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viernes, 10 de julio de 2020

¿Cuál es la diferencia entre Consciencia y conciencia?

Por nadie


Consciencia y conciencia

Consciencia y conciencia son cosas diferentes que suelen confundirse. La consciencia (con “s” antes de “c”) es la capacidad que tiene el ser humano de percibir la realidad y reconocerse en ella. Es por medio de la consciencia que se perciben los estímulos externos como los sonidos, formas, olores; y los procesos internos como los pensamientos o sentimientos. Cuando la palabra Consciencia se escribe con “C” mayúscula se refiere a la Consciencia cósmica. Este término implica que el Universo tiene la capacidad de reconocerse a sí mismo.

Por otro lado, la palabra conciencia (sin “s” antes de “c” y en minúscula), se refiere al conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal. El bien y el mal son conceptos subjetivos que dependen de cada individuo.

La conciencia se encuentra en el campo de la moral y es una facultad de la mente. En cambio la Consciencia es la capacidad de percibir la realidad trascendiendo el campo de la mente. La conciencia juzga lo que observa y lo ubica dentro de las categorías de “bueno” y “malo”; en cambio la Consciencia percibe sin juzgar.


Las etapas de la Consciencia

En el Universo, la Consciencia está en un proceso constante de expansión. En la Tierra, los únicos seres capaces de Ser Conscientes son los humanos, ya que poseen estructuras cerebrales más complejas que las demás especies. Para entender el proceso de desarrollo de la Consciencia en la Tierra, se puede dividir en tres etapas: Inconsciencia, Preconsciencia y Consciencia.

En la etapa de inconsciencia se encuentran aquellas personas egocéntricas que sólo piensan por su propio bienestar. Ellos no están interesados en solucionar el cambio climático ni se preocupan por el sufrimiento de los demás. Algunas veces son personas impulsivas y carentes de empatía, los cuales consideran que la violencia es la forma legítima de solucionar las diferencias. Aquí se encuentran las personas con pensamientos radicales y marcada agresividad.

En esa misma etapa, pero en un nivel más alto, se ubican las personas religiosas que defienden la moral y constantemente señalan lo que para ellos es el “bien” y el “mal”. Aunque quieren hacer el bien, discriminan a aquellos que piensan diferente o cuyos comportamientos no estén dentro de sus estándares morales. Estos individuos ven el mundo en blanco y negro, es decir que para ellos las personas solamente pueden ser “buenas” o “malas”, desconociendo cualquier matiz entre estos dos extremos. Cuando realizan obras de caridad,  lo hacen para calmar sus sentimientos de culpa o asegurar algún tipo de salvación en un cielo espiritual.

En la etapa de preconsciencia las personas se empiezan a interesar por mejorar su autoestima, son más empáticos con el sufrimiento de los demás, se preocupan por el cuidado del medio ambiente y buscan alternativas para mejorar las cosas.

Estas personas tienen una visión sistémica y global del mundo. Están en proceso de pasar de la culpa a la responsabilidad. Aquí se ubican las tradiciones místicas de las grandes religiones, muchos de los movimientos de la Nueva Era y el movimiento del potencial humano de la psicología. Aquellos que están en esta etapa ya no se preocupan tanto por juzgar a los demás sino por mirar dentro de ellos mismos y buscar el cambio.

Finalmente, en la etapa de la Consciencia se ubican aquellos que han despertado a la realidad. Allí están los budas, los iluminados y aquellos que perciben el sentimiento oceánico. En este nivel las fronteras entre el yo y el mundo se diluyen. El individuo se da cuenta de que todo es Uno y la división es un sinsentido.

Advertencia

El conocimiento de las tres etapas no obedece a un interés por catalogar o juzgar a las personas entre los “inferiores” y los “superiores”. Lo más maravilloso de todo esto es que todos los seres humanos son ya la totalidad de la Consciencia. Nadie es mejor ni peor que nadie, la Consciencia es una sola y dentro de ella no existen grados.

Lo que quiere mostrar este esquema de las etapas es el nivel de identificación de los diferentes individuos, ya sea con el ego o con la Consciencia. Pero esto no quiere decir que aquel que esté profundamente identificado con el ego sea “menos” que un buda. Ambos son expresiones de la misma Consciencia y todos los seres tienen el mismo potencial de despertar.

A medida que se avanza en la comprensión de la Consciencia, se va perdiendo el hábito de juzgar a otros. Más bien se empieza a mirar a las personas desde otra perspectiva: como budas en potencia. Entonces el mundo ya no se divide entre los “buenos” y los “malos” sino entre los budas que todavía están dormidos y aquellos que ya despertaron o están en proceso de hacerlo.

El Universo todo lo hace perfecto, el hecho de que haya muchos budas dormidos es parte del proceso, es una etapa necesaria. Por ello en vez de juzgarlos, más bien podemos enfocar esa energía en ser más Conscientes cada día, ya que al despertar, arrastramos a la Consciencia a todos los que vienen detrás de nosotros.

Estatua de Buda dormido

 

 

 

 


sábado, 24 de octubre de 2015

¿Debo ser consciente las 24 horas del día?

Interlocutor: me resulta imposible ser consciente constantemente.
Krishnamurti: ¡no lo sea constantemente!, solo sea de a poco. Por favor, no existe un ser consciente constantemente, ¡es una idea espantosa! Este terrible deseo de continuidad es una pesadilla. Sea consciente solo por un minuto, por un segundo; y en ese segundo de consciencia puede ver la totalidad del universo. Ello no es una frase poética, podemos ver las cosas en un destello, en un instante único; pero cuando hemos visto algo queremos capturarlo, retenerlo, darle continuidad; ello no es ser consciente en absoluto. Pero cuando dice: “debo ser consciente constantemente” lo ha convertido en un problema; entonces en realidad debe descubrir por qué quiere ser así. Vea la avidez que implica el deseo de obtener; y al decir: “bueno, soy consciente constantemente” no significa nada.

Krishnamurti, Las Obras Completas, Volumen XIII, página 184, La Conciencia que no Elige

viernes, 21 de agosto de 2015

Indra y los cochinitos

El siguiente texto ha sido tomado del capítulo VI del libro "Ser Consciente de lo inconsciente"


La mitología hindú es muy rica en símbolos y metáforas. Una historia cuenta que Indra, el dios del trueno, bajó a la Tierra encarnado en la forma de un cochino. Él debía cumplir una misión con ese cuerpo para luego regresar a su forma original y volver al cielo. Pero después de llevar por cierto tiempo la vida de un cochino, olvidó que era un dios y tenía una misión que cumplir.

Indra se unió con una cerdita y se pasaban el día comiendo sobras y revolcándose en el lodo. Era una vida muy placentera para él. Después tuvieron una camada de cochinitos a los cuales amaba el dios con todas sus fuerzas. Pero el padre de los dioses necesitaba que Indra regresara al cielo a cumplir su función. Entonces bajó a la Tierra y habló con el cochino, pero este no quería escucharlo. Él amaba su vida de cochino, amaba a su cochina y a todos sus cochinitos. Así que le dijo al padre de los dioses que lo dejara en paz porque él había decidido quedarse para siempre en la Tierra.

Brahma, al ver esto, tomó una decisión drástica, hizo que uno a uno sus cerditos fueran muriendo hasta que finalmente murió la cerda también. Indra lloró de dolor largo tiempo pero finalmente, al ser despojado del objeto de su apego, escuchó a Brahma y recobrando su forma divina regresó al cielo a cumplir sus funciones como dios del trueno.

Esta historia nos muestra el inmenso poder que tiene la identificación. Cuando nos identificamos con la mente nos hacemos presa de sus recuerdos, creencias y programaciones. Cuando nos identificamos con el ego perdemos de vista nuestra verdadera identidad en Dios y quedamos atrapados en los múltiples juegos que tiene el ego para sobrevivir.

En cambio, cuando nos convertimos en el Observador de la mente y el ego, nos liberamos de la creencia de que somos el ser mortal y entramos en el campo de lo infinito, el campo de la Consciencia.

Otra cosa que podemos hacer es observar nuestro cuerpo, hacernos conscientes de sus movimientos y sus procesos. Sentir sus movimientos desde adentro como si fuéramos el observador de una película. Esto hace que nos desidentifiquemos con el cuerpo y nos reconozcamos como el vacío en el cual danzan los átomos que componen la materia del mismo. Observemos el cuerpo durante sus diferentes actividades, incluso cuando excretamos los desechos del mismo, esta es también una actividad sagrada.


Cuando vivimos identificados con los pensamientos quedamos presa del ego como le sucedió a Indra en su cuerpo de chanchito. La autoobservación nos lleva a recordar que somos mucho más que eso, nos libera de la prisión de los pensamientos.


 



jueves, 13 de agosto de 2015

Pensar en chocolates cuando quiero comer chocolates


Durante años, las religiones y enseñanzas espirituales tradicionales, nos han enseñado a reprimir nuestros pensamientos y emociones considerados inmorales. Esto es cierto, particularmente en Occidente donde las religiones que imperan son el cristianismo, judaísmo e islam. Dichas religiones promueven la lucha contra nuestros pensamientos “inmorales”. Por otro lado en Oriente, el budismo –especialmente el Zen- y una pequeña rama del hinduismo llamada Vedanta Advaita enseñan a observar los pensamientos y emociones como método para que estos pierdan su poder.

Siempre he defendido que una práctica espiritual, para ser fiable, debe demostrarse por medio de la ciencia. Por ello quiero citar un experimento que muestra hasta qué punto el enfoque Zen o el Vedanta pueden validarse.

En el programa de la BBC “Confía en mí, soy médico”, hicieron un experimento diseñado por el profesor Carey Morewedge de la Universidad de Boston. Se invitaron a 200 amantes del chocolate y se dividieron en dos grupos. Al primer grupo se le pidió que imaginara que se comían 30 chocolates uno a uno. Al segundo grupo se le pidió que hicieran lo mismo pero con sólo 3 chocolates. Después se pidió a los dos grupos que llenaran un formulario. Adrede, los científicos dejaron tazones con chocolates frente a los participantes mientras los vigilaban con cámaras escondidas.

La lógica religiosa que dice que debemos reprimir los pensamientos inmorales para que pierdan fuerza, podría afirmar que los participantes que imaginaron comiendo 30 chocolates, comerán también más chocolates del tazón. “Si alimentas un pensamiento, alimentas el deseo”, dirán. Pero sucedió exactamente lo contrario, este grupo comió un 37% menos que los que imaginaron comer sólo tres. Para explicar este resultado cito a la BBC:

"Dice el profesor Morewedge, "cuando tratamos de evitar algo o tratamos de dejar de pensar en ese algo, inmediatamente comenzamos a pensar en ello". "Si yo digo: "no voy a pensar en un oso blanco", de inmediato empiezo a pensar en osos blancos".
Cuando la gente trata de suprimir pensamientos, tiende a activarlos. Así que en lugar de luchar contra el antojo de chocolate, el profesor Morewedge piensa que debemos forzarnos a pensar repetidamente en su sabor, en masticar y tragar ese alimento que ansiamos.
El mismo experimento se llevó luego a la vida diaria, donde se pidió a los participantes que aplicaran la misma técnica cuando sintieran deseos de consumir chocolate. Se encontró que esto redujo el antojo en la mayoría de los participantes.

Este experimento nos ayuda a hacer un contraste entre la tradición judeocristiana y la visión del Vedanta y el Zen. En la primera enseñan a luchar contra los pensamientos considerados “inmorales” y en las dos segundas instruyen acerca de observar los pensamientos que emergen a la mente sin entrar en conflicto con ellos. Dejar que los pensamientos vayan y vengan mientras los observamos equivale a dejar que la mente piense en comer chocolates cuanto sentimos antojo de ello. Puedes probar por ti mismo ambas prácticas y evaluar los resultados de forma objetiva para saber qué funciona mejor en tu vida. Espero tus comentarios al respecto.

lunes, 3 de agosto de 2015

Intensamente, una película para enseñar a los niños y niñas a ser Conscientes

“Intensamente” es la última película de Pixar, la cual trae un mensaje muy importante sobre el manejo de las emociones. Algunos conceptos como que buscar la felicidad nos hace infelices, la importancia de acoger todas las emociones sin juzgarlas como “buenas” o “malas”, y la aceptación del cambio en nuestra vida; guardan muchas semejanzas con los principios del Zen o del Vedanta Advaita que publicamos en este Blog. Por ello quiero compartir el siguiente artículo de la Revista Semana, el cual nos muestra cómo esta película puede ayudarnos a educar a los niños para que sean más Conscientes.




Las lágrimas son tan importantes como la risa. Esa es una de las grandes enseñanzas que deja Intensamente. La película de Pixar que desde su estreno, en junio pasado, despertó la simpatía de todos los públicos. Y, por supuesto, puso a adultos, jóvenes y niños a preguntarse por las emociones en su mente. “Cuando miras a alguien ¿no te preguntas qué estará sucediendo en su cabeza?”, es la frase más popular del largometraje.

Ahora, ¿cómo aprovechar el encanto de Intensamente con los niños? Aquí algunas ideas para trabajar las enseñanzas de la película. 

Cada una de las emociones es importante:
Todas son primordiales para enfrentar las situaciones cotidianas, pues desempeñan un papel específico. Ninguna se puede suprimir. En vez de esconder o evadir sentimientos como la tristeza, la furia y el disgusto, hay que conocerlos. Entender por qué reaccionamos de cierta manera frente a determinadas circunstancias contribuye a que podamos manejar nuestros conflictos. Principalmente, porque analizar lo que sentimos en momentos difíciles nos permite la respuesta más sana. Aceptar cada una de las emociones es la principal lección de la película. Todas ellas hacen parte de nuestra identidad. Si los niños empiezan por conocerse ellos mismos, su relación con el entorno y los demás podrá ser más armónica. 

No hay que forzar la felicidad:
Simplemente, no se puede ser feliz el 100 % del tiempo. Además, tratar de serlo es agotador. Comprender que no hay nada malo en sentirse triste o frustrado puede ser una buena lección para los niños. Empezando porque la felicidad perfecta, como concepto idealizado, no existe. Según el portal The Huffington Post, la investigadora June Gruber encontró que la idea de alcanzar la felicidad como un objetivo explícito en la vida termina generando altos grados de decepción. Por eso, lo mejor es entender que este emoción viene en empaques muy diferentes y que se debe disfrutar cuando llega. De hecho, es importante resaltar que en la película la emoción se llama Alegría y no felicidad, justamente porque la primera es apenas una parte de la segunda. 

La tristeza es necesaria para el bienestar:
No existe nada más liberador que llorar cuando realmente lo necesitamos. Sin embargo, en la mayoría de contextos el llanto es entendido bajo un concepto negativo y como un signo de debilidad. Por eso hay quienes lo evitan a toda costa. Aun así, es importante explicarles a los niños que las lágrimas son sólo la expresión de una emoción, así como lo es la risa. Se debe recalcar que es muy sano expresar los sentimientos. De ahí que sea fundamental construir un ambiente seguro en el que ellos se sientan cómodos contando lo que les ocurre y lo que piensan. También hay que abordar la diferencia entre tristeza y depresión.

El cambio es una constante en la vida:
Es apenas natural que todos le tengamos miedo al cambio. El terreno incierto nos llena de preguntas, ansiedad y temor. Sin embargo, es algo con lo que todos tenemos que aprender a vivir. Construir en los niños una visión positiva del cambio contribuye a la fácil adaptación. Eso sí, siempre y cuando se explique por qué ocurrió la nueva situación y lo favorable que puede resultar. “Al mal tiempo, buena cara”, sería el refrán popular que se ajusta a este caso. La vida se transforma en cualquier momento y debemos asumirlo. Esa es otra de las lecciones en las que insistióIntensamente.

Respetar la diferencia:

Si hay algo que logró la película de Pixar fue exponer cómo la cabeza de cada ser humano es un mundo propio y altamente complejo. Por eso, todos somos diferentes. Un hecho que se debe respetar a toda costa. Entender que el otro no tiene que pensar como yo ni sacar las mismas conclusiones es un aprendizaje que aplica para todas las edades. Respetar las diferencias y tratar de construir un puente de comunicación en el que se aborden es una lección que sirve para el resto de la vida. 

lunes, 19 de mayo de 2014

¿Actuar o no actuar?


Pregunta: A lo que te resistes persiste. ¿En qué momento pasamos de la no resistencia a la apatía, a la indiferencia? ¿En qué momento dejo de fluir para protestar por un sistema o gobierno? ¿O eso no es resistencia? ¿Las cosas son como son o soy apática? Estoy confusa.

Respuesta: Querida amiga, no es fácil mantenernos en paz cuando a diario vemos en la televisión noticias de políticos corruptos que roban los recursos públicos y les mienten a los ciudadanos. Lo primero que hay que hacer, cuando sientas rabia e impotencia por estas cosas, es hacerte consciente de la ira. Identifica en qué parte de tu cuerpo está ubicada y permítete sentir plenamente esa emoción; sin juzgarla, sin querer cambiarla, sin resistirte a ella. Libérate de la idea de que eres una buscadora espiritual y no deberías sentir eso, esa es otra trampa del ego para hacer que reprimas tus emociones. Una vez haces esto, puedes evidenciar que la emoción en cuestión empieza a perder fuerza, se empieza a disolver, y entonces entras en un estado de paz.

Desde ese estado de paz puedes actuar con mayor claridad y libertad. Así que yo no puedo decirte que actúes o que no actúes ante la injusticia. Si lo hiciera empezaría a ejercer control sobre tu vida, perderías tu libertad de elegir. Incluso en las elecciones que la gente llama “equivocadas” se aprenden grandes lecciones, así que desde ese punto de vista no hay error, solo diferentes formas o caminos para aprender.

Volviendo al punto central, cuando miras y aceptas tus emociones de rechazo ante un gobierno puedes entrar al punto de la paz interna, al vacío. Entonces podrás actuar desde allí y tus acciones serán libres de la influencia del ego. No importa lo que haces sino desde dónde lo haces. No importa si protestas o te quedas callada, lo que importa es que la protesta o el silencio surjan desde la Consciencia. Gandhi fue un gran revolucionario, pero él protestaba con el corazón en paz. Una protesta que surja desde el ego no es igual a una que surja desde tu Ser, ambas tienen un impacto diferente y afectan al mundo de diferentes maneras.


Estar en el Ser no significa que siempre debamos tolerar lo que ocurre en el mundo. Una mujer no tiene que tolerar que su marido borracho la golpee cada noche. Pero la pregunta es ¿De dónde surge la protesta? ¿Del Ser o del ego que trata de defender su sentido del yo? Para estar en paz hay que aceptar conscientemente las emociones que nos genera la situación, hay que aceptar también la situación como el resultado natural de las decisiones de una o muchas personas. Cuando estamos en paz con la situación y con los sentimientos que esta nos genera, puede venir una acción –o inacción- pura y contundente. Por ello, lo primero es estar en paz en nuestra psique, no podemos estar divididos en nuestras cabezas para manifestar unidad en el mundo. Primero debemos ser íntegros adentro, y sólo en ese momento podremos transmitir dicha sensación de unidad e integridad afuera. 

jueves, 8 de mayo de 2014

No luches contra la mente... solamente observa




lunes, 13 de enero de 2014

Nos sentamos, caminamos y comemos

Se dice que alguien le pregunto al Buda “¿Qué es lo que tú y tus discípulos practican? Él les respondió: “Nosotros nos sentamos, caminamos y comemos”. Entonces volvió a cuestionar: “Pero cualquiera puede sentarse, caminar y comer”. Lo cual el Buda contestó: “Nosotros, al sentarnos, somos conscientes de estar sentados, al caminar, somos conscientes de estar caminando y al comer, somos conscientes de estar comiendo.”

sábado, 4 de enero de 2014

Liberando las emociones


Aceptar lo que sucede en tu vida actual es estar en paz con ello, sabiendo que es lo mejor que te podría haber sucedido para tu despertar, es no renegar ni sentir ira contigo o con el Universo. Pero eso no significa que dejes de actuar. Si tienes que actuar hazlo, si tienes que buscar empleo, ir al médico o crear una nueva forma de negocios hazlo. Lo importante es que lo hagas con el corazón en paz.
                                            
Es normal para la mente condicionada entrar en ansiedad, estrés o ira cuando las cosas no se dan según sus expectativas. Observa la mente, convierte en testigo de su funcionamiento y el estrés desaparecerá. Y si la carga emocional es tal que te cuesta trabajo hacer esto, entonces has una pausa y enfoca tu atención en la respiración. Respira de manera natural, pero consciente de  que estás respirando, esto te ayudará a regresar a la armonía natural.      
                                                                                                                
Las emociones como la ira, el miedo o la desesperación se somatizan en lugares específicos de tu cuerpo. Obsérvalas y siente dónde están ubicadas. Puedes incluso tocar con tus dedos el lugar específico para dirigir mejor tu atención allí. Luego puedes enfocar tu atención en la respiración de la siguiente manera: al inspirar enfocas toda tu atención en el lugar donde está somatizada la emoción. Al expirar dejas que la emoción se libere a través de la respiración. Este ejercicio lo empecé a practicar desde que era un niño, usaba la respiración para liberarme de toda clase de emociones toxicas, es muy poderoso.

El hecho de que las emociones se enfoquen en un área específica del cuerpo no es una teoría más. De hecho un grupo de científicos de la Universidad de Aalto lograron demostrar esto por medio de pruebas en las cuales incluyeron a más de 700 sujetos. (Ver el artículo completo aquí).


Se descubrió que emociones como la ira, el miedo, el asco, la felicidad, la tristeza o la sorpresa– y otras más complejas –como la ansiedad, el amor, la depresión, el desprecio, el orgullo, la vergüenza y la envidia se enfocan principalmente en el abdomen, el pecho, la garganta y la cabeza. Por su parte el amor y la alegría se experimentan en todo el cuerpo.

Al hacernos conscientes de la zona específica donde está ubicada una emoción determinada, podemos procesarla a través de la Autoconsciencia.


sábado, 23 de noviembre de 2013

El problema del pensamiento positivo incongruente

Hoy en día corrientes como la metafísica o la programación neurolingüística fomentan un pensamiento positivo en las personas. Una de sus técnicas principales es la repetición de frases o afirmaciones que buscan enfocar la mente en pensamientos positivos. Por ejemplo, si sientes tristeza, puedes repetir una frase como esta: “Soy felicidad”, “Estoy feliz”, etc.

El problema subyacente de esta técnica es que busca enmascarar las emociones desagradables, lo cual es una forma de negación[1]. En vez de eso, podemos permitirnos sentir plenamente la emoción, entrar en ella yendo hasta la raíz misma del problema. El budismo Zen, por ejemplo, nos enseña a dejar a un lado el conflicto de la mente entre lo que se siente y lo que se cree que se  debería sentir, y estar en armonía perfecta con la emoción que aparece en el aquí y ahora –cualquiera que sea. Cuando hay Consciencia plena de la emoción, aunque está resulte incomoda, la emoción tiende a desaparecer y la Consciencia se expande dentro del campo material y energético del individuo.

No quiero decir que las afirmaciones positivas no sean una herramienta válida de transformación personal. De hecho Jesús utilizó muchas afirmaciones en su vida pública como: “Yo Soy la resurrección y la vida”, “Yo Soy el camino, la verdad y la vida”, etc. Pero Jesús se preparó antes a nivel emocional, es decir, él realmente sentía y creía lo que decía con absoluta certeza. Sus frases eran sinceras y no buscaban negar o enmascarar una emoción desagradable.

No quiero que decir que seas inferior a Jesús, de hecho él es una parte de tu Ser que ya despertó, lo que quiero decir es que no puedes construir las paredes de una casa sin antes haber construido los cimientos. La base del trabajo espiritual que presento en este blog es la Consciencia plena del momento presente. Al practicar la Consciencia de lo que sentimos, las emociones discordantes se consumen, ya que Consciencia y ego (lo Real y lo irreal) no pueden coexistir en el mismo espacio.

Otro error de la metafísica y la PNL[2] es buscar –mediante afirmaciones- atraer en el futuro situaciones positivas a la vida, situaciones que hagan que seamos felices. El problema de esto es que clasificamos la vida entre momentos “buenos” y momentos “malos”. La verdad es que todas las situaciones que llegan a nuestras vidas las hemos atraído para aprender las lecciones que necesitamos y crecer en Consciencia. Desde este punto de vista todas las experiencias son positivas -si es que queremos usar esa palabra.

Si rechazamos las situaciones que consideramos “malas”, entraremos en conflicto con la vida, nos haremos sus enemigos. Pero si sabemos que todo lo ocurre es perfecto, si aprendemos a aceptar plenamente lo que la vida nos trae, podemos aprender rápidamente las lecciones; entonces nos haremos amigos de la vida y esta siempre estará de parte nuestra. De hecho lo está, pero somos nosotros los que entramos en guerra con la vida cuando clasificamos y rechazamos las experiencias vitales con las etiquetas mentales de “buenas” y “malas”, “positivas” y “negativas”.

Para concluir, quiero decir que las afirmaciones metafísicas y de PNL realmente funcionan, siempre y cuando no se conviertan en frases que usamos para enmascarar lo que realmente sentimos. Si consumimos las emociones y pensamientos disfuncionales a través de la práctica de la Consciencia, entonces estaremos realmente en paz. Desde esa paz, desde esa Consciencia, podremos decir con total  honestidad: “Yo Soy la felicidad”, “Yo Soy paz”, “Estoy feliz y agradecido por la Abundancia que se manifiesta Aquí y Ahora”. Entonces habrá congruencia total entre lo que sentimos, pensamos y decimos. Mientras uno de estos tres elementos (pensamiento, sentimiento y habla) esté en conflicto con los otros dos, quiere decir que estamos fragmentados, que no hay integridad en la totalidad de lo que somos.

La práctica de la Consciencia nos ayuda por encima de todo a ser íntegros. Ya que al sentir y observar lo que sucede dentro, sin calificarlo ni juzgarlo, entonces aceptamos las partes rechazadas de nosotros. De esta manera la fragmentación cesa y logramos la congruencia e integridad a la cual se refieren los budistas Zen en la frase, que define su enseñanza:
“Ve directamente por la vida, y sobre todo, no vaciles”[3]  




[1] La negación es uno de los mecanismos de defensa que utiliza el ego para protegerse de aquello que le desagrada.
[2] PNL. Siglas de Programación Neuro-Lingüística.
[3] Que no hay conflicto entre pensamiento, sentimiento y acción.

jueves, 29 de agosto de 2013

Vipassana

El énfasis de este Blog siempre apunta a ver la vida tal como es, sin la interferencia de la mente y su multitud de interpretaciones.  Los budistas Zen lo explican así: “Cuando como, como; cuando duermo, duermo”; esto implica ir directamente por la vida, sin rodeos y enfocando toda nuestra atención en el Aquí y Ahora. A esta forma de afrontar la vida la podemos llamar Autoobservación o Autoconsciencia –estar consciente de lo que hago, pienso o siento en cada instante.
Cuando soy consciente de mí mismo, entonces tomo las riendas de mi vida. De lo contrario -cuando actúo inconscientemente- soy controlado por las programaciones y condicionamientos que me ha impuesto la sociedad o la religión, allí ya no hay libertad alguna.
Mientras la mayoría de las personas ven la meditación como una actividad que se hace durante unas horas al día, separada del resto de las actividades diarias; vivir en Consciencia es una meditación constante que podemos hacer en cualquier momento. La meditación, tal como la conocemos, es conflictiva ya que implica enfocar la mente en un pensamiento desechando todo lo demás. Pero los otros pensamientos no se irán fácilmente, ellos van y vuelven, con lo cual la meditación se convierte en una lucha.
Pero la Autoconsciencia es diferente, esta implica ver la vida tal como es. Te daré un ejemplo, supongamos que temprano en la mañana quieres meditar, así que puedes empezar observando la respiración (sentir el aire que entra y sale de los pulmones). ¿Qué pasa si llega un pensamiento? en vez de tratar de suprimirlo, obsérvalo. Al observar un pensamiento este desaparece en cuestión de segundos, ya que la mente y el ego no resisten ser observados. Una vez el pensamiento desaparece sigues enfocado en tu respiración, después de un rato aparece una molestia en tu abdomen, puede ser ansiedad o ira inconsciente que estaba allí pero que no habías notado antes. No luches contra esa emoción, hazte consciente de ella, siéntela plenamente sin rechazarla, y verás que al hacerlo esta desaparece en poco tiempo al ser consumida por la Consciencia.
Puedes practicar la Autoconsciencia en tu vida diaria. Mantente como el observador de todo lo que sucede dentro y fuera de ti. Si conduces tu vehículo, por ejemplo, mantente alerta de todo a tu alrededor, obsérvate a ti mismo mientras conduces. La mayoría de los accidentes de tránsito y accidentes laborales ocurren porque las personas están distraídas, pensando en algo diferente a lo que están haciendo. Aplica esto a cualquier actividad, y verás que cualquier cosa que hagas con Consciencia tendrá mayor calidad, quedará mejor que las cosas que haces mientras tu mente está en otro lugar.
Muchas religiones promueven la necesidad de cumplir una serie de normas, rituales y sacramentos para alcanzar la salvación, sin embargo, yo digo que vivir en Consciencia es la única cosa que hay que hacer para despertar. Cuando hay Consciencia no hay ego, es así de simple. Algunas personas que nunca han practicado la Autoconsciencia por suficiente tiempo dirán que mi afirmación es la de un sendero facilista, pero eso sólo lo puede decir alguien que no lo haya experimentado. Vivir en Consciencia no es tan fácil como parece ya que la mente ha sido programada durante miles de años para estar en cualquier parte, excepto en el presente. Visto desde otro punto de vista, puede ser incluso más facilista el sendero que sólo implica cumplir unas normas y repetir unos rituales.
La Autoconsciencia ha sido denominada en la India como Vipassana, allí es reconocida como una de las técnicas de meditación más antiguas. Se dice que la Vipassana estuvo perdida durante siglos para la humanidad, y fue redescubierta por Buda Gautama hace más de 2.600 años. Vipassana significa ver las cosas tal y como son en realidad. Para los orientales, la meditación Vipassana nos lleva hacia la libertad y la claridad de nuestra naturaleza esencial. Según Wikipedia:
“Vipassana es un proceso de auto-purificación mediante la auto-observación. Se comienza observando la respiración natural para concentrar la mente y luego, con la conciencia agudizada, se procede a observar la naturaleza cambiante del cuerpo y de la mente y se experimentan las verdades universales de la impermanencia, el sufrimiento y la ausencia de ego.
Este es el proceso de purificación: el conocimiento de la verdad a través de la experiencia directa. Todo el camino (Dhamma) es un remedio universal para problemas universales y no tiene nada que ver con ninguna religión organizada ni con una secta. Por esta razón, todo el mundo puede practicarla libremente en cualquier momento y lugar, sin que se produzcan conflictos por motivos de raza, comunidad o religión a la que se pertenezca; es igualmente beneficiosa para todos y cada uno de los que la practican.
Vipassana es una técnica de meditación budista. Constituye una de las principales técnicas de meditación del budismo Theravāda, aunque también aparece en formas algo distintas en el budismo Mahāyāna y Vajrayāna.
La meditación Vipassana es una técnica de autodiscernimiento basada en la observación de la mente y la materia y sus aspectos de impermanencia, insatisfacción y falta de una esencia inherente e independiente o «yo».”[1]