Mostrando entradas con la etiqueta ángeles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ángeles. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de mayo de 2013

Ángeles y la no-dualidad


Pregunta: Yo vengo de una tradición donde se invoca a los ángeles y a otros seres celestiales. La pregunta es: ¿existen realmente los ángeles, o son una creación de las religiones?

Respuesta: Te respondo con otra pregunta: ¿Existimos realmente “tú” y “yo”? La pregunta parece fácil de responder, al nivel de la mente es claro que existimos “tú” y “yo” como dos personas separadas. Pero si vamos a un nivel superior, que trascienda a la mente, veremos que “tú” y “yo” es sólo una ilusión porque lo único real es YO SOY. “tú” y “yo” es una percepción mental, pero detrás de los millones de formas o seres hay un solo Ser, una sola Consciencia.

Ahora, yendo al tema de los ángeles. La cuestión es la siguiente: ¿Existo “yo” como un ente diferente de un ser como, por ejemplo, el Arcángel Miguel? Desde la mente, la respuesta es sí. Pero desde el nivel del Ser –que es el nivel del cual surge este Blog- no hay un “yo” que está separado del Arcángel Miguel. Solamente existe YO SOY. Así que todos los ángeles, todas las personas, todo lo que existe es una manifestación de ese Gran YO SOY.  Solamente cuando vemos el universo desde el lente limitado de la mente es que percibimos todos estos seres como separados los unos de los otros. Desde la perspectiva del Ser tú mismo eres Dios, eres el Arcángel Miguel, eres Todo.

Al sentirte separado de Dios, entonces necesitas invocar a los ángeles como si fueran algo diferente de ti. Esto es absolutamente necesario para muchas personas, pero no es el final del camino. El despertar espiritual es darte cuenta de que eres YO SOY y que ese YO SOY es lo único Real en el Universo. Todo lo demás (nombres, formas, identidades) es tan solo pasajero.

Ahora quiero darte un ejemplo de esto. Para ello es necesario que vayamos al Antiguo Testamento, un libro que fue escrito dentro de la tradición judía, la cual es dualista, es decir, percibe al hombre como separado de Dios.

Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. (…) ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. (Éxodo Capítulo 3)

Como puedes notar en esta cita de las escrituras, primero se “se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego” y luego el ser que había en la zarza empieza a hablar como si fuera Dios mismo. ¿En qué momento dejó de ser el ángel y se convirtió en Dios? La respuesta es que Dios y el ángel son el mismo Ser. Todo depende cómo lo miro. Si uso los ojos de la mente veo al ángel –o muchos ángeles- si veo desde el Ser solamente veo a Dios cuya esencia es YO SOY.

Así que ante la pregunta: ¿existen los ángeles? Yo diría que sí existen, mientras estamos identificados con la mente. Cuando despertamos lo único que se percibe es YO SOY. Si te sientes separado de Dios, es válido invocar a los ángeles --yo también lo hacía mucho antes. En el momento en que descubrí que yo no estaba separado de Dios porque mi Ser es Dios, no volvía a sentir la necesidad de invocar al alguien por fuera de mí, ya que no concibo la posibilidad de que haya “alguien” externo a mí Ser, que es YO SOY. En ese YO SOY está todo lo que necesitamos, todo lo que somos, todo lo que es.

domingo, 5 de mayo de 2013

Derribando los mitos


Esta charla fue dada el 5 de mayo de 2013 en la ciudad de Cartago (Colombia). En ella se tocan temas relacionados con los diversos mitos y símbolos inventados por la mente para poder llenar el vacío creado por su propia mentira de la separación entre el hombre y Dios. Veremos qué es el Alma y cómo esta ha sido interpretada en las diferentes culturas y religiones.


Ir al audio:

lunes, 29 de abril de 2013

El poder de los arquetipos

Carl Gustav Jung

Una explicación de ciertos fenómenos psíquicos como la canalización o el exorcismo desde la perspectiva de Carl Jung

Por Walter Javier Velásquez


Hay algo en el ser humano, que lo impulsa a buscar una respuesta espiritual y un significado a la vida. Pero, mientras nuestro sendero sea vivido desde la mente, recibiremos respuestas al nivel de la mente, las cuales no nos llevarán a la verdad. Para descubrir la verdad debemos estar dispuestos incluso a cuestionar nuestras creencias más preciosas.

Los arquetipos inconscientes
Los arquetipos son las imágenes ancestrales, comunes a todos los pueblos y religiones, que están sumergidas en el inconsciente colectivo de la humanidad. Los arquetipos más comunes son el de la madre, el padre, el anciano sabio, el héroe, la doncella, el maligno, etc. Por ejemplo, la madre como algo sagrado, está presente en todas las grandes religiones bajo diferentes nombres: María, Isis, Kali, Kwan Yin, etc.

Todas las culturas del mundo les han conferido un poder y una significación especial a estos arquetipos. Desde el nacimiento, las personas tienen un conocimiento intuitivo acerca de ellos, esto se debe a que forman parte del inconsciente colectivo. Desde este punto de vista podemos concluir que son una especie de imágenes mentales cargadas de significado que llevamos en lo profundo de nuestra psique.

Un ejemplo de un arquetipo moderno es el nerd. Siempre se representa como un joven estudioso que usa gafas. Esta imagen se ha quedado grabada ya en nuestro inconsciente y forma parte de nuestra cultura.

Cuando un individuo sensible, se abre al mundo inconsciente, puede llegar a canalizar estos arquetipos los cuales aparecen en la mente consciente en la forma de maestros de sabiduría. Ejemplos de esto son El Morya (arquetipo del padre), Saint Germain (arquetipo del héroe), la Virgen María (la madre), etc.
Cuando estos arquetipos inconscientes emergen hasta el nivel de la mente consciente, esta los adapta a sus necesidades poniéndoles un nombre y diseñándoles una personalidad determinada. 

Los “mensajes” que recibe el canal son afectados por su mente (condicionamientos, creencias y expectativas) haciendo que dichos mensajes coincidan casi siempre con las propias creencias del canal.
Generalmente los mensajes que transmite el canal hablan de amor, libertad, hermandad, etc. Pero con el tiempo, la mente puede distorsionar estos mensajes haciendo que se adapten a las necesidades del canal. Por ejemplo, los “maestros” que hablan pueden pedir obediencia y respeto al canal, así como la necesidad de comprometerse con su causa personal.

Blavatsky y los maestros. Después se comprobó
que la foto era un montaje.
Helena Blavatsky fue una mujer muy sensitiva que logró canalizar muchos arquetipos inconscientes, a los cuales bautizó con los nombres de El Morya o Saint Germain. Blavatsky usó sus mensajes para su propio beneficio personal. Se cuenta que los “maestros” les pedían dinero a los miembros ricos de la sociedad Teosófica o pedían obediencia absoluta al canal.

La mayoría de las personas tienen la necesidad de creer en estos “maestros”, puesto que estos llenan las carencias o vacíos que hay en su piscología. Por ejemplo, si alguien siente (inconscientemente) que su padre no le ofreció lo suficiente, puede volverse devoto de El Morya (que representa el arquetipo del padre perfecto), con el fin de suplir su carencia. El canal también cree que, efectivamente, los mensajes que recibe son genuinos. Es más, él es el primero que necesita creer, ya que por este medio no sólo llena sus propios vacíos, sino que además recibe beneficios como ingresos económicos o el placer que le genera controlar las vidas de otros.

Conozco a alguien que creció sintiendo que su madre no correspondía al arquetipo materno universal. Durante su vida perteneció a tres sectas diferentes, cada una de las cuales eran lideradas por mujeres espirituales –y controladoras. Finalmente se casó con una mujer espiritual y controladora. Esta persona había estado buscando siempre a la madre perfecta, por eso era tan dependiente de estas figuras maternas que aparecían en su vida.

En mi caso personal, siempre buscaba como pareja a mujeres desprotegidas o en situaciones de vulnerabilidad. Allí estaba buscando el arquetipo de la doncella, que en los cuentos de hadas siempre se la retrata prisionera en el castillo de un dragón o dormida bajo la influencia de algún hechizo maléfico. Cuando buscamos salvar a otros, en realidad estamos respondiendo a nuestra necesidad inconsciente de salvarnos a nosotros mismos.

El perfil de los seguidores y sus líderes
El tipo de personas que son atraídos por estos canales, son aquellas con una personalidad muy dependiente, por eso les gusta que les digan qué alimentos deben comer y de qué color deben vestirse. Usualmente los líderes de estas sectas suprimen la capacidad del miembro para decidir por sí mismo y este se entrega por completo a la voluntad del líder. El perfil del líder es el de alguien con una profunda necesidad de poder, y por medio de sus “canalizaciones” encuentra la forma ideal para lograrlo. A través del poder que ejerce sobre otros, el líder compensa su autoestima, generalmente dañada.

Un viejo truco que se maneja en estas sectas es dirigir la atención de los miembros hacía un enemigo externo. Esto lo vemos magnificado en el nacionalismo, el cual desvía la atención del pueblo hacía un enemigo internacional, con el fin de asegurar la unidad de las personas en torno a su gobierno. Eso se ha visto en gobiernos como el del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez o en Corea del Norte. Esa misma actitud la vemos muchas sectas y grupos religiosos que enfocan la atención de sus seguidores en el enemigo externo, llámese diablo, demonio, o cualquier persona particular, para asegurar de esta manera la lealtad de sus seguidores basada en un sentido de compañerismo entre ellos y sus líderes.

El hecho de creer que se tiene la verdad más elevada del mundo, o que los miembros de la secta son los seres más evolucionados, les permite lidiar con su baja autoestima, la cual es también la causa de su fuerte necesidad de dependencia. Para asegurar su control, el líder aísla a los miembros del mundo exterior, evitando que lean libros o hablen con personas que puedan hacer que cambien su forma de pensar. Cuando el esposo o esposa de los miembros no comparte la creencia, suele haber una sutil presión para que se separen, aduciendo que estar con alguien así frena su crecimiento espiritual. Con esto quieren hacer que haya familias de creyentes, lo que asegura que los hijos también compartirán las mismas ideas, y por tanto, la secta asegurará su crecimiento. Desafortunadamente, esto ha dado lugar a la ruptura de muchos hogares.

Es también común que los padres que forman parte de una secta religiosa quieran influir sobre sus hijos para que sigan las mismas creencias. Muchas veces la presión es tan grande, que hace que los jóvenes se rebelen contra ella y decidan retirarse de la iglesia en particular. Hay casos muy conocidos de líderes sectarios, donde los hijos han rechazado la creencia, e incluso han decisivo volverse ateos, como una forma de defenderse contra la presión que ejercen sus padres sobre ellos.

Otro aspecto que hace que una persona sea vulnerable a pertenecer a esta clase de movimientos religiosos, es la necesidad de creer en algo mágico y sobrenatural. Esto lo heredamos de nuestros ancestros, quienes al no tener una explicación científica a los fenómenos naturales, explicaban estos con la existencia de dioses de la lluvia, dioses del fuego, etc. Esto ha quedado grabado en nuestro inconsciente colectivo y algunas personas son más proclives a buscar el tipo de explicaciones mágicas que coincidan con estas creencias inconscientes. Por ejemplo, a la usanza de la edad media, le atribuyen las adicciones o los comportamientos hostiles a la injerencia de espíritus malévolos. Con esto dejan de lado la explicación psicológica que los llevaría a una sanación profunda.

El psicodrama religioso y la explicación de ciertos fenómenos espirituales
El psicodrama es una forma de psicoterapia basada en el poder de los símbolos para generar trasformaciones en la mente de los individuos. A través del Psicodrama el sujeto alcanza una comprensión más profunda de sus emociones y de las consecuencias de estas.

Una forma clásica de psicodrama son los “trabajos” que hacen los chamanes y sacerdotes religiosos. Por medio de sus ritos, estos logran canalizar ciertas emociones reprimidas en el inconsciente de las personas, generando un cambio en el comportamiento. Por ejemplo, si una persona está sumida en una relación dependiente con otra que la maltrata constantemente, el chamán le dirá que su pareja le ha dado a comer algún bebedizo por medio del cual la ha hechizado. Como parte del rito, el chamán le da a beber un vomitivo, a través del cual la persona cree que expulsa aquello que se ha “tragado” de su pareja. Si la persona está dispuesta realmente a soltar su dependencia, el rito del chaman le servirá para catalizar su decisión por medio del acto de expulsar por su boca aquello que no se quiere tragar más, en este caso, la relación dependiente.


Otro ejemplo es el del exorcismo, uno de los rituales más conocidos. He participado directamente en varios exorcismos y esto es lo que he podido evidenciar: cuando un individuo que ha crecido en una familia donde se le han inculcado valores religiosos, decide  vincularse al satanismo, la magia negra, o alguna clase de hechicería, se genera un conflicto interno en su mente, una lucha entre dos polaridades del inconsciente, que hace que genere trastorno de identidad disociativo. El exorcista debe ser una persona que represente una figura de autoridad para el exorcizado, de esta manera se genera un psicodrama religioso en el cual el primero “conjura” los demonios del segundo. Para que esto sea posible se establece un acuerdo inconsciente en el cual ambos representan los papeles de los arquetipos del bien y del mal.

Otro caso es el de un fenómeno muy conocido en la Nueva Era, que se conoce como la “Llama Violeta”. Se trata de un fuego espiritual que se supone, consume las impurezas y los pecados del individuo. Muchas personas afirman que sus vidas se han trasformado con el uso de la llama violeta. Para explicar este fenómeno, quiero citar un envento que presencié hace algunos años. Una psicóloga fue invitada a la fundación de niños en la cual yo trabajaba. Muchos niños tenían problemas de agresividad e ira inconsciente. La psicóloga les pidió que se acostaran y por medio de una fantasía dirigida hizo que visualizaran una hoguera, luego, cada uno de ellos arrojaba en esa hoguera todo su odio o rencor acumulado. Los niños reportaron sentirse muy livianos después del ejercicio. El fuego es un arquetipo universal de purificación, y tanto en el ejercicio hecho por la psicóloga como en la llama violeta, el principio es el mismo: por medio de un fuego simbólico se “purifican” de los pensamientos o emociones de culpabilidad que los atormenta.

Esto mismo, aunque de forma diferente, sucede durante el ritual de la confesión católica. El hecho de sentirse culpable por los “pecados” cometidos hace que las personas caigan en situaciones de ansiedad, depresión o estrés. Al confesarse, sienten que toda esa carga desaparece y reportan sentirse como si se liberaran de una gran carga emocional. El punto es este: la culpabilidad es un pensamiento, y por medio de un símbolo (sea la llama violeta o el ritual de confesión) la mente procesa ese pensamiento y se libera de ella.

Un momento de terror
Lo que acabo de escribir puede sonar terrorífico para muchas personas. Saber que hemos estado viviendo una mentira es un golpe muy duro para el ego. Una iglesia o una enseñanza espiritual, muchas veces, es lo que le da seguridad y significado a nuestras vidas; en otras palabras, es una forma de dependencia. Escribo estas líneas con profundo amor para aquellos que están listos para dar el paso hacía la felicidad que es Dios. Y aquellos que no lo están, simplemente las leerán y las dejarán pasar de largo. Eso está bien, cada cual está en el sendero que necesita, de acuerdo a las necesidades psicológicas y al tipo de lecciones que necesita aprender.

Cuando renuncié a la creencia en la que había estado por años, sentía mucho miedo, me sentía muy solo. Realmente fue un paso muy difícil. Pero después de esa etapa entré en una paz inmensa, una paz que no dependía de nada externo a mí. Esa paz llegó cuando me di cuenta de que no tenía que buscar ningún otro sendero para llenar el vacío que había dejado el grupo al que pertenecía, ¡Ni siquiera tenía que buscar a Dios! Tu mente puede estar diciéndote que soy un hereje, pero es que yo descubrí que eso que llamamos Dios, es una Conciencia viviente que está presente en cualquier lugar y momento donde vayamos. No necesitamos buscarlo o luchar para llegar a Él. En verdad, no ha habido nunca un momento en que no seamos Dios. Lo único que nos ha “separado” de Él es un pensamiento basado en una mentira. Para mí fue un gran alivio cuando me di cuenta de que ya no necesitaba dedicar varias horas al día para invocar al cielo por sus bendiciones. El cielo es un estado de consciencia, y cuando nos hacemos conscientes de ese algo infinito que somos, las bendiciones está presentes en cada instante de nuestras vidas. No hay tiempo ni espacio que las pueda limitar jamás, entonces la vida se convierte en una bendición constante.

Cuando hablo en este escrito de las carencias psicológicas presentes en un seguidor de cultos nueva era o en un líder… ¡me incluyo también! Yo fui amabas cosas, y por supuesto que había muchas carencias en mi psicología que me llevaron a interpretar esos papeles.

En el momento en que aprendí a ser el observador de mi mente, me di cuenta de que no necesitaba “trabajar duro” para sanar mi psicología. La psiquis es la mente y tratar de arreglarla es tratar de seguir viviendo desde la mente, pero de una forma más funcional. Al observar la mente esta se transforma, porque ya no puede controlar nuestra vida y porque los patrones tóxicos son consumidos cuando nos damos cuenta de ellos. En el mero hecho de hacernos conscientes de nuestras programaciones y falsas creencias hay un poder transformador inmenso. Por lo tanto, descubrí que en vez de vivir luchando por sanar mi mente, debería hacerme consciente de lo que soy, que es Puro, Perfecto y Eterno.

Conclusión final
Por último, quiero aclarar que no quiero llegar a generalizar sobre todos los movimientos religiosos existente. Hay algunos casos de canales que, al parecer, se comunican con algo mucho más profundo y sagrado. Es como si algunos mensajes provinieran directamente del Ser del individuo, o incluso del maestro al que dicen canalizar, poseyendo un poder transformador tremendo en las personas que los estudian. Ejemplo de esto es Un Curso de Milagros, elCamino de Cristo o Conversaciones con Dios, (Puede que haya muchos más que desconozca) donde a través del mensaje no se busca controlar las vidas de las personas ni dominarlas, sino darles las herramientas para que puedan ser realmente libres. 


Quiero finalizar con esta frase:


“No se le puede convencer de nada a un creyente, porque su creencia no se basa en la evidencia, sino en una profunda necesidad de creer”



sábado, 13 de octubre de 2012

Nubes "misteriosas" en el cielo




Las montañas azules son por si mismas montañas azules; 
las nubes blancas son por si mismas nubes blancas.

Poema zenrin

¿Es esta foto real? Diariamente aparecen en internet fotografías de seres sobrenaturales que aparecen en las nubes, o en tazas de chocolate. La mayoría de estas fotos son montajes hechos con Corel o photoshop y otros, sólo necesitan algo de imaginación para ver lo que queremos ver.

La pregunta es ¿Por qué necesitamos que una nube adopte una forma aparentemente sobrenatural para que nos fijemos en ella? Las nubes ya son perfectas por lo que son, su forma responde a un diseño divino perfecto. En el momento en que podamos admirar la naturaleza por insignificante que parezca, estaremos viendo el mundo con los ojos de un niño.

Una de las cosas Más preciadas que podemos perder es nuestra capacidad de asombro, esa capacidad de percibir la esencia misma de las cosas. Podemos regresar a ella cuando aprendemos a valorar el momento presente enfocando todos nuestros sentidos (vista, tacto, oído, gusto y olfato) en él. Cuando logramos eso no necesitamos que una nube parezca algo diferente a una nube para sorprendernos. Aprenderemos a ver la nube como nube y a sorprendernos por ello en cualquier instante.

Antes de estudiar el zen durante treinta años, veía las montañas como montañas y las aguas como aguas. Cuando llegué a un conocimiento más íntimo, alcancé el punto en el que vi que las montañas no son montañas y las aguas no son aguas. Pero ahora que he llegado a la substancia misma estoy tranquilo, porque justamente veo las montañas una vez más como montañas y  las aguas una vez más como aguas.

Ch'ing-yüan (Maestro Zen)