no sea motivo de escándalo por parte de sus padres y donde no haya pecado en ver la vagina de la hermana pequeña, será una persona sana, que no necesitará de la pornografía y no será presa de las perversiones sexuales que se observan en el reprimido.  Un niño al cual sus padres le respondan con naturalidad a una pregunta sobre el sexo, será más sano que un niño que vea a sus padres sonrojarse o hablar en voz baja de sexo como si se tratara de un gran crimen. Es el misterio y el secreto lo que hace al sexo más atractivo y lo que genera muchos de los comportamientos compulsivos frente a este.

Las estadísticas dicen que en Colombia, después de que la educación sexual se enseñó en los colegios, el número de embarazos en adolescentes pasó del 14% al 17%. El problema no está en la educación sexual como tal, lo que nunca pudo preverse es la forma en que reaccionarían estos jóvenes que habían crecido en hogares donde los padres evitaban hablar de sexo y donde la religión los había “educado” para reprimir sus deseos. Estos jóvenes eran una olla a presión que aprovechó la educación sexual como una válvula de escape para darse permiso de experimentar con sus deseos reprimidos. Pero eso no pasaría si nuestros niños recibieran una educación adecuada por parte de sus padres.

Los ritmos musicales sensuales que vemos hoy en día como el reggaetón y otros similares, son una forma mediante la cual los jóvenes expresan sus deseos sexuales inconscientes. Si no hubiera represión, los bailes de sexo explícito no serían necesarios. Esto lo evidenciamos porque en las culturas precolombinas donde la sexualidad es vista como algo natural, no se han encontrado este tipo de bailes que incluyen roce de genitales y expresión sexual directa.

La mayoría de las personas espirituales odian el sexo porque fueron reprimidos en su infancia. Muchos adoran a grandes maestros que fueron capaces de controlar su sexualidad. ¿Pero es que acaso el sexo entre un hombre y una mujeres que se aman sinceramente puede contener pecado? El pecado está en nuestra mente, no en el sexo. Conozco a muchos buscadores espirituales frustrados y neuróticos porque tienen el ideal del celibato, pero de cuando en cuando son presas de sus instintos sexuales y “caen”. La cantidad de culpa y desdicha que esto genera en ellos es enorme. Muchos creen que la lujuria o el deseo sexual desenfrenado es producto de los demonios o espíritus inmundos que los atormentan. Lo que no saben es que es su actitud de culpa, prohibición y pecado frente al sexo, lo que potencia el deseo sexual el cual emerge con la misma fuerza con la que ha sido reprimida.

Uno de los errores es considerar el sexo como algo más sagrado que otras actividades. Al considerarlo sagrado, estamos aumentando el tabú, el misterio y el mito alrededor de este, lo cual genera mayor curiosidad y culpa. Es más sano considerar al sexo como algo natural. Ahora, si consideramos al sexo sagrado, al igual que es sagrado comer, bañarse, caminar o respirar, entonces sí estoy de acuerdo con ello. Porque desde ese punto de vista Dios es todo y todo es sagrado. El problema está en considerar que ciertas actividades son más sagradas que otras, en ese momento se genera en la mente el tabú de lo prohibido y lo oculto.

Por otro lado, muchas de las personas que son adictas al sexo o promiscuas, sin saberlo, lo son como una forma inconsciente de rebelarse contra la educación moralista y llena de prohibiciones que recibieron desde niños. Ambos extremos: el odio al sexo y el libertinaje sexual, son formas diferentes de reaccionar a la represión. Ambos sufren porque no pueden encontrar en el sexo la plenitud y felicidad natural.  La persona promiscua, que tiene sexo sin amor, vive en la búsqueda de algo que llene su vacío interior, que no es otra cosa que la sensación de sentirse vacío, incompleto, separado de Dios. Por ello al Despertar y saber que la sensación de vacío y separación es una mentira, el sexo sin amor va perdiendo su “magia” y empezamos a buscar relaciones más íntimas y profundas donde el sexo no es el eje de la relación sino una parte tan importante como conversar con la pareja, cocinar o salir a caminar juntos.

El sexo no debería ser tan importante para las personas como lo es. Pero es la religión la que, al mostrarlo como algo oculto, pecaminoso y sucio, ha sembrado en el hombre y en la mujer una curiosidad innecesaria. Esto, sumado al sentimiento de culpa por experimentar con la sexualidad, hace que esta se convierta en la cosa más importante en la vida de muchas personas.

Para aquellos que han desarrollado adicción compulsiva por el sexo, la mejor forma de superarla es empezando por reconocer que este es algo natural, quitando así los tabúes y el morbo obsceno que se teje alrededor de este. Otro aspecto importante es tomar consciencia de esos deseos desenfrenados cuando aparezcan. Aquí no me refiero al deseo sexual normal, sino a las parafilias o perversiones que han sido creadas como producto de la represión. Cuando estas aparezcan podemos observarlas sin juzgarlas, sentir en qué parte del cuerpo se manifiestan, tomar consciencia de ellas como algo que está ahí, sin calificarlo como malo o bueno, simplemente está ahí. Al hacer esto, sabiendo que somos el Observador externo de aquella película, veremos cómo el deseo distorsionado desaparece, pierde su poder y su control sobre nuestra vida.

Mujer trobilandes.
El famoso antropólogo Bronisław Malinowski cuenta que no existía homosexualismo entre los trobilandeses hasta que los misioneros moralistas, escandalizados, separaron a los niños y a las niñas en dormitorios diferentes. También se observó que en ese grupo étnico no se presentaban casos de violaciones o delitos sexuales, esto ocurría al no haber represión alguna[1]. Pero en nuestra sociedad actual donde el sexo es asociado con culpa y pecado, los delitos sexuales son el pan de cada día. No podemos cambiar a la sociedad, pero si podemos cambiar nosotros y salvar a nuestro hijos de la neurosis adulta.

Como puede ver el lector, responsabilizo a la religión de todos los problemas relacionados con la sexualidad. Repruebo la religión más no la espiritualidad. En mi concepto la espiritualidad es una relación natural con la vida como la que enseñaron Jesús, Buda, krishna y muchos otros. En cambio la religión es un sistema de creencias creado por la mente para controlar la mente de los demás. Muchos asocian la palabra religión con re-ligare (unir de nuevo), pero en realidad no hay nada que la religión necesite unir porque ningún hombre y ninguna mujer han estado nunca separados de Dios. La separación es sólo un pensamiento creado por la mente.

Para cerrar este tema quiero compartirles una reflexión del sacerdote católico Anthony de Mello sobre el efecto de la religión sobre los pueblos:

A pesar de lo que les puedan decir los sabios, los sacerdotes y los teólogos, en el mundo hay personas que no tienen peleas, ni celos, ni conflictos, ni guerras, ni enemistades. ¡Ninguna de esas cosas! En mi país (India) existen, o, me da tristeza decirlo, existieron hasta hace poco. Yo tenía amigos jesuitas que vivían y trabajaban con personas que según me decían eran incapaces de robar o mentir. Una hermana me dijo que cuando ella fue al noreste de la india a trabajar con algunas tribus, la gente no cerraba, o guardaba nada con llave. Nunca se robaban nada y nunca decían mentiras - hasta que llegaron el gobierno y los misioneros.

En la India, conozco a un misionero muy conservador, un jesuita, quien asistió a uno de mis talleres. Mientras yo desarrollaba este tema durante dos días, él sufría. La segunda noche vino a buscarme y me dijo:
- Tony, no puedo explicarte cuanto sufro cuando te escucho.
-¿Por qué, Stan? - le pregunté
Me contestó:
- Tú estás reviviendo una pregunta que he reprimido durante veinticinco años, una horrible pregunta. Una y otra vez me he preguntado: ¿Habré corrompido a mi gente convirtiéndola al cristianismo? Este jesuita no era uno de esos progresistas, era ortodoxo. Devoto, piadoso, conservador. Pero sentía que corrompía a una gente feliz, amable, sencilla, sin malicia, convirtiéndola al cristianismo.[2]



[1] Alexander Sutherland Neill, Summerhill.
[2] Anthony de Mello, “¡Despierta! Charlas sobre la espiritualidad”.




[1] Alexander Sutherland Neill, Summerhill.
[2] Anthony de Mello, “¡Despierta! Charlas sobre la espiritualidad”.

domingo, 5 de mayo de 2013

Derribando los mitos


Esta charla fue dada el 5 de mayo de 2013 en la ciudad de Cartago (Colombia). En ella se tocan temas relacionados con los diversos mitos y símbolos inventados por la mente para poder llenar el vacío creado por su propia mentira de la separación entre el hombre y Dios. Veremos qué es el Alma y cómo esta ha sido interpretada en las diferentes culturas y religiones.


Ir al audio:

domingo, 21 de abril de 2013

Enciende tu fuego


“Hubo un hombre que inventó el arte de producir fuego. Tomó sus herramientas y fue a una tribu que residía en un lugar del norte en que hacía mucho frío, un frío cortante. Les enseño a los de la tribu a producir fuego. Ellos se interesaron muchísimo. Les enseño que el fuego era útil para varias cosas: para cocinar, para calentarse, etc. Ellos estaban muy agradecidos con él por haberles enseñado el arte de producir fuego. Pero antes de que pudieran expresar su gratitud, el hombre desapareció. A él no le interesaba el reconocimiento o la gratitud de la tribu; le interesaba el bienestar de ésta. Fue a otra tribu, en la cual también se dedicó a enseñarles el valor de su invento. Allí también la gente estaba interesada, un poquito demasiado interesada para la paz mental de sus sacerdotes, quienes empezaron a notar que este hombre congregaba multitudes mientras ellos perdían popularidad. De manera que decidieron eliminarlo. Lo envenenaron, lo crucificaron, díganlo como quieran. Pero temían que ahora la gente se volviera contra ellos, de manera que fueron prudentes, incluso astutos, ¿Saben que hicieron? Mandaron hacer un retrato del hombre y lo pusieron sobre el altar principal del templo. Enfrente del retrato pusieron los instrumentos del fuego, lo cual hicieron debidamente durante siglos. Siguieron la veneración y la adoración, pero no había fuego.”

Anthony de Mello


Esta historia nos recuerda lo que ha sucedido con todos los maestros que han venido a despertarnos a lo largo de la historia. Buda no necesitó budistas sino budas, Cristo no necesitaba cristianos sino cristos. Pero la religión organizada nos enseña a adorar a estos maestros en vez de enseñarnos a hacer lo que ellos hicieron. En la nueva era vemos también el culto a los maestros donde se les adora, se les invoca e incluso se les tiene en preciosos altares. Muchos líderes de la nueva era –al igual que los sacerdotes de la historia- quieren que adores el retrato del maestro y te vuelvas dependiente de él invocándolo para cada problema; pero lo que ellos no quieren es que enciendas el fuego que los maestros encendieron. 

Un proverbio zen dice: “No sigas a los hombres sabios del pasado, busca lo que ellos buscaron”. Al hacer esto estarás siendo fiel a los maestros porque ellos vinieron al mundo a liberarnos, no a volvernos dependientes de ellos mismos.

lunes, 1 de abril de 2013

Ver la realidad

Imagina un pájaro al cual le ponen el plumaje de otro pájaro. Por más vistoso que este sea, nunca crecerá, porque no le pertenece. Igual sucede con la sabiduría, cualquier conocimiento o teoría que adoptes es un plumaje prestado. La única sabiduría que es real, es la que realizas a través de la experiencia misma.

Existen numerosas sectas y religiones que llenan tu cabeza de teorías que nunca podrás comprobar si son ciertas o no. Ese tipo de conocimiento es un obstáculo que no te permite conocer la verdad. Cuando sigues la verdad de otro, solamente encontrarás lo que el otro quiere que encuentres, nada más.

Para conocer la verdad debes vaciar tu cabeza de toda clase de teorías o dogmas, ya que estas no dejan que la verdad penetre. Ves al mundo y lo interpretas basado en los condicionamientos y programaciones de la sociedad y la religión, por lo tanto no ves a mundo realmente por lo que es.

El objetivo de este Blog es mostrarte cómo conocer la verdad por ti mismo. En este Blog no hay dogmas o teorías acerca de la vida. Solamente te enseña a practicar la autoobservación[1] y la respiración consciente como medios para ver por ti mismo. Pero no debes aceptar nada de eso como una verdad, debes ponerlo en práctica y probar si realmente funciona. Yo no soy un gurú o una autoridad, solamente soy un facilitador que te muestra cómo acceder al océano infinito que llamamos Dios. 

La taza vacía
Según una vieja leyenda, un famoso guerrero, va de visita a la casa de un maestro Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios. Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.

Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té. Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.

Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa. El maestro le responde con tranquilidad "Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo? Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: "A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada"

Este cuento ilustra la actitud que se debe tener para aprender. Si lees este Blog comparando lo que aquí se expone con otras teorías o dogmas que has estudiado, no le sacarás el provecho. Únicamente cuando abandonas cualquier concepto –incluso lo que aquí se expone.- y te dedicas a la práctica de la autoobservación de forma sincera, podrás entrar al caudal del conocimiento interno. El único conocimiento valido que deberías aceptar en tu vida, es aquel que te llegue por medio de tu experiencia. Lo demás es simple cháchara.

Sin embargo, hay algo en la mente humana de las personas que no son serias en su búsqueda de la verdad, que hace que acepten cualquier teoría, --como las ideas locas y absurdas que hay en la mayoría de movimiento de la nueva era. Ese tipo de teorías son enseñanza mental, porque se almacenan en la mente. Esa es una actitud ciertamente infantil que sólo te llevará a permanecer atado al sufrimiento propio de la mente humana. La mente no te puede sacar del lío creado por ella misma. Hay que trascender el nivel de la mente y Ser el Ser para poder conocer la verdad que hay más allá de la mente.

El falso maestro, aquel que te quiere convertir en esclavo de su doctrina, jamás te permitirá libérate de sus teorías para ser realmente libre. Él necesita que seas su seguidor. El maestro sincero, se parece al que se describe en el siguiente cuento:

¿Para qué sirve un Maestro?, preguntó alguien.Y un discípulo respondió:
- Para enseñarte lo que siempre has sabido, para mostrarte lo que siempre has estado mirando.Y como la respuesta dejó perplejo al visitante, añadió el discípulo:
- Con sus pinturas, un artista me enseñó a ver la puesta del sol, con sus enseñanzas, el Maestro me ha enseñado a ver la realidad de cada momento.[2]






[2] El título de este cuento es “Ver la realidad”, su autor es Anthony de Mello.

miércoles, 13 de marzo de 2013

La fiesta en la iglesia


Creo que nunca me cansaré de citar a Anthony de Mello en este Blog. La humanidad todavía no ha llegado a comprender la verdadera estatura de este sacerdote católico. La humanidad aún no está lista para entender sus enseñanzas porque no quieren despertar. Tony fue una adelantado a su tiempo, él estaba a años luz de la época en que vivió. Recuerdo que cuando yo tenía 16 años una tía que es religiosa me prestó un libro del viejo Tony, se llamaba “El Canto de la rana”. Yo lo miré con desdén y no le presté atención. ¿Quieren saber por qué? En esa época yo era miembro adscrito a una secta que decía poseer la verdad más elevada de esta Tierra. Allí tenían una respuesta para cada pregunta y eso le fascinaba a mi mente preguntona. Pero en realidad todo eso era basura. Tony jamás dijo algo como que él tenía la verdad más elevada, él fue un hombre sencillo y sin pretensiones, pero este hombre había despertado y yo no lo pude ver en esa época. Bueno, sin más preámbulos, dejemos que Tony nos divierta con una de sus historias:



La fiesta en la iglesia, por Anthony de Mello

El peligro de lo que puede hacer la religión se ve muy bien en una historia que contó el Cardenal Martini, Arzobispo de Milán. La historia es sobre una pareja de italianos que se van a casar. Se habían puesto de acuerdo con el párroco para hacer una pequeña recepción en el atrio de la parroquia, frente a la iglesia. Pero llovió, y no se podía hacer la recepción, de modo que le dijeron al sacerdote: "¿Podríamos hacer la celebración en la iglesia?

Al padre no le entusiasmó hacer una recepción en la iglesia, pero ellos le dijeron: "Comeremos un poco de torta, cantaremos una canción, tomaremos un poquito de vino y nos iremos a casa". De manera que el padre aceptó. Pero como eran italianos amantes de la vida, tomaron un poco de vino, cantaron una canción, luego tomaron otro poquito de vino y cantaron más canciones, y a la media hora había una gran celebración en la iglesia. Y todos se estaban divirtiendo mucho. Pero el padre estaba tenso, paseándose de un lado para otro en la sacristía, preocupado por el ruido que estaban haciendo. El coadjutor entró y le dijo:
- Veo que usted está muy tenso.
- Por supuesto que estoy tenso. ¡Oiga el ruido que están haciendo, y en la casa de Dios! ¡Santo Dios!.
- Pero padre, realmente no tenían a dónde ir.
-¡Ya lo sé! Pero, ¿Por qué tienen que hacer tanto ruido?
- Bueno, no debemos olvidar que el mismo Jesús asistió una vez a una boda! ¿No es verdad, padre?
- Yo sé que Jesucristo asistió a un banquete de bodas. ¡No es necesario que usted me diga que Jesucristo asistió a un banquete de bodas! ¡Pero no estaba allí el santísimo sacramento!

Miren: A veces el Santísimo Sacramento es más importante que Jesucristo: Cuando el culto es más importante que el amor, cuando la iglesia es más importante que la vida, cuando Dios es más importante que el prójimo. Y así sigue. Ése es el peligro. En mi opinión, para esto era para lo que Jesús evidentemente nos llamaba: ¡Primero lo primero!

La persona es mucho más importante que el sábado. Hacer lo que le digo, convertirse en lo que estoy indicando, es mucho más importante que decir Señor, Señor. Pero a su mullah no le va a gustar oír eso, se lo aseguro. A sus sacerdotes no les va a gustar oír eso. Sin embargo, de eso es de lo que hemos estado hablando. De la espiritualidad. Del despertar. Como les dije, si quieren despertar es extremadamente importante hace lo que llamo "autoobservación". Sean conscientes de lo que dicen, sean conscientes de lo que hacen, sean conscientes de lo que piensan, sean conscientes en su manera de actuar. Sean conscientes del lugar de donde vienen, de cuáles son sus motivaciones. No vale la pena vivir una vida sin consciencia.