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miércoles, 10 de junio de 2020

Consciencia Cósmica Universal

Por Walter J Velásquez

Mientras grababa charlas para el canal de YouTube de Ser el Ser, empecé a sentir con fuerza las palabras Consciencia Cósmica Universal. Estas tres palabras juntas me llegaron de manera intuitiva, sin conocer al principio lo que significaban. A medida que fui profundizando empecé a desglosar cada palabra para poder obtener un significado integral. Es esto lo que quiero compartir aquí, así que antes de llegar al significado holístico, analicemos el significado individual de cada una.

Consciencia

Por Consciencia se entiende el conocimiento inmediato que un individuo tiene de sí mismo, de sus actos y pensamientos. El psiquiatra canadiense Richard Maurice Bucke (1837 - 1902), distinguió tres grados de Consciencia:

·         Consciencia simple, poseída tanto por los animales como por la humanidad

·    Autoconsciencia, poseída por la humanidad, abarcando el pensamiento, la razón y la imaginación

·         Consciencia Cósmica, que es "una forma más elevada de consciencia que la poseída por el hombre común"[1]

 

Cósmica

La palabra “Cósmica” proviene de Cosmos. En este contexto, cosmos se utiliza como indicación de orden, armonía y organización. Los griegos usaron originalmente la expresión cosmos para designar la totalidad de la existencia. En la física, cosmos se refiere a un continuo espacio-tiempo dentro de un multiverso. En conclusión, el cosmos es todo lo que existe.

 

Universal

El Universo es un sistema cerrado que abarca la totalidad del espacio y del tiempo, de todas las formas de la materia, la energía, el impulso, las leyes y constantes físicas que las gobiernan.

 

Conciencia Cósmica Universal

Aunque las palabras universo y cosmos se utilizan como sinónimos, el concepto de cosmos es más amplio y envuelve más elementos que el de universo. La Consciencia Cósmica implica que el Cosmos es una entidad viva consciente de sí misma. Por lo tanto, el cosmos no consiste en materia muerta gobernada por el azar sino en una Inteligencia Suprema que posee un propósito. El Universo conocido es uno de los muchos Universos que existen en la Consciencia Cósmica, esto explicaría el significado completo de la frase.

 

Consciencia y el concepto de Dios

En este momento el lector podrá intuir que por Consciencia me refiero a Dios. Sin embargo quiero aclarar que la palabra Dios no puede ser utilizada aquí ya que la humanidad la asocia con un Ser Supremo que a pesar de crear el Universo, está separado de él.  En cambio, la Consciencia es el todo en Todo.

La palabra Dios tiene una connotación masculina, mientras que la Consciencia trasciende el concepto de género.  La palabra Dios se relaciona directamente con la religión, en cambio la Consciencia puede ser conocida sin necesidad de la religión. La palabra Dios se asocia a la forma, ya que se le representa como una deidad con rasgos humanos; mientras que la Consciencia está más allá de la forma y la no-forma. La palabra Dios es personal, en cambio la Consciencia es impersonal.

Cabe aclarar aquí que Consciencia es tan solo una palabra, una señal que quiere indicar algo que no puede ser nombrado. Pero ninguna palabra puede expresar algo que trasciende a la razón humana. Ninguna palabra puede llegar a sustituir la experiencia directa de la verdad.

 

Causa inmanente y trascendente

La Conciencia es causa inmanente del Universo y al mismo tiempo es trascendente a este. Por causa inmanente se refiere a que el Universo empieza y termina en la Consciencia. Parafraseando a Spinoza, la Consciencia es la causa de todas las cosas, todo lo que existe reside en la Consciencia, fuera de Ella no es concebible la existencia de nada. Por trascendente quiere decir a que la Consciencia no se limita únicamente al Universo sino que supera los límites de este, es decir que la Consciencia existe más allá de las fronteras del Universo conocido.

 

Consciencia y Física cuántica


De acuerdo a la física cuántica todo lo que existe en el Universo, desde las estrellas hasta el material del que están hechas tus uñas está formado por átomos. Así mismo, los átomos están formados por partículas subatómicas, “que a su vez son variaciones de energía e información en un enorme vacío de energía e información.”[2]

Las partículas subatómicas existen en la Consciencia, es decir, en el Vacío de todos los estados posibles de información y energía. Por lo tanto ese vacío cuántico no es realmente vacío, sino que es la Consciencia que contiene todas las ondas electromagnéticas fluctuantes y partículas que saltan dentro y fuera de la existencia. 

La Consciencia es tanto el vacío cuántico, las partículas subatómicas que emergen de él y la Inteligencia que hace estas partículas formen átomos y los átomos formen moléculas. Por ejemplo, sin esa Inteligencia no habría manera de que dos átomos de oxigeno se unieran para formar una molécula de oxigeno. Sin la Inteligencia Suprema de la Consciencia todo sería un caos de partículas sin propósito alguno.

La Consciencia es también el vacío en el que existe el Multiverso, es decir, el conjunto de los muchos universos existentes, según algunas teorías de la física.

 

Consciencia, religión y espiritualidad

Todos los seres buscan de manera intuitiva a la Consciencia, ya que es el origen de la vida misma. Desde ese punto de vista, la religión sería una forma de búsqueda. El problema con esto es que la religión ha sido utilizada como un arma poderosa para controlar y manipular a las personas, perdiendo así su objetivo inicial. Solo un puñado de religiones antiguas ha logrado interpretar de forma parcial a la Consciencia Cómica Universal (CCU), entre ellas está el Budismo, principalmente en su rama del Zen, el Taoísmo y el Vedanta Advaita de la India.

En la Nueva Era hay miles de enseñanzas espirituales que buscan entrar en contacto con la Consciencia y cada una se acerca en mayor o menor grado a Ella. La Nueva Era es  un punto intermedio entre la religión tradicional y el despertar a la Consciencia Cósmica Universal.

En las últimas décadas, empezando por Jiddu Krishnamurti, ha habido una serie de personas que ha estado trayendo una nueva forma de espiritualidad. Personas como Eckhart Tolle o Jeff Foster –por citar sólo dos ejemplos- se caracterizan porque no están interesados en crear una nueva religión, tampoco quieren organizaciones jerárquicas ni promulgar dogmas para que la gente los acepte ciegamente. Esta nueva espiritualidad, que algunos han denominado el Neo Advaita, es una forma más directa y pura de conectar a las personas con la Conciencia Cósmica Universal.

 

Consciencia y filosofía

En la filosofía existen muchas corrientes que han tenido importantes atisbos a la Consciencia. Por citar sólo dos ejemplos, tomemos el panteísmo y el panenteísmo.

El panteísmo es una concepción del mundo y una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y la deidad que los monoteístas llaman Dios son equivalentes. El filósofo griego Heráclito decía que lo divino se halla presente en la totalidad de las cosas; para Plotino, Dios penetra todas las realidades y se encuentra por encima de todas ellas; Giordano Bruno tenía un esquema general del universo con un intelecto completo y universal. Finalmente, Baruc Spinoza refiere que «Todo cuanto es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirse».  

Por otro lado está el panenteísmo, representado por Karl Christian Friedrich Krause (1781 – 1832). Este es un concepto filosófico y teológico que habla de que Dios es a la vez inmanente y trascendente al universo. Se diferencia del panteísmo en que este afirma que Dios es el Universo, mientras que el panenteísmo dice que Dios engloba el universo pero no se limita a él.

 

Multiverso
Multiverso

Nota:

Este es sólo el comienzo de viaje al interior de nuestro Ser: la Consciencia Cósmica Universal. Quedan muchas dudas y preguntas que se irán resolviendo a medida que nos hagamos más Conscientes de lo que somos y dejemos atrás lo que no somos (el yo). Si tienes preguntas y/o comentarios puedes dejarlos abajo.



[1] Bucke, Richard Maurice (2009). Cosmic Consciousness: A Study in the Evolution of the Human Mind. Mineola, New York: Dover Publications.

[2] Chopra, Deepak, Cómo crear abundancia. — Bogotá Grupo Editorial Norma, 2004.


sábado, 17 de mayo de 2014

La crisis interna

La crisis externa que observamos en el mundo es el resultado de la crisis interna –el conflicto psicológico- en el que viven sumidos el hombre y la mujer. En este corto vídeo, Krishnamurti nos habla acera de la necesidad de un cambio profundo en lo psicológico para que haya una transformación a nivel externo.


viernes, 26 de julio de 2013

La Revolución fundamental

Por Jiddu Krishnamurti


“Se requiere una Revolución fundamental, radical, porque todo se derrumba en torno nuestro. A pesar de cierto orden aparente, asistimos a una cierta descomposición, a un desmoronamiento; ola de destrucción que cabalga sobre la vida.

“La revolución que se necesita no puede basarse en una idea pues implicando una continuación, dejaría de ser mudanza radical. La revolución fundada en una idea es sangrienta y demoledora y provoca el caos.

“Esa transformación no puede confiarse al tiempo, sino que es de ahora. Siendo el tiempo continuidad no puede hallar lo eterno. La eternidad no es continuidad.

“La verdad, pues, tiene que ser descubierta de nuevo, pero tal descubrimiento no se produce por acumulación. ¿Cómo sería posible arrastrando el lastre de lo viejo? Sólo soltando ese lastre se descubre lo nuevo.

“La verdad no se puede comprar, vender, ni repetir; es imposible encontrarla en los libros: mora en la plenitud del amor, en el mensaje de todo cuanto alienta. Donde hay amor hay transformación.

“Cuando la mente no opone resistencia, cuando no enjuicia, ni resiste, ni elude, ni censura, sino que permanece en actitud receptiva a lo que es se efectúa en nosotros una transformación. Experimentadlo, y os daréis cuenta de que instantáneamente se produce la propia regeneración, una cualidad de frescura.

“Cuando la mente se halla en calma total, sin restricciones ni disciplinas; cuando no busca soluciones, respuestas o estímulos, es capaz de percibir lo verdadero y logramos la liberación”.


viernes, 21 de junio de 2013

Meditar mientras caminamos

Muchas personas creen que para meditar necesitamos un sitio especial y silencioso donde podamos sentarnos en alguna posición oriental. Pues bien, la meditación consiste en estar conscientes de lo que hacemos en cada momento. Por ello, podemos usar cualquier situación de la vida cotidiana para meditar. A continuación compartiré la meditación caminando, la cual te permite vivir en Conciencia en una actividad tan cotidiana como esta.

La búsqueda de Dios es semejante a las del pez que, en medio del océano, nada en busca del agua. Dios es el todo en Todo, para experimentarlo no necesitas de rituales extraños o viajar a lugares “sagrados”, Dios es aquí y ahora y la meditación caminando te permite experimentar el Dios que eres en cada instante. La siguiente meditación proviene de la corriente Zen y resulta muy efectiva para despertar a la Conciencia. Pero antes, quiero compartirles una reflexión de Krishnamurti acerca de la meditación:

"La meditación es realmente muy sencilla. Nosotros la complicamos. Tejemos alrededor de ella una telaraña de ideas –de lo que es y de lo que no es. Por ser tan sencilla es que nos evade, porque nuestras mentes son tan complicadas e insensibles, y están deterioradas por el paso del tiempo.

Pero la meditación surge natural mientras se camina sobre la arena de la playa, o cuando se mira a través de la ventana, o mientras uno ve las colinas quemadas por el sol del reciente verano.

Si caminamos solos en medio de la montaña o en el bosque, en esa soledad sabremos lo que es la meditación. El éxtasis de la soledad surge cuando uno no tiene miedo de estar solo –cuando no se pertenece más a las cosas del mundo o se está apegado a cosa alguna. Entonces, al igual que ese amanecer que surgió esta mañana, el silencio surgirá silenciosamente, y dejará una estela dorada a su paso, la cual existía al principio, existe ahora y existirá siempre."

Krishnamurti


Como realizar la meditación caminando:


1. No propósito.
Al caminar no te enfoques en ningún propósito en particular. Disfruta simplemente el hecho de caminar. Date el permiso de disfrutar y observar intensamente si ningún juicio a cada paso que des. 

2. Desapego.
Despréndete de tus preocupaciones y ansiedades mientras caminas. Al entrar en esta dinámica de caminar conscientemente, no hay cabida para ningún otro pensamiento que no sea el de estar atento al presente. Date permiso de simplemente caminar unos cuantos minutos simplemente por el hecho de caminar.

3. Sonríe como el Buda.
Si dibujas una leve sonrisa en tu rostro tal como lo hacía el Buda mientras caminas, comenzarás a experimentar una profunda sensación de paz, serenidad y bienestar total. "Al sonreír todo tu ser se renueva y tu práctica se fortalece. No tengas miedo de sonreír."

4. Respira conscientemente.
Este es uno de los ingredientes más importantes de esta práctica. Respirar conscientemente significa estar presente en cada inhalación y en cada exhalación. Presta atención a tu respiración mientras caminas.

5. Cuenta tus pasos.
Una buena ayuda al principio es contar los pasos cuando inhales y exhales. Si en el momento de tomar aire ya llevas 4 pasos, cuenta mentalmente del 1 al 4. Si al exhalar solo llevas 3 pasos cuenta del 1 al 3 sin intentar controlar o acompasar. Simplemente conviértete en un observador de tu respiración.

6. Gathas.
También, en lugar de números puedes pronunciar palabras con el ritmo de tu respiración. Puedes seguir el ritmo por ejemplo con la palabra Aquí/Ahora. Si das cuatro pasos con la inhalación puedes decir con cada paso "aquí", "aquí", "aquí", "aquí". Y en la exhalación: "ahora", "ahora", "ahora", "ahora". Puedes utilizar cualquier palabra o frase que tenga sentido para ti. También las palabras Llegando/Casa. Siéntete libre de usar tu creatividad y usar palabras que resuenen dentro de ti.

7. Camina como un emperador.
Date el permiso de caminar con seguridad como si fueras el soberano de este planeta. Que cada paso que des sea una afirmación o un mandato real hacia la Paz y la felicidad de la tierra.

8. Pasos de flor de loto.
Visualiza que con cada paso que das en la tierra brota de ella una hermosa y radiante flor de loto o la flor de tu preferencia. Esta técnica en particular te parecerá extraña pero créeme que vale la pena intentarlo. El sentimiento de arraigo y plenitud de esta práctica está más allá de las descripciones que pueda realizar.

9. Camina cuando estés enojado.
En ocasiones cuando más necesitamos de estas herramientas es cuando más pretextos ponemos. "No estoy de humor para eso", "cuando se me pase el enfado lo haré". Sin embargo es en esos momentos en que más lo necesitamos. Es por esto que entre más practiques estas técnicas, más fácil si te hará hacer uso de ellas en el momento en que  más las necesites.

10. Aprovecha el momento. No existe el momento perfecto para caminar conscientemente. No te limites a programar "un espacio" para meditar caminando. Aunque lo ideal sería caminar por un sendero inspirador tomándonos el tiempo cada día para realizarlo, tu realidad puede ser muy diferente. Aprovecha cada momento del día para caminar conscientemente. Cuando estaciones tu coche camina hacia tu destino conscientemente. Cuando estés en la calle, de camino a la parada, en el centro comercial, simplemente recuerda sonreír y aprovecha el momento.


jueves, 6 de junio de 2013

Krishnamurti y la Orden de la Estrella

Krishnamurti es sin duda uno de los seres más influyentes del siglo XX. Desde niño fue reclutado por la Sociedad Teosófica donde se le dijo que serviría de canal para la venida del Señor del Mundo a la Tierra. En torno a él se creó “La Orden de la Estrella” una secta muy poderosa donde la gran mayoría de sus miembros formaban parte de la elite económica de Europa, Estados Unidos e India. Cuando sus seguidores lo veían se inclinaban ante él e incluso le besaban su pies. Siendo muy joven logró amasar una gran fortuna, incluso uno de los miembros de la Sociedad Teosófica le regaló un castillo en Holanda.

La Sociedad Teosófica fue fundada por la rusa Helena Blavatsky. El postulado básico de esta organización es la búsqueda de la inmortalidad del alma por medio del cumplimiento de una serie de rituales e iniciaciones preestablecidas por la organización. Blavatsky, a pesar de haber estudiado el hinduismo se opuso a la idea del Vedanta-Advaita que postula que no hay nada que aprender. Según esta antigua tradición que data desde la época de los Upanishad, el Ser que somos es Puro, perfecto y Eterno, por lo tanto no hay nada que podamos agregarle.

Cuando estamos identificados con la mente, esta se siente incompleta y cree que necesita obtener algo o hacer algún esfuerzo para alcanzar una meta determinada. De la identificación con la mente surge la mentira del proceso, es decir, que necesitamos seguir una serie de pasos sucesivos para convertirnos en algo o para unirnos a Dios. Pues bien, nunca hemos estado separados de Dios, eso es tan sólo un pensamiento. Aquel que está identificado con la mente cree que es sus pensamientos y no puede aceptar que la realización espiritual consiste únicamente en soltar la identificación con lo que no somos (la mente y el ego) y aceptar lo que somos: Dios. Pero es justamente la mente y el ego quienes no quieren que aceptemos esta verdad, ya que eso significa su muerte. Por eso, nos llevan a creer que somos seres incompletos que debemos completarnos por medio de algún proceso o vinculándonos a alguna secta.

Los grandes Maestros que han venido a esta Tierra lo han hecho con el propósito de enseñarnos a Despertar de nuestro sueño. ¿En qué consiste el sueño? En haber olvidado lo que somos y creer que somos la mente que piensa con su infinitud de recuerdos y anhelos. Es por ello que el Despertar es tan fácil, y a la vez tan difícil para aquel que no quiere soltar la máscara humana, la imagen que tiene de sí mismo, para aquel que tiene miedo de morir como hombre para Ser lo que es.

Para Despertar, simplemente debemos crear una distancia entre nuestros pensamientos y el Ser que somos, es decir, desarrollar la habilidad de ver cada pensamiento y cada emoción como un observador externo. Si hacemos esto, podemos comprobar cómo la mente y el ego pierden su poder. Entonces se tornan incapaces de controlar nuestra vida y sus viejos patrones empiezan a debilitarse rápidamente. Este es el camino de la iluminación que enseña Buda. Pero para la mente esto es demasiado sencillo, ella necesita procesos más complicados donde sienta que es mejor que otros por haber atesorado conocimientos intelectuales o por realizar rituales repetitivos una y otra vez. Así que la mente jamás podrá comprender la no-dualidad, y el Ser por su parte no necesita comprender nada, Él simplemente es.

El único Maestro es el Ser, y este ha hablado a través de Jesús, Buda o muchos otros para indicarnos el camino de regreso a aquello que somos. Ellos vinieron a guiarnos a nuestro Maestro interno. No hay que confundir esto con un autoengaño de la mente creyendo que somos maestros, no se trata en absoluto de un proceso mental, es justamente un momento donde la mente se hace a un lado y entramos en contacto con el Ser Infinito que somos.

Estando aún muy joven, Krishnamurti se dio cuenta de la mentira del proceso, y de la necesidad oculta de las organizaciones como la Sociedad Teosófica de controlar la mente –y el bolsillo- de sus seguidores. Así que decidió retirarse de allí. La mente de los teósofos interpretaron en su actitud un acto de orgullo, sin embargo siendo objetivos podemos ver un acto de suma humildad ya que renunció a todo el dinero que le habían dado, a su fama y reconocimiento, entregó su gran castillo y sus automóviles y ya nadie besaría sus pies de ahí en adelante. Esta es la carta de despedida de Krishnamurti, quise copiarla íntegra, ya que cada palabra contiene una profundidad inmensa que vale la pena evaluar lentamente:


“Esta mañana vamos a hablar de la disolución de la Orden de la Estrella. Muchos se alegrarán y otros se sentirán más bien tristes. Esta no es una cuestión de regocijo ni de tristeza, sino que es algo inevitable, como voy a explicarlo. Seguramente recordarán la historia, cuando el diablo y un amigo caminaban por una calle y vieron frente a ellos cómo un hombre se detenía y recogía algo del suelo, lo miró y lo guardó en su bolsillo. El amigo le preguntó al diablo: «¿Qué recogió ese hombre?». «Recogió un trozo de la Verdad», le contestó el diablo. «Eso es entonces mal negocio para ti», dijo su amigo. «Oh, no, en absoluto», replicó el diablo, «voy a dejar que la organice».
Sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ese es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente. La verdad, al ser ilimitada, incondicionada, inabordable por ningún camino, no puede organizarse; ni puede formarse organización alguna para conducir o forzar a la gente a seguir un sendero particular. Si desde el principio entienden eso, entonces verán cuna imposible es organizar una creencia. Una creencia es un asunto puramente individual, y no pueden ni deben organizarla. Si lo hacen, se convertirá en algo muerto, cristalizado, en un credo, en una secta, en una religión que debe imponerse a los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La Verdad se empequeñece y se transforma en un juguete para los débiles, para los que están sólo momentáneamente descontentos. La Verdad no puede rebajarse, es más bien el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella. No pueden traer la cumbre de la montaña al valle; si quieren alcanzar la cumbre de la montaña, deben cruzar el valle, subir la cuesta, sin temor a los peligrosos precipicios.
De modo que esta es la primera razón, desde mi punto de vista, por la que debe disolverse la Orden de la Estrella. A pesar de esto, probablemente crearán otras Órdenes, seguirán perteneciendo a otras organizaciones que buscan la Verdad. Yo no quiero pertenecer a ninguna organización de tipo espiritual; por favor, comprendan esto. Puedo utilizar una organización que me lleve a Londres, por ejemplo, esa es un tipo de organización diferente, es simplemente mecánica, como el correo o el telégrafo. Puedo utilizar un automóvil o un buque para viajar, tan sólo son mecanismos físicos que nada tienen que ver con lo espiritual. De nuevo sostengo que ninguna organización puede conducir al hombre a la espiritualidad.
Si para este propósito se crea una organización, se convertirá en una muleta, en una debilidad, en una servidumbre que por fuerza mutila al individuo y le impide crecer, establecer su unicidad, que consiste en descubrir por sí mismo esa Verdad absoluta e incondicionada. Por tanto, esa es otra razón por la cual he decidido, como máximo responsable de la Orden de la Estrella, disolverla; nadie me ha persuadido para que tome esta decisión. Esta no es ninguna gran proeza, porque no quiero seguidores, y lo digo en serio. En el momento en que siguen a alguien, dejan de seguir a la Verdad. No me preocupa si prestan o no prestan atención a lo que digo; quiero hacer cierta cosa en el mundo y voy a hacerlo con resuelta determinación. Mí único interés es una cosa esencial: Hacer que el hombre sea libre. Deseo liberarlo de todas sus jaulas, de todos sus temores, y no crear religiones, nuevas sectas, ni establecer nuevas teorías o filosofías. Como es natural, me preguntarán por qué recorro el mundo hablando constantemente. Les diré por qué razón lo hago. No por qué desee seguidores, no por qué desee un grupo especial de discípulos selectos. [¡Cómo les gusta a los hombres ser diferentes de sus semejantes, por ridículas, absurdas o triviales que puedan ser sus distinciones!] No quiero alentar ese absurdo. No tengo discípulos ni apóstoles, ya sea en la Tierra o en el reino espiritual. Tampoco es la tentación de dinero, ni tampoco me atrae el deseo de vivir una vida cómoda. ¡Si quisiera llevar una vida cómoda no vendría a este Campamento ni viviría en un país húmedo! Estoy hablando con toda sinceridad porque quiero que esto quede claro de una vez por todas; no deseo que estas discusiones infantiles se repitan año tras año.
Un periodista que me entrevistó, consideraba un acto grandioso disolver una organización en la cual militan miles y miles de miembros. Para él, era una gran acción, porque me dijo: «¿Qué hará usted después, de qué vivirá? No tendrá seguidores, la gente dejará de escucharle». Con que sólo haya cinco personas que escuchen, que vivan con sus rostros mirando hacia la eternidad, será suficiente. ¿De qué sirve tener miles que no comprenden, que están por completo embalsamados en prejuicios, que no quieren lo nuevo, sino que prefieren traducir lo nuevo para que se ajuste a sus propias personalidades estériles y estancadas? Si hablo enérgicamente, por favor, no me malinterpreten, no es por falta de compasión. Si acuden a un cirujano para operarse, ¿es una falta de amabilidad si al operarle le causa daño? De la misma manera, si hablo con claridad no es por falta de verdadero afecto, sino todo lo contrario.
Como he dicho, sólo tengo un propósito: Hacer que el hombre sea libre, impulsarlo hacia la libertad, ayudarle a romper todas sus limitaciones, porque sólo eso le dará la felicidad eterna, le dará la realización de sí mismo libre de condicionamiento.
Porque soy libre y no tengo condicionamiento, todo, no una parte, no lo relativo, sino toda la Verdad que es eterna, deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres; no para que me sigan, no que hagan de mí una jaula para convertirla en una religión, en una secta. Más bien deben liberarse de todos sus miedos: del miedo de la religión, del miedo de la salvación, del miedo de la espiritualidad, del miedo del amor, del miedo de la muerte, del miedo de la vida en sí misma. Así como un artista pinta un cuadro porque se deleita al pintarlo, porque es su propia expresión, su gloria, su satisfacción, de la misma forma yo hago esto, y no porque quiera nada de nadie. Están acostumbrados a la autoridad o a la atmósfera de autoridad, y creen que les conducirá a la espiritualidad. Creen y esperan que otro, por sus extraordinarios poderes, por un milagro, podrá trasportarles al reino de la eterna libertad que es la Felicidad. Toda su perspectiva de la vida se basa en esa autoridad.
Me han escuchado durante tres años sin que haya surgido ningún cambio, salvo en unos pocos. Ahora, consideren lo que estoy diciendo, sean críticos para que puedan comprenderlo completa y fundamentalmente. Si buscan una autoridad para que les conduzca a la espiritualidad, automáticamente se obligan a construir una organización alrededor de esa autoridad. Pero por la creación misma de esa organización, la cual creen que ayudará a esa autoridad para que les guíe a la espiritualidad, quedarán atrapados en una jaula.
Estoy hablando con toda franqueza, por favor, recuerden que es así, y no desde la dureza, la crueldad o el entusiasmo de mi propósito, sino porque quiero que comprendan lo que estoy diciendo. Esa es la razón por la que están aquí, y sería una pérdida de tiempo si no explicara claramente, con decisión, mi punto de vista. Durante 18 años se han preparado para este acontecimiento, para la venida del Instructor del Mundo. Durante 18 años se han organizado, han esperado a alguien que viniera a darles una nueva dicha a sus corazones y mentes, que transformara toda su vida, que les diera una nueva comprensión; a alguien que les elevara a un nuevo nivel de la vida, que les diera un nuevo estímulo, que les hiciera libres, ¡y miren lo que está sucediendo ahora! Consideren, razonen por sí mismos y descubran de qué forma esa creencia les ha hecho diferentes, no hablamos de diferencias superficiales como llevar una insignia, lo cual es trivial y absurdo. ¿De qué forma una creencia como esa ha eliminado todas las cosas no esenciales de la vida? Esa es la única manera de valorarlo: ¿En qué forma son más libres, mejores, más peligrosos para cualquier sociedad basada en lo falso y lo no esencial? ¿De qué forma los miembros de la Organización de la Estrella son diferentes? Como decía, durante 18 años se han preparado para mi venida. No me preocupa si creen o no que soy el Instructor del Mundo, eso tiene muy poca importancia. Desde el momento en que pertenecen a la Organización de la Orden de la Estrella, han dado su apoyo, su energía, aceptando que Krishnamurti es el Instructor del Mundo, parcial o totalmente; totalmente para aquellos que realmente están buscando, y sólo parcialmente para aquellos que están satisfechos con sus propias medias verdades.
Durante 18 años se han preparado, y miren cuántas dificultades tienen para comprender, cuántas complicaciones, cuántas cosas triviales. Sus prejuicios, sus miedos, sus autoridades, sus nuevas o viejas iglesias, todas estas cosas, sostengo, son una barrera que impide la comprensión. No puedo decirlo de forma más clara. No quiero que estén de acuerdo conmigo ni que me sigan, sino que comprendan lo que digo. Esa comprensión es necesaria, porque sus creencias no les transformarán, sólo les complicarán porque no están dispuestos a afrontar las cosas como son. Lo que desean es tener sus propios dioses, nuevos dioses en lugar de los viejos, nuevas religiones en vez de las viejas, muevas formas en vez de las viejas; todas cosas inútiles, barreras, imitaciones, muletas. En lugar de las viejas distinciones espirituales tienen nuevas distinciones espirituales, en lugar de los viejos cultos tienen nuevos cultos. Todos dependen de algún otro para su espiritualidad, para su felicidad, para su iluminación; y aunque durante 18 años se han estado preparando para mi venida, cuando digo que todas estas cosas no son necesarias, cuando digo que deben descartarlas y deben mirar dentro de sí mismo para la iluminación, para la gloria, para la purificación y la incorruptibilidad del ser, ninguno de ustedes está dispuesto a hacerlo. Puede que haya unos pocos, pero muy, muy pocos. ¿Para qué, entonces, tener una organización?
¿Por qué personas falsas, hipócritas me han seguido, siguen la encarnación de la Verdad? Recuerden, por favor, que no estoy diciendo las cosas con dureza o crueldad, sino que hemos llegado a una situación en la que deben afrontar las cosas tal como son. El año pasado dije que no transigiría; en aquel momento muy pocos me escucharon. Este año lo expongo con toda claridad. No sé cuántos miles en el mundo, miembros de la Orden, han estado preparándose para mi venida durante 18 años, sin embargo, ahora no están dispuestos a escuchar incondicional y totalmente lo que digo.
Como decía antes, mi propósito es hacer que los hombres sean incondicionalmente libres, porque sostengo que la única espiritualidad es la incorruptibilidad del propio ser, que es eterno, que es la armonía entre la razón y el amor. Esa es la absoluta e incondicionada Verdad que es la Vida misma. Deseo, por tanto, que el hombre sea libre, que se regocije como el pájaro en el cielo claro; libre de toda carga, independiente, inamovible en esa libertad. Y yo, para aquellos que se han estado preparando durante 18 años, ahora les digo que deben liberarse de todas las cosas, liberarse de sus complicaciones, de sus enredos; y para esto, no necesitan ninguna organización basada en una creencia espiritual. ¿Por qué tener una organización para cinco o diez personas en el mundo que comprendan, que trabajan, que han desechado todo lo trivial? Y para los débiles, no puede haber ninguna organización que les ayude a encontrar la Verdad, porque la Verdad está en cada uno de nosotros; no está lejos ni cerca, está eternamente ahí.
Las organizaciones no pueden hacernos libres. Ningún hombre desde fuera puede hacernos libres; ningún culto organizado ni el propio sacrificio para una causa puede hacernos libres; ni formar parte de una organización o dedicarse a un trabajo puede hacerles libres. Utilizan una máquina para escribir su correspondencia, pero no la ponen en un altar para adorarla; sin embargo, esto es lo que hacen cuando las organizaciones se convierten en su principal interés.
«¿Cuántos miembros tiene?» Esta es la primera pregunta que me hacen todos los periodistas. «¿Cuántos seguidores tiene? Dependiendo del número decidiremos si lo que dice es verdadero o falso». No sé cuántos miembros hay, no estoy interesado en esto. Como dije, con que un sólo hombre se liberara, sería suficiente.
Además, tienen ustedes la idea de que tan sólo ciertas personas posee la llave del Reino de la Felicidad. Nadie la tiene; ninguna autoridad tiene esa llave. Esa llave es el propio ser de cada uno, y únicamente en el desarrollo, en la purificación y la incorruptibilidad de ese ser, está el Reino de la Eternidad.
Así pues, se darán cuenta de lo absurda que es toda la estructura que han construido buscando ayuda externa, dependiendo de otros para su propio bienestar, para su propia felicidad, para su propia fortaleza. Estas cosas sólo pueden encontrarlas dentro de sí mismos.
¿Para qué pues tener una organización?
Se han acostumbrado a que les digan cuánto han avanzado, cuál es el grado de espiritualidad que tienen; ¡qué bobada! ¿Quién, sino ustedes mismos, puede decirles si son hermosos o feos internamente? ¿Quién sino ustedes mismos puede decir si son incorruptibles? No son serios en estas cosas.
¿Para qué pues tener una organización?
Pero aquellos que realmente deseen comprender, que traten de descubrir lo que es eterno, caminarán juntos con mayor intensidad, y serán un peligro para todo lo que no sea esencial, para las irrealidades, para las sombras. Se unirán y serán como una llama porque habrán comprendido. Debemos crear un grupo así, y ese es mi propósito. Debido a esa verdadera comprensión habrá verdadera amistad. Debido a esa verdadera amistad, que al parecer no conocen, habrá verdadera cooperación de parte de cada uno. El motivo no será ninguna autoridad, ninguna salvación, ningún sacrificio por una causa, sino porque realmente han comprendido y, en consecuencia, son capaces de vivir en lo eterno. Esto es más grande que todo placer y todo sacrificio.
De modo que estas son algunas de las razones, después de haberlo considerado cuidadosamente durante dos años, que me han llevado a tomar esta decisión. No se trata de un impulso momentáneo; nadie me ha persuadido, no me dejo persuadir en cosas como estas. Durante dos años lo he pensado con calma, cuidadosamente, pacientemente, y he decidido disolver la Orden, puesto que soy el máximo responsable. Pueden formar otras organizaciones y esperar a algún otro. Esto no me concierne, como tampoco me concierne crear nuevas jaulas y nuevas decoraciones para esas jaulas. Mi único interés es hacer que los hombres sean absolutamente, incondicionalmente libres”.
Copyright ©1980 Krishnamurti Foundation of America. Todos los derechos reservados.





viernes, 12 de abril de 2013

Por qué aprendí a odiar a Krishnamurti


Desde muy joven aprendí a odiar a J. Krishnamurti. La causa de mi odio era que la secta religiosa a la que yo pertenecía en aquella época decía que este hombre era un caído, un falso maestro que había traicionado la verdad. Lo más loco que un hombre puede hacer es llegar a odiar a alguien sin conocerlo, sin saber qué es lo que transmite con su mensaje, sólo porque alguien a quien consideramos una autoridad, nos dice que es falso. Este es el extremo de la ceguera, del fanatismo y de la idiotez. Si nos consideramos personas sensatas, no podemos rechazar a alguien que no conocemos, debemos investigar por nosotros mismos.

Cuando me di a la tarea de conocer a Krishnamurti –conocer sus enseñanzas- supe que la líder de mi secta lo rechazaba por una sola cosa: porque Krishnamurti buscaba que fuéramos libres de todo condicionamiento, teoría y dogma; porque sólo así podríamos encontrar la verdad. A ella no le gustaba que estudiáramos a Krishnamurti porque él contradecía su deseo de que nos convirtiéramos en esclavos de su personalidad, de sus dogmas y de sus teorías fantásticas y absurdas. En pocas palabras, Krishnamurti era un peligro inminente para el fabuloso negocio que ella había creado.

La lección de todo esto es que no debemos crearnos una imagen de otras personas basados en lo que otros nos dicen, o peor aún, en los prejuicios o estereotipos sociales que etiquetan a las personas como si fueran productos de supermercado. Cuando interactuemos con otros, debemos vaciar nuestra mente de toda idea de ellos y conocerlos realmente por lo que son en el aquí y ahora.

Quiero compartirles hoy la biografía de Krishnamurti, es un viaje desde su niñez hasta el momento en que fue convertido en el líder de una religión de alcance mundial: la sociedad Teosófica. Ellos creían que Krishnamurti era el mesías que los salvaría, ellos necesitaban un gurú al cual adorar. Pero Krishnamurti se dio cuenta de que todo eso no era más que una manipulación, un juego del cual él era parte, así que renunció a sus títulos, dinero y propiedades –incluyendo un castillo en Holanda- para dedicarse a la búsqueda de la verdad en su propio interior, porque él sabía que sólo la verdad puede hacer que seamos realmente libres.

La verdad no es una teoría o dogma, la verdad es la vida misma cuando la vemos sin los filtros de nuestras creencias o teorías. Una creencia, un dogma, o una religión, son como un lente que nubla nuestra visión de la vida. Cuando miramos la vida con estos lentes, ya no la vemos por lo que Es, solamente vemos lo que queremos ver –o lo que otros quieren que veamos. La enseñanza de Krishnamurti implica soltar todas nuestras creencias, todos los lentes que usamos, y ver la realidad cara a cara, en su estado puro. Entonces, cuando vemos un árbol, ya no lo vemos a través de la imagen mental –desarrollada desde la infancia- de lo que es un árbol, cuando vemos el árbol vemos lo que es, sin descripciones o ideas basados en la memoria, solamente nos enfrentamos a la realidad tal cual. Y esa realidad pura y sin interpretaciones mentales, es lo que la gente llama “Dios”.


viernes, 22 de febrero de 2013

¿Cómo consumir el inconsciente?


El inconsciente, que se hizo popular en 1900 con los estudios de Sigmund Freud, es como una especie de pozo donde va todo aquello que no queremos reconocer en la consciencia. Imagina que tu madre hizo algo que te molestó mucho y sientes ira hacía ella, como la religión y la cultura (superyó) te dicen que no debes odiar a tu madre, entonces reprimes ese odio en el inconsciente. De esta manera, aprendemos a reprimir en el inconsciente miles de ideas, pensamientos y emociones durante toda nuestra vida. Con el tiempo, esa carga se va haciendo insoportable y la “olla a presión” del inconsciente busca por donde liberar la energía reprimida. Toda esa energía es liberada en la forma de neurosis, enfermedades, depresión, ansiedad o cualquier otra clase de patologías que afectan nuestra vida.

La religión es quizá la mayor responsable de nuestro contenido inconsciente. Desde niños nos enseñan a reprimir la ira o el deseo sexual para ser un “buen cristiano”, eso causa una gran carga emocional que se devuelve en contra nuestra. Por ejemplo, los “demonios” o “espíritus posesos” que aquejan a muchas personas son la proyección de sentimientos agresivos que se vuelven luego contra nosotros acusándonos como espíritus malévolos.

Freud practicó la catarsis como una forma de liberar nuestras emociones reprimidas. Un ejemplo de catarsis es cuando una persona deja salir, con ayuda de un terapeuta o no, la ira, miedo o cualquier otra emoción. El mismo Freud se decepcionó de la catarsis al ver que no producía un efecto duradero sobre sus pacientes. Aunque muchas terapias alternativas y algunos psicólogos todavía la usan, estudios científicos han demostrado que recurrir a la catarsis para liberar una emoción es como echar gasolina al fuego.

El problema con el inconsciente es que los deseos y temores que hay allí reprimidos entran en conflicto con los ideales de la mente consciente. De esta manera la mente se divide y se establece una lucha entre dos facciones. Por un lado está lo que es (la emoción o pensamiento inconsciente), la cual entra en guerra contra lo que la mente cree que debería ser (un pensamiento más puro o elevado). Este conflicto mental genera estrés y ansiedad y no le permite a la persona alcanzar la paz.

Una manera de liberar el contenido del inconsciente es mediante la autoobservación. Esta consiste en observar cada pensamiento y emoción que aparece en la mente como si le estuviera sucediendo a otra persona, como si fuéramos un observador externo. Lo importante es no juzgar nunca el pensamiento o emoción, simplemente observarlo de forma ecuánime. Cuando juzgamos lo que aparece en la mente como “bueno” o “malo”, es la mente que sigue dividida luchando contra sí misma. Ese juicio mental no es autoobservación, más bien se trata de un autoanálisis que no lleva a ningún lado.

Cuando observas la mente y su funcionamiento sucede algo muy poderoso: que te desidentificas de la mente y adquieres consciencia de que eres el observador, es decir, el Ser infinito. Al hacer esto se activa la Consciencia de lo que eres, y esa misma consciencia consume el pensamiento o emoción que aparecen en la mente.
Repito, lo más importante es que nos juzgues los pensamientos que aparecen como “buenos” o “malos”. Cuando haces esto, los pensamientos “malos” son reprimidos inmediatamente al inconsciente, así nunca podrán ser consumidos. Cuando no hay juicio, los pensamientos y emociones inconscientes empiezan a aflorar libremente para ser consumidos por la luz de la Consciencia.

No temas pensando que al dejar de juzgar tus pensamientos estos van a tomar el control de tu mundo. Algo muy importante de esto es que al observarlos como si fueras un testigo externo te desidentificas de la mente y el ego, y estos ya no pueden controlarte. Es justamente cuando te identificas con ellos que estos te controlan.

A medida que practicas esto, el contenido inconsciente va desapareciendo y la mente empieza a dejar de estar dividida entre lo que es y lo que cree que debería ser, de esta manera hay integridad mental, cesa la división, y hay paz. La autoobservación es, quizás  la puerta más directa hacía nuestro despertar, ya que esta nos conduce a tomar consciencia de nosotros como el Observador  es decir, el Ser Puro y perfecto que no nace ni muere.


domingo, 13 de enero de 2013

Únicamente el conocimiento directo destruye la ignorancia




"El ritual externo no puede destruir la ignorancia, porque ambos no son mutuamente contradictorios. Únicamente el conocimiento directo destruye la ignorancia... El conocimiento no puede surgir por otro medio que no sea la investigación de: ¿Quién soy? ¿Cómo se formó el mundo? ¿Quién lo hizo? ¿Cuál es su causa material? Ésta es la clase de investigación referida".

Shankara, "Cien Aforismos"

martes, 11 de diciembre de 2012

21 de diciembre de 2012

Hoy en día muchas personas están a la expectativa de los eventos que supuestamente se llevarán a cabo el próximo 21 de diciembre de 2012.  Personalmente no creo que nada vaya a suceder en esa fecha, pero de lo que si estoy seguro –y para ello no necesito ser un profeta- es que la devastación ecológica que estamos creando con nuestra manera de consumir nos va a llevar a una catástrofe global en muy poco tiempo.

En las últimas tres décadas un tercio de los recursos naturales del planeta han sido consumidos. Si tenemos en cuenta el hecho de que los especialistas esperan que la población del mundo –que hoy consta de 7.000 millones- llegue a 10.000 millones para el año 2050, ¿cuántos recursos naturales necesitaremos para soportar esa población? Si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que el problema real no es el crecimiento de la población, el problema es que consumimos más recursos de los que necesitamos.

Los Estados Unidos tienen el 5% de la población mundial, pero consumen el 30% de los recursos mundiales creando el 30% de los desechos mundiales. Para esto los extraen del tercer mundo generando una devastación ecológica enorme. Si todos los habitantes de la Tierra consumieran como las personas de los Estados Unidos necesitaríamos de tres a cinco planetas para satisfacer la demanda.

En los países del llamado “tercer mundo”  la mayoría de la población no consume al nivel de un norteamericano simplemente porque carecen del dinero para ello. La mayoría de las películas y series de televisión que ven nuestros niños vienen de los países desarrollados donde muestran a personas consumiendo productos a un nivel desenfrenado, ahora nuestros niños –y muchos adultos- quieren hacer exactamente lo mismo.

El núcleo mismo de la infelicidad que hay en el mundo se encuentra que querer tener y tener cada día más, ya que creemos que así obtendremos la felicidad, al fin y al cabo eso es lo que nos enseña la televisión. Una antigua frase dice que no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita y esto es verdad. De eso justamente se trata el despertar de la Consciencia, de aprender a ser felices con todo y con nada, de divertirnos con las cosas aparentemente más insignificantes como una puesta de sol, nuestra familia, y nuestra respiración.

Los gurús de la abundancia modernos nos muestran que nuestra felicidad espiritual está en tener mansiones gigantes con una gran cantidad de habitaciones que nunca usaremos y yates de lujo que utilizaremos una vez al mes. Pero ¿cuánto le cuesta eso a las selvas vírgenes del Amazonas?

Cuando despertamos en Consciencia nos damos cuenta de que no necesitamos tener cosas que realmente no vamos a usar. Pero mientras más dormido estés, más cosas necesitarás para sentirte bien. El despertar de la Consciencia no se trata de regresar a vivir en cavernas, pero sí de ser más conscientes de cuánto estamos consumiendo para conseguir la felicidad, cuando esta es el estado natural de nuestro Ser y podemos acceder a ella ahora mismo al liberarnos de la falsas creencias que nos dicen que la felicidad se encuentra en el consumo.

Ahora que muchos están preocupados por lo que creen que sucederá el próximo 21 de diciembre, quise llevar la atención de este blog hacía la naturaleza, con la cual somos Uno. Quise también compartir el siguiente vídeo, el cual nos deja unas lecciones enormes.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Frases sobre la autoobservación

“La autoobservación - observarse a sí mismo -  es importante. No es lo mismo que estar absorto en sí mismo. Estar absorto en sí mismo es estar preocupado por sí mismo, es estar interesado en sí mismo, estar inquieto acerca de sí mismo. Estoy hablando acerca de la autoobservación. ¿Qué es eso? Significa observarlo todo en usted mismo y alrededor de usted tanto como sea posible, y observando como si le estuviera sucediendo a otra persona. ¿Qué significa esa última frase? Significa que no personalice lo que está sucediendo. Significa que mire las cosas como si no tuvieran nada que ver con ellas.”

Anthony de Mello

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"Estate presente como el testigo de tu mente -- de tus pensamientos y emociones, así como de tus reacciones en varias situaciones. Al menos estate tan interesado en tus reacciones como en la situación de la persona que te hace reaccionar. Observa también como tu atención está en el pasado o el futuro. No juzgues ni analices lo que observas. Observa el pensamiento, siente la emoción, observa la reacción. No hagas un problema personal de ellos. Entonces sentirás algo más poderoso que cualquiera de las cosas que observas: la permanente, observante presencia detrás del contenido de tu mente, el testigo silencioso."

Eckhar Tolle

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Como sabéis, es muy sorprendente lo importante que se ha vuelto la propaganda en nuestras vidas. Ha estado ahí durante siglos, pero ahora se va volviendo cada vez más desenfrenada: la doblez de palabra, la venta; se os pide que compréis; las iglesias repiten sus palabras incesantemente. Y estar libre de todo eso es observar todos los pensamientos, todas las emociones a medida que surgen de momento a momento, para aprenderlo todo sobre ello. Entonces veréis, al observar por completo, que no hay ningún proceso que dilate expresamente el periodo de descondicionamiento; él está ahí inmediatamente, y, por lo tanto, no hace falta esfuerzo alguno.

Jiddu Krishnamurti



martes, 4 de diciembre de 2012

¿Quién fue realmente J. Krishnamurti?



J. Krishnamurti es el tipo de persona a la que es imposible encasillar o etiquetar. A pesar de haber escrito muchos libros y de haber dado conferencias por el mundo, jamás permitió que las personas lo llamaran gurú o maestro espiritual. Él se concentró en ayudar a la gente a alcanzar su propio despertar, a que conocieran la verdad por sí mismos.

De niño, Krishnamurti fue encontrado por dos teósofos prominentes: C. W. Leadbeter y Annie Besant, quienes dijeron reconocer en él a un ser muy avanzado. Tomándolo bajo su tutela convencieron a Krishnamurti de que él sería el nuevo Mesías, el canal de Maitreya a través del cual se impartiría una nueva enseñanza mundial. Krishnamurti se convenció de este papel y empezó a tener experiencias místicas que confirmaban lo que le habían dicho.

Fundó la “Orden de la Estrella” con la finalidad de difundir sus enseñanzas por el mundo. Muchas personas de todo el globo se unieron a su causa, mucha de esta gente tenía mucho dinero el cual donaron a Krishnamurti para que propagara la nueva enseñanza. Incluso le regalaron un castillo en Holanda desde el cual dirigía la orden.

Pero en medio de la fama, el poder y el aura de misticismo que lo rodeaba, Krishnamurti tuvo una serie de experiencias espirituales que lo hicieron despertar y descubrir que todo era una farsa, un montaje hecho por la mente humana. Así que devolvió todo el dinero que le habían donado, devolvió su castillo y pronunció a una carta de despedida en la cual instó a sus ex seguidores a ser libres.

Después de su despertar, Krishnamurti empezó a denunciar a las instituciones religiosas como la Sociedad Teosófica las cuales se aprovechan de la necesidad de la mente humana por buscar “lo mágico”, “lo misterioso”. Después de la Teosofía vendría una serie de enseñanzas espirituales que inundarían el mundo con sus teorías, todas coinciden en varios puntos que Krishnamurti expuso: el culto a la personalidad de sus líderes, la obediencia ciega a los dogmas de su organización, la creencia de que la suya es la verdad más elevada del mundo, la dependencia hacía la organización y la incapacidad de los seguidores para discernir por sí mismos.

Krishnamurti fue atacado y vilipendiado durante años. Y tenía que ser así ya que una revelación tan revolucionaria tenía que hacer callos en aquellos que se hacen ricos con la ingenuidad de las personas. A estos nuevos “gurús” no les convenía que sus seguidores estudiaran a alguien como Krishnamurti ya que eso podría afectar la fe ciega de la cual dependían para controlarlos. Así que optaron por satanizarlo a la mejor manera de las sectas antiguas y modernas.

Pero lo que enseña Krishnamurti no es una nueva religión ni una nueva verdad, tampoco busca que lo sigamos a él o a sus enseñanzas; lo que siempre quiso es que fuéramos libres y que pudiéramos lograr nuestro despertar espiritual.

Su mensaje sigue siendo actual en medio de tanta confusión donde populan las sectas que nos hablan del fin del mundo y que atemorizan a sus seguidores con toda clase de historias, pero a la vez juegan con el orgullo de las personas diciendo que ellos van a salvar al mundo porque son la verdad más elevada.

No puedo evitar comparar la vida de Krishnamurti con la de Gautama Buda, quien fue odiado y perseguido por los brahmanes de su época por denunciar su sistema de castas y sus cultos robóticos a través de los cuales controlaban a la población de la India. Buda rechazó los templos, los rituales y todo esquema religioso a través del cual controlaran a las personas. Lamentablemente, después de su partida, los seguidores de Buda crearon la religión budista haciendo exactamente aquello que él rechazó.

El mensaje de J. Krishnamurti se resume en estas palabras:


La verdad no puede encontrarse a través de otra persona. Sin duda, la verdad no es algo estático; no tiene un lugar fijo; no es un fin, una meta. Por el contrario, es algo vivo, dinámico, alerta. ¿Cómo puede ser un fin? Si la verdad es un punto fijo, ya no es la verdad; entonces es una mera opinión. La verdad es lo desconocido, y una mente que busca la verdad nunca la encontrará, porque la mente está hecha de lo conocido; es el resultado del pasado, del tiempo, lo cual cada uno puede observar por sí mismo. La mente es el instrumento de lo conocido y, por tanto, no puede encontrar lo desconocido; solo puede moverse de lo conocido a lo conocido. Cuando la mente busca la verdad, la verdad sobre la que ha leído en libros, esa verdad es una autoproyección, porque entonces la mente meramente persigue lo conocido, algo conocido más satisfactorio que lo anterior. Cuando la mente busca la verdad, está buscando su propia proyección, no la verdad.

He aquí el link a su carta de despedida de la Sociedad Teosófica y a la página web que difunde sus escritos y conferencias en Latinoamérica: