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martes, 10 de enero de 2023

Afirmaciones para trascender la mente y el karma

 Por Walter J Velásquez

Preámbulo

Las siguientes líneas están compuestas por afirmaciones y ejercicios de respiración consciente. Las afirmaciones le permiten a la Consciencia penetrar en la mente rompiendo las resistencias que evitan que te des cuenta de tu verdadero Ser. Y la respiración consciente te ayuda a anclar tu atención en el presente que es donde reside la Consciencia.

Este ejercicio está basado en el documento “Aforismos de la Consciencia I”, el cual puedes estudiar previamente para entender el contexto de las afirmaciones. El objetivo es ayudarte a trascender la identificación con la mente. También te ayudará a soltar el pasado y los sentimientos de culpa asociados, y a entender qué es lo que determina el tipo de experiencias que vives diariamente. Esta es una forma práctica de despertar a la Consciencia y entender quién eres realmente. 

Instrucciones

Las afirmaciones se leen en forma de meditación, sintiendo cada palabra y observando las reacciones que se generan en ti a partir de ellas. Los ejercicios de respiración entre un párrafo y otro consisten simplemente en respirar de forma natural, observando el aire desde que entra por las fosas nasales, expande los pulmones, y sale nuevamente a través de la nariz.

 

Afirmaciones Conscientes Parte I: No soy la mente

1.    No soy la mente, tampoco los pensamientos y sentimientos que surgen de ella. Los pensamientos y sentimientos están en Mí, pero yo no estoy en ellos. Lo que soy, la Consciencia Cósmica, es anterior incluso a la existencia de este Planeta.

(Respiración consciente x 1)

2.    A la mente le gusta identificarse con nacionalidades, partidos políticos y religiones para así apartarse del resto de la humanidad fortaleciendo el sentido de identidad llamado ego. Aquí y Ahora suelto toda identificación con estos conceptos limitantes y me declaro ciudadano del Universo, partidario del Ahora y devoto de la Consciencia.

(Respiración consciente x 1)

3.    A la mente le encanta crear historias y dramas basadas en las experiencias del pasado. Esas historias permiten a la mente justificar los comportamientos o adicciones del ego, escudándose en los traumas. Renuncio a las historias del pasado y me enfoco en percibir este preciso instante en el cual el Universo me está dando todo.

(Respiración consciente x 1)

4.    Los traumas son recuerdos dolorosos, a los cuales la mente les ha aportado un significado especial que hace que perduren en ella a través del tiempo. Para la Consciencia que Yo Soy, no existe el concepto de trauma ya que no me defino a partir de historias del pasado. Como Consciencia sólo me percibo a mí misma a través del Presente.

(Respiración consciente x 1)


Meditación

Instrucciones: Lee el siguiente párrafo en silencio haciendo una pausa cuando llegues a los puntos suspensivos (…) y enfoca tu atención según las palabras que acabas de leer.

Ahora respiro… observo el aire que entra y sale de mis pulmones… tomo consciencia de los sonidos que hay a mi alrededor… siento los aromas… observo todo lo que me rodea con la mente de un niño pequeño, como si mirara por primera vez… Yo Soy Consciencia…

 

Parte II

No soy el pasado

1.    La creencia en el karma se basa en el supuesto de que el pasado puede afectar mi presente. El karma son los recuerdos, pensamientos y emociones que he acumulado en la mente. Cuando me hago consciente de que nada de eso es real, despierto a la Consciencia, y el poder ilusorio del karma se desvanece.

(Respiración consciente x 1)

2.    Si habiendo estado atrapado en un estado de inconsciencia hice daño a otros, dejaré de cosechar las consecuencias de esas acciones en la medida en que me eleve por encima nivel de inconsciencia en el que las realicé. El día de hoy elijo identificarme con la Consciencia Cósmica  que no puede dañar ni ser dañada, y está por encima de los conceptos del ego y el karma.

(Respiración consciente x 1)

3.    No importa cuán “bueno” quiera ser, mientras en mi inconsciente aloje patrones tóxicos de pensamiento y emoción, atraeré a mi vida situaciones y personas que vibren en esa frecuencia. Así que en este día me enfoco en reconocer las bendiciones que hay en mi vida y dar gracias al Universo por ellas. Inmediatamente me doy cuenta de que Aquí y Ahora empiezo a atraer situaciones y personas que vibran en la nueva frecuencia de la gratitud.

(Respiración consciente x 1)

4.    El día de hoy me enfoco en amar al mundo y declararle la paz. De este modo el mundo responde amándome y declarándome la paz. El mundo es una proyección de mis pensamientos y sentimientos más profundos.

(Respiración consciente x 1)


Meditación

Instrucciones: Lee el siguiente párrafo en silencio haciendo una pausa cuando llegues a los puntos suspensivos (…) y enfoca tu atención según las palabras que acabas de leer.

Ahora respiro… observo el aire que entra y sale de mis pulmones… tomo consciencia de los sonidos que hay a mi alrededor… siento los aromas… observo todo lo que me rodea con la mente de un niño pequeño, como si mirara por primera vez… Yo Soy Consciencia…

 

Parte III

Soy la Consciencia

1.    Este día dejo de identificarme con el pasado, me perdono y suelto toda culpa. Lo que hice en el pasado era lo único que podía hacer debido al estado de inconsciencia en el que me encontraba en ese momento. Ahora observo sin juzgar los pensamientos y emociones que me impulsaron a hacer esas cosas, y veo como se disuelven ante la luz de la Consciencia.

(Respiración consciente x 1)

2.    Mi verdadero ser no es esa persona que ha dañado y su vez ha sido dañada por otros. Mi verdadero Ser es la Consciencia Cósmica que es anterior al Universo y seguirá existiendo cuando este desaparezca.

(Respiración consciente x 1)

3.    Sólo hay un momento y un lugar en el que puedo despertar a mi verdadero Ser: Aquí y Ahora. La Consciencia es atemporal, por lo tanto no se puede conocer pensando en el pasado o el futuro. Sólo entrando en el Presente puedo sentir aquello que es eterno y está más allá de los conceptos del bien y del mal.

(Respiración consciente x 1)

4.    Al darme cuenta en este momento de una respiración ya estoy dando el primer paso para despertar a la Consciencia. El primer paso es el último también. No hay escalones ni grados para llegar a la Consciencia. Es más, no necesito llegar a ningún lado porque la Consciencia siempre está en el Presente.

(Respiración consciente x 1)


Meditación

Instrucciones: Lee el siguiente párrafo en silencio haciendo una pausa cuando llegues a los puntos suspensivos (…) y enfoca tu atención según las palabras que acabas de leer.

Ahora respiro… observo el aire que entra y sale de mis pulmones… tomo consciencia de los sonidos que hay a mi alrededor… siento los aromas… observo todo lo que me rodea con la mente de un niño pequeño, como si mirara por primera vez… Yo Soy Consciencia…

 

Cierre

Afirmación de la Consciencia Cósmica

Consciencia Cósmica, que estás Aquí y Ahora, 
perfecto es tu nombre Yo Soy; 
el reino de la Consciencia está en el presente; 
la voluntad Consciente se hace tanto en la tierra como en el Cosmos 
Yo Soy Abundancia fluyendo a raudales en este día; 
Nos perdonamos por nuestra inconsciencia, 
así como perdonamos a los que actúan inconscientemente hacia nosotros; 
Estoy atento para no dejarme caer en la inconsciencia, 
Y vigilante para estar por encima de la dualidad del bien y el mal 
Hecho está

 


lunes, 12 de diciembre de 2022

Los mantras

 

Por Walter J Velásquez

La palabra mantra es de origen sanscrito y se refiere a sonidos (sílabas, palabras, fonemas o grupos de palabras) que supuestamente tienen poder psicológico o espiritual. En el hinduismo los mantras son usados para invocar alguna deidad durante las ceremonias o rituales. En el Budismo se utilizan para identificarse con un aspecto de la mente iluminada. En el judaísmo ciertas palabras consideradas sagradas se relacionan con los nombres de Dios.

En el contexto de la Consciencia los mantras cobran un sentido diferente al que se les da en el hinduismo o budismo. Para la Consciencia no existe ningún idioma o lenguaje que sea más sagrado que los demás, por ello no tiene relevancia si un mantra se pronuncia en sanscrito pali o español, lo que importa verdaderamente es que se realice en el Ahora.

Alan Watts, uno de los líderes de la contracultura de los años 60 y quien dio a conocer el Zen en Occidente, enseñó lo siguiente acerca de la práctica de los mantras:

Uno de los trucos usado para aquietar la mente pensante y su compulsiva cháchara es conocido como mantra —cantos de sonidos por los sonidos en sí, más que por el significado—. Por tanto, comienza a emitir un simple sonido al expulsar el aire larga y confortablemente, en el tono que te sea más cómodo. Los hinduistas y los budistas para este tipo de prácticas utilizan sílabas como OM, AH, HUM, los cristianos tal vez prefieran AMÉN o ALELUYA, los musulmanes ALLAH y los judíos ADONAI; en realidad es indiferente, puesto que lo que importa es única y exclusivamente el sonido. Podrías tan sólo usar la sílaba MUUUU como los budistas Zen. Profundiza en ese, y deja que tu mente se hunda más y más en el sonido mientras no haya ninguna sensación de tensión.

Así que el mantra no debe verse como una fórmula para invocar alguna deidad sino como una técnica diseñada para enfocarse en el Ahora. La manera de hacerlo es poniendo la atención en la vibración del sonido que se produce cuando el aire procedente de los pulmones llega a la laringe haciendo vibrar las cuerdas vocales por medio de la intervención de la glotis.

 

Ejemplos de mantras:

  • Consciencia
  • Om
  • Om mani padme hum
  • Hare Krishna Hare Krishna, Krishna Krishna Hare Hare, Hare Rama Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare
  • Ho'oponopono
  • Ham-Sa
  • Adonai
  • Adonai Tzevaot
  • Ehyé-Asher-Ehyé
  • El
  • Elohim
  • Allah
  • Aleluya
  • Amén

Si no deseas usar algún mantra conocido, simplemente puedes pronunciar cualquiera de las vocales (Aaaaaa Eeeeeee Iiiiiiiiiii Ooooo Uuuuuu) o ciertas consonantes (Mmmmm, Rrrrrrrrrr, Ssssssss):

 

La practica

Sentado en una posición cómoda, con la columna recta enfoca tu atención en la respiración... Mantente así al menos por dos minutos.

Habiendo elegido previamente el mantra de tu preferencia, toma aire profundamente y empieza a pronunciarlo.

Repite el mismo mantra una y otra vez enfocándote en escuchar el sonido  y en sentir las vibraciones producidas por este a medida que se propagan por el aire. Siente vibrar el sonido en tu faringe, en los dientes, en la lengua y en los labios.

Realiza este ejercicio durante el tiempo que estimes conveniente. Para cuando sientas que tienes que esforzarte demasiado para continuar.

 

 


La Contemplación

 

Por Walter J Velásquez

La contemplación es el estado que se produce en el ser humano cuando la mente entra en silencio. Muchas personas creen el mito de que el silencio mental implica tener la “mente en blanco”. Eso no es cierto, la mente no se puede poner en blanco. El silencio mental se genera cuando se enfoca la atención en un determinado objeto, percibiéndolo en el Aquí y Ahora, sin la interferencia de los pensamientos.

Por ejemplo, cuando las personas ven una rosa no la perciben en el Ahora, sino que la miran a través del significado que la sociedad les ha dado a las rosas y del recuerdo previo del encuentro con otras rosas. Es decir que nunca vemos esa rosa que es única e irrepetible, sino que al mirarla estamos proyectando la información que hemos almacenado en la cabeza acerca de las rosas.

La clave para practicar la contemplación está en percibir un objeto, cualquiera que sea, sin dejar que la mente le ponga nombre. El nombre es una palabra, y las palabras están dentro del campo de la mente. Practicar la Contemplación implica pasar de la mente a la Consciencia. En el campo de la Consciencia no hay conceptos, categorías ni palabras que puedan afectar la percepción presente.

¡Hora de practicar! La siguiente es una explicación clara de la manera de practicar la contemplación en el diario vivir. El texto ha sido extraído del libro: Ser Consciente de lo inconsciente:

Para poder ver las cosas directamente, libre de todo condicionamiento, práctica esto: cada vez que escuches un sonido, sientas el viento sobre tu piel, observes el rostro de una persona, una flor o un arroyo; escúchalo, siéntelo, míralo como si lo hicieras por primera vez. No permitas que tu mente recurra a los viejos recuerdos para interpretar lo que estas percibiendo. Experiméntalo por ti mismo, sin el lente de tus recuerdos, paradigmas, etiquetas, etc. Experiméntalo plenamente como si se tratase de algo absolutamente nuevo. No importa si es el mismo viejo árbol que ves todos los días cuando sales de tu casa, obsérvalo con los ojos de un niño que ve un árbol por primera vez, con asombro, curiosidad, expectación y alegría.

 

Cuando observes, escuches, huelas, degustes o toques algo; no permitas que tu mente le coloque un nombre a tu experiencia. Cuando le pones nombres a tu experiencia como “caballo”, “canto de un canario”, “olor de la rosa”, “dulce”, “áspero”, inmediatamente tu cerebro acude a su banco de memoria donde relaciona lo que percibe con una de las miles de categorías mentales que tiene almacenada. Entonces, cuando tu mente dice “caballo” ante la experiencia, ya no ves al animal por lo que es en el ahora, sino que lo ves a través del lente de tus recuerdos, de tus imágenes mentales de lo que es un caballo, de lo que aprendiste desde niño. Los nombres están bien para el naturalista, pero son un obstáculo para aquel que quiere ver la realidad tal como es. (Ser Consciente de lo inconsciente, p. 30)

 

 

 

martes, 16 de septiembre de 2014

Desidentificarse de la mente

Autor desconocido
El discípulo vivía angustiado. Aunque leía y releía los textos sagrados no hallaba paz de ningún tipo. Acudió al maestro y le dijo:
- Alguna razón tiene que haber para que no encuentre consuelo ni fuera ni dentro de mí mismo.
- La hay, la hay -dijo sosegadamente el maestro-. Y no es ajena a ti.
- ¿No es ajena a mí? -preguntó extrañado el discípulo.
- Es tu mente la que se identifica.
- ¿Puedes ponerme un ejemplo? -preguntó un poco insolentemente el discípulo.
El maestro dijo:
- En la pantalla de un cine hay inundaciones y fuegos cuando así la película lo exige, ¿no? Pero, amigo mío, ni la pantalla se moja ni la pantalla se quema.
El genuino control sobre la mente, que nunca es represión, permite que la mente misma aprenda a ser más libre, cuando lo desea, de la influencia de los sentidos y, por tanto, que pueda desidentificarse de los eventos que la atan, no estar siempre fluctuando como una banderola al viento. Mediante el esfuerzo perseverante, la atención y la ecuanimidad, es posible conseguir un “Espacio” interior de conciencia inafectada y profundamente sosegada que no se identifique necesariamente con los factores perturbadores y pueda mirarlos sin reaccionar desmesurada y negativamente, pues como declara el adagio, “Por mucho que el lobo aúlle, la luna no se inmuta en el cielo”


miércoles, 12 de marzo de 2014

Mercado de gafas


Imagina que vas caminando por un mercado y encuentras a un vendedor de gafas. Cada gafa tiene un color diferente y al ponértela, ves el mundo de una manera distinta. Las gafas representan las diferentes creencias religiosas y los paradigmas científicos rígidos. Una vez adoptas un paradigma, solamente verás al mundo a través de él, entonces, ya nunca volverás a ver la realidad.

Pero incluso desde que somos muy niños, nuestros padres y profesores programan nuestra mente para ver el mundo de una determinada manera. Nadie nace racista u homofóbico, el racismo o la homofobia, por ejemplo, son creencias que hemos adoptado de la sociedad. Así mismo, nadie nace cristiano o judío, nuestra religión depende de la geografía, es decir, del lugar donde nacemos.

¿Podemos escapar de la programación para ver la vida tal como es? No es tan sencillo, se necesita cierta disciplina en la capacidad de observar la mente. Cuando observamos un pensamiento y descubrimos que ese pensamiento surge de la programación que hemos recibido del mundo, entonces este ya no puede controlarnos. El pensamiento que es observado es desarmado, se desenmascara, y pierde su poder, entonces nos liberamos de la programación. He ahí la clave de la libertad.

sábado, 1 de marzo de 2014

La mente y el martillo

¿Cuántas veces –sin darnos cuenta- nos encontramos perdidos en nuestros pensamientos creando conflictos imaginarios? ¿Te ha ocurrido que la mente imagina discusiones y problemas que no han sucedido? A eso se refiere Paul Watzlawick en “La historia del martillo”, un cuento que encontramos en su libro: El arte de amargarse la vida.

La mente crea conflictos imaginarios todo el tiempo. Pero no debes luchar contra ella o tratar de detenerla, ya que eso acentúa el conflicto y divide aún más la mente. Algo diferente que puedes hacer es observarla como si se tratara de una película. La mente sólo puede operar cuando no somos conscientes de ella, pero, cuando es observada, esta se detiene. El cuento es el siguiente:


 Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así, pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como este le amargan a uno la vida. Y luego se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo… Así, nuestro hombre sale precipitadamente a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir “buenos días”, nuestro hombre le grita furioso: “¡Quédese usted con su martillo, son penco!”.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Mente de piedra (Koan)

Hogen, un maestro Zen chino, vivía solo en un pequeño templo en el campo. Un día, cuatro monjes peregrinos llegaron y le pidieron permiso para hacer un fuego en el patio para calentarse.

Mientras construían un fuego, Hogen les oyó hablar acerca de la subjetividad y la objetividad. Se les unió y dijo: "Supón que hay una piedra muy grande, ¿la consideras que esta fuera o dentro de tu mente?".

Uno de los monjes le contesto: "Desde el punto de vista del Budismo todo es una representación mental, así que yo diría que está dentro de mi mente."

"Debes de sentir tu cabeza muy pesada," observo Hogen, "si vas por ahí cargando con una piedra como esa en tu mente."

domingo, 4 de agosto de 2013

La mente dividida

El conflicto inherente de la condición humana radica en que su mente está dividida, existe una guerra entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo conocido y lo desconocido. Conozca por medio de este audio cómo podemos ser libres de este conflicto y tener una mente íntegra.