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lunes, 12 de diciembre de 2022

El Darse Cuenta

 

Por Walter J Velásquez

Entre las psicoterapias inspiradas directamente en la actitud de intensa presencia en el momento actual está la Terapia Gestalt, creada por Fritz Perls. Es sabida la influencia directa del budismo Zen y el Taoísmo en la creación de la Terapia Gestalt. Dentro de esta psicoterapia se utiliza el término “Darse cuenta” para referirse a la atención sostenida en el Aquí y Ahora. Para Perls, existen tres zonas del Darse cuenta:

1.    Darse cuenta del mundo exterior: Tomar consciencia de los estímulos sensoriales (sonidos, olores, sabores, etc.) que se encuentran fuera de uno en el presente.

2.    Darse cuenta del mundo interior: Estar atento a lo que ocurre sobre y debajo de nuestra piel (tensiones musculares, movimientos, sensaciones molestas, escozores, temblores, sudoración, respiración, emociones, etc.)

3.    El darse cuenta de la fantasía: Esto incluye toda la actividad mental que transcurre más allá del presente: todo el explicar, imaginar, adivinar, pensar, planificar, recordar el pasado, anticiparse al futuro, etc.

 

La practica

1.    Busca un lugar donde puedas sentarte tranquilamente.

2.    Enfoca tu atención en la respiración contando 10 respiraciones…

3.    Escucha, sin juzgar, todos los sonidos que hay a tu alrededor, empezando con los más cercanos hasta llegar a los más lejanos…

4.    Percibe lo olores que llegan naturalmente a tu nariz sin clasificarlos como agradables o desagradables…

5.    Toma consciencia de la temperatura ambiental… de la presión de tus glúteos sobre la silla en la que estas sentado… del roce de tu piel con la ropa que llevas puesta…

6.    Observa todo lo que hay a tu alrededor… percibe los colores, los contrastes de luces y sombras… la formas… observa todo como si lo miraras por primera vez…

7.    Ahora pasa a la zona interior. Toma consciencia de tu cuerpo y observa si hay tensiones musculares, sensaciones molestas, escozores, etc.

8.    Observa y acepta las emociones que hay en tu cuerpo (miedo, paz, irritación, amor, etc.)

9.    Finalmente llegamos a la zona de la fantasía. Observa los pensamientos que aparecen en la pantalla de la mente... Date cuenta de que tú no eres el pensador ni tampoco los pensamientos… eres el Observador imparcial (La Consciencia)… observa los pensamientos sabiendo que no poseen ninguna realidad…

10. Finalmente, regresa a tus actividades diarias aplicando la Consciencia de las tres zonas durante el resto del día.


Los mantras

 

Por Walter J Velásquez

La palabra mantra es de origen sanscrito y se refiere a sonidos (sílabas, palabras, fonemas o grupos de palabras) que supuestamente tienen poder psicológico o espiritual. En el hinduismo los mantras son usados para invocar alguna deidad durante las ceremonias o rituales. En el Budismo se utilizan para identificarse con un aspecto de la mente iluminada. En el judaísmo ciertas palabras consideradas sagradas se relacionan con los nombres de Dios.

En el contexto de la Consciencia los mantras cobran un sentido diferente al que se les da en el hinduismo o budismo. Para la Consciencia no existe ningún idioma o lenguaje que sea más sagrado que los demás, por ello no tiene relevancia si un mantra se pronuncia en sanscrito pali o español, lo que importa verdaderamente es que se realice en el Ahora.

Alan Watts, uno de los líderes de la contracultura de los años 60 y quien dio a conocer el Zen en Occidente, enseñó lo siguiente acerca de la práctica de los mantras:

Uno de los trucos usado para aquietar la mente pensante y su compulsiva cháchara es conocido como mantra —cantos de sonidos por los sonidos en sí, más que por el significado—. Por tanto, comienza a emitir un simple sonido al expulsar el aire larga y confortablemente, en el tono que te sea más cómodo. Los hinduistas y los budistas para este tipo de prácticas utilizan sílabas como OM, AH, HUM, los cristianos tal vez prefieran AMÉN o ALELUYA, los musulmanes ALLAH y los judíos ADONAI; en realidad es indiferente, puesto que lo que importa es única y exclusivamente el sonido. Podrías tan sólo usar la sílaba MUUUU como los budistas Zen. Profundiza en ese, y deja que tu mente se hunda más y más en el sonido mientras no haya ninguna sensación de tensión.

Así que el mantra no debe verse como una fórmula para invocar alguna deidad sino como una técnica diseñada para enfocarse en el Ahora. La manera de hacerlo es poniendo la atención en la vibración del sonido que se produce cuando el aire procedente de los pulmones llega a la laringe haciendo vibrar las cuerdas vocales por medio de la intervención de la glotis.

 

Ejemplos de mantras:

  • Consciencia
  • Om
  • Om mani padme hum
  • Hare Krishna Hare Krishna, Krishna Krishna Hare Hare, Hare Rama Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare
  • Ho'oponopono
  • Ham-Sa
  • Adonai
  • Adonai Tzevaot
  • Ehyé-Asher-Ehyé
  • El
  • Elohim
  • Allah
  • Aleluya
  • Amén

Si no deseas usar algún mantra conocido, simplemente puedes pronunciar cualquiera de las vocales (Aaaaaa Eeeeeee Iiiiiiiiiii Ooooo Uuuuuu) o ciertas consonantes (Mmmmm, Rrrrrrrrrr, Ssssssss):

 

La practica

Sentado en una posición cómoda, con la columna recta enfoca tu atención en la respiración... Mantente así al menos por dos minutos.

Habiendo elegido previamente el mantra de tu preferencia, toma aire profundamente y empieza a pronunciarlo.

Repite el mismo mantra una y otra vez enfocándote en escuchar el sonido  y en sentir las vibraciones producidas por este a medida que se propagan por el aire. Siente vibrar el sonido en tu faringe, en los dientes, en la lengua y en los labios.

Realiza este ejercicio durante el tiempo que estimes conveniente. Para cuando sientas que tienes que esforzarte demasiado para continuar.