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lunes, 12 de diciembre de 2022

Los mantras

 

Por Walter J Velásquez

La palabra mantra es de origen sanscrito y se refiere a sonidos (sílabas, palabras, fonemas o grupos de palabras) que supuestamente tienen poder psicológico o espiritual. En el hinduismo los mantras son usados para invocar alguna deidad durante las ceremonias o rituales. En el Budismo se utilizan para identificarse con un aspecto de la mente iluminada. En el judaísmo ciertas palabras consideradas sagradas se relacionan con los nombres de Dios.

En el contexto de la Consciencia los mantras cobran un sentido diferente al que se les da en el hinduismo o budismo. Para la Consciencia no existe ningún idioma o lenguaje que sea más sagrado que los demás, por ello no tiene relevancia si un mantra se pronuncia en sanscrito pali o español, lo que importa verdaderamente es que se realice en el Ahora.

Alan Watts, uno de los líderes de la contracultura de los años 60 y quien dio a conocer el Zen en Occidente, enseñó lo siguiente acerca de la práctica de los mantras:

Uno de los trucos usado para aquietar la mente pensante y su compulsiva cháchara es conocido como mantra —cantos de sonidos por los sonidos en sí, más que por el significado—. Por tanto, comienza a emitir un simple sonido al expulsar el aire larga y confortablemente, en el tono que te sea más cómodo. Los hinduistas y los budistas para este tipo de prácticas utilizan sílabas como OM, AH, HUM, los cristianos tal vez prefieran AMÉN o ALELUYA, los musulmanes ALLAH y los judíos ADONAI; en realidad es indiferente, puesto que lo que importa es única y exclusivamente el sonido. Podrías tan sólo usar la sílaba MUUUU como los budistas Zen. Profundiza en ese, y deja que tu mente se hunda más y más en el sonido mientras no haya ninguna sensación de tensión.

Así que el mantra no debe verse como una fórmula para invocar alguna deidad sino como una técnica diseñada para enfocarse en el Ahora. La manera de hacerlo es poniendo la atención en la vibración del sonido que se produce cuando el aire procedente de los pulmones llega a la laringe haciendo vibrar las cuerdas vocales por medio de la intervención de la glotis.

 

Ejemplos de mantras:

  • Consciencia
  • Om
  • Om mani padme hum
  • Hare Krishna Hare Krishna, Krishna Krishna Hare Hare, Hare Rama Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare
  • Ho'oponopono
  • Ham-Sa
  • Adonai
  • Adonai Tzevaot
  • Ehyé-Asher-Ehyé
  • El
  • Elohim
  • Allah
  • Aleluya
  • Amén

Si no deseas usar algún mantra conocido, simplemente puedes pronunciar cualquiera de las vocales (Aaaaaa Eeeeeee Iiiiiiiiiii Ooooo Uuuuuu) o ciertas consonantes (Mmmmm, Rrrrrrrrrr, Ssssssss):

 

La practica

Sentado en una posición cómoda, con la columna recta enfoca tu atención en la respiración... Mantente así al menos por dos minutos.

Habiendo elegido previamente el mantra de tu preferencia, toma aire profundamente y empieza a pronunciarlo.

Repite el mismo mantra una y otra vez enfocándote en escuchar el sonido  y en sentir las vibraciones producidas por este a medida que se propagan por el aire. Siente vibrar el sonido en tu faringe, en los dientes, en la lengua y en los labios.

Realiza este ejercicio durante el tiempo que estimes conveniente. Para cuando sientas que tienes que esforzarte demasiado para continuar.

 

 


martes, 23 de junio de 2015

Para cambiar algo afuera, antes debes cambiarlo adentro

No importa cuántos “Mapas de la prosperidad”, mantras o rituales lleves a cabo para cambiar tu vida; mientras no transmutes los bloqueos inconscientes de tu mente, nada de esto producirá resultados efectivos y duraderos. Un bloqueo inconsciente se origina a partir de un trauma infantil o una falsa creencia que has adoptado a lo largo del tiempo, la cual continúa influyendo sobre tu vida sin que seas consciente de ello. Por eso, “Ser Consciente de lo inconsciente” es un libro excepcional, ya que te muestra la forma de acceder a tu inconsciente para consumir los bloqueos internos que obstaculizan el fluir natural de tu vida y tus relaciones. El siguiente es un extracto tomado de la página 161 de dicho libro:


Para cambiar algo afuera, antes debes cambiarlo adentro
                                                      
Cualquier cosa que quieras manifestar en tu mundo externo debes tenerla primero en tu mundo interno. Si quieres salud, debes entrar en sintonía con la salud eterna de tu Ser, que es la paz, dicha y armonía perfectas. Si quieres amor, debes amar plenamente al Ser que tú eres y a toda la vida. No puedes recibir aquello que no tienes.   
                    
Muchas personas oran o llevan a cabo cualquier clase de rituales con el fin de cambiar sus circunstancias externas. Pero lo que no saben es que más que orar, lo que necesitan es cambiar su mundo interno. Cuando obran así, la oración surge efecto rápidamente.                                                                                                                                                      
Dios es la gran pantalla de cine donde proyectas la película de tu vida. Si no te gusta la película, no trates de ir a golpear o a modificar la pantalla. Más bien ve a la sala de proyección que es tu mente, y cambia todo el rollo. Cuando una persona ora para cambiar sus condiciones externas sin cambiar su mundo interior, es similar a querer cambiar la película cambiando la pantalla. No tiene sentido.     
                                                                
El mundo exterior es una proyección de tu mundo interno, los conflictos que guardas a dentro se convierten en conflictos externos. Cuando aprendes a ser el testigo de tus pensamientos y emociones, los conflictos que habías guardado por años empezarán a salir para ser transmutados. Mientras censures el contenido de tu mente, gran cantidad de pensamientos y emociones permanecerán represados en el inconsciente generando conflicto.    
                                                                                           
Cuando envíes tu intención al Universo no debes hacerlo como si le pidieras a un ente externo a ti. Recuerda que tú mismo eres el Universo, eres el vacío infinito de realidad en el cual se manifiesta la forma, eres la inteligencia armónica del gran Tao. Eres el Absoluto mismo. Eres aquello que no tiene nombre ni forma. Eres Eso.



 



martes, 24 de diciembre de 2013

Dios esta Aquí y Ahora

La siguiente historia nos trae una profunda enseñanza y ha sido extraída del libro: “El centro se distingue por su levedad”, del terapeuta alternativo Bert Hellinger.



En tierras de Aram (donde hoy en día se encuentra Siria) tiempos atrás vivía un general; en un principio era conocido por su fuerza y su valentía; después, empero, atormentado por una grave enfermedad, no pudo tener contacto con nadie, ni siquiera con su mujer: tenía lepra.

Un día, una esclava le contó que en su país había un hombre que sabía curar su enfermedad. Así, pues, reunió un gran séquito, cogió diez talentos de plata, seis mil monedas de oro, diez vestidos de fiesta, además de una carta de recomendación de su rey, y se puso en camino.

Al cabo de una larga marcha y de algún extravío, llegó a la casa del curandero, y a voces pidió entrada. Allí estaba, pues, con todo su séquito y todo su tesoro, la carta de recomendación de su rey en la mano, esperando. Pero nadie le hacía caso. Ya empezó a ponerse impaciente y nervioso, cuando se abrió la puerta y salió un criado, dirigiéndose a él diciendo:

—Mi amo te hace saber: «Lávate en el Jordán, entonces te curarás».
El general pensaba que se estaba burlando de él, gastándole una broma.
— ¿Qué? —dijo—. ¿Este quiere ser un curandero? ¡Al menos hubiera tenido que salir personalmente, implorar a su Dios, iniciar un largo ritual y tocar con su mano cada llaga de mi piel! ¡Eso quizás me hubiera ayudado! ¿Y ahora quiere que simplemente me bañe en ese Jordán?

Y se giró, furioso, para emprender el camino de vuelta. En el fondo, éste es el final de la historia. Pero dado que se trata de un cuento, acaba bien. Cuando el general ya llevaba unos días en el camino de vuelta, una tarde se acercaron sus criados tratando de persuadirlo con buenas palabras.

—Querido padre —dijeron—, si ese curandero  te hubiera exigido algo extraordinario, por ejemplo que cogieras un barco, te fueras a países lejanos, te sometieras a dioses desconocidos, durante años escudriñaras tu propio pensamiento, y tu fortuna se hubiera gastado, seguramente lo habrías hecho. Pero tan sólo te pidió algo muy sencillo. Y se dejó convencer.

De mal humor y mala gana fue al Jordán, con repugnancia se lavó en sus aguas, y se hizo el milagro. Al volver a casa, su mujer quería saber cómo le había ido.
—Ya ves —dijo—, vuelvo a estar bien. Pero por lo demás no hubo nada.


Reflexión

En la Nueva Era y en muchas religiones en general las personas se entregan a complejos rituales o a la repetición tediosa de oraciones o “decretos” con el fin de obtener milagros en sus vidas. Ellos creen que es necesario un gran esfuerzo para salvar el abismo imaginario que los distancia de Dios. Pero no existe tal abismo, Dios existe aquí y ahora dentro y fuera de ti, está en la luz que te baña, en el agua que lava tu cuerpo, en la comida que ingieres y en el aire que respiras. Por ello, al estar Consciente de los actos más sencillos como ducharse, comer o respirar estamos Conscientes de Dios. Entonces no existe distancia, el abismo desaparece y los milagros se manifiestan instantáneamente.

Pero, como el general del cuento, a muchas personas les cuesta creen que puedan tener una relación directa con los Divino por medio de los actos más sencillos. Santa Teresa de Ávila decía que encontraba a Dios entre las ollas de la cocina, ¿No es acaso magnifico saber esto? ¿O prefieres a un dios mezquino que exige sacrificios y rituales para amarte? Ese dios mezquino ha sido creado por los líderes religiosos, ya que por medio de él pueden controlar a las personas.

Al tomar Consciencia de la respiración –del aire que entra y sale- sin querer alterarla o cambiarle nada a ese acto tan natural, estás siendo Consciente de Dios. ¡Pruébalo! Pero, para que funcione debes estar totalmente libre tanto de prejuicios como de expectativas --y esta es la mayor dificultada para muchas personas.

Los primeros cristianos tenían la palabra griega “pneuma” para referirse al aire. Pero esa misma palabra se usaba metafóricamente para referiste al Espíritu que anima todas las cosas. En hebreo se usaba la palabra ruah para referirse al viento, a la respiración, al aire, al aliento; y puesto que todo esto es signo de vida, también se usaba para designar al Espíritu Santo. Así que cuando tomamos Conciencia de la respiración estamos haciéndonos Conscientes de Dios, de la vida, del Tao o como lo queramos llamar.

La Consciencia de la respiración –o Anapana Sati como lo llamaban los budistas- no es ninguna fórmula mágica. Simplemente funciona por el hecho de que te permite estar consciente del Aquí y el Ahora, y cuando estás en el presente el ego no puede funcionar ya que este solamente existe en el pasado o en el futuro.


Pero claro, es demasiado fácil, demasiado sencillo. Entonces la mente te dirá que debes buscar rituales más llamativos, encender velas, repetir mantras u oraciones 144 veces etcétera. Al general del cuento le pareció demasiado estúpido bañarse en un río para sanarse, pero en la sencillez estaba la clave. Dios es sencillo como una flor, pero la mente lo quiere hacer complejo con el único objetivo de que no lo encuentres en la cotidianidad, porque entonces ella ya no podrá entretenerte con sus teorías y entonces empezarás a vivir la vida plenamente.