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lunes, 2 de septiembre de 2024

Lección 12: Observo las ideas irracionales

Una de las causas del sufrimiento son las ideas irracionales. Se trata de creencias o pensamientos que nos mueven a crear angustia y malestar. Para neutralizarlas debes convertirte en el observador de la mente. Para practicar la observación consciente es indispensable evitar cualquier clase de juicio o categorización del tipo: “este pensamiento es bueno y este es malo”. La observación debe ser Ecuánime, es decir, libre de juicios de valor. Al observarlos te darás cuenta cómo esas ideas perderán su poder, su fuerza. Esos pensamientos sólo pueden controlar tu vida cuando te identificas con ellos. Si eres el observador, toda su energía se reduce al mínimo.

Práctica: El día de hoy estaré atento para darme cuenta cuando aparecen ideas irracionales en mi mente. Si eso ocurre las observaré sin emitir ninguna clase de juicio.

  

sábado, 16 de marzo de 2024

Hoy regreso a mis raíces

 

Por Walter J Velásquez

En el año 2012 tuve una experiencia que me sacó de los confines de la mente y me llevó a experimentar la Consciencia; un estado más allá del pensamiento, mas allá del lenguaje y de los símbolos. La Consciencia es el reino del silencio en el cual no hay un “yo” que sea el centro de la experiencia; en lugar de eso existe un Ser que abarca todo lo que existe, y que no puede ser definido nunca ya que se encuentra en un fluir constante.

Aunque hablaba con la frescura del que no necesita guiones y libretos, aunque era directo y certero con mis palabras, parecía que muy pocas personas podían comprender el fondo de lo que yo quería transmitir: que no existe un pasado del que lamentarnos ni un futuro que nos pueda preocupar, que todo lo que necesitamos está en el Ahora y la vida misma transcurre en este instante.

Luego de un tiempo de estar hablando desde la Consciencia comprendí que la gran mayoría de mis interlocutores estaban aún muy identificados con su mente. Ellos todavía creían que había una personalidad a la cual defender, que sus pensamientos eran reales y que el despertar espiritual solo podría obtenerse en el futuro. Entonces comprendí que mi propósito en ese momento era ayudar a estas personas a atravesar el velo de la identificación con el yo humano para comprender que su verdadera naturaleza es ilimitada.

Tarde un tiempo en entender que además de estar identificados casi por completo con su mente, la mayoría de las personas que me escuchaban estaban inmersos en diferentes creencias que, en lugar de ayudarlos a despertar, los sumergían aún más en el sueño de la falsa identidad. Así que en 2020 ─justo una semana antes de empezar la pandemia─ recibí toda la información de lo que seria el Mapa del Ser. Se trata de una guía, una brújula que le permitiera a los buscadores espirituales orientarse en medio de la maraña de creencias para mantenerse apuntando siempre hacia lo único que realmente importa: su Ser.

Para hablarle a aquellos que estaban identificados con su yo humano era necesario hablar en su propio lenguaje: el de la mente. Es decir que para crear el Mapa del Ser tuve que sumergirme en el mundo mental. Esto hizo que por cuatro años señalara conceptos mentales, para lo cual me situé en mi propia mente. Para algunos parecía que yo había caído en la crítica, en el juicio, en la dualidad de lo bueno y lo malo. Aunque esto es parcialmente cierto, también era necesario para que los que estaban totalmente atrapados en la prisión de sus mentes pudieran conocer la diferencia entre las enseñanzas de la no-dualidad que nos transportan a la Consciencia, y aquellas que como el pensamiento positivo nos impulsan a purificar la mente sin salirnos de los límites de la mente.

Otra cosa que sucedió en estos últimos años fue la creación de la Escuela del Ser. Medité bastante antes de dar este paso ya que mi objetivo nunca ha sido crear nuevos dogmas, o nuevos sistemas de creencias que se terminen convirtiendo en prisiones mentales. Al observar a mis predecesores como Krishnamurti me di cuenta de que, al no crear escuelas, sin quererlo se terminaba creando un culto a su personalidad. La idea central de la Escuela del Ser es que no esté centrada en la persona de nadie sino en el Ser que habita en cada uno de nosotros, que se manifiesta en la naturaleza y que nos habla siempre en el Ahora.

El día de hoy tuve un satori (momento de no-mente) que me indicó que ya había cumplido mi labor en el Mundo mental. El mapa del Ser ya había sido finalizado, así que estaba listo para soltar toda identificación con mi mente (necesaria para crear esta guía). Hoy regreso a mis raíces, a la no-dualidad, a la certeza de que mi identidad ─al igual que la tuya─ es el Todo y no el yo. Regreso a la sencillez del Zen, al sabor natural de Tao y al fuego ardiente del Vedanta Advaita que señala directamente a nuestra verdadera naturaleza. Pero sobre todo, me entrego a Ser sin expectativas, sin esperar un resultado concreto, sin el deseo de controlar el futuro; me entrego simplemente a Fluir en el Eterno Ahora.

Finalmente te invito a que en este preciso momento tomes consciencia de dos respiraciones y te des cuenta de cómo te sientes... Eso que no se puede transmitir con palabras es la esencia de Ser eterno que tu eres, que Yo Soy.

miércoles, 10 de junio de 2020

Consciencia Cósmica Universal

Por Walter J Velásquez

Mientras grababa charlas para el canal de YouTube de Ser el Ser, empecé a sentir con fuerza las palabras Consciencia Cósmica Universal. Estas tres palabras juntas me llegaron de manera intuitiva, sin conocer al principio lo que significaban. A medida que fui profundizando empecé a desglosar cada palabra para poder obtener un significado integral. Es esto lo que quiero compartir aquí, así que antes de llegar al significado holístico, analicemos el significado individual de cada una.

Consciencia

Por Consciencia se entiende el conocimiento inmediato que un individuo tiene de sí mismo, de sus actos y pensamientos. El psiquiatra canadiense Richard Maurice Bucke (1837 - 1902), distinguió tres grados de Consciencia:

·         Consciencia simple, poseída tanto por los animales como por la humanidad

·    Autoconsciencia, poseída por la humanidad, abarcando el pensamiento, la razón y la imaginación

·         Consciencia Cósmica, que es "una forma más elevada de consciencia que la poseída por el hombre común"[1]

 

Cósmica

La palabra “Cósmica” proviene de Cosmos. En este contexto, cosmos se utiliza como indicación de orden, armonía y organización. Los griegos usaron originalmente la expresión cosmos para designar la totalidad de la existencia. En la física, cosmos se refiere a un continuo espacio-tiempo dentro de un multiverso. En conclusión, el cosmos es todo lo que existe.

 

Universal

El Universo es un sistema cerrado que abarca la totalidad del espacio y del tiempo, de todas las formas de la materia, la energía, el impulso, las leyes y constantes físicas que las gobiernan.

 

Conciencia Cósmica Universal

Aunque las palabras universo y cosmos se utilizan como sinónimos, el concepto de cosmos es más amplio y envuelve más elementos que el de universo. La Consciencia Cósmica implica que el Cosmos es una entidad viva consciente de sí misma. Por lo tanto, el cosmos no consiste en materia muerta gobernada por el azar sino en una Inteligencia Suprema que posee un propósito. El Universo conocido es uno de los muchos Universos que existen en la Consciencia Cósmica, esto explicaría el significado completo de la frase.

 

Consciencia y el concepto de Dios

En este momento el lector podrá intuir que por Consciencia me refiero a Dios. Sin embargo quiero aclarar que la palabra Dios no puede ser utilizada aquí ya que la humanidad la asocia con un Ser Supremo que a pesar de crear el Universo, está separado de él.  En cambio, la Consciencia es el todo en Todo.

La palabra Dios tiene una connotación masculina, mientras que la Consciencia trasciende el concepto de género.  La palabra Dios se relaciona directamente con la religión, en cambio la Consciencia puede ser conocida sin necesidad de la religión. La palabra Dios se asocia a la forma, ya que se le representa como una deidad con rasgos humanos; mientras que la Consciencia está más allá de la forma y la no-forma. La palabra Dios es personal, en cambio la Consciencia es impersonal.

Cabe aclarar aquí que Consciencia es tan solo una palabra, una señal que quiere indicar algo que no puede ser nombrado. Pero ninguna palabra puede expresar algo que trasciende a la razón humana. Ninguna palabra puede llegar a sustituir la experiencia directa de la verdad.

 

Causa inmanente y trascendente

La Conciencia es causa inmanente del Universo y al mismo tiempo es trascendente a este. Por causa inmanente se refiere a que el Universo empieza y termina en la Consciencia. Parafraseando a Spinoza, la Consciencia es la causa de todas las cosas, todo lo que existe reside en la Consciencia, fuera de Ella no es concebible la existencia de nada. Por trascendente quiere decir a que la Consciencia no se limita únicamente al Universo sino que supera los límites de este, es decir que la Consciencia existe más allá de las fronteras del Universo conocido.

 

Consciencia y Física cuántica


De acuerdo a la física cuántica todo lo que existe en el Universo, desde las estrellas hasta el material del que están hechas tus uñas está formado por átomos. Así mismo, los átomos están formados por partículas subatómicas, “que a su vez son variaciones de energía e información en un enorme vacío de energía e información.”[2]

Las partículas subatómicas existen en la Consciencia, es decir, en el Vacío de todos los estados posibles de información y energía. Por lo tanto ese vacío cuántico no es realmente vacío, sino que es la Consciencia que contiene todas las ondas electromagnéticas fluctuantes y partículas que saltan dentro y fuera de la existencia. 

La Consciencia es tanto el vacío cuántico, las partículas subatómicas que emergen de él y la Inteligencia que hace estas partículas formen átomos y los átomos formen moléculas. Por ejemplo, sin esa Inteligencia no habría manera de que dos átomos de oxigeno se unieran para formar una molécula de oxigeno. Sin la Inteligencia Suprema de la Consciencia todo sería un caos de partículas sin propósito alguno.

La Consciencia es también el vacío en el que existe el Multiverso, es decir, el conjunto de los muchos universos existentes, según algunas teorías de la física.

 

Consciencia, religión y espiritualidad

Todos los seres buscan de manera intuitiva a la Consciencia, ya que es el origen de la vida misma. Desde ese punto de vista, la religión sería una forma de búsqueda. El problema con esto es que la religión ha sido utilizada como un arma poderosa para controlar y manipular a las personas, perdiendo así su objetivo inicial. Solo un puñado de religiones antiguas ha logrado interpretar de forma parcial a la Consciencia Cómica Universal (CCU), entre ellas está el Budismo, principalmente en su rama del Zen, el Taoísmo y el Vedanta Advaita de la India.

En la Nueva Era hay miles de enseñanzas espirituales que buscan entrar en contacto con la Consciencia y cada una se acerca en mayor o menor grado a Ella. La Nueva Era es  un punto intermedio entre la religión tradicional y el despertar a la Consciencia Cósmica Universal.

En las últimas décadas, empezando por Jiddu Krishnamurti, ha habido una serie de personas que ha estado trayendo una nueva forma de espiritualidad. Personas como Eckhart Tolle o Jeff Foster –por citar sólo dos ejemplos- se caracterizan porque no están interesados en crear una nueva religión, tampoco quieren organizaciones jerárquicas ni promulgar dogmas para que la gente los acepte ciegamente. Esta nueva espiritualidad, que algunos han denominado el Neo Advaita, es una forma más directa y pura de conectar a las personas con la Conciencia Cósmica Universal.

 

Consciencia y filosofía

En la filosofía existen muchas corrientes que han tenido importantes atisbos a la Consciencia. Por citar sólo dos ejemplos, tomemos el panteísmo y el panenteísmo.

El panteísmo es una concepción del mundo y una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y la deidad que los monoteístas llaman Dios son equivalentes. El filósofo griego Heráclito decía que lo divino se halla presente en la totalidad de las cosas; para Plotino, Dios penetra todas las realidades y se encuentra por encima de todas ellas; Giordano Bruno tenía un esquema general del universo con un intelecto completo y universal. Finalmente, Baruc Spinoza refiere que «Todo cuanto es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirse».  

Por otro lado está el panenteísmo, representado por Karl Christian Friedrich Krause (1781 – 1832). Este es un concepto filosófico y teológico que habla de que Dios es a la vez inmanente y trascendente al universo. Se diferencia del panteísmo en que este afirma que Dios es el Universo, mientras que el panenteísmo dice que Dios engloba el universo pero no se limita a él.

 

Multiverso
Multiverso

Nota:

Este es sólo el comienzo de viaje al interior de nuestro Ser: la Consciencia Cósmica Universal. Quedan muchas dudas y preguntas que se irán resolviendo a medida que nos hagamos más Conscientes de lo que somos y dejemos atrás lo que no somos (el yo). Si tienes preguntas y/o comentarios puedes dejarlos abajo.



[1] Bucke, Richard Maurice (2009). Cosmic Consciousness: A Study in the Evolution of the Human Mind. Mineola, New York: Dover Publications.

[2] Chopra, Deepak, Cómo crear abundancia. — Bogotá Grupo Editorial Norma, 2004.


martes, 16 de diciembre de 2014

Las polaridades

En la cultura Occidental buscamos lo “bueno” mientras tratamos de alejarnos de lo “malo”. Pero lo uno no puede existir sin lo otro. Ambos son conceptos dualísticos que necesitan de su opuesto para existir. Si te pones de parte del “bien”, estás afirmando veladamente la existencia del “mal”; si decides ser “malo”, indirectamente le das poder a lo “bueno”. La palabra paz sólo cobra sentido al existir la palabra guerra, es decir que, sin la guerra la palabra paz es completamente  innecesaria. Sea que te pongas de parte de la paz o de la guerra, estarás afirmando su contrario, así es la dualidad.

¿Cómo funciona esto? La mente se divide en dos niveles: conciente e inconsciente. Jung decía que cuando uno conscientemente se identifica con una polaridad ignorando o rechazando la otra, el lado rechazado se auto-afirma en el inconsciente. Por ejemplo, si decides ser casto y puro, en el inconsciente acumularás deseos y fantasías sexuales muy fuertes. Si decides ser bondadoso, en el inconsciente afirmarás la dureza de corazón. Si decides ser santo, en el inconsciente afirmarás tu propio diablo interior (la sombra).

Esto contradice la mentalidad Occidental que motiva a las personas a buscar el bien y abandonar el mal. A pesar de esta creencia, vemos que la violencia y las violaciones sexuales son más fuertes donde esta mentalidad prevalece. Una cultura reprimida genera inconscientemente una contra-cultura desenfrenada. Sucedió en Estados Unidos con el Rock y en América latina con el Reggaetón, la juventud utilizó estos ritmos musicales como una rebelión inconsciente contra la represión sexual promulgada por los religiosos y puritanos.

Lo que afirmo es que si te pones de parte de lo “bueno” das poder a lo que llamas “malo”. Pero esto no quiere decir que apoyes lo “malo”, ya que sólo generarás nueva fricción entre los pares de opuestos. Lo que propongo es que te eleves por encima de lo “bueno” y lo “malo”, que trasciendas el nivel de la dualidad. Esto puede ser logrado cuando observas a tu mente, cuando eres consciente de los pensamientos y los miras sin juzgarlos como “buenos” o “malos”. Al desaparecer las etiquetas mentales de “bueno” y “malo” empiezas a actuar desde un nivel más profundo, el nivel de la Consciencia, allí no hay polaridades, no hay dualidad. Hacer esto es regresar a la inocencia de tu Ser, vivir la vida sin afectaciones o luchas internas.

Pero esto incluye un cambio de léxico. Palabras como “bueno” o “malo”, “agradable” o “desagradable”, “bonito” o “feo” deben ir desapareciendo poco a poco a medida que te das cuenta que solamente afirman la dualidad y alimentan el conflicto interior en lo conciente y lo inconsciente. Entonces las cosas son como son y no necesitas encasillarlas o etiquetarlas en términos de dualidad. Una flor es una flor, no es fea ni bonita. Una situación es una situación, no es agradable o desagradable. Un pensamiento es un pensamiento, no es bueno ni malo. Cuando haces esto penetras más profundamente en la vida y la experimentas de forma directa, sin ser afectado por las programaciones y etiquetas que el mundo te ha impuesto.



viernes, 23 de mayo de 2014

Sabiduría de la no-dualidad

Por Robert Adams, maestro de la no-dualidad

Una persona sabia realmente no intenta cambiar nada. Se vuelve tranquila. Tiene paciencia. Trabaja en sí misma. Observa sus pensamientos, observa sus acciones y se observa a sí misma cuando se enoja, se observa cuando se deprime, se observa cuando siente celos y envidia, y todo lo demás. Poco a poco llega a reconocer, 'Esto no soy yo. Esto es hipnosis, esto es una mentira.' Esta persona no reacciona ante su condición. En la medida en que no reacciona ante su condición, en esa misma medida se vuelve libre. Ya no le importa lo que los demás hagan. No se compara con nadie. No compite con nadie. Simplemente se observa a sí misma. Se observa a sí misma. Observa la confusión mental. Nunca va por ahí gritando: 'Soy la realidad absoluta. Soy Dios. Soy Consciencia.' Más bien reconoce de dónde viene y deja a los demás en paz.

Este tipo de ser se desarrolla a un ritmo acelerado. No importa en qué clase de aprieto se encuentre este tipo de ser. No importa, porque este ser ya está libre. Cuando la mente descansa en el corazón, esto significa que cuando la mente no va allá afuera para identificarse con el mundo, cuando la mente descansa en el corazón hay paz, hay armonía, hay puro ser. Cuando permites que tu mente salga de tu Ser, ésta empieza a comparar, empieza a juzgar, empieza a sentirse ofendida y ahí, no hay paz. No hay descanso.


miércoles, 24 de julio de 2013

¿Quién soy yo?

Sri Nisargadatta Maharaj era un vendedor de cigarrillos hasta que alcanzó la iluminación convirtiéndose en uno de los más grandes exponentes de la no-dualidad. Vivía en una casa humilde en un barrio pobre de Bombay, a la cual llegaban personas capaces de reconocer la profundidad de sus palabras. Este maestro investigó las raíces profundas de la palabra «Yo Soy», encontrando en ella la clave de nuestra identidad. He aquí algunas palabras suyas:
"El buscador es el que está en busca de Sí mismo[1]. Abandone todas las preguntas excepto una: «¿quién soy yo?». Después de todo, el único hecho del que usted está seguro es que usted es. El «yo soy» es cierto. El «yo soy esto» no. Esfuércese en encontrar lo que usted es en realidad. Para saber lo que usted es, primero debe investigar y conocer lo que usted no es. Descubra todo lo que usted no es —el cuerpo, los sentimientos, los pensamientos, el tiempo, el espacio, esto o eso— nada, concreto o abstracto, que usted perciba puede ser usted. El acto mismo de percibir muestra que usted no es lo que usted percibe. Cuanto más claro comprenda que en el nivel de la mente usted solo puede ser descrito en términos negativos, tanto más rápidamente llegará al fin de su búsqueda y se dará cuenta de que usted es el Ser sin límites."



[1] El Sí mismo, es un sinónimo del Ser, indicando nuestra identidad más profunda.

jueves, 13 de junio de 2013

Hablemos de cine

Una de las películas que más impactó mi vida hace algunos años fue “Más allá de los sueños” con Robín Williams. Esta película cuenta la historia de una familia donde los hijos y el padre mueren en accidentes y la madre se suicida. Después vemos la historia desde la perspectiva de padre (Robin Williams) que entra en un mundo espiritual creado por él mismo. Luego de reencontrarse con sus hijos, cada uno de los cuales ha creado su propio mundo mental, va en busca de la madre, quien vive en el inframundo producto de la decisión de haberse suicidado.

La trama de esta película es muy interesante y logra tocar la fibra emocional del público. Además nos hace reflexionar sobre la posibilidad de la vida después de la muerte. Pero… ¿Es esa la visión más elevada sobre la vida y la muerte?

El Ser Eterno no nace ni muere. Por su parte, el ser humano con el cual nos identificamos es tan solo una proyección holográfica de nuestra mente. Lo que creemos que somos, nuestros gustos, deseos, aspiraciones y carácter está todo almacenado en el cerebro. Esa personalidad que se va creando a medida que crecemos y somos moldeados por las experiencias de nuestra vida, por nuestros padres y por la educación que recibimos no es nuestro Ser verdadero. La palabra personalidad viene del griego “prosopon” refiriéndose a la máscara que usaban los actores durante las obras de teatro. La personalidad o ego es una máscara, no es lo que somos realmente. Y esa máscara responde a la vida basada en los recuerdos almacenados en la memoria, por lo tanto se trata totalmente de una ilusión mental.

Lo que la película propone es la continuidad de la máscara después de la muerte, ya que los personajes continúan guardando la personalidad que tenían antes de morir. Desde ese punto de vista, este film nos lleva a identificarnos con nuestros pensamientos y su proyección que es el ego humano.

El Ser es puro, eterno e infinito, por lo tanto no es afectado por nada de lo que la mente haga o deje de hacer. Toda la historia de defender “mis creencias religiosas”, “mi dignidad”, “mi nación”, etc. no es más que una argucia para defender el ego, el cual es aficionado a la palabra “mío” y “tuyo”. Es más, la mayoría de la religiosidad del mundo se hace desde esa personalidad humana llamada ego. Es el ego el que cree que necesita salvación y que se siente bien por adorar la personalidad de un gurú o de un papa, o por pertenecer al grupo de “los elegidos”. Es el ego el que repite mantras y oraciones creyendo que así se unirá a Dios. El Ser por su parte, no necesita unirse a Dios, porque el Ser es Dios.

Otra película que vi recientemente titulada “El Origen”, con Leonardo Di Caprio, muestra la historia de un grupo de persona que son capaces de tener sueños compartidos. Allí se analiza cómo la mente crea toda la arquitectura del sueño y a los personajes del mismo, basada en la información guardada en la memoria. Al final, queda la pregunta si la vida misma –con sus alegrías y tristezas, amigos y enemigos- no es más que un sueño creado por la mente.

Pues bien, el Despertar es darnos cuenta de que aquello que somos no puede dañar ni ser dañado, no puede ser afectado por lo que el otro diga o haga. Toda la lucha se trata del ego peleando contra el ego, tratando de demostrar afanosamente que tiene la razón y que es mejor que el otro. Esa lucha estúpida es una ilusión generada por la creencia de que somos lo que pensamos. Si te cuesta aceptar esto, es porque estás aferrado con todas tus fuerzas a tu personalidad humana, a lo que crees que eres. Al respecto, Jesús dijo: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la salvará.” (Lucas 9, 24)

Al observar la mente como si fuéramos un observador externo, entramos a una dimensión más allá de los pensamientos y dejamos de percibir la vida en términos de “tú” y “yo”, para ver a un Dios eterno manifestado en todas y cada una de las criaturas de este Universo, desde la mosca hasta la estrella más lejana.


Por lo tanto el Despertar consiste en tomar consciencia de lo que somos, sabiendo que se trata de algo infinitamente más inmenso que ese pequeño “yo” llamado Carlos o María; es soltar al “individuo” mezquino y egoísta que se cree el centro del mundo para Ser la totalidad del Universo, para entender que somos y siempre hemos sido el Todo en todo. Despertar en ser verdaderamente Conscientes, es decir, vivir la vida –no en función de los pensamientos que nos llevan constantemente del pasado al futuro- sino poniendo nuestra plena atención en el momento presente, en lo que está sucediendo justo aquí y ahora.