Por
Walter J Velásquez
En
el año 2012 tuve una experiencia que me sacó de los confines de la mente y me
llevó a experimentar la Consciencia; un estado más allá del pensamiento, mas
allá del lenguaje y de los símbolos. La Consciencia es el reino del silencio en
el cual no hay un “yo” que sea el centro de la experiencia; en lugar de eso
existe un Ser que abarca todo lo que existe, y que no puede ser definido nunca
ya que se encuentra en un fluir constante.
Aunque
hablaba con la frescura del que no necesita guiones y libretos, aunque era
directo y certero con mis palabras, parecía que muy pocas personas podían comprender
el fondo de lo que yo quería transmitir: que no existe un pasado del que
lamentarnos ni un futuro que nos pueda preocupar, que todo lo que necesitamos
está en el Ahora y la vida misma transcurre en este instante.
Luego
de un tiempo de estar hablando desde la Consciencia comprendí que la gran mayoría
de mis interlocutores estaban aún muy identificados con su mente. Ellos todavía
creían que había una personalidad a la cual defender, que sus pensamientos eran
reales y que el despertar espiritual solo podría obtenerse en el futuro. Entonces
comprendí que mi propósito en ese momento era ayudar a estas personas a atravesar
el velo de la identificación con el yo humano para comprender que su verdadera
naturaleza es ilimitada.
Tarde
un tiempo en entender que además de estar identificados casi por completo con
su mente, la mayoría de las personas que me escuchaban estaban inmersos en
diferentes creencias que, en lugar de ayudarlos a despertar, los sumergían aún más
en el sueño de la falsa identidad. Así que en 2020 ─justo una semana antes de
empezar la pandemia─ recibí toda la información de lo que seria el Mapa del Ser.
Se trata de una guía, una brújula que le permitiera a los buscadores espirituales
orientarse en medio de la maraña de creencias para mantenerse apuntando siempre
hacia lo único que realmente importa: su Ser.
Para
hablarle a aquellos que estaban identificados con su yo humano era necesario
hablar en su propio lenguaje: el de la mente. Es decir que para crear el Mapa
del Ser tuve que sumergirme en el mundo mental. Esto hizo que por cuatro años señalara
conceptos mentales, para lo cual me situé en mi propia mente. Para algunos parecía
que yo había caído en la crítica, en el juicio, en la dualidad de lo bueno y lo
malo. Aunque esto es parcialmente cierto, también era necesario para que los
que estaban totalmente atrapados en la prisión de sus mentes pudieran conocer
la diferencia entre las enseñanzas de la no-dualidad que nos transportan a la
Consciencia, y aquellas que como el pensamiento positivo nos impulsan a
purificar la mente sin salirnos de los límites de la mente.
Otra
cosa que sucedió en estos últimos años fue la creación de la Escuela del Ser. Medité
bastante antes de dar este paso ya que mi objetivo nunca ha sido crear nuevos
dogmas, o nuevos sistemas de creencias que se terminen convirtiendo en
prisiones mentales. Al observar a mis predecesores como Krishnamurti me di
cuenta de que, al no crear escuelas, sin quererlo se terminaba creando un culto
a su personalidad. La idea central de la Escuela del Ser es que no esté
centrada en la persona de nadie sino en el Ser que habita en cada uno de
nosotros, que se manifiesta en la naturaleza y que nos habla siempre en el
Ahora.
El
día de hoy tuve un satori (momento de no-mente) que me indicó que ya había cumplido
mi labor en el Mundo mental. El mapa del Ser ya había sido finalizado, así que
estaba listo para soltar toda identificación con mi mente (necesaria para crear
esta guía). Hoy regreso a mis raíces, a la no-dualidad, a la certeza de que mi identidad
─al igual que la tuya─ es el Todo y no el yo. Regreso a la sencillez del Zen,
al sabor natural de Tao y al fuego ardiente del Vedanta Advaita que señala directamente
a nuestra verdadera naturaleza. Pero sobre todo, me entrego a Ser sin expectativas,
sin esperar un resultado concreto, sin el deseo de controlar el futuro; me entrego
simplemente a Fluir en el Eterno Ahora.
Finalmente
te invito a que en este preciso momento tomes consciencia de dos respiraciones y
te des cuenta de cómo te sientes... Eso que no se puede transmitir con palabras
es la esencia de Ser eterno que tu eres, que Yo Soy.
Gracias Walter por compartir tu experiencia y convertirla en un mapa, una guía hacia el encuentro con nuestra esencia, el verdadero ser que somos, que Yo Soy
ResponderEliminarEl sendero del camino que busco.gracias.
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