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viernes, 3 de julio de 2020

Jesús, Maestro del Amor

Por Nadie


Dos niveles de enseñanza                                                                                        

Siendo Jesús un ser despierto, tenía como objeto de su mensaje a un grupo de personas con un profundo nivel de inconsciencia. Es por ello que él necesitaba “bajar” su mensaje al nivel de la dualidad (sensación de estar separado de la Consciencia), para poder ser aceptado por los judíos de aquella época. 

El de Jesús no es un mensaje que conduce directamente a la iluminación como lo es el mensaje del Zen, por citar un ejemplo. El Mensaje de Jesús está dirigido a un grupo de personas que se habían dedicado a interpretar la Torá de manera literal, convirtiéndose en seguidores de la letra muerta (2 Corintios 3:6). El antiguo testamento enseñaba la ley del Talión: “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie” (Éxodo 21: 24), la cual había llevado a muchos judíos a ser duros de corazón y faltos de compasión.

El de Jesús, es un mensaje radical de amor, compasión y misericordia. Su intención es despertar a las personas al amor verdadero, el cual proviene de la Consciencia Cósmica. Resaltemos algunas de las frases más notables de Jesús en este sentido:

Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,  deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. (Mateo 5:23)

Habéis oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa.  Y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado no le vuelvas la espalda. (Mateo 5; 38)

Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo». Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis más que otros? ¿No hacen también lo mismo los gentiles? Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. (Mateo 5; 43)


Paralelismos y diferencias del mensaje de Buda y Jesús

El mensaje de Jesús, a diferencia del de Buda, es un mensaje dualístico que parte de la creencia de aquella época de que los seres humanos están separados de la deidad. Ese mensaje provenía de la Consciencia Cósmica Universal, y había sido  coloreado por la cultura de una época y un lugar específicos.

Los paralelos entre estas dos figuras empiezan con sus historias de vida. Ambos comenzaron su misión espiritual después de los 30 años y se enfrentaron a la clase gobernante de su época. Así como Buda contradecía las costumbres sociales al relacionarse con ladrones y asesinos; Jesús generó mucha controversia en su momento por cenar con recaudadores de impuestos y prostitutas.

 

Borg, Marcus en su libro: Jesus & Buddha: The Parallel Sayings, ha recopilado frases que muestran que el mensaje de Jesús y Buda eran paralelos en muchos sentidos ya que provenían de la misma fuente (La Consciencia):

 

Jesús: hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedesMateo 7:12

Buda: Considera a los demás como a ti mismo. Dhammapada 10.1

 

Jesús: Ama a tus enemigos, haz el bien a los que te aborrecen, bendice a los que te maldicen, ruega por los que te abusan. Si alguien te quita la capa, no le impidas que se lleve también la camisa. Lucas 6:27-29

Buda: Los odios no cesan en este mundo por odio, sino por amor; Esta es una verdad eterna… Resolver la ira por el amor, vencer el mal por el bien. Supera al avaro dando, supera al mentiroso con la verdad. Dhammapada   1.5 & 17.3

 

Jesús: Ellos le dijeron: «Maestro, esta mujer fue capturada en el mismo acto de cometer adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices? «Él les dijo: «Cualquiera de ustedes que está sin pecado que sea el primero en lanzar una piedra….” Juan 8: 4-7

Buda: No mires las faltas de los demás, ni lo que otros han hecho o no; Observa lo que tú has y no has hecho… Dhammapada 4.7

 

Así como existen muchos paralelos entre las enseñanzas de Jesús y Buda, también hay diferencias notables. Mientras que el mensaje de Buda era mucho más pasivo, Jesús era un profeta social que invitaba a amar, servir y actuar activamente. Jesús se atrevió a alzar su voz contra la élite dominante de su época para abogar por la justicia social. Y esta es quizá la principal razón de su muerte tan temprana.

¿Qué pasaría si combináramos la Consciencia pacifica y silenciosa enseñada por Buda, con el amor activo y social de Jesús? Probablemente saldría un Buda-Cristo, un Ser Consciente dispuesto a buscar la justicia social.


El reino de la Consciencia                                                                                           

Jesús, al igual que Gautama Buda, Lao-Tse, Rumí y muchos otros, fue un vehículo a través del cual se expresó la Consciencia Cósmica Universal. Cuando él exhortaba a sus discípulos de esta manera: 

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:33)

Los estaba invitando a entrar en contacto con la Consciencia Cósmica (el reino de Dios), que es la fuente de todas las cosas. Aunque en la tradición cristiana se cree que el reino de Dios es un lugar espiritual en el cielo, Jesús aclaró lo siguiente:

El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: "Vedlo aquí o allá", porque el Reino de Dios ya está entre vosotros. (Lucas 17. 20.21)

Cuando Jesús dice que «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir», probablemente está queriendo mostrar que la Consciencia no se manifiesta de una manera espectacular o pomposa, sino que es algo tan natural y silencioso como nuestra respiración.

Luego prosigue: «Y no dirán: "Vedlo aquí o allá"», es decir que la Consciencia Cósmica no se manifiesta en un lugar específico como un templo o una montaña, ni tampoco a través de una determinada creencia religiosa. La Conciencia es el todo en Todo.

Finalmente Jesús expresa que «el Reino de Dios ya está entre vosotros.» Esta es una hermosa forma de expresar que la Consciencia Cósmica es el vacío cuántico que está dentro y fuera de todos los seres animados e inanimados.

Entonces cobra más sentido la primera frase: «Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas», ya que si entramos en contacto con ese reino de la Consciencia cuántica, donde están todos los estados posibles de información y energía, todo lo demás se producirá por añadidura.

Jesús enseñaba a sus discípulos a vivir en el Ahora y confiar en la Consciencia que es la Fuente Suprema de todo lo que es, ha sido y será:

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio afán. (Mateo 6:34)

 

Jesús y la oración                                                                                                                   

Si lees con detenimiento, te darás  cuenta de que en algunos momentos el mensaje de Jesús puede parecer contradictorio. Aunque en unas partes invita a orar: 

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Mateo 7:7-8)

En otra parte da a entender que no es necesario pedir nada:

Porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis. (Mateo 6:8)

La razón de esta aparente contradicción es que su mensaje iba dirigido a diferentes públicos o niveles de Consciencia. En ese orden de ideas, Jesús enseña la oración del Padre Nuestro, la cual era adecuada para un grupo de personas que se sentían separadas de la Consciencia Cósmica:

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo. 

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén

Esa fue la oración adecuada en se momento y para ese estado de conciencia particular. Si Jesús enseñara el Padre Nuestro hoy en día a aquellos que están en proceso de despertar, tal vez lo enseñaría de otra manera. Así que te invito a probar una alternativa distinta. Antes de leerlo, toma consciencia de dos o tres respiraciones, después lleva la atención al corazón, y muy lentamente, pronuncia las siguientes palabras:

Consciencia Cósmica, que estás Aquí y Ahora, 
santifico tu nombre Yo Soy; 
el reino de la Consciencia está en el presente; 
la voluntad Consciente se hace tanto en la tierra como en el Cosmos 

Yo Soy Abundancia fluyendo a raudales en este día; 
Nos perdonamos por nuestra inconsciencia, así como perdonamos a los que actúan inconscientemente hacia nosotros; 
Estoy atento para no dejarme caer en la inconsciencia, 
Y vigilante para estar por encima de la dualidad del bien y el mal 
Hecho está

Al finalizar, date cuenta de cómo te sientes, observa si ha habido algún cambio en tu estado emocional o mental.

Supercúmulos de galaxias y los inmensos espacios vacíos de la Consciencia Cósmica

 


miércoles, 1 de julio de 2020

Religión, Misticismo y Nueva Era

Por nadie


Origen psicológico del dios padre y la diosa madre
La religión fue el elemento decisivo que encontraron los gobernantes en la antigüedad para unificar a diferentes clanes y tribus y hacer que cooperaran para construir imperios. La religión le permite al hombre llenar la necesidad de afiliación (pertenecer a un grupo), de reconocimiento (sentirse más importante que otros) y le da seguridad emocional al pensar que va a ser protegido por su deidad. Pero quizá lo más importante es que la religión le permite al hombre llenar sus vacíos emocionales. 


¿No te parece sospechoso que el dios judeocristiano, al tiempo que es amoroso y benevolente; también es celoso, vengativo y castigador? Estas características son propias de un padre terrenal. El dios judeocristiano es una proyección de la figura paterna a través de la cual sus adoradores buscan llenar el vacío dejado por un padre ausente, o por un padre con el que no pudieron establecer una conexión emocional. Para un niño su papá es un dios; para un adulto, Dios es una proyección del padre ideal.


De igual manera las diosas Isis, Venus, Lakshmi y la virgen María son proyecciones de la figura materna a través de las cuales los individuos llenan sus vacíos emocionales. El arquetipo de la madre está presente en todas las culturas. Incluso las iglesias protestantes que rechazan el culto a la madre, la proyectan en el amor y la entrega a su iglesia, a la cual están dispuestos a darle el diezmo y prestar servicio de voluntariado.

Misticismo como puerta a la Consciencia
Esto no quiere decir que la religión no pueda ayudar en el despertar a la Consciencia Cósmica. En la religión se distingue dos tipos de personas: los místicos y los religiosos. Mientras las personas religiosas se dedican a repetir rituales de manera mecánica, los místicos van a la esencia de las cosas.

Muchos místicos han logrado atravesar el velo del dios creado por los hombres y se han conectado con la Consciencia Cósmica Universal a través de las tradiciones místicas del hinduismo (Vedanta Advaita), del judaísmo (La Kabbalah), del islam (el Sufismo), del budismo (el Zen) y el misticismo cristiano con exponentes como Eckhart de Hochheim.

El concepto de Dios
Dentro del contexto de las grandes religiones, nótese que Gautama Buda y Lao-Tse, como inspiradores del budismo y el taoísmo respectivamente, son casi los únicos que no usaron el concepto de Dios. Ellos sabían que el concepto de dios es una trampa en la que la mayoría de las personas quedan atrapadas, siendo muy pocos los que pueden salir de ella a través del misticismo. Al no haber un concepto de una deidad a la cual adorar, las personas podrían conectarse con Aquello que está más allá del nombre, de la forma y del género.

Aunque en estas líneas nos referimos a Aquello como la Consciencia Cósmica, hay que entender que estas son sólo palabras que quieren indicar algo que no puede ser nombrado. Hay que evitar quedar atrapados en el plano de las palabras y usarlas solamente como lo que son: una señal. Por lo tanto, el mayor peligro es que la Consciencia Cósmica Universal se convierta en una deidad a la cual algunos quieran adorar en sus altares.

La mente es muy astuta para convertir cualquier cosa, incluyendo algo no conceptual, en un objeto de adoración. Miren a Buda, nunca habló de ningún dios, pero al morir sus seguidores lo convirtieron en dios. Por ello algunos místicos han decidido no usar la palabra Dios, sino otros términos como el Absoluto, lo Incognoscible, el Supremo o lo Uno. En la tradición Cabalística judía, por ejemplo, existe el término Ein Sof, que significa sin límites, y es el Todo Supremo. Ein Sof no es un ser, puesto que siendo auto-contenido y auto-suficiente, no puede ser limitado por la propia existencia, que limita a todos los seres.

La Nueva Era
Ahora pasemos a la Nueva Era. Entre los muchos canalizadores que hay allí, algunos se han conectado con la Consciencia Cósmica, pero dado que la información ha pasado a través del filtro de la mente que está limitada por sus creencias, cultura, prejuicios, etc., le han puesto un nombre a la Consciencia para poder identificarla. A la mente le encantan los nombres ya que le permiten tener una sensación de control sobre su entorno. Por ejemplo, Neal Donald Walsh le puso “Dios” y Helen Schucman identificó a la fuente que le reveló Un Curso de Milagros con Jesús.

Al igual que el dios cristiano o la virgen María, las entidades canalizadas por estas personas también tienden a llenar los vacíos emocionales de los seguidores. En este sentido funcionan Kryon, Ramtha, los Seres Uno y los Maestros Ascendidos. En esta última corriente existen cientos de maestros para llenar los múltiples vacíos emocionales de sus seguidores. Si quieres llenar el vacío materno puedes escoger de un amplio catálogo entre Kwan Yin, la Madre María, Lady Nada y muchas otras. Si necesitas sentirte amado y aceptado, invocas al Arcángel Chamuel; si te sientes vulnerable y desprotegido emocionalmente, llenas ese vacío con el Arcángel Miguel “el protector del cielo”.

Pero hay un Maestro Ascendido en especial del que quiero hablar para ejemplificar la manera como estos seres imaginarios han sido creados inconscientemente para llenar los huecos del alma. Este Maestro se llama El Morya. Según The Summit Lighthouse él fue el patriarca Abraham; el Rey Arturo, de Camelot y Thomas Becket, arzobispo de Canterbury, entre otras muchas encarnaciones siempre masculinas. Ellos enseñan que El Morya gobierna sobre el primer rayo, que es el rayo del Poder y la voluntad de Dios. Además de tener los atributos piadosos de un padre, también tiene coraje, poder, franqueza, autosuficiencia, confiabilidad, fe e iniciativa. 


A pesar de todo esto muchas personas se sentían incomodas con El Morya. La imagen que presentaban de él tenía una mirada intensa. Mucha gente sentía que su mirada podía escudriñar en sus pecados más ocultos, por ello a algunos les costaba mirarlo a los ojos. El Morya exigía a sus chelas (palabra que significaba esclavo) que dedicaran varias horas al día a dar un tipo de oración llamada decretos y literalmente se enojaba si las personas consumían chocolate. Este Morya tenía todas las características de un padre humano: exigente y a la vez amoroso. El Morya era la imagen idealizada de un padre perfecto. Era una creación mental diseñada para llenar el vacío emocional de la figura paterna.

No existe tal cosa como los Maestros Ascendidos. Ellos son ideas creadas de forma inconsciente por los canalizadores para suplir algún vacío del alma fragmentada. Algunos canalizadores bajan información de la Consciencia Cósmica, y al pasar a través de la mente del canalizador la información es coloreada por su propio estado de conciencia.

El hecho de que la información bajada por los canalizadores sea coloreado no es algo necesariamente dañino. Esto permite que personas de una cultura o estado de conciencia particular puedan comprender el mensaje. El peligro ocurre cuando el canalizador tiene, por ejemplo, creencias racistas o violentas, ya que alentará a sus seguidores a usar la violencia.

¿A dónde van los seres iluminados al morir?
Muchos estarán perplejos y se preguntarán: si no existen los Maestros Ascendidos, ¿Qué pasó con Buda, Jesús o Lao-Tse tras la muerte? Ellos, al igual que tú, son oscilaciones de la Consciencia Cósmica. Desde el punto de vista de la mente, parece que hubiera muchos seres, pero desde la perspectiva Cósmica existe una sola Consciencia. Algunas partes de la Consciencia están despiertas mientras que otras todavía están dormidas. Buda, por citar un ejemplo, sería una parte de esa Consciencia que ya despertó; mientras que Hitler sería otra parte de esa misma Consciencia, que estaba profundamente dormida.

Se trata de una única Consciencia que quiere experimentar el sentido de separación. En la Tierra hay siete billones de personas creyendo que están separadas unas de las otras y de la naturaleza. Imagina un único océano con billones de olas, cada una creyendo estar separada de las demás. Pero desde un nivel más profundo es una sola Consciencia, un solo océano, que ha decidido probar en el nivel más denso de la energía, que es lo que llamamos materia. Cada uno de estos siete billones de individuos tiene el potencial de despertar a la Consciencia, pero es un proceso lento y gradual.

De cuando en cuando, una oscilación de esa Consciencia despierta y jalona a las otras hacia ese nivel. Al despertar -el ego, el yo, la persona, o como lo quieras llamar- desaparece. Entonces el que antes se creía separado se da cuenta de pronto de que en realidad su naturaleza es el Todo. Por ello, si quieres encontrar a Buda o Jesús no puedes hacerlo buscando en el cielo; sino despertando a la Consciencia, hallando lo que ellos encontraron. Ahí te das cuenta de que todos los Maestros Iluminados están dentro la Consciencia. De hecho, incluso los asesinos más crueles están dentro de la Consciencia, sólo que ellos no lo saben dado su profunda identificación con el ego.

En la física cuántica se postula algo semejante. En el discurso que dio Richard Feynman cuando recibió el premio Nobel de Física en 1965, propuso que el Universo contiene solamente un electrón, el cual se propaga a través del tiempo y el espacio de tal manera que aparenta estar en múltiples posiciones de manera simultánea. Al igual que el electrón de Feynman, en el Universo existe una única Consciencia, la cual al propagarse crea la ilusión de estar dividida en muchas conciencias individuales. Así que cada maestro iluminado de la Tierra es una parte de la Consciencia que ya despertó, que se dio cuenta de que la dualidad es una mentira y sólo existe el Uno.

Canalizadores y pensamiento dualístico
Los canalizadores que se han conectado con la Consciencia Cósmica han logrado “bajar” información muy valiosa. Pero las canalizaciones no son el final del camino sino un punto intermedio en la evolución espiritual del Planeta Tierra. Para ser un canalizador, la persona necesita creer que está separado del Absoluto. Sólo alguien que ve al Ser Supremo como algo externo a él puede escuchar “voces” que le den indicaciones. Cuando el individuo comprende que su “yo” es una ilusión y solamente existe la Consciencia Cósmica, no escucha “voces” ya que toda la información la recibe desde un sentido de Unidad con el Todo. Allí no existe la dualidad entre la Consciencia que da el mensaje y el “yo” que lo recibe, sólo existe lo Uno.

El Movimiento de La Nueva Era es un paso necesario para el despertar de la humanidad. Antes de la Nueva Era las personas creían que Dios estaba en el cielo y que ellas eran unos viles pecadores. Con la Nueva Era llegó la noción del Dios interior o chispa divina, las personas dejaron de verse como simples pecadores y se dieron cuenta que dentro de ellas había un gran potencial.

En la Nueva Era ha habido movimientos y canalizadores que se han conectado de forma muy pura con la Consciencia Cósmica Universal. Estos movimientos han ayudado a muchas personas a avanzar en su despertar. El Universo Todo lo hace perfecto. Así que la existencia de las religiones y la Nueva Era son parte de esa perfección dentro del proyecto Cósmico.

El propósito de esta enseñanza
El objetivo de estas enseñanzas no es crear una “nueva religión” ni pretende ser la verdad. Lo que se busca es ayudar a las personas a tomar Consciencia de su verdadero Ser sin necesidad de vincularse a ninguna organización vertical ni seguir ciegamente a ninguna persona. Un seguidor ciego es aquel que no cuestiona ni pone a prueba lo que está aprendiendo.

Es importante advertir que al explicar algo que no es conceptual al nivel de las palabras, en ocasiones se puede caer en la dualidad. También es cierto que las experiencias previas y condicionamientos de quien escribe esto afectan el mensaje. Por lo tanto, lo ideal sería utilizar esta información para dar el salto cuántico al nivel no conceptual que es de donde proviene.

Ten claro lo siguiente: ningún libro, persona u enseñanza podrá darte jamás la verdad. La verdad es una experiencia y lo que se habla acerca de ella son descripciones de la verdad. No te quedes en las descripciones, mira qué es lo que ellas señalan y avanza hacia la experiencia directa de la verdad.

En este preciso momento toma consciencia de tu respiración… observa el aire que entra y sale de tu cuerpo… ¿Cómo te sientes…? Si experimentas una sensación de calma o bienestar, estas entrando a comprender por ti mismo la verdad que no pueden darte estas líneas ni ninguna persona en este mundo.


miércoles, 10 de junio de 2020

Consciencia Cósmica Universal

Por Walter J Velásquez

Mientras grababa charlas para el canal de YouTube de Ser el Ser, empecé a sentir con fuerza las palabras Consciencia Cósmica Universal. Estas tres palabras juntas me llegaron de manera intuitiva, sin conocer al principio lo que significaban. A medida que fui profundizando empecé a desglosar cada palabra para poder obtener un significado integral. Es esto lo que quiero compartir aquí, así que antes de llegar al significado holístico, analicemos el significado individual de cada una.

Consciencia

Por Consciencia se entiende el conocimiento inmediato que un individuo tiene de sí mismo, de sus actos y pensamientos. El psiquiatra canadiense Richard Maurice Bucke (1837 - 1902), distinguió tres grados de Consciencia:

·         Consciencia simple, poseída tanto por los animales como por la humanidad

·    Autoconsciencia, poseída por la humanidad, abarcando el pensamiento, la razón y la imaginación

·         Consciencia Cósmica, que es "una forma más elevada de consciencia que la poseída por el hombre común"[1]

 

Cósmica

La palabra “Cósmica” proviene de Cosmos. En este contexto, cosmos se utiliza como indicación de orden, armonía y organización. Los griegos usaron originalmente la expresión cosmos para designar la totalidad de la existencia. En la física, cosmos se refiere a un continuo espacio-tiempo dentro de un multiverso. En conclusión, el cosmos es todo lo que existe.

 

Universal

El Universo es un sistema cerrado que abarca la totalidad del espacio y del tiempo, de todas las formas de la materia, la energía, el impulso, las leyes y constantes físicas que las gobiernan.

 

Conciencia Cósmica Universal

Aunque las palabras universo y cosmos se utilizan como sinónimos, el concepto de cosmos es más amplio y envuelve más elementos que el de universo. La Consciencia Cósmica implica que el Cosmos es una entidad viva consciente de sí misma. Por lo tanto, el cosmos no consiste en materia muerta gobernada por el azar sino en una Inteligencia Suprema que posee un propósito. El Universo conocido es uno de los muchos Universos que existen en la Consciencia Cósmica, esto explicaría el significado completo de la frase.

 

Consciencia y el concepto de Dios

En este momento el lector podrá intuir que por Consciencia me refiero a Dios. Sin embargo quiero aclarar que la palabra Dios no puede ser utilizada aquí ya que la humanidad la asocia con un Ser Supremo que a pesar de crear el Universo, está separado de él.  En cambio, la Consciencia es el todo en Todo.

La palabra Dios tiene una connotación masculina, mientras que la Consciencia trasciende el concepto de género.  La palabra Dios se relaciona directamente con la religión, en cambio la Consciencia puede ser conocida sin necesidad de la religión. La palabra Dios se asocia a la forma, ya que se le representa como una deidad con rasgos humanos; mientras que la Consciencia está más allá de la forma y la no-forma. La palabra Dios es personal, en cambio la Consciencia es impersonal.

Cabe aclarar aquí que Consciencia es tan solo una palabra, una señal que quiere indicar algo que no puede ser nombrado. Pero ninguna palabra puede expresar algo que trasciende a la razón humana. Ninguna palabra puede llegar a sustituir la experiencia directa de la verdad.

 

Causa inmanente y trascendente

La Conciencia es causa inmanente del Universo y al mismo tiempo es trascendente a este. Por causa inmanente se refiere a que el Universo empieza y termina en la Consciencia. Parafraseando a Spinoza, la Consciencia es la causa de todas las cosas, todo lo que existe reside en la Consciencia, fuera de Ella no es concebible la existencia de nada. Por trascendente quiere decir a que la Consciencia no se limita únicamente al Universo sino que supera los límites de este, es decir que la Consciencia existe más allá de las fronteras del Universo conocido.

 

Consciencia y Física cuántica


De acuerdo a la física cuántica todo lo que existe en el Universo, desde las estrellas hasta el material del que están hechas tus uñas está formado por átomos. Así mismo, los átomos están formados por partículas subatómicas, “que a su vez son variaciones de energía e información en un enorme vacío de energía e información.”[2]

Las partículas subatómicas existen en la Consciencia, es decir, en el Vacío de todos los estados posibles de información y energía. Por lo tanto ese vacío cuántico no es realmente vacío, sino que es la Consciencia que contiene todas las ondas electromagnéticas fluctuantes y partículas que saltan dentro y fuera de la existencia. 

La Consciencia es tanto el vacío cuántico, las partículas subatómicas que emergen de él y la Inteligencia que hace estas partículas formen átomos y los átomos formen moléculas. Por ejemplo, sin esa Inteligencia no habría manera de que dos átomos de oxigeno se unieran para formar una molécula de oxigeno. Sin la Inteligencia Suprema de la Consciencia todo sería un caos de partículas sin propósito alguno.

La Consciencia es también el vacío en el que existe el Multiverso, es decir, el conjunto de los muchos universos existentes, según algunas teorías de la física.

 

Consciencia, religión y espiritualidad

Todos los seres buscan de manera intuitiva a la Consciencia, ya que es el origen de la vida misma. Desde ese punto de vista, la religión sería una forma de búsqueda. El problema con esto es que la religión ha sido utilizada como un arma poderosa para controlar y manipular a las personas, perdiendo así su objetivo inicial. Solo un puñado de religiones antiguas ha logrado interpretar de forma parcial a la Consciencia Cómica Universal (CCU), entre ellas está el Budismo, principalmente en su rama del Zen, el Taoísmo y el Vedanta Advaita de la India.

En la Nueva Era hay miles de enseñanzas espirituales que buscan entrar en contacto con la Consciencia y cada una se acerca en mayor o menor grado a Ella. La Nueva Era es  un punto intermedio entre la religión tradicional y el despertar a la Consciencia Cósmica Universal.

En las últimas décadas, empezando por Jiddu Krishnamurti, ha habido una serie de personas que ha estado trayendo una nueva forma de espiritualidad. Personas como Eckhart Tolle o Jeff Foster –por citar sólo dos ejemplos- se caracterizan porque no están interesados en crear una nueva religión, tampoco quieren organizaciones jerárquicas ni promulgar dogmas para que la gente los acepte ciegamente. Esta nueva espiritualidad, que algunos han denominado el Neo Advaita, es una forma más directa y pura de conectar a las personas con la Conciencia Cósmica Universal.

 

Consciencia y filosofía

En la filosofía existen muchas corrientes que han tenido importantes atisbos a la Consciencia. Por citar sólo dos ejemplos, tomemos el panteísmo y el panenteísmo.

El panteísmo es una concepción del mundo y una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y la deidad que los monoteístas llaman Dios son equivalentes. El filósofo griego Heráclito decía que lo divino se halla presente en la totalidad de las cosas; para Plotino, Dios penetra todas las realidades y se encuentra por encima de todas ellas; Giordano Bruno tenía un esquema general del universo con un intelecto completo y universal. Finalmente, Baruc Spinoza refiere que «Todo cuanto es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirse».  

Por otro lado está el panenteísmo, representado por Karl Christian Friedrich Krause (1781 – 1832). Este es un concepto filosófico y teológico que habla de que Dios es a la vez inmanente y trascendente al universo. Se diferencia del panteísmo en que este afirma que Dios es el Universo, mientras que el panenteísmo dice que Dios engloba el universo pero no se limita a él.

 

Multiverso
Multiverso

Nota:

Este es sólo el comienzo de viaje al interior de nuestro Ser: la Consciencia Cósmica Universal. Quedan muchas dudas y preguntas que se irán resolviendo a medida que nos hagamos más Conscientes de lo que somos y dejemos atrás lo que no somos (el yo). Si tienes preguntas y/o comentarios puedes dejarlos abajo.



[1] Bucke, Richard Maurice (2009). Cosmic Consciousness: A Study in the Evolution of the Human Mind. Mineola, New York: Dover Publications.

[2] Chopra, Deepak, Cómo crear abundancia. — Bogotá Grupo Editorial Norma, 2004.


viernes, 22 de marzo de 2019

Más allá de la afirmación y la negación de Dios

Por Walter J Velásquez


Existen diversos enfoques para entender a Dios. Los dos principales son el teísmo y el ateísmo. El teísmo nos habla de que hay un Dios, un creador del Universo, que habita en mundos suprasensibles estando separado de su creación. El sentido del hombre es hacer todo lo posible para ir al cielo al morir, y estar en la presencia de ese Dios.

El ateísmo por su parte, expresa que Dios no existe. Nietzsche, por ejemplo, “entiende a Dios como la gran mentira, el gran narcótico frente a la cruda realidad de la vida humana. Dios era una hipótesis en torno a la cual se había reunido todo el odio y todo el resentimiento ante la vida.” [i]

Sin embargo, estos dos enfoques no son la única manera de mirar el asunto. En un punto intermedio está el Panteísmo, una propuesta que está más allá de la controversia entre la existencia y la negación de Dios. Para el Panteísmo, Dios es el Universo, es la vida misma y se expresa en cada instante que vivimos. Según este enfoque Dios no es una entidad separada, sino que es el todo en Todo.

El teísmo, la creencia en un Dios separado del Universo, lleva a las personas a negar y a rechazar la vida. La gente no quiere vivir el Aquí y Ahora porque considera que el presente es algo insuficiente. Entonces todo se dirige al futuro, a la posibilidad de un cielo o una salvación eterna el cual se puede ganar si se está matriculado a una iglesia, se siguen ciertos rituales y se comporta de acuerdo a lo que dicha iglesia considera que es lo “bueno”.

El ateísmo por su parte, crea un vacío que debe ser llenado por algo. Entonces, al no enfocarse hacia un amor por la vida -como sugería Nietzsche- se crea una devoción hacía el estado (como ocurrió en los países comunistas) o hacía una ideología política o filosófica la cual asegura una vida mejor en el futuro.

Creo que la dualidad de estos dos enfoques se zanja con el Panteísmo, el cual considera que Dios y la existencia son una misma cosa. No se debe confundir esto con la creencia de que estamos unidos a Dios, el Panteísmo va más allá y dice que todo es Dios y por lo tanto no necesitamos unirnos a Él ya que nunca estuvimos separados. Pero en el Panteísmo Dios no se parece a la versión cristiana, hinduista, musulmana o de la nueva era donde muestran a un ser externo al mundo. Para el Panteísmo Dios es el mundo y el mundo es Dios.

Así que finalmente, se llega superar incluso la palabra “Dios”, la cual es causa en sí misma de conflictos, diferencias e interpretaciones, para celebrar la vida misma, la existencia, el Universo, considerando que la cosa más sagrada que existe es el instante presente contenga lo que contenga. Siendo así podremos llegar a decir que:

“La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.

-Así habló Zaratustra


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sábado, 14 de enero de 2017

La cuestión de Dios

Por Walter J. Velásquez

No creo que los ateos odien realmente a Dios. Ellos simplemente han visto toda la confusión, todas las guerras y todo el negocio que se ha creado alrededor de la palabra “Dios”. ¿Saben? No soy ateo, y al mismo tiempo tampoco creo en un Dios. Esto puede sonar confuso o contradictorio pero no lo es. Si alguien me dice que Dios es un anciano sentado en un trono juzgando o salvando gente, mi respuesta es: No creo en ese Dios. Ese es un falso dios creado a imagen y semejanza del hombre, un dios que es una proyección de lo mejor y lo peor del ser humano. En muchos casos, también es un buen sustituto psicológico para aquellos que no tuvieron una imagen paterna con la cual pudieran identificarse.

Mi concepción de un Dios es muy distinta. Yo siento una inteligencia suprema que está en todo y es todo. Dios es el Universo, es la vida misma. Entonces, para evitar confusiones prefiero hablar de Universo en lugar de decir “Dios”. Quizá la palabra que más se acerca a mi concepción de esa inteligencia es Tao. El Tao es la naturaleza misma, es la vida y es la fuerza que hace que las partículas subatómicas se organicen para formar los átomos de los objetos animados e inanimados.

Así que les presento a George Carlin, un comediante conocido como icono de la contracultura. En su monologo sobre la religión, expone al falso dios creado por el hombre para controlar al hombre. Por otro lado, siento que hay una Consciencia Suprema que está más allá de la mente y de la dualidad de este mundo. Esa Consciencia es trascendental y podemos acceder a ella cuando observamos los pensamientos y emociones sin emitir ninguna clase de juicio. Esa Consciencia no necesita crear religiones ni controlar a las personas, simplemente está disponible para todo aquel que haga algo tan sencillo como observar su respiración Aquí y Ahora.


De nuevo, les presento a George Carlin. Las personas religiosas podrán ofenderse a menos que entiendan que el dios al que él se refiere nos es la Consciencia trascendental, sino el ídolo de piedra creado por los hombres.

jueves, 18 de junio de 2015

El Sacramento del momento presente


Portada del libro "Abandono a la Divina
Providencia" del Padre de Caussade.
¿Un sacerdote católico impartiendo enseñanzas sobre cómo vivir en el Ahora? Claro que sucedió. Pero no se trata de algún sacerdote que leyó un libro de Eckhart Tolle y luego lo incorporó a su sermón dominical. Nada de eso, estamos hablando del padre Jean Pierre de Caussade, quien vivió entre los años 1675 y 1751 ¡Hace 264 años!

La visión de Dios del padre de Caussade, por momentos se aleja del concepto cristiano del Dios personal, para acercarse más a la visión de una Consciencia impersonal que está presente en todas las cosas y en todo momento.

En nuestro blog, la palabra “Dios” puede significar dos cosas dependiendo del contexto en que se use:
1.    Un concepto mental usado para manipular las mentes.
2.    Un símbolo para representar de forma personal la Consciencia impersonal.

Podemos ver claramente que tanto el concepto de “Dios” como de la “Voluntad de Dios” del Padre de Caussade, se refiere más a la segunda interpretación. Por ello, si reemplazáramos la palabra “Dios”, en los escritos del padre de Caussade, por la palabra “Consciencia”, podríamos tener una comprensión actual de sus enseñanzas, muy parecidas al estilo moderno de Eckhart Tolle o Jeff Foster.

El siguiente artículo ha sido tomado de la página Catholic.net. (El momento presente). Escrito por el padre Fernando Pascual, resume las enseñanzas más significativas del padre de Caussade sobre el momento presente. Dicha enseñanza se relaciona directamente con la esencia del Zen o del Vedanta Advaita que citamos en este blog. Lo que esto muestra, es que el Momento Presente no es una nueva moda, sino una antigua concepción de la vida que se ha vertido en las principales religiones y culturas de todos los tiempos. A continuación, el artículo:


(…) el P. de Caussade enseñaba a confiar plenamente en la Providencia, a vivir el momento presente de modo profundo, a descubrir en lo cotidiano la grandeza del Amor divino.

“El momento presente es, pues, como un desierto, donde el alma sencilla sólo ve a Dios, y de Él goza, sin ocuparse de nada más que de lo que Él quiera de ella: todo lo demás queda a un lado, olvidado, abandonado a la Providencia” (P. de Caussade, “El Abandono en la Divina Providencia”, cap. II).

El mundo de Dios queda así a disposición de todos, porque el lenguaje divino es sumamente cercano, cotidiano. No hace falta recurrir a métodos especiales, ni a charlas de grandes profesores, ni a días de retiro en un monasterio. Basta con vivir bien lo ordinario para incrementar el amor a Dios y las virtudes cristianas.

Lo “extraordinario” puede ayudar, es algo muy bueno. Nadie lo duda. Pero se logra mucho más a través de la escucha continua de Dios en el presente más humilde, más sencillo, más repetitivo.

En esta clave, es posible descubrir la voluntad de Dios en cada momento presente: en el teléfono que suena, en la puerta que chirría, en la tos que nos empieza a inquietar, en la gotera del piso de arriba, en las palabras amables de un amigo, en la mirada inquisitorial del jefe de trabajo. Como también en el presente que gime en el viento, que hace acrobacias en la golondrina, que llora en el familiar enfermo, que me abraza cuando llego a casa, que me despierta desde la visita de un mosquito.

La santidad, entonces, está al alcance de todos: no es una conquista de pocos “iniciados”, no es un sueño remoto alcanzable sólo por algunos “seres superiores”. Para el P. de Caussade, la acción divina llega a todos. Lo que hace falta es abrir bien el alma para dejarse guiar por el Maestro interior a través de las mil peripecias, sencillas y normales, de cada día.

“La acción divina es más extensa y presente que los diversos elementos. Entra en vosotros por todos vuestros sentidos, siempre que usáis de ellos según la voluntad de Dios, pues hay que cerrarlos y resistir a todo lo que le sea contrario. No hay átomo que, al penetraros, no haga penetrar con Él esta acción divina hasta la médula de vuestros huesos. Los humores vitales que llenan vuestras venas corren por el movimiento que Él les imprime. Todas las diferencias de fuerza o debilidad, de euforia vital o de desfallecimiento, la vida y la muerte, no son sino instrumentos divinos que están obrando. Y así, hasta los mismos estados corporales son todos obras de gracia. Todos vuestros sentimientos y pensamientos, vengan de aquí o allá, todo procede de esta mano invisible” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

¿Tan sencillo, tan fácil? Parece que preferimos seguir caminos más tortuosos, hacer sacrificios especiales, buscar métodos y lecturas refinadas. Mientras, dejamos de lado un camino ofrecido a todos, porque a todos ama Dios, y a todos invita a escuchar y aceptar Su Voluntad a través del momento presente. Lo “único” que hay que hacer es decirle a Dios, con mucha confianza, “fiat, hágase”.

Sigue el P. de Caussade:

“El momento presente es siempre como un embajador que manifiesta la voluntad de Dios, y el corazón fiel le responde siempre: fiat. Así el alma en todas las alternativas se encuentra en su centro y lugar. Sin detenerse jamás, va viento en popa, y todos los caminos y maneras la impulsan igualmente hacia adelante, hacia lo ancho e infinito: todo es para ella, sin diferencia alguna, medio e instrumento de santidad, en tanto considere siempre que eso que se presenta es lo único necesario [Lc 10,42]” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

Por eso el alma deja de lado cualquier preferencia para acoger, simplemente, las indicaciones con las que cada día le habla el Señor.

“No busca ya el alma con preferencia la oración o el silencio, el retiro o la conversación, la lectura o la escritura, ni la reflexión o el cesar de discurrir; no le preocupa el alejamiento o la búsqueda de libros espirituales, o elegir entre abundancia o escasez, enfermedad o salud, vida o muerte. Simplemente, lo que ella busca en todo momento es la voluntad de Dios; lo único que pretende es el despojamiento, el desasimiento, la renuncia a todo lo creado, sea real o solamente afectiva, no ser nunca nada por sí y para sí, ser siempre en la voluntad de Dios, para agradarle en todo, haciendo de la fidelidad al momento presente su única alegría, como si no hubiera otra cosa en el mundo digna de su atención” (“El Abandono en la Divina Providencia”, cap. IX).

Existe, según la atrevida fórmula usada por el P. de Caussade, un “sacramento del momento presente”. Como todo sacramento, su eficacia en cada uno de nosotros depende de la fe con la que lo acojamos, del amor con el que lo vivamos.

Desde ese “sacramento” seguimos en camino, como tantos santos sencillos y grandiosos, que vivieron lo ordinario de modo extraordinario, que supieron descubrir cómo Dios viste a los lirios del campo, da de comer a los pajarillos, y ama intensamente a cada uno de sus hijos...