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miércoles, 15 de marzo de 2023

Afirmaciones Conscientes II

Estoy feliz y agradecido

Por Walter J Velásquez


Preámbulo

Mucho se ha hablado acerca de la abundancia. Actualmente existen numerosas prácticas y afirmaciones que enfocan al individuo a visualizar la abundancia futura de muchas maneras. Pero la abundancia comienza realmente cuando somos capaces de reconocer lo inmensamente ricos que ya somos en el presente. 

La principal clave para atraer abundancia es la gratitud. Algunas personas exclaman que sus vidas son tan “miserables” que no tienen mucho por que agradecer. Lo que no  saben es que es justamente la actitud ante la vida lo que hace que esta sea percibida como miserable. La actitud de abundancia puede empezar incluso sin tener un centavo en el bolsillo y decenas de deudas. La clave está en enfocar la atención en la inmensa riqueza que hay en nosotros. ¿Cómo? El siguiente ejercicio está diseñado específicamente con ese propósito.

Instrucciones

Las afirmaciones se leen en forma de meditación, sintiendo cada palabra y observando, sin juzgar, las reacciones que se generan en ti a partir de ellas. Los ejercicios de respiración entre un párrafo y otro consisten en inhalar profundamente por la nariz llevando la atención al corazón mientras en silencio dices: “Gracias”. Al exhalar también por la nariz, le sonríes al Universo diciendo de nuevo “Gracias”, de manera silenciosa. Es importante mantener una sonrisa en tu rostro durante todo el ejercicio. Así tu cerebro interpretará que estás feliz y liberará endorfinas en tu cuerpo. Entonces el Universo al ver tu felicidad, te enviará más motivos para sonreír.

 

Parte I - Los sentidos

¡Oh Universo! 

1.    Estoy feliz y agradecido por el sentido de la vista que me permite ver toda la abundancia de formas, colores, texturas, luces y sombras que componen este magnífico Universo.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

2.    Estoy feliz y agradecido por el sentido del olfato que me permite percibir toda la abundancia de olores procedentes de las flores, las personas, los lugares; incluyendo aquellos olores desagradables que me advierten del peligro.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

3.    Estoy feliz y agradecido por el sentido del oído que me permite escuchar a aquellos que necesitan ser escuchados, así como a toda la abundancia de sonidos que me rodean: las voces, el canto de las aves, los medios de transporte y la música.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

4.    Estoy feliz y agradecido por tener la capacidad de hablar para decir: “gracias”, “te amo” y “perdóname”, para comunicarme, para motivar a otros, para brindar palabras de apoyo a los que lo necesitan y para expresar mis alegrías y tristezas. 

(Respiración consciente con gratitud x 1) 

5.    Estoy feliz y agradecido por  mi sentido del equilibro, el cual me permite percibir la posición de mi cuerpo con respecto a la Tierra siendo sensible al movimiento y a la gravedad.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

6.    Estoy feliz y agradecido por  mi capacidad de sentir dolor, cuya función es avisarme cómo se encuentra mi organismo por dentro, y mostrarme cuando debo alejarme de aquello que me hace daño o prestar atención a lo que dice mi cuerpo.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

7.    Estoy feliz y agradecido por todos los demás sentidos, incluyendo la propicepción que me permite saber la posición de las partes de mi cuerpo; la quimiorecepción que me indica cuando algo está fallando en mi organismo, así como el hambre y la sed que me permiten mantener el balance energético.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

8.    Estoy feliz y agradecido por mi capacidad de interactuar con el Universo a través de mis sentidos, por la posibilidad de Darme Cuenta de lo que sucede en el Aquí y Ahora, escapando así de la fantasía de la mente.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

Parte II - Los sistemas del cuerpo

¡Oh Universo! 

1.    Estoy feliz y agradecido por la abundancia de carbono, hidrogeno, oxigeno, nitrógeno, azufre y fosforo que conforman mi cuerpo a nivel atómico y por la abundancia de agua, proteínas, lípidos e hidroxiapatita que lo conforman a nivel molecular.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

2.    Estoy feliz y agradecido por la abundancia de núcleos, membranas celulares, citoplasmas, citoesqueletos, mitocondrias, aparatos de Golgi, retículos endoplasmáticos y lisosomas que conforman los billones de células de mi cuerpo. 

(Respiración consciente con gratitud x 1)

3.    Estoy feliz y agradecido por el conjunto de órganos que conforman mi sistema digestivo y que me permiten experimentar los múltiples sabores y texturas en mi boca, transformando los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por las células de mi organismo. 

(Respiración consciente con gratitud x 1)

4.    Estoy feliz y agradecido por la abundancia de neuronas y células gliales que conforman mi sistema nervioso, y que permiten la conducción de señales eléctricas con el fin de coordinar las diferentes actividades de mi organismo. 

(Respiración consciente con gratitud x 1)

5.    Estoy feliz y agradecido por la abundancia de alveolos, bronquios, bronquiolos, cavidades y músculos que conforman mi aparato respiratorio, permitiéndome absorber oxígeno y eliminar dióxido de carbono para mantener el equilibro de la vida en todas mis células. 

(Respiración consciente con gratitud x 1)

6.    Estoy feliz y agradecido por la abundancia de glóbulos rojos ricos en hemoglobina que transportan oxígeno y nutrientes través de las arterias, venas y capilares que conforman mi sistema circulatorio y cuyo eje es el corazón.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

7.    Estoy feliz y agradecido por la abundancia de osteocitos, células y tejidos que conforman mi sistema óseo y mi sistema muscular los cuales proporcionan soporte, apoyo y protección a los tejidos blandos y músculos de mi organismo y permiten la movilidad para caminar, tocar, besar, abrazar y servir.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

8.    Estoy feliz y agradecido por la abundancia de células y tejidos que conforman los sistemas endocrino, excretor, reproductor, linfático, intergumentario e inmunológico de mi cuerpo generando el perfecto equilibrio que permite la vida.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

 

 

Parte III - La Tierra, el Universo y la Consciencia

¡Oh Universo!

1.    Estoy feliz y agradecido por ser y existir en la Tierra, por levantarme esta mañana para iniciar un nuevo día, el cual es una oportunidad única e irrepetible para vivir en Consciencia.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

2.    Estoy feliz y agradecido por mi familia incluyendo a mis antepasados, mis padres, hermanos, hijos y todos los demás seres que forman parte de mi red familiar.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

3.    Estoy feliz y agradecido por la labor que desempeño en este mundo a través de la cual obtengo mi sustento físico, por la abundancia de tener alimento sobre la mesa y un techo bajo el cual poder dormir.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

4.    Estoy feliz y agradecido por los billones de seres humanos que hay sobre la Tierra los cuales son expresiones de la Consciencia. Agradezco especialmente a aquellos con los que tengo conflictos ya que me permiten ver reflejado aquello que no quiero ver en mí mismo.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

5.    Estoy feliz y agradecido por todas las situaciones diarias que me permiten crecer, madurar y despertar en Consciencia. Agradezco especialmente por las crisis ya que son la mejor manera de aprender y desarrollar nuevas habilidades.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

6.    Estoy feliz y agradecido por toda la abundancia de vida que hay en la Tierra compuesta por todos los seres del reino animal; por todas las plantas, arboles, flores y briznas de hierba del reino vegetal; por todas las setas, mohos y levaduras del reino de los hongos; por todos los protozoos y algas del reino protoctistas; y por todas las bacterias del reino móneras que son imprescindibles para el reciclaje de los elementos.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

7.    Estoy feliz y agradecido por la abundancia de planetas, lunas, cometas, estrellas, cúmulos estelares, agujeros negros, nebulosas, cuásares, galaxias, grupos galácticos, agrupaciones galácticas y supercúmulos que se mueven en la totalidad del espacio y del tiempo siguiendo las leyes que rigen el Universo.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

8.    Estoy feliz y agradecido porque soy Consciencia pura, causa inmanente del Universo y todo lo que en Él existe. Estoy feliz y agradecido porque el Cosmos cumple su propósito haciéndose Consciente de sí mismo, aquí y ahora, a través de mí.

(Respiración consciente con gratitud x 1)

Cierre

Afirmación de la Consciencia Cósmica

Consciencia Cósmica, que estás Aquí y Ahora, 
santifico tu nombre Yo Soy; 
el reino de la Consciencia está en el presente; 
la voluntad Consciente se hace tanto en la tierra como en el Cosmos 
Yo Soy Abundancia fluyendo a raudales en este día; 
Nos perdonamos por nuestra inconsciencia, 
así como perdonamos a los que actúan inconscientemente hacia nosotros; 
Estoy atento para no dejarme caer en la inconsciencia, 
Y vigilante para estar por encima de la dualidad del bien y el mal 
Hecho está

lunes, 12 de diciembre de 2022

Afirmaciones para mantener la paz en medio de caos

 Instrucciones

Las afirmaciones se leen en forma de meditación, sintiendo cada palabra y observando, sin juzgar, las reacciones que se generan en ti a partir de ellas. Los ejercicios de respiración entre un párrafo y otro consisten en respirar de forma natural, haciendo consciencia del aire desde que entra por las fosas nasales, llena los pulmones y sale nuevamente al exterior.

 

Afirmaciones Conscientes

 

1.    Aunque perciba un torbellino de caos alrededor de mi cuerpo y dentro de mi mente, en el centro de mí Ser hay un foco de paz infinita llamado Consciencia.

(Respiración consciente x 1)

2.  Huir del caos de la mente es querer engañarme a mí mismo. Reprimir mis emociones genera una paz falsa y frágil.

(Respiración consciente x 1)

3. Aquí y Ahora me hago consciente del caos. Sólo la Consciencia produce una paz verdadera.

(Respiración consciente x 1)

4.   Observo el caos interior, dejo que siga su curso natural por el cuerpo, lo dejo estar ahí, no lucho ni peleo contra él.

(Respiración consciente x 1)

5.    Cuando acepto plenamente el caos interno, surge la paz genuina.

(Respiración consciente x 1)

6.   Al observar el caos interno sin emitir ninguna clase de juicio, me sitúo en el lugar de la Consciencia.

(Respiración consciente x 1)

7.   Mi Ser Real es Consciencia. La personalidad no es mi verdadero “yo”. Sólo la personalidad puede ser afectada por el caos. Lo real en mí, la Consciencia, no puede dañar ni ser dañado.

(Respiración consciente x 1)

8.    Detrás del aparente caos hay un orden superior que la mente no puede comprender aun. Todas las situaciones son perfectas porque son necesarias para el despertar.

(Respiración consciente x 1)

 

 

 

 

 

Mantener la paz en medio de caos

 Por Walter J Velásquez

 


Aunque percibas un torbellino de caos alrededor de tu cuerpo y dentro de tu mente, en el centro de tu Ser hay un foco de paz infinita llamado Consciencia.

Huir del caos de la mente es querer engañarte a ti mismo. Reprimir tus emociones genera una paz falsa y frágil.

Hazte consciente del caos. Sólo la Consciencia produce una paz verdadera.

Observa el caos interior, déjalo que siga su curso natural por tu cuerpo, déjalo estar ahí, no luches ni pelees contra él.

Cuando aceptas plenamente el caos interno, surge la paz genuina.

Al observar el caos interno sin emitir ninguna clase de juicio, te sitúas en el lugar de la Consciencia.

Tu Ser Real es Consciencia. La personalidad no es tu verdadero “yo”. Sólo la personalidad puede ser afectada por el caos. Lo real, la Consciencia, no puede dañar ni ser dañado.

Detrás del aparente caos hay un orden superior que la mente no puede comprender aun.

Evita juzgar personas o situaciones como “buenas” o “malas”. Todas las situaciones son perfectas porque son necesarias para el despertar.

 

 

 

Atención Consciente

 

Por Walter J Velásquez

La Consciencia del momento presente, además de mejorar la sensación de bienestar del individuo, le ayuda también a protegerse de ciertos sucesos que pueden poner en riesgo su integridad física. Un porcentaje importante de los accidentes laborales y de tránsito se relacionan con el hecho de que las personas accidentadas no estaban prestando atención a lo que estaban haciendo. Por ejemplo, si alguien en su trabajo es operario de una sierra eléctrica, y mientras corta madera está absorto en sus pensamientos acerca del pasado o el futuro, tiene muchas más posibilidades de accidentarse que alguien que enfoca su atención en lo que está haciendo. Igual sucede cuando se conduce un vehículo. El conductor que tiene sus sentidos y su atención enfocados en la carretera y en el proceso de conducir va a reaccionar mejor ante un evento inesperado -como un niño que salga corriendo a la calle- que aquel que conduce perdido en sus pensamientos y desconectado del hecho de conducir.

Para entender el significado de Atención Consciente, analicemos cada palabra por separado. La atención es el proceso de focalizar de manera consciente la percepción, proporcionando una elevada sensibilidad hacia un determinado aspecto de la experiencia. Y la conciencia se define como la facultad de “estar conscientes del medio” lo cual significa estar en contacto con lo que va ocurriendo. De acuerdo a esto, la Atención Consciente consiste en focalizar la atención en un estímulo concreto que pertenece a la experiencia inmediata del sujeto.

 

La práctica

La próxima vez que conduzcas tu vehículo, o camines por la calle, enfoca toda tu atención en lo que estas haciendo. Utiliza tus sentidos para observar lo que hay a tu alrededor. Observa continuamente la calle que está delante de ti para identificar cualquier bache, hueco o algún posible peligro. Observa también los espejos retrovisores para saber qué vehículos están atrás de ti o quieren adelantar. Date cuenta de cómo estas realizando esa actividad. Evita utilizar el teléfono móvil o cualquier otro distractor, enfócate en lo que estás haciendo. Esto reducirá enormemente la posibilidad de un accidente. También puedes aplicar estos principios a tu trabajo, especialmente si este implica actividades consideradas riesgosas que requieren de máxima atención.

 

 

El Darse Cuenta

 

Por Walter J Velásquez

Entre las psicoterapias inspiradas directamente en la actitud de intensa presencia en el momento actual está la Terapia Gestalt, creada por Fritz Perls. Es sabida la influencia directa del budismo Zen y el Taoísmo en la creación de la Terapia Gestalt. Dentro de esta psicoterapia se utiliza el término “Darse cuenta” para referirse a la atención sostenida en el Aquí y Ahora. Para Perls, existen tres zonas del Darse cuenta:

1.    Darse cuenta del mundo exterior: Tomar consciencia de los estímulos sensoriales (sonidos, olores, sabores, etc.) que se encuentran fuera de uno en el presente.

2.    Darse cuenta del mundo interior: Estar atento a lo que ocurre sobre y debajo de nuestra piel (tensiones musculares, movimientos, sensaciones molestas, escozores, temblores, sudoración, respiración, emociones, etc.)

3.    El darse cuenta de la fantasía: Esto incluye toda la actividad mental que transcurre más allá del presente: todo el explicar, imaginar, adivinar, pensar, planificar, recordar el pasado, anticiparse al futuro, etc.

 

La practica

1.    Busca un lugar donde puedas sentarte tranquilamente.

2.    Enfoca tu atención en la respiración contando 10 respiraciones…

3.    Escucha, sin juzgar, todos los sonidos que hay a tu alrededor, empezando con los más cercanos hasta llegar a los más lejanos…

4.    Percibe lo olores que llegan naturalmente a tu nariz sin clasificarlos como agradables o desagradables…

5.    Toma consciencia de la temperatura ambiental… de la presión de tus glúteos sobre la silla en la que estas sentado… del roce de tu piel con la ropa que llevas puesta…

6.    Observa todo lo que hay a tu alrededor… percibe los colores, los contrastes de luces y sombras… la formas… observa todo como si lo miraras por primera vez…

7.    Ahora pasa a la zona interior. Toma consciencia de tu cuerpo y observa si hay tensiones musculares, sensaciones molestas, escozores, etc.

8.    Observa y acepta las emociones que hay en tu cuerpo (miedo, paz, irritación, amor, etc.)

9.    Finalmente llegamos a la zona de la fantasía. Observa los pensamientos que aparecen en la pantalla de la mente... Date cuenta de que tú no eres el pensador ni tampoco los pensamientos… eres el Observador imparcial (La Consciencia)… observa los pensamientos sabiendo que no poseen ninguna realidad…

10. Finalmente, regresa a tus actividades diarias aplicando la Consciencia de las tres zonas durante el resto del día.


viernes, 10 de julio de 2020

¿Cuál es la diferencia entre Consciencia y conciencia?

Por nadie


Consciencia y conciencia

Consciencia y conciencia son cosas diferentes que suelen confundirse. La consciencia (con “s” antes de “c”) es la capacidad que tiene el ser humano de percibir la realidad y reconocerse en ella. Es por medio de la consciencia que se perciben los estímulos externos como los sonidos, formas, olores; y los procesos internos como los pensamientos o sentimientos. Cuando la palabra Consciencia se escribe con “C” mayúscula se refiere a la Consciencia cósmica. Este término implica que el Universo tiene la capacidad de reconocerse a sí mismo.

Por otro lado, la palabra conciencia (sin “s” antes de “c” y en minúscula), se refiere al conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal. El bien y el mal son conceptos subjetivos que dependen de cada individuo.

La conciencia se encuentra en el campo de la moral y es una facultad de la mente. En cambio la Consciencia es la capacidad de percibir la realidad trascendiendo el campo de la mente. La conciencia juzga lo que observa y lo ubica dentro de las categorías de “bueno” y “malo”; en cambio la Consciencia percibe sin juzgar.


Las etapas de la Consciencia

En el Universo, la Consciencia está en un proceso constante de expansión. En la Tierra, los únicos seres capaces de Ser Conscientes son los humanos, ya que poseen estructuras cerebrales más complejas que las demás especies. Para entender el proceso de desarrollo de la Consciencia en la Tierra, se puede dividir en tres etapas: Inconsciencia, Preconsciencia y Consciencia.

En la etapa de inconsciencia se encuentran aquellas personas egocéntricas que sólo piensan por su propio bienestar. Ellos no están interesados en solucionar el cambio climático ni se preocupan por el sufrimiento de los demás. Algunas veces son personas impulsivas y carentes de empatía, los cuales consideran que la violencia es la forma legítima de solucionar las diferencias. Aquí se encuentran las personas con pensamientos radicales y marcada agresividad.

En esa misma etapa, pero en un nivel más alto, se ubican las personas religiosas que defienden la moral y constantemente señalan lo que para ellos es el “bien” y el “mal”. Aunque quieren hacer el bien, discriminan a aquellos que piensan diferente o cuyos comportamientos no estén dentro de sus estándares morales. Estos individuos ven el mundo en blanco y negro, es decir que para ellos las personas solamente pueden ser “buenas” o “malas”, desconociendo cualquier matiz entre estos dos extremos. Cuando realizan obras de caridad,  lo hacen para calmar sus sentimientos de culpa o asegurar algún tipo de salvación en un cielo espiritual.

En la etapa de preconsciencia las personas se empiezan a interesar por mejorar su autoestima, son más empáticos con el sufrimiento de los demás, se preocupan por el cuidado del medio ambiente y buscan alternativas para mejorar las cosas.

Estas personas tienen una visión sistémica y global del mundo. Están en proceso de pasar de la culpa a la responsabilidad. Aquí se ubican las tradiciones místicas de las grandes religiones, muchos de los movimientos de la Nueva Era y el movimiento del potencial humano de la psicología. Aquellos que están en esta etapa ya no se preocupan tanto por juzgar a los demás sino por mirar dentro de ellos mismos y buscar el cambio.

Finalmente, en la etapa de la Consciencia se ubican aquellos que han despertado a la realidad. Allí están los budas, los iluminados y aquellos que perciben el sentimiento oceánico. En este nivel las fronteras entre el yo y el mundo se diluyen. El individuo se da cuenta de que todo es Uno y la división es un sinsentido.

Advertencia

El conocimiento de las tres etapas no obedece a un interés por catalogar o juzgar a las personas entre los “inferiores” y los “superiores”. Lo más maravilloso de todo esto es que todos los seres humanos son ya la totalidad de la Consciencia. Nadie es mejor ni peor que nadie, la Consciencia es una sola y dentro de ella no existen grados.

Lo que quiere mostrar este esquema de las etapas es el nivel de identificación de los diferentes individuos, ya sea con el ego o con la Consciencia. Pero esto no quiere decir que aquel que esté profundamente identificado con el ego sea “menos” que un buda. Ambos son expresiones de la misma Consciencia y todos los seres tienen el mismo potencial de despertar.

A medida que se avanza en la comprensión de la Consciencia, se va perdiendo el hábito de juzgar a otros. Más bien se empieza a mirar a las personas desde otra perspectiva: como budas en potencia. Entonces el mundo ya no se divide entre los “buenos” y los “malos” sino entre los budas que todavía están dormidos y aquellos que ya despertaron o están en proceso de hacerlo.

El Universo todo lo hace perfecto, el hecho de que haya muchos budas dormidos es parte del proceso, es una etapa necesaria. Por ello en vez de juzgarlos, más bien podemos enfocar esa energía en ser más Conscientes cada día, ya que al despertar, arrastramos a la Consciencia a todos los que vienen detrás de nosotros.

Estatua de Buda dormido

 

 

 

 


miércoles, 23 de marzo de 2016

El arte de la consciencia plena

Los siguientes extractos resumen muy bien los principios que rigen el Despertar de la Consciencia según el budismo. Estos pilares de la Consciencia Plena fueron recogidos por Lynne Mc Taggart en su libro, “El Experimento de la Intención” donde los presenta como una antesala para generar cambios por medio del poder de la mente.

En este blog, estos principios se presentan como un fin en sí mismos, en vez de ser el preámbulo para otra cosa. Agradecemos a Lynne Mc Taggart por esta valiosa recopilación.


Para energizarse es necesario desarrollar la capacidad de prestar atención con máxima intensidad en cada momento. Una de las mejo­res maneras de desarrollar esta capacidad consiste en practicar el anti­guo arte de la conciencia plena, propugnado ya desde el año 500 antes de Cristo por Shakyamuni Buda, fundador del Budismo. Es una dis­ciplina en la que mantienes una clara conciencia de lo que está suce­diendo en cada momento, tanto externa como internamente, en lugar de colorear tu interpretación con tus emociones o dejarte llevar por los pensamientos.

La conciencia plena es más que una simple concentración, y requiere que vigiles aquello en lo que te estás concentrando y manten­gas esta concentración en el presente. Con la práctica, serás capaz de silenciar el parloteo constante de tu mente y concentrarte en tu expe­riencia sensorial, por muy banal que sea, comer algo, abrazar a tu hijo, sentir dolor, etc. Es como ser un padre benévolo con tu mente, eligiendo aquello en lo que ha de concentrarse y luego trayéndola de vuelta cuando pierde el rumbo.

Con el tiempo, la meditación de la conciencia plena agudizará tu percepción visual y evitará que te insensibilices ante las experiencias de la vida cotidiana. Una de las dificultades de incorporar la conciencia plena a las actividades del día a día es que ésta generalmente se enseña en retiros espirituales, donde los participantes se pueden dar el lujo de meditar durante muchas horas al día y practicar la conciencia plena realizando actividades como a «cámara lenta». Sin embargo, hay mane­ras de adaptar muchas prácticas tradicionales para que las puedas usar en tu meditación.  

COMO ENERGIZARSE
Para «energizarte» y lograr un estado de máxima intensidad, pri­mero debes ralentizar tus ondas cerebrales hasta un estado «alfa» de meditación poco profunda o de ensoñación —cuando el cerebro emite frecuencias (medidas por un EEG) de 8-13 hercios (ciclos por segundo).

Siéntate y adopta una posición cómoda. A muchos les gusta sen­tarse erguidos en una silla de respaldo duro, con las manos sobre las rodillas. También puedes hacerlo en el suelo con las piernas cruzadas. Comienza respirando lenta y rítmicamente, inspirando por la nariz y espirando por la boca, de modo que ambos ciclos tengan la misma duración. Relaja la barriga y luego contráela lentamente como si qui­sieras que tocara la espalda. Esto hará que respires con el diafragma.

Repite esto cada quince segundos, pero asegúrate de no estar esfor­zándote demasiado. Sigue durante tres minutos y mantente concentrado en el ejercicio. Aumenta la duración hasta cinco o diez minutos. Co­mienza a centrar tu atención únicamente en la respiración. Practica esto de manera repetida, ya que constituirá la base de tu práctica meditativa.

Para acceder a un estado alfa, el factor más importante, como sabe cualquier budista, es el de acallar la mente, aunque a menudo resulta prácticamente imposible no pensar en nada.

Después de que hayas accedido a este estado por medio de la con­centración en la respiración o en algún otro objeto, la mayoría de las escuelas de meditación recomienda utilizar algún tipo de «ancla» que te permita acallar el parloteo de la mente y estar más abierto a la in­formación intuitiva. Las anclas más habituales consisten en concen­trarse en:

— El cuerpo y sus funciones, o la respiración.

— Tus pensamientos, pero como si fuesen nubes flotando por el cielo, de modo que no sean «tú».

— Un mantra, (…) generalmente una palabra, como om («El Campo» en el Budismo), ah (la verdad universal) o hum (la manifestación física de la verdad; el universo mismo).

— Números; contar en silencio sea hacia atrás o hacia delante.

— Música -generalmente algo repetitivo, como Bach o un cánti­co.

— Un único tono, como el producido por el didgeridoo de los aborígenes australianos.

— Un tambor o una matraca, cuyos sonidos repetitivos han sido usados por muchas culturas tradicionales para apaciguar la mente.

Practica hasta que puedas concentrarte cómodamente en tu «ancla» durante veinte minutos o más.  

Una vez hayas accedido al estado «alfa», observa con precisión todo aquello que se manifieste en tu mente y en tu cuerpo. Presta aten­ción a lo que es, en lugar de, a lo que te dicen tus emociones, lo que te gustaría que sucediera o únicamente aquello que es más agradable. No reprimas o deseches los pensamientos negativos si son auténticos.

Una buena forma de anclar tu mente en el presente consiste en «volver a tu cuerpo», y sentir tu postura corporal.

Es vital que sepas distinguir la conciencia plena de la simple con­centración. La diferencia más importante es una falta de juicio o de punto de referencia acerca de la experiencia. Prestas atención a cada momento presente sin colorearlo con tus preferencias o aversiones, y sin siquiera identificar la experiencia como algo que te está sucedien­do a ti. En resumen, no hay ni «mejor» ni «peor».

— Toma conciencia de todos los olores, colores, texturas y sensa­ciones que estés experimentando. ¿A qué huele la habitación? ¿Qué sabor tienes en la boca? ¿Qué sensaciones te produce tu asiento?

— Presta atención a lo que esté sucediendo tanto interna como externamente. Cada vez que adviertas que estás juzgando lo que ves, dite a ti mismo «estoy pensando», y vuelve a la posición de observador.

— Cultiva el arte de escuchar simplemente todos los sonidos de tu habitación: el ruido de una tubería, el sonido de una bocina, el ladrido de un perro, un avión… Acéptalos todos—el ruido, el caos o el silencio— sin emitir ningún juicio.

— Percibe otras sensaciones: el «color» del día, la luz en la habita­ción, cualquier movimiento que se produzca frente a ti, la sen­sación del silencio…

— No intentes lograr nada. Elimina tus expectativas y tu lucha por alcanzar ciertos resultados.

— Acepta sin juzgar todo lo que suceda. Esto implica dejar de lado todas las opiniones e interpretaciones sobre lo que está ocu­rriendo. Detecta cada vez que te aferres a ciertas opiniones, ideas o pensamientos, y rechaces otros. Acepta tus propios pensa­mientos y experiencias, incluso los desagradables.

— Intenta no apresurarte nunca. Si tienes que hacerlo, que sea con plena conciencia. Siente conscientemente esa prisa.  

DESARROLLAR LA CONCIENCIA PLENA EN TU VIDA COTIDIANA
La evidencia sugiere que si desarrollas la conciencia plena en tu vida cotidiana estarás moldeando tu cerebro para que sea más eficaz en el uso de la intención. El psicólogo Charles Tart, uno de los mayores expertos del mundo en los estados alterados de conciencia, tiene varias sugerencias al respecto:

— Haz pausas periódicas a lo largo del día para que dispongas de un tiempo en el que puedas tomar conciencia de lo que está sucediendo tanto interna como externamente.

— Cada vez que sientas que estás perdiendo la concentración en tus actividades del día a día, presta atención a tu respiración; te ayudará a centrarte.

— Presta atención a las actividades más banales, como lavarte los dientes o comer algo.

— Comienza con un pequeño ejercicio, como por ejemplo dar una caminata, en el que te mantengas totalmente concentrado en aquello que estás haciendo.

— Usa etiquetas mentales para las actividades que estés realizando. Por ejemplo, «estoy poniéndome el abrigo», «estoy abriendo la puerta», «estoy atándome los zapatos»…

— Usa la conciencia plena en cada situación de la vida diaria. Cuando estés preparando la comida o incluso lavándote los dientes, presta atención a todos los olores, texturas, colores y sensaciones que experimentes.

— Aprende a mirar realmente a tus seres queridos y a tus hijos, a tus mas­cotas, amigos y colegas de trabajo. Obsérvalos detalladamente durante cada actividad —cada aspecto de su ser, pero sin juzgarlos.

— Durante alguna actividad, como el desayuno, pide a tus hijos que presten atención a cada detalle. Concéntrate en el sabor de tu comida. Observa los colores y la textura. ¿Qué sensaciones te produce el zumo al bajar por tu garganta? — Toma conciencia de los olores v sonidos a tu alrededor. Mientras estás observando todo esto, ¿qué sienten las distintas partes de tu cuerpo?

— Atiende a los miles de sonidos que te rodean cada día. Cuando alguien te esté hablando, escucha el sonido de su voz además de las palabras. No pienses en una respuesta hasta que haya dejado de hablar.

— Practica la conciencia plena en todas tus actividades: caminan­do por la calle, conduciendo al volver a casa, en el jardín…etc.

— Usa la conciencia plena cuando estés extremadamente ocupado o bajo mucha presión. Obsérvate a ti mismo en una situación así. ¿Cómo afecta a tu equilibrio? ¿Puedes permanecer centrado en tu cuerpo cuando estás trabajando duro?

— Practica la conciencia plena mientras te halles en una fila. Expe­rimenta la sensación de estar a la espera, en lugar de centrarte en aquello que estás esperando. Toma conciencia de tus movi­mientos físicos y de tus pensamientos.

— No pienses en tus problemas futuros. Ocúpate únicamente de la situación que vives ahora.