Mostrando entradas con la etiqueta autoobservación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autoobservación. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de septiembre de 2024

Lección 12: Observo las ideas irracionales

Una de las causas del sufrimiento son las ideas irracionales. Se trata de creencias o pensamientos que nos mueven a crear angustia y malestar. Para neutralizarlas debes convertirte en el observador de la mente. Para practicar la observación consciente es indispensable evitar cualquier clase de juicio o categorización del tipo: “este pensamiento es bueno y este es malo”. La observación debe ser Ecuánime, es decir, libre de juicios de valor. Al observarlos te darás cuenta cómo esas ideas perderán su poder, su fuerza. Esos pensamientos sólo pueden controlar tu vida cuando te identificas con ellos. Si eres el observador, toda su energía se reduce al mínimo.

Práctica: El día de hoy estaré atento para darme cuenta cuando aparecen ideas irracionales en mi mente. Si eso ocurre las observaré sin emitir ninguna clase de juicio.

  

sábado, 24 de febrero de 2018

De la paranoia a la Pronoia

Por Walter J. Velásquez


En un sentido más profundo, la vida es una proyección de tus pensamientos y emociones. Algunos han entendido esto e intentan, sin éxito, cambiar las condiciones externas de sus vidas por medio de afirmaciones positivas. El tema no es tan sencillo, puede que repitas muchas afirmaciones positivas desde la mente, pero la sala de proyección de la vida se encuentra en un nivel más profundo: el inconsciente.

Para transformar tu vida no es suficiente con tratar de cambiar los pensamientos “negativos” por pensamientos “positivos”. En realidad necesitas cambiar la actitud general hacía la vida. La actitud se compone de tres elementos: creencias, sentimientos y comportamientos. Les daré un ejemplo. Un amigo mío realiza muchas afirmaciones positivas buscando cambios en su mundo.  Sin embargo, su actitud ante la vida es negativa. Tiene la creencia de que el mundo es malo y está controlado por seres que quieren destruirnos, sus sentimientos hacía los demás suelen ser hostiles y su comportamiento es conflictivo en los lugares donde ha trabajado. ¿Importa cuántas afirmaciones positivas realice a diario? Por supuesto que no.

Cuando tenemos una actitud negativa ante la vida, sufrimos de algún nivel de paranoia. La paranoia es un trastorno que nos hace creer que los demás están en nuestra contra. Entonces dedicas mucho tiempo a pensar en conspiraciones planetarias y siempre crees que tus vecinos o compañeros de trabajo traen algo contra ti. Ahora, si creemos que la vida es una proyección de nuestras actitudes, entonces la actitud paranoica traerá una vida marcada por muchas dificultades en todos los niveles posibles.

Pero existe otra actitud más propicia: La pronoia. Esta es lo contrario de la paranoia, es la creencia de que el Universo está de tu parte. La pronoia llevada al extremo también puede ser perjudicial, ya que hará de ti una persona ingenua y fácil de engañar. Pero una pronoia equilibrada, es un tipo de actitud transformadora. 

La pronoia no es un pensamiento, es una actitud. Se basa en la creencia de que eres digno de ser feliz y que la vida conspira a tu favor para que vivas en esa felicidad. La raíz de la pronoia es una confianza profunda en el Universo, lo cual te lleva a tener sentimientos constructivos hacía la vida y comportamientos acordes a esto.

Desarrollar la pronoia requiere empezar por ser agradecido con la vida en todo momento. Y va más allá: agradecer incluso las crisis y entenderlas como oportunidades para crecer y aprender nuevas y valiosas lecciones. Entonces la vida ya no se dividirá en momentos “buenos” y “malos” porque entenderás que todos los sucesos son buenos en el sentido de que son las experiencias exactas que necesitas para tu aprendizaje y crecimiento. Al comprender esto, de repente dejas de quejarte y de buscar culpables de lo que te sucede, y empiezas a preguntarte para qué ha llegado esta crisis a tu vida, qué es lo que necesitas aprender, de qué peligro desconocido te está protegiendo la vida por medio de este obstáculo.

Cultivar la actitud de la pronoia te permite experimentar cómo el Universo te ama profundamente. De repente te conviertes en un imán que atrae aquello que te beneficia. Entonces ocurren coincidencias en tu vida que te conectan con las personas o las oportunidades que necesitabas. La vida deja de ser una lucha y se convierte en un bello y armonioso baile donde cada paso se sincroniza con el siguiente para llevarte cada vez más arriba en la espiral de la Autorrealización.


Si tienes una actitud paranoide hacía la vida empieza por observar tus pensamientos y emociones sabiendo que no son reales, de este modo empezarán a perder fuerza. Enfócate en ver las oportunidades y mantén una actitud de curiosidad que te permita descubrir cómo el Universo conspira para tu Despertar y felicidad. Por encima de todo: confía profundamente en el hecho irreversible de que LA VIDA SIEMPRE QUIERE LO MEJOR PARA TI.

viernes, 20 de octubre de 2017

No hay un “yo” llamado Walter J. Velásquez


Hace poco un lector de este Blog quedó confundido cuando, en el artículo Los cuatro “errores” que bloquean el Despertar, afirmé: “No soy nadie, no hay un “yo” que habla estas cosas”. El lector pregunta: “Si no hay un "yo" que habla estas cosas como dices, ¿Qué es lo que hay?”

¿Qué es el yo?
El “yo”, o ego, es el apego más grande al que se aferra la humanidad. La gente lucha entre sí por demostrar que su “yo” es mejor que los otros “yo”. El nacionalismo, la violencia religiosa o la división de la política surgen cuando el “yo” se identifica a sí mismo con una ideología, nacionalidad o creencia. Es decir, el concepto del “yo” es la raíz misma de la violencia.

Incluso las personas que transitan la senda espiritual suelen estar muy apegados al concepto del “yo”. Muchos esperan ir al cielo al morir o trascender a otros planos superiores, siempre y cuando, puedan preservar una versión mejorada de su “yo”. Ellos quieren un “yo” libre de los apegos mundanos, pero el problema es que el “yo” en sí mismo es el principal apego.

Ahora examinemos si realmente existe el “yo” o la personalidad. Esta última palabra tiene origen griego y significa mascara. La personalidad es un constructo de la mente conformado por elementos del carácter que se han ido formando por medio de las experiencias previas. Es decir, que el “yo” es la suma de recuerdos de experiencias pasadas. Lo que hace la mente es unir todos estos recuerdos para crear una historia personal a la que llamamos “yo”. Esta historia nunca es objetiva, siempre reúne los elementos que la mente quiere proyectar. Así que existen “yoes” exitosos, “yoes” victimas, “yoes” seductores, etc.

La Consciencia
Más allá del “yo” y de la mente existe la Consciencia. Mientras el “yo” califica cada experiencia en la dualidad de bueno y malo, la Consciencia es no-dual, por lo tanto no emite juicios acerca de las experiencias. Mientras el “yo” se imagina separado del resto, la Consciencia sólo percibe Unidad. Trascendemos al nivel de la Consciencia cuando empezamos a observar al “yo” desde la perspectiva de un observador externo que no juzga ni califica.

Entonces si no hay un “yo”, ¿Qué es lo que hay? Lo que existe es un organismo que forma parte de un Campo más grande que es el Universo. Aunque el organismo parece estar separado del Universo por la frontera llamada piel, en realidad está interconectado él ya que respira, come, suda y defeca absorbiendo elementos del Universo y regresándolos a este en un proceso constante de retroalimentación.

La parábola de la ola y el océano ilustra muy bien el concepto del “yo”. El océano es una metáfora del Todo (el Universo). Las olas representan los organismos humanos. Cuando la ola emerge a la superficie cree que está separada del océano. Empieza a fijarse en otras olas y se compara con ellas viéndose o más chica o más grande. Cuando la ola se sumerge de nuevo en el océano pierde la noción del “yo” y se ve a sí misma como el océano.



Es importante aclarar que no estoy apelando a renunciar a nuestra identidad ya que sin ella no es posible funcionar en el mundo moderno. Podemos dejar que este “yo” funcione, lo más importante es observarlo constantemente. Cada vez que es observado este pierde espacio, el cual es llenado por la Consciencia. Podemos seguir funcionando en el mundo sabiendo que no hay un “yo” o un hacedor detrás. No hay un “yo” que respira, solamente existe el proceso de respirar. No hay un “yo” que piensa o siente, sólo existe el proceso de pensar o sentir. No hay un “yo” que camina, solamente existe el caminar. No hay un “yo” que sufre, solamente existe el sufrimiento.

En conclusión podemos decir lo siguiente:
  • Existen organismos humanos que forman parte de un Campo más grande llamado Universo.
  • Existe una Consciencia Universal no-dual que abarca todos los organismos y objetos del Universo.
  • El organismo humano posee una mente, la cual crea la ilusión del “yo”.
  • El “yo” se basa en la mentira de estar separado del todo, dicha separación es la raíz de la violencia.
  • Se puede trascender el “yo” cuando este es observado desde la Consciencia.
  • Para que la observación sea correcta no pueden haber juicios acerca de las actividades del “yo”.


martes, 16 de agosto de 2016

Fluir con la emoción

Por Walter J. Velásquez



En la cultura occidental está fuertemente arraigada la idea de luchar contra las emociones que se consideran “negativas”. La mayoría de iglesias -tanto las antiguas como las de la Nueva Era- impulsan a los individuos a pelear contra su ira, miedo o cualquier otra emoción indeseable. Lo que se logra con esto es reprimir las emociones al inconsciente donde se alimentan por medio de la represión, el cual es un mecanismo de defensa del ego.

Por otro lado, en la cultura oriental existe un enfoque diferente. El Tao, el Zen o el Vedanta Advaita enseñan a no luchar contra los pensamientos o emociones sino a tomar Consciencia de ello. Este principio ha entrado en occidente por medio de enfoques psicológicos como la Terapia Gestalt, el Mindfulness y autores como Ekhart Tolle que han popularizado el concepto.

A pesar de que la esencia es sencilla: Recibir la emoción con una actitud de aceptación y apertura, para muchos esto es difícil ya que sus mentes han sido entrenadas para luchar contra las emociones en vez de fluir con ellas. Para profundizar un poco en este tema, los dejo con las palabras del psiquiatra chileno Claudio Naranjo, extraídas de su libro: “La vieja y novísima Gestalt”:

Uno jamás supera algo resistiendolo. Sólo se puede superar algo entrando más profundamente en ello. Si se está resentido, tornarse más resentido. (…) Sea lo que sea, si uno se mete lo suficientemente adentro de ello, entonces desaparecerá, será asimilado. Ninguna resistencia sirve. Hay que introducirse de lleno en ella -dejarse llevar por ella. Déjense llevar por el dolor, por la intranquilidad, sea lo que sea que esté ahí. Utilicen su resentimiento. Utilicen su ambiente. Utilicen todo lo que combaten y tratan de desposeer.

El principio podría considerarse semejante a aquel mediante el cual el luchador de judo o Tai Chi Chuan consigue vencer a su enemigo sin oponerse a él, sino que sólo enfrentando su fuerza o tirándolo más en la dirección de sus propios movimientos. Al igual que este último puede ser fuerte en su suavidad porque utiliza la fortaleza de su oponente en lugar de neutralizarla, (puedes) usar la energía encerrada en forma de síntomas o resistencias por medio de la mera estimulación de su expresión y/o guiando suavemente su curso, hasta que ocurre lo típico: una transmutación de la emocionalidad neurótica en una emocionalidad sana que tiene un carácter de exorcismo.

viernes, 13 de mayo de 2016

La Ley de Atracción desde la perspectiva del Ser

Por Walter J. Velásquez



A raíz de un escrito de Jeff Foster que fue colocado en la página de Facebook de Ser el Ser, surgió la pregunta de un lector. Aquí está la transcripción de la frase, de la pregunta y de la respuesta:

Deja que todos tus pensamientos, imágenes mentales, sueños, fragmentos de historia estén aquí, también. 

Permite que se queden, permite que se vayan. 
Permite que sean olas en el océano de Ti. 
Renuncia a la agotadora lucha de cambiar 'lo que ya es.’

- Jeff Foster


Pregunta: “Pero la ley de atracción dice que uno puede atraer o ser aquello en lo que imagina. Acá nos dice que la vida debe fluir sola... Me confundo.”

Respuesta: La Ley de Atracción, tal como ha sido interpretada en los últimos tiempos, plantea que las personas con su mente pueden atraer a sus vidas todo lo que deseen. Esto puede generar un conflicto con el Universo ya que la mente es un ente limitado que está programado por el pasado y por las mentiras de la sociedad en dónde se ha formado.

Dejar que la mente decida es peligroso. Puede pedir aquello que parece bueno y que al final terminará produciendo confusión y hará que el individuo pierda de vista su verdadero propósito en este Universo.

Lo que se propone aquí es dejar que el Tao –la inteligencia Universal- nos muestre lo que en verdad necesitamos. Esto es difícil para muchos ya que implica dejar atrás los deseos del “yo” para conectarse con los deseos del Todo. En términos cristianos esto sería algo así como abandonar la voluntad personal para abrazar la voluntad de Dios. Esto parte de la certeza suprema de que el Universo es más sabio que nuestra mente y siempre quiere lo mejor para nosotros, aunque a veces eso implique llevarnos por caminos desconocidos.

Esto no quiere decir que abandonemos nuestros planes y deseos. Por su puesto es importante planear y tener metas. La diferencia está en que haremos lo que sea necesario para lograr las metas, estando abiertos sinceramente a que el Universo en cualquier momento nos muestre una alternativa diferente. Sería como cuando Jesús oraba en el huerto de Getsemaní y dijo: “Si quieres aparta de mí esta copa, pero que se haga Tu Voluntad y no la mía”.

Ahora, cuando hemos dejado a nuestro yo personal en un segundo plano en nuestras vidas, resulta que nuestros deseos son iguales a los deseos del Universo ya que estamos sintonizados con él. Cuando esta sintonía ocurre, nuestros deseos –que en realidad son los deseos del Universo- se cumplen y todas las puertas se abren frente a nosotros. Es una forma mágica de vivir en la cual todo empieza a conectarse sin ningún esfuerzo personal.

Otras personas buscan que “El Universo conspire a su favor” y lo hacen desde la mente. Ellos no están en sintonía con el Todo, ellos quieren imponer su voluntad personal y para ello se enfrentan al Universo. Aquí entran muchas personas que creen en la ley de atracción y la aplican desde su ego.


Cuando observas tus emociones (dolor, tristeza, miedo) sin juzgarlas, entras en otro nivel de consciencia. En ese momento trasciendes el nivel del ego y te sintonizas con el Universo. La Autoobservación y la respiración consciente son puertas para establecer la sintonía con lo Absoluto y encontrar la paz real.

lunes, 25 de abril de 2016

El alma individual y el mito del "yo" separado

Por Walter J. Velásquez


Muchos hablan del alma como una entidad espiritual que habita dentro del cuerpo y sobrevive a la muerte de este. Veo en este concepto un esfuerzo por darle continuidad al yo, es decir al ego, en la forma de alma o espíritu o como lo quieran llamar. El ego no es otra cosa que “la imagen condicionada y empobrecida de nosotros mismos con la que nos identificamos”.[1]

Pensar en un alma individual, separada de las demás almas, es perpetuar el mito de la separación que es el cimiento de la dualidad. Si vemos al Planeta Tierra desde afuera nos damos cuenta de que se trata de un ser viviente, una gigantesca entidad, donde cada árbol, cada pez, cada mamífero cumple una función en interacción constante con las otras especies.  Cada uno es una molécula que al unirse con otras conforman células (familias), que a su vez conforman órganos como son los bosques o los lagos.

El mito del alma individual procede de la mente que todavía necesita creer que eres especial y estás separado de los demás. Surge del miedo a perder el sentido de identidad basado en un “yo” que está conformado por la suma de recuerdos pasados y miedos futuros.

En mí no reconozco un alma individual, por más que la busco no la encuentro. Mi alma es el Universo, es la totalidad. Por Universo no me refiero únicamente a la suma de galaxias y cúmulos de galaxias. Me refiero al inmenso vacío, el fondo donde la forma aparece.

El vacío es la clave de todo. El vacío no es una nada estéril como podrías pensar. El vacío es el espacio al que accedemos cuando observamos los pensamientos y emociones sin juzgar ni etiquetar. Al principio de esta práctica creemos que hay un observador, es decir, un sujeto que observa. Al profundizar más en ella llegamos al entendimiento de que no hay ningún “yo” que observa, solamente el acto de observar. Este es el Despertar Supremo, es aquí donde ya no se camina… ahora se cabalga sobre el viento.





[1] Paco Peñarrubia

martes, 22 de diciembre de 2015

La guerra engendra guerra


La guerra sólo engendra guerra, y eso aplica tanto al microcosmos como al macrocosmos.

La estrategia que plantea Donald Trump, de impedir la entrada de los musulmanes a Estados Unidos, sólo hará que muchos más musulmanes en el mundo le den la razón a ISIS y se radicalicen aumentando así la violencia.
En nuestro microcosmos, cuando bloqueamos la entrada a la conciencia de emociones como la ira o la envidia, en realidad estamos reprimiendo esa energía en el inconsciente. Lo que esto generará a la larga, es que dichas emociones “revienten” con mayor fuerza en el futuro.
.................................
En Colombia, muchos ciudadanos quieren acabar la violencia mediante la guerra. Ellos creen que la vía militar es la única salida al conflicto de 50 años. Puede que mediante el estruendo de los fusiles la guerrilla sea debilitada seriamente. Pero siempre quedarán reductos guerrilleros más pequeños, más furiosos, mucho más difíciles de controlar y con la capacidad de colocar bombas en cualquier sitio para generar terror.
De igual forma, en el campo psicológico, luchar contra las emociones desplacientes sólo hace que estas se replieguen en lo profundo del inconsciente para aparecer nuevamente bajo diferentes formas más sutiles y dañinas. La solución, al igual que en el conflicto interno de Colombia, es hacer la paz con las emociones. Esto significa tomar consciencia de ellas sin juzgarlas, aceptándolas y acogiéndolas de forma total. Las emociones rebeldes, son energías rechazadas de nosotros mismos. Cuando las integramos, la energía del Ser que estaba atrapada allí, retornará a nosotros haciéndonos más completos, íntegros, poderosos y creativos.
.................................
Atacar al “enemigo” en Irak o Afganistán es la única estrategia que conoce la coalición de Occidente. Parece que desconocieran que son los aliados con su intrusión, saqueo y actitud excluyente quienes han engendrado al terrorismo islámico. Si bombardearan a Oriente con escuelas, hospitales, y fuentes de ingresos en vez de bombas, muchos posibles reclutas de los grupos terroristas ya no tendrían suficientes razones para enlistarse en ellos. Por supuesto, la defensa mediante las armas seguiría siendo necesaria para protegerse del propio mal que se ha creado. La generación de confianza entre Oriente y Occidente por medio de hechos concretos de apoyo sostenible sería la única solución perdurable a la violencia.
En el microcosmos humano, esto sería similar a fortalecer lo que está bien dentro del individuo, en vez de atacar lo que considera que está “mal”. Generar Consciencia mediante la práctica de la Autoobservación equivale a quitarles espacio a nuestros “terroristas” internos, como son las emociones que se han desbocado por falta de atención. Expandir la Consciencia es una estrategia más efectiva que tratar de menguar a las emociones rebeldes.
.................................
El conflicto genera mayor conflicto. En cambio la Consciencia Plena de las emociones, lo que incluye evitar cualquier clase de etiquetas y acogerlas como una parte integral de nosotros mismos, genera una transformación radical y profunda dentro del individuo. En el campo mundial expandir las oportunidades para los más vulnerables, eliminar la exclusión y la desigualdad social mediante la creación de oportunidades será un antídoto duradero contra la violencia. Ya sea en el mundo interno o externo, la aceptación total es la clave para la Paz.

viernes, 21 de agosto de 2015

Indra y los cochinitos

El siguiente texto ha sido tomado del capítulo VI del libro "Ser Consciente de lo inconsciente"


La mitología hindú es muy rica en símbolos y metáforas. Una historia cuenta que Indra, el dios del trueno, bajó a la Tierra encarnado en la forma de un cochino. Él debía cumplir una misión con ese cuerpo para luego regresar a su forma original y volver al cielo. Pero después de llevar por cierto tiempo la vida de un cochino, olvidó que era un dios y tenía una misión que cumplir.

Indra se unió con una cerdita y se pasaban el día comiendo sobras y revolcándose en el lodo. Era una vida muy placentera para él. Después tuvieron una camada de cochinitos a los cuales amaba el dios con todas sus fuerzas. Pero el padre de los dioses necesitaba que Indra regresara al cielo a cumplir su función. Entonces bajó a la Tierra y habló con el cochino, pero este no quería escucharlo. Él amaba su vida de cochino, amaba a su cochina y a todos sus cochinitos. Así que le dijo al padre de los dioses que lo dejara en paz porque él había decidido quedarse para siempre en la Tierra.

Brahma, al ver esto, tomó una decisión drástica, hizo que uno a uno sus cerditos fueran muriendo hasta que finalmente murió la cerda también. Indra lloró de dolor largo tiempo pero finalmente, al ser despojado del objeto de su apego, escuchó a Brahma y recobrando su forma divina regresó al cielo a cumplir sus funciones como dios del trueno.

Esta historia nos muestra el inmenso poder que tiene la identificación. Cuando nos identificamos con la mente nos hacemos presa de sus recuerdos, creencias y programaciones. Cuando nos identificamos con el ego perdemos de vista nuestra verdadera identidad en Dios y quedamos atrapados en los múltiples juegos que tiene el ego para sobrevivir.

En cambio, cuando nos convertimos en el Observador de la mente y el ego, nos liberamos de la creencia de que somos el ser mortal y entramos en el campo de lo infinito, el campo de la Consciencia.

Otra cosa que podemos hacer es observar nuestro cuerpo, hacernos conscientes de sus movimientos y sus procesos. Sentir sus movimientos desde adentro como si fuéramos el observador de una película. Esto hace que nos desidentifiquemos con el cuerpo y nos reconozcamos como el vacío en el cual danzan los átomos que componen la materia del mismo. Observemos el cuerpo durante sus diferentes actividades, incluso cuando excretamos los desechos del mismo, esta es también una actividad sagrada.


Cuando vivimos identificados con los pensamientos quedamos presa del ego como le sucedió a Indra en su cuerpo de chanchito. La autoobservación nos lleva a recordar que somos mucho más que eso, nos libera de la prisión de los pensamientos.


 



lunes, 3 de agosto de 2015

Intensamente, una película para enseñar a los niños y niñas a ser Conscientes

“Intensamente” es la última película de Pixar, la cual trae un mensaje muy importante sobre el manejo de las emociones. Algunos conceptos como que buscar la felicidad nos hace infelices, la importancia de acoger todas las emociones sin juzgarlas como “buenas” o “malas”, y la aceptación del cambio en nuestra vida; guardan muchas semejanzas con los principios del Zen o del Vedanta Advaita que publicamos en este Blog. Por ello quiero compartir el siguiente artículo de la Revista Semana, el cual nos muestra cómo esta película puede ayudarnos a educar a los niños para que sean más Conscientes.




Las lágrimas son tan importantes como la risa. Esa es una de las grandes enseñanzas que deja Intensamente. La película de Pixar que desde su estreno, en junio pasado, despertó la simpatía de todos los públicos. Y, por supuesto, puso a adultos, jóvenes y niños a preguntarse por las emociones en su mente. “Cuando miras a alguien ¿no te preguntas qué estará sucediendo en su cabeza?”, es la frase más popular del largometraje.

Ahora, ¿cómo aprovechar el encanto de Intensamente con los niños? Aquí algunas ideas para trabajar las enseñanzas de la película. 

Cada una de las emociones es importante:
Todas son primordiales para enfrentar las situaciones cotidianas, pues desempeñan un papel específico. Ninguna se puede suprimir. En vez de esconder o evadir sentimientos como la tristeza, la furia y el disgusto, hay que conocerlos. Entender por qué reaccionamos de cierta manera frente a determinadas circunstancias contribuye a que podamos manejar nuestros conflictos. Principalmente, porque analizar lo que sentimos en momentos difíciles nos permite la respuesta más sana. Aceptar cada una de las emociones es la principal lección de la película. Todas ellas hacen parte de nuestra identidad. Si los niños empiezan por conocerse ellos mismos, su relación con el entorno y los demás podrá ser más armónica. 

No hay que forzar la felicidad:
Simplemente, no se puede ser feliz el 100 % del tiempo. Además, tratar de serlo es agotador. Comprender que no hay nada malo en sentirse triste o frustrado puede ser una buena lección para los niños. Empezando porque la felicidad perfecta, como concepto idealizado, no existe. Según el portal The Huffington Post, la investigadora June Gruber encontró que la idea de alcanzar la felicidad como un objetivo explícito en la vida termina generando altos grados de decepción. Por eso, lo mejor es entender que este emoción viene en empaques muy diferentes y que se debe disfrutar cuando llega. De hecho, es importante resaltar que en la película la emoción se llama Alegría y no felicidad, justamente porque la primera es apenas una parte de la segunda. 

La tristeza es necesaria para el bienestar:
No existe nada más liberador que llorar cuando realmente lo necesitamos. Sin embargo, en la mayoría de contextos el llanto es entendido bajo un concepto negativo y como un signo de debilidad. Por eso hay quienes lo evitan a toda costa. Aun así, es importante explicarles a los niños que las lágrimas son sólo la expresión de una emoción, así como lo es la risa. Se debe recalcar que es muy sano expresar los sentimientos. De ahí que sea fundamental construir un ambiente seguro en el que ellos se sientan cómodos contando lo que les ocurre y lo que piensan. También hay que abordar la diferencia entre tristeza y depresión.

El cambio es una constante en la vida:
Es apenas natural que todos le tengamos miedo al cambio. El terreno incierto nos llena de preguntas, ansiedad y temor. Sin embargo, es algo con lo que todos tenemos que aprender a vivir. Construir en los niños una visión positiva del cambio contribuye a la fácil adaptación. Eso sí, siempre y cuando se explique por qué ocurrió la nueva situación y lo favorable que puede resultar. “Al mal tiempo, buena cara”, sería el refrán popular que se ajusta a este caso. La vida se transforma en cualquier momento y debemos asumirlo. Esa es otra de las lecciones en las que insistióIntensamente.

Respetar la diferencia:

Si hay algo que logró la película de Pixar fue exponer cómo la cabeza de cada ser humano es un mundo propio y altamente complejo. Por eso, todos somos diferentes. Un hecho que se debe respetar a toda costa. Entender que el otro no tiene que pensar como yo ni sacar las mismas conclusiones es un aprendizaje que aplica para todas las edades. Respetar las diferencias y tratar de construir un puente de comunicación en el que se aborden es una lección que sirve para el resto de la vida. 

viernes, 12 de junio de 2015

Experimentando la Consciencia

Un ejercicio para darte cuenta de tu verdadera naturaleza

Por Walter Velásquez



Creer Vs. Observar
Para la mente, acostumbrada a los conceptos, es más fácil creer en lo que diga un gurú, un maestro o un profeta. Creer es fácil, porque no requiere de mucho esfuerzo ni necesita de discernimiento.

Por otro lado, la autoobservación requiere que nos convirtamos en investigadores de nuestro propio Universo. Pero esto no resulta cómodo para muchos porque requiere esfuerzo y constancia. Es más fácil repetir rituales prefabricados o entonar un mantra durante horas.

Observarnos a nosotros mismos no resulta tan fácil como suena, ya que solemos estar identificados con nuestros pensamientos y emociones. Creer que somos la mente es la mayor trampa de la mente misma. Observar la mente, significa tomar consciencia de los pensamientos sin emitir juicios o evaluaciones al contenido de estos.

La mente no puede observarse a sí misma. Puede que lo intente, pero la descubriéremos en su trampa porque esta siempre juzga cada pensamiento o emoción como “bueno” o “malo”. En cambio, la observación sin juicio procede de “algo” que está más allá de la mente. Ese “algo” ha sido llamado de muchas maneras a lo largo de la historia: “Atman”, “Presencia”, “Ser” y “Consciencia” son algunos de estos nombres. Lo importante es entender que ese “algo” que observa a la mente y al ego sin juzgar, no es “alguien”, es decir, no es el yo. Este observador carece de centro psicológico, es Consciencia Pura.

Cuando observamos la respiración o nos damos cuenta de que estamos caminando, es la Consciencia Pura entrando en acción. Practiquemos esto cada vez que lo recordemos, convirtámoslo en una práctica cotidiana, para experimentar sus efectos en nuestra manera de percibir el mundo.

La sutil corriente de energía
Si observamos al ego, podremos entender que este no tiene realidad como un “yo” separado. Lo que llamamos ego (o personalidad), es la suma de pensamientos, emociones y reacciones que ocurren a diario en nuestro organismo mente-cuerpo. Pero todos esos pensamientos, emociones y reacciones no surgen de un “yo” que decide conscientemente expresarlos. No, simplemente son reflejos condicionados, respuestas automáticas que se generan a partir de la programación que hemos recibido en nuestros genes y en nuestras experiencias a lo largo de la vida. Si alguien le teme a los ratones o ama las flores, cuando grita o se estremece al percibir cualquiera de estos estímulos, no lo hace porque así lo decida; simplemente es un reflejo automático que surge de la mente y su condicionamiento previo.

Para que estos reflejos condicionados dejen de controlarnos es necesario observarlos diariamente. Pero, mientras estemos identificados con la mente esto va a ser muy difícil. Por ello quiero invitarte a llevar a cabo un experimento que podría llevar tu nivel de identificación a un grado superior.

Hazlo en este momento: enfócate en la respiración al tiempo que sientes el cuerpo desde adentro… Hazlo por un minuto… ahora siente la sutil corriente de energía que recorre el cuerpo[1]. Si puedes sentir esta sutil corriente de energía, enfócate en ella y déjate llevar. Esta es una puerta de entrada a la Consciencia Pura. Hazlo mientras estas en reposo y cuando te acuestes a dormir. Esto afectará seriamente tu sentido de identidad porque en algún momento sabrás que eres la Consciencia y que no estás limitado(a) únicamente a tu cuerpo.

Esa corriente de energía que se siente al hacer este experimento es la Vida misma que anima tus células, es el sustrato del Universo, el cual no es afectado no nada de lo que ocurre en tu vida. En vez de identificarte con la mente que es cambiante e inestable, puedes identificarte con esta corriente de energía en cualquier momento del día. Ella siempre está allí, nunca cambia y no puede ser afectada por palabras o situaciones. Y como podrás descubrir, es una sensación de dicha constante.

La clave está en nunca forzar la experiencia ni utilizar la imaginación para experimentar la corriente de energía. Simplemente enfócate en la respiración, al tiempo que sientes el cuerpo desde adentro, y lo demás se dará por añadidura. La corriente de energía siempre está allí, no la estás creando, simplemente estás tomando consciencia de la Consciencia. Mientras más veces en el día hagas esto, mayor será la identificación con la Fuente. Estando en ese estado puedes observar los pensamientos y darte cuenta de su naturaleza ilusoria. Esto no se trata de creer, si no de experimentar. Allí radica la gran diferencia.



[1] Si a pesar de hacer el ejercicio, no sientes la corriente de energía, no te preocupes ni trates de forzarlo. Sigue practicando la respiración consciente sin esperar nada y deja que esta experiencia devenga de forma natural en el momento que debe llegar.

martes, 17 de febrero de 2015

El "Boom" del pensamiento positivo


Hay personas que durante años han seguido el “Boom del pensamiento positivo”. Algunas de ellas han llevado esto al extremo hasta el punto de creer que solamente “deben” tener pensamientos y emociones “positivas”. Por lo tanto, se han convertido en expertos en negar y reprimir aquellas emociones que les resultan desplacientes como la tristeza, el dolor psicológico o el odio. Para poder esconder todas estas emociones, han creado una “coraza” muy fuerte, es decir, una máscara de persona “positiva”, que lo único que hace es esconder el funeral que llevan dentro. Lo contradictorio de querer vivir la vida en “positivo”, es que estas personas también se enferman tanto física como psicológicamente, lo cual quiere decir que esa actitud no es funcional.

Con esto no estoy invitando a las personas a tener pensamientos “negativos” ni a sumergirse en las emociones de abatimiento y tristeza. La invitación es, en primer lugar, a dejar de etiquetar nuestras emociones en términos de “positivo” y “negativo”, las emociones son emociones, nada más. Lo segundo es aprender a hacernos conscientes de nuestros estados emocionales, es decir, observar nuestros estados de ánimo y permitir que fluyan hacía la superficie. Cuando hacemos esto con Consciencia, las emociones dejarán de controlar nuestras vidas y serán similares a nubes que aparecen y se desvanecen rápidamente sin afectar nuestras vidas de forma significativa.


En vez que querer vivir de forma “positiva” o “negativa”, es mejor abrazar todas las emociones que emergen a la Consciencia y observarlas de forma ecuánime, es decir, sin etiquetarlas de ninguna forma. Cuando nos convertimos en el Observador, empezamos a vivir la vida de una forma más impersonal y ya no nos tomamos demasiado en serio las situaciones críticas de la vida o las opiniones de los demás acerca de nuestra persona.

lunes, 2 de febrero de 2015

Religión y espiritualidad

"Cuando vivimos identificados con los pensamientos quedamos presa del ego. La autoobservación nos lleva a recordar que somos mucho más que eso, nos libera de la prisión de los pensamientos.

Incluso un pensamiento religioso es también una prisión. La mayoría de las personas viven sus religiones desde la mente y esta es programada por sus escrituras y ministros para reprimir los impulsos y repetir los rituales. Pero incluso cuando te identificas como alguien religioso, eso es otra máscara del ego. Una máscara más espiritual y bella por su puesto, pero al fin de cuentas máscara.

La palabra religión viene del latín re-ligare o unir de nuevo. Puesto que nunca hemos estado separados de nuestro Ser, que es el Todo, entonces no hay nada que sea necesario unir. Una palabra que me gusta más es “espiritualidad”. Pero muchos creen que solamente los buscadores de la verdad son espirituales. Se equivocan, también el borracho, el mendigo y el ladrón son espirituales. Todos ellos están viviendo las experiencias que necesitan para su Despertar. Todo es sagrado."



sábado, 4 de octubre de 2014

La parábola del vaso

La siguiente historia ilustra cómo, cuando nos aferramos a un pensamiento, este se convierte en una pesada carga que obstaculiza nuestra felicidad.


Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua. Ya todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:
- ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.
El peso real del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, y más difícil de soportar se vuelve."
Y continuó: "Las preocupaciones de nuestro día a día son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler, pero si piensas en ellas todo el día, acaban paralizándote, te impiden hacer nada"
El objetivo de esta historia no es enseñarte a luchar contra los pensamientos tratando de evitarlos, sino que los observes sin juzgarlos. Cuando te conviertes en el observador, entras en la dimensión de la Consciencia y las imágenes creadas por la mente ya no pueden afectarte. La autoobservación te permite  desidentificarte del ego, de esta manera este pierde energía y se debilita. Esta es la Clave central del Despertar.


sábado, 12 de julio de 2014

Muchas enfermedades, una sola cura


Muchas personas se acercaban a Buda pidiéndole la cura para diferentes enfermedades del alma como la pereza, la ira, la envidia, etc. Pero a cada uno de ellos, Buda siempre les daba la misma medicina: -“Hazte consciente”, decía.

Después de haber escuchado durante muchos años esta única respuesta, su discípulo Ananda preguntó: “¿Por qué a pesar de que las personas te piden la solución a diferentes problemas tú siempre les das la misma respuesta? Es como si un médico recetara la misma fórmula para diferentes enfermedades”.

Buda lo escuchó atento, y mirándolo serenamente respondió:

“Cuando una persona duerme, sueña muchas cosas. En el sueño puede experimentar diferentes clases de problemas o soñar que tiene diferentes enfermedades. Pero aun así, para el soñante sólo existe una solución: Despertar.”

Lo que Buda nos enseña es el arte de estar Conscientes, el cual consiste en ser observadores de nuestros pensamientos, emociones, palabras y actos. Cuando NO estamos observando, nos identificamos con la mente y quedamos enredados en las garras del ego. Cuando observamos, tomamos distancia de la mente y entramos en la dimensión del observador que es la Consciencia, el Ser o como lo queramos llamar. Mientras nos identifiquemos con la mente, no importa cuan espirituales seamos, estaremos prisioneros de nuestros condicionamientos y programaciones. Sólo la Consciencia nos da la libertad total.

A continuación te invito a escuchar el siguiente audio de Jorge Handabaka García, llamado “SAKSIN EL TESTIGO, Terapia espiritual”, en el cual se profundiza en este tema: