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miércoles, 10 de junio de 2020

Consciencia Cósmica Universal

Por Walter J Velásquez

Mientras grababa charlas para el canal de YouTube de Ser el Ser, empecé a sentir con fuerza las palabras Consciencia Cósmica Universal. Estas tres palabras juntas me llegaron de manera intuitiva, sin conocer al principio lo que significaban. A medida que fui profundizando empecé a desglosar cada palabra para poder obtener un significado integral. Es esto lo que quiero compartir aquí, así que antes de llegar al significado holístico, analicemos el significado individual de cada una.

Consciencia

Por Consciencia se entiende el conocimiento inmediato que un individuo tiene de sí mismo, de sus actos y pensamientos. El psiquiatra canadiense Richard Maurice Bucke (1837 - 1902), distinguió tres grados de Consciencia:

·         Consciencia simple, poseída tanto por los animales como por la humanidad

·    Autoconsciencia, poseída por la humanidad, abarcando el pensamiento, la razón y la imaginación

·         Consciencia Cósmica, que es "una forma más elevada de consciencia que la poseída por el hombre común"[1]

 

Cósmica

La palabra “Cósmica” proviene de Cosmos. En este contexto, cosmos se utiliza como indicación de orden, armonía y organización. Los griegos usaron originalmente la expresión cosmos para designar la totalidad de la existencia. En la física, cosmos se refiere a un continuo espacio-tiempo dentro de un multiverso. En conclusión, el cosmos es todo lo que existe.

 

Universal

El Universo es un sistema cerrado que abarca la totalidad del espacio y del tiempo, de todas las formas de la materia, la energía, el impulso, las leyes y constantes físicas que las gobiernan.

 

Conciencia Cósmica Universal

Aunque las palabras universo y cosmos se utilizan como sinónimos, el concepto de cosmos es más amplio y envuelve más elementos que el de universo. La Consciencia Cósmica implica que el Cosmos es una entidad viva consciente de sí misma. Por lo tanto, el cosmos no consiste en materia muerta gobernada por el azar sino en una Inteligencia Suprema que posee un propósito. El Universo conocido es uno de los muchos Universos que existen en la Consciencia Cósmica, esto explicaría el significado completo de la frase.

 

Consciencia y el concepto de Dios

En este momento el lector podrá intuir que por Consciencia me refiero a Dios. Sin embargo quiero aclarar que la palabra Dios no puede ser utilizada aquí ya que la humanidad la asocia con un Ser Supremo que a pesar de crear el Universo, está separado de él.  En cambio, la Consciencia es el todo en Todo.

La palabra Dios tiene una connotación masculina, mientras que la Consciencia trasciende el concepto de género.  La palabra Dios se relaciona directamente con la religión, en cambio la Consciencia puede ser conocida sin necesidad de la religión. La palabra Dios se asocia a la forma, ya que se le representa como una deidad con rasgos humanos; mientras que la Consciencia está más allá de la forma y la no-forma. La palabra Dios es personal, en cambio la Consciencia es impersonal.

Cabe aclarar aquí que Consciencia es tan solo una palabra, una señal que quiere indicar algo que no puede ser nombrado. Pero ninguna palabra puede expresar algo que trasciende a la razón humana. Ninguna palabra puede llegar a sustituir la experiencia directa de la verdad.

 

Causa inmanente y trascendente

La Conciencia es causa inmanente del Universo y al mismo tiempo es trascendente a este. Por causa inmanente se refiere a que el Universo empieza y termina en la Consciencia. Parafraseando a Spinoza, la Consciencia es la causa de todas las cosas, todo lo que existe reside en la Consciencia, fuera de Ella no es concebible la existencia de nada. Por trascendente quiere decir a que la Consciencia no se limita únicamente al Universo sino que supera los límites de este, es decir que la Consciencia existe más allá de las fronteras del Universo conocido.

 

Consciencia y Física cuántica


De acuerdo a la física cuántica todo lo que existe en el Universo, desde las estrellas hasta el material del que están hechas tus uñas está formado por átomos. Así mismo, los átomos están formados por partículas subatómicas, “que a su vez son variaciones de energía e información en un enorme vacío de energía e información.”[2]

Las partículas subatómicas existen en la Consciencia, es decir, en el Vacío de todos los estados posibles de información y energía. Por lo tanto ese vacío cuántico no es realmente vacío, sino que es la Consciencia que contiene todas las ondas electromagnéticas fluctuantes y partículas que saltan dentro y fuera de la existencia. 

La Consciencia es tanto el vacío cuántico, las partículas subatómicas que emergen de él y la Inteligencia que hace estas partículas formen átomos y los átomos formen moléculas. Por ejemplo, sin esa Inteligencia no habría manera de que dos átomos de oxigeno se unieran para formar una molécula de oxigeno. Sin la Inteligencia Suprema de la Consciencia todo sería un caos de partículas sin propósito alguno.

La Consciencia es también el vacío en el que existe el Multiverso, es decir, el conjunto de los muchos universos existentes, según algunas teorías de la física.

 

Consciencia, religión y espiritualidad

Todos los seres buscan de manera intuitiva a la Consciencia, ya que es el origen de la vida misma. Desde ese punto de vista, la religión sería una forma de búsqueda. El problema con esto es que la religión ha sido utilizada como un arma poderosa para controlar y manipular a las personas, perdiendo así su objetivo inicial. Solo un puñado de religiones antiguas ha logrado interpretar de forma parcial a la Consciencia Cómica Universal (CCU), entre ellas está el Budismo, principalmente en su rama del Zen, el Taoísmo y el Vedanta Advaita de la India.

En la Nueva Era hay miles de enseñanzas espirituales que buscan entrar en contacto con la Consciencia y cada una se acerca en mayor o menor grado a Ella. La Nueva Era es  un punto intermedio entre la religión tradicional y el despertar a la Consciencia Cósmica Universal.

En las últimas décadas, empezando por Jiddu Krishnamurti, ha habido una serie de personas que ha estado trayendo una nueva forma de espiritualidad. Personas como Eckhart Tolle o Jeff Foster –por citar sólo dos ejemplos- se caracterizan porque no están interesados en crear una nueva religión, tampoco quieren organizaciones jerárquicas ni promulgar dogmas para que la gente los acepte ciegamente. Esta nueva espiritualidad, que algunos han denominado el Neo Advaita, es una forma más directa y pura de conectar a las personas con la Conciencia Cósmica Universal.

 

Consciencia y filosofía

En la filosofía existen muchas corrientes que han tenido importantes atisbos a la Consciencia. Por citar sólo dos ejemplos, tomemos el panteísmo y el panenteísmo.

El panteísmo es una concepción del mundo y una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y la deidad que los monoteístas llaman Dios son equivalentes. El filósofo griego Heráclito decía que lo divino se halla presente en la totalidad de las cosas; para Plotino, Dios penetra todas las realidades y se encuentra por encima de todas ellas; Giordano Bruno tenía un esquema general del universo con un intelecto completo y universal. Finalmente, Baruc Spinoza refiere que «Todo cuanto es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirse».  

Por otro lado está el panenteísmo, representado por Karl Christian Friedrich Krause (1781 – 1832). Este es un concepto filosófico y teológico que habla de que Dios es a la vez inmanente y trascendente al universo. Se diferencia del panteísmo en que este afirma que Dios es el Universo, mientras que el panenteísmo dice que Dios engloba el universo pero no se limita a él.

 

Multiverso
Multiverso

Nota:

Este es sólo el comienzo de viaje al interior de nuestro Ser: la Consciencia Cósmica Universal. Quedan muchas dudas y preguntas que se irán resolviendo a medida que nos hagamos más Conscientes de lo que somos y dejemos atrás lo que no somos (el yo). Si tienes preguntas y/o comentarios puedes dejarlos abajo.



[1] Bucke, Richard Maurice (2009). Cosmic Consciousness: A Study in the Evolution of the Human Mind. Mineola, New York: Dover Publications.

[2] Chopra, Deepak, Cómo crear abundancia. — Bogotá Grupo Editorial Norma, 2004.


martes, 31 de julio de 2018

La diferencia entre Vivir en el Ahora y vivir el momento

Por Walter J. Velásquez


Hoy en día se habla mucho del concepto de “Vivir en el Ahora”. Esta es una filosofía de vida que comparten religiones antiguas como el Budismo Zen, psicoterapias modernas como la Terapia Gestalt o el Mindfulness y autores reconocidos como Eckhart Tolle.

Como cualquier concepto, Vivir en Ahora también puede llegar a banalizarse perdiendo así su sentido original. Algunos lo pueden confundir con el concepto de “vivir el momento” y usarlo para justificar toda clase de comportamientos tóxicos o destructivos. Por ello quise crear una lista que permita diferenciar los comportamientos de una vida basada en el Ahora, a una basada en el momento.

Vivir en el Ahora es:
  1. Tomar consciencia del instante presente por medio de alguno de los sentidos sensoriales
  2. Observar los comportamientos propios sin juzgarlos
  3. Cuando actúa de forma inconsciente y hace daño, reconocerlo y ofrecer disculpas
  4. Planear la vida, incluyendo las actividades del día o la semana, estando abierto a que el Universo muestre otros caminos
  5. Gastar el recurso económico con prudencia y equilibro, sin caer en los extremos de la tacañería ni del despilfarro
  6. Cumplir con los compromisos pactados, a menos que una fuerza mayor no lo permita
  7. Expresar el enojo o inconformidad de forma asertiva (clara, directa y respetuosa)
Vivir el momento es:
  1. Actuar de forma desenfrenada, siendo toxico consigo mismo o con los demás, justificándolo con la premisa de que “hay que vivir el momento plenamente”
  2. Actuar de forma inconsciente haciendo daño a otros o a sí mismo, y luego no reconocerlo ni disculparse, diciendo que eso sucedió en el pasado y por lo tanto ya no es relevante en el Ahora
  3. No planear en absoluto, faltando constantemente a sus compromisos
  4. No cumplir con sus compromisos de manera continua, diciendo que se presentó otra cosa y que como vive en el Ahora,  se enfocó en lo nuevo que apareció
  5. Gastar de forma compulsiva el dinero diciendo que la vida hay que disfrutarla Ahora
  6. Expresar su enojo o inconformidad de forma destructiva (con violencia verbal, física o psicológica), y luego justificarlo diciendo que estaba expresando sus emociones
  7. Usar el concepto del Ahora para evadir compromisos y responsabilidades constantemente

Como puedes ver, la diferencia entre Vivir el Ahora y vivir el momento es que en el primero estás Presente mientras que en el segundo actúas de manera inconsciente durante y después de la situación.

Cabe aclarar que cualquiera de nosotros puede, en cualquier momento, caer en alguno de los comportamientos de la segunda lista. Esto no nos hace “malos” o “inadecuados”, lo importante es saber reconocerlo y estar dispuestos a ser más Conscientes la próxima vez que estemos en una situación similar.

Ser Conscientes de un comportamiento, incluso después de que este pasara, ya es una victoria que nos permitirá afrontarlo con mayor Consciencia la próxima vez.


¿Conoces otros comportamientos que se puedan agregar a las listas? Colócalo abajo en los comentarios: 

jueves, 9 de enero de 2014

Vivir en el Ahora

La mayoría de las personas malgastan su tiempo y energía preocupados por ser algo diferente, olvidándose de disfrutar el preciosos momento que tenemos en el Ahora. Casi todos viven una carrera loca por alcanzar aquello que creen que les hace falta para sentirse completos. Pero el momento presente siempre trae lo que necesitamos –nos guste o no- para crecer y aprender las lecciones más valiosas. 

Cuando vivimos obsesionados por el mañana nos perdemos la maravillosa oportunidad de disfrutar lo único que es real: el Aquí y el Ahora.


Comparto este cómic, escrito por Cayo Godoy con el arte de Eduardo Lages, el cual fue creado para el sitiocroniquadrinhos.com.br, ya que nos ayuda a entender al absurdo de desconectarnos del Presente para pensar en algo que no ha llegado:






viernes, 9 de agosto de 2013

Pensar en patatas mientras pelas patatas

Mientras la religiones tradicionales nos llevan a pensar en un cielo lejano, en el futuro, enseñanzas como el Budismo Zen nos llevan a disfrutar del cielo aquí y ahora. Escucha o descarga este audio Mp3 y descubre más.

viernes, 14 de junio de 2013

Consciencia


Vivir en Consciencia es estar siempre atento a lo que está sucediendo aquí y ahora. La mente odia el ahora, por eso en todo momento  está proyectando pensamientos sobre el pasado o el futuro. El ego sólo puede existir en el pasado o futuro, mientras que el Ser solamente puede existir en el Ahora.

Cuando camines por la calle toma consciencia de los árboles, de las nubes, de las edificaciones, de los vehículos, de las personas, de tu propio cuerpo caminando. Escucha los sonidos y siente la temperatura y el viento a cada momento.

Al comer toma consciencia de los sabores, las texturas y la temperatura de los alimentos. Mastica despacio y disfruta cada bocado. Al beber un líquido siente como desciende por tu garganta hasta llegar al estómago.
Cuando hables con alguien hazte consciente de sus palabras, de sus gestos, de lo que hay detrás de las palabras. Al mismo tiempo toma consciencia de tus reacciones, de tus pensamientos frente a lo que el otro dice.

En este momento toma consciencia de la posición de tu cuerpo en la silla que usas, de tu estado de ánimo, de los sonidos y las formas que hay a tu alrededor.

El Despertar se trata de vivir consciente de lo que está sucediendo en cada momento. Pero no conviertas eso en una lucha, si descubres que estás desconectado del momento presente por estar perdido en tus pensamientos, entonces observa tus pensamientos. No te sientas mal al darte cuenta de que te perdiste del ahora, y si te sientes mal, observa ese sentimiento. Si sientes ira o cualquier otra emoción ¡Aprovecha la oportunidad! Observa la emoción y esta –cualquiera que sea- servirá de plataforma para entrar en la Consciencia.

Como puedes ver, lo único que se necesita para estar despierto es Consciencia. Estar en el ahora es Conciencia. La autoobservación es Consciencia. La respiración consciente es Consciencia. Todo se resume en esta única palabra. Lo contrario a la Consciencia es estar desconectado del presente y vivir sumido en múltiples pensamientos que van y vienen, esta es la enfermedad más grande  de la humanidad y la raíz de todos los problemas.

A partir de hoy puedes hacer el propósito de vivir en Consciencia cada instante. No te preocupes, al principio te descubrirás una y otra vez atrapado en los pensamientos, cuando suceda esto no trates de detener la mente, simplemente obsérvala. Como dije en un artículo anterior, para algunas personas puede ser muy abrumador pensar que tienen que estar conscientes cada minuto de sus vidas de aquí en adelante. Pero no tienes que preocuparte por el futuro que no existe, solamente se trata de estar conscientes aquí y ahora. Eso es todo lo que hay que hacer, eso es lo único que hay que hacer, no hay nada más…

jueves, 13 de junio de 2013

Hablemos de cine

Una de las películas que más impactó mi vida hace algunos años fue “Más allá de los sueños” con Robín Williams. Esta película cuenta la historia de una familia donde los hijos y el padre mueren en accidentes y la madre se suicida. Después vemos la historia desde la perspectiva de padre (Robin Williams) que entra en un mundo espiritual creado por él mismo. Luego de reencontrarse con sus hijos, cada uno de los cuales ha creado su propio mundo mental, va en busca de la madre, quien vive en el inframundo producto de la decisión de haberse suicidado.

La trama de esta película es muy interesante y logra tocar la fibra emocional del público. Además nos hace reflexionar sobre la posibilidad de la vida después de la muerte. Pero… ¿Es esa la visión más elevada sobre la vida y la muerte?

El Ser Eterno no nace ni muere. Por su parte, el ser humano con el cual nos identificamos es tan solo una proyección holográfica de nuestra mente. Lo que creemos que somos, nuestros gustos, deseos, aspiraciones y carácter está todo almacenado en el cerebro. Esa personalidad que se va creando a medida que crecemos y somos moldeados por las experiencias de nuestra vida, por nuestros padres y por la educación que recibimos no es nuestro Ser verdadero. La palabra personalidad viene del griego “prosopon” refiriéndose a la máscara que usaban los actores durante las obras de teatro. La personalidad o ego es una máscara, no es lo que somos realmente. Y esa máscara responde a la vida basada en los recuerdos almacenados en la memoria, por lo tanto se trata totalmente de una ilusión mental.

Lo que la película propone es la continuidad de la máscara después de la muerte, ya que los personajes continúan guardando la personalidad que tenían antes de morir. Desde ese punto de vista, este film nos lleva a identificarnos con nuestros pensamientos y su proyección que es el ego humano.

El Ser es puro, eterno e infinito, por lo tanto no es afectado por nada de lo que la mente haga o deje de hacer. Toda la historia de defender “mis creencias religiosas”, “mi dignidad”, “mi nación”, etc. no es más que una argucia para defender el ego, el cual es aficionado a la palabra “mío” y “tuyo”. Es más, la mayoría de la religiosidad del mundo se hace desde esa personalidad humana llamada ego. Es el ego el que cree que necesita salvación y que se siente bien por adorar la personalidad de un gurú o de un papa, o por pertenecer al grupo de “los elegidos”. Es el ego el que repite mantras y oraciones creyendo que así se unirá a Dios. El Ser por su parte, no necesita unirse a Dios, porque el Ser es Dios.

Otra película que vi recientemente titulada “El Origen”, con Leonardo Di Caprio, muestra la historia de un grupo de persona que son capaces de tener sueños compartidos. Allí se analiza cómo la mente crea toda la arquitectura del sueño y a los personajes del mismo, basada en la información guardada en la memoria. Al final, queda la pregunta si la vida misma –con sus alegrías y tristezas, amigos y enemigos- no es más que un sueño creado por la mente.

Pues bien, el Despertar es darnos cuenta de que aquello que somos no puede dañar ni ser dañado, no puede ser afectado por lo que el otro diga o haga. Toda la lucha se trata del ego peleando contra el ego, tratando de demostrar afanosamente que tiene la razón y que es mejor que el otro. Esa lucha estúpida es una ilusión generada por la creencia de que somos lo que pensamos. Si te cuesta aceptar esto, es porque estás aferrado con todas tus fuerzas a tu personalidad humana, a lo que crees que eres. Al respecto, Jesús dijo: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la salvará.” (Lucas 9, 24)

Al observar la mente como si fuéramos un observador externo, entramos a una dimensión más allá de los pensamientos y dejamos de percibir la vida en términos de “tú” y “yo”, para ver a un Dios eterno manifestado en todas y cada una de las criaturas de este Universo, desde la mosca hasta la estrella más lejana.


Por lo tanto el Despertar consiste en tomar consciencia de lo que somos, sabiendo que se trata de algo infinitamente más inmenso que ese pequeño “yo” llamado Carlos o María; es soltar al “individuo” mezquino y egoísta que se cree el centro del mundo para Ser la totalidad del Universo, para entender que somos y siempre hemos sido el Todo en todo. Despertar en ser verdaderamente Conscientes, es decir, vivir la vida –no en función de los pensamientos que nos llevan constantemente del pasado al futuro- sino poniendo nuestra plena atención en el momento presente, en lo que está sucediendo justo aquí y ahora.

viernes, 24 de mayo de 2013

La entrega total


El Ser que somos no nace ni muere. Entonces ¿por qué tememos a la muerte? El miedo a la muerte proviene del ego, ya que esta significa desprenderse de todo aquello que le representa satisfacción y apego. Si de sólo pensar en la muerte te estremeces, es un síntoma de que tu ego todavía está muy vivo. Él tiene toda clase de excusas para no morir: los hijos, la familia, los planes, etc. Pero antes de que existieras como una personalidad individual, el Universo ya existía, y seguirá existiendo a pesar de lo que tu ego haga o deje de hacer. Estar listo para morir es entregar el ego, por ello Jesús lo venció en la cruz cuando entregó su vida.

Jesús fue humillado y vituperado por el mismo pueblo al cual ayudó, sin embargo, él no reaccionó a los improperios. Estando en ya en la cruz exclamó: “Padre, ¿por qué me has abandonado?”, dando a entender con esto que todavía había una parte suya que se sentía separada de Dios. Cuando finalmente dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, entregó lo que quedaba de ego y aceptó su Ser en Dios.

Todos debemos pasar por esta muerte –la muerte del ego—para poder Ser plenamente lo que somos. Por ello, cuando hablen mal de ti, cuando inventen calumnias, en vez de salir a defender a tu ego, calla y permite que este muera. Cada chisme al que dejas de reaccionar, es una muerte para el ego. Aprovecha esa oportunidad. Esa es la clave máxima que Jesús conocía, por ello nos enseñó tan sabiamente a poner la otra mejilla en vez de entablar una discusión para defender la imagen de nosotros mismos que hemos creado.

El Ser que somos no puede dañar ni ser dañado. Por ello las críticas no lo tocan, es el ego quien se hiere cuando dicen cosas que no le gustan sobre sí. Jesús también sabía esto y por ello dijo “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Los humanos sólo actúan basados en su programación y en sus múltiples heridas psicológicas. Por ello podemos tener compasión, que es la compresión profunda de las programaciones que motivan a la gente, en vez de perder el tiempo odiando y guardando rencor.

La muerte es la entrega final, por ello debemos darle la bienvenida en paz, sin miedo. El Universo se encargará de nuestros seres querido cuando no estemos, y toda experiencia que ellos vivan –amarga o dolorosa- será necesaria para su despertar.

Una clave que enseñan los budistas zen para dar muerte al ego es hacer una meditación en la cual imaginemos el momento de nuestra muerte; la gente llorando, nuestros seres queridos haciendo vida sin nosotros, y observar la vida seguir su curso, ya que no éramos el centro del Universo. Luego podemos imaginar cómo nuestro cuerpo se descompone hasta quedar huesos y polvo. Cuando no quede nada de nuestro cuerpo, entonces quedará lo que realmente somos. Este ejercicio puede ser muy terrorífico para el ego, pero es sumamente efectivo para empequeñecerlo.

Pregúntate si estás listo para morir ahora mismo. Si no te sientes listo, enfócate en qué es aquello a lo que tu ego teme, qué es lo que no quiere soltar, por altruista que ese apego pueda parecer. La muerte no existe, sólo el ego muere. Cuando nos creemos demasiado importantes, pensamos que el mundo dejará de girar si no seguimos con vida. Yo antes me creía muy importante, ahora estoy listo para morir ya que el Ser que soy ha existido y seguirá existiendo con o sin esta manifestación individual llamada Walter Velásquez, la cual no tiene absolutamente ninguna importancia para la vida.

Un maestro zen de China caminaba siempre con una calavera en su mano, muchos no entendieron el significado, pero él estaba celebrando la muerte como el principio del pleno despertar. En la India, la diosa Kali está adornada por un collar de calaveras, representando la muerte de las múltiples máscaras del ego humano. En muchas culturas la muerte se celebra como el principio de un nuevo nacimiento a la luz de la Consciencia. Sin embargo, muchos mueren tan identificados con el ego, que necesitan un nuevo cuerpo para lograr su despertar. Entonces es el ego quien reencarna, el Ser no nace ni muere, simplemente es.

Enfoca tu atención en la muerte y define lo que sientes. Si hay miedo o dolor, enfócate en ese sentimiento. Localiza la emoción en tu cuerpo, enfoca tu atención en esa parte de tu cuerpo donde sientes el miedo o el dolor. Quédate allí, sintiendo y observando en silencio, sin juzgar ni etiquetar esa emoción y observa como poco a poco desaparece. Has esto una y otra vez hasta que el miedo a la muerte haya desaparecido por completo, eso significará que tu ego ya no podrá controlar tu vida.

La enseñanza de las prostitutas


Anoche pasé caminando cerca de un bar y vi algunas prostitutas en la calle. En ese momento experimenté una compresión profunda sobre la vida. Me di cuenta de que no existe tal cosa como “prostitutas”, eso es tan solo una ilusión que ellas han aceptado en sus mentes, una ilusión que es el resultado de una crianza y de unas experiencias vividas en su infancia. Es decir, la etiqueta “prostitutas” es un pensamiento.

En un sentido más profundo lo único real es el Ser, todo lo demás es pasajero, por lo tanto no es real. El sufrimiento que hay en el mundo y las guerras son una ilusión creada por la mente, es fruto de la ignorancia humana, del desconocimiento de su verdadero Ser en Dios. No quiero decir que seamos insensibles frente al sufrimiento. La compasión es parte del Ser y esta surge de la compresión de que una parte de Dios no ha reconocido su Ser verdadero.

YO SOY
Nunca hubo un “yo” separado de Dios, eso es una ilusión. Antes de que la mente creara –basada en la memoria- una identidad humana (Pedro, Clara, Juan) únicamente existía YO SOY. YO SOY es la forma como se autodefine el Ser, YO SOY  es Consciencia pura. Cuando nos identificamos con la mente creamos el ego (el “yo”), ahí olvidamos nuestra verdadera identidad como YO SOY y creamos la ilusión del sufrimiento.

El “yo” es egoísta, él quiere todo para sí y le encanta sentir que es superior a los demás. Por medio de esa creencia de separación con su Fuente y con el resto de la humanidad, el “yo” creó el conflicto. Este es reforzado por la religión, la política y el nacionalismo: “Mi religión es verdadera y la tuya es falsa”, “Los liberales somos mejores que los conservadores”, “Mi país es mejor que el tuyo”.

El YO SOY es lo único real, el despertar es regresar a nuestra identificación con la Fuente. Por ello no existen prostitutas, es una ilusión temporal que ellas aceparon al identificarse con algo diferente al Ser. Pero “ellas” son únicamente YO SOY puro y perfecto.

Karma
El karma es algo que se experimenta mientras estamos identificados con la mente. La mente toma decisiones desacertadas y luego debe experimentar las consecuencias de esas decisiones. La mente infringe dolor a otros y luego experimenta ese dolor ella misma, eso es karma. Pero el Ser no daña ni es dañado, el Ser está más allá de karma y muerte. Mientras vivimos identificados con la mente, el karma es nuestro maestro. Cuando comprendemos que somos Dios, el maestro se retira.

La respiración consciente
¿Es difícil regresar a la compresión de que somos YO SOY? Absolutamente no. No puede ser difícil pues nunca hemos dejado de ser YO SOY y nunca dejaremos de serlo. Se trata solamente de un pensamiento. Para trascender ese pensamiento podemos empezar tomando consciencia de nuestra respiración. Al inspirar, tomar consciencia de que estamos inspirando. Al expirar, tomar consciencia de que estamos expirando. Tomar consciencia de cómo el aire entra y llena los pulmones, tomar consciencia de cómo sale y los pulmones se vacían. Al hacer esto, entras en el ahora que es el único momento en el que existe el Ser, ya que el pasado y el futuro son sólo un pensamiento.

El ahora
El YO SOY existe únicamente en el momento presente. Por ello, cuando le habló a Moisés dijo: “YO SOY EL QUE YO SOY”, en vez de decir: “YO SERÉ LO QUE SERÉ” O “YO FUI EL QUE FUI”.

Ya eres YO SOY, siempre los ha sido. Nunca ha habido un instante en el que no estés despierto. Lo único que necesitas es saberlo, tomar consciencia de lo que eres. Y eso se logra entrando en el Ahora.

domingo, 5 de mayo de 2013

Derribando los mitos


Esta charla fue dada el 5 de mayo de 2013 en la ciudad de Cartago (Colombia). En ella se tocan temas relacionados con los diversos mitos y símbolos inventados por la mente para poder llenar el vacío creado por su propia mentira de la separación entre el hombre y Dios. Veremos qué es el Alma y cómo esta ha sido interpretada en las diferentes culturas y religiones.


Ir al audio:

jueves, 2 de mayo de 2013

Despertar, un plan de 25 semanas


El objetivo de este Blog es enseñarte a vivir la vida manera consciente. Sin embargo, a cada momento nos perdemos en las fantasías de la mente, las cuales nos desconectan del aquí y ahora, que es la única realidad que existe. Por ello quiero compartir este excelente documento del maestro zen Thich Nhat Hanh, en el cual nos enseña cómo estar conscientes en cada una de las actividades cotidianas. Este maestro propone un plan de 25 semanas, donde en cada una vamos tomando consciencia de ciertos aspectos de nuestra vida diaria, con el fin de estar despiertos en cada momento. He aquí el documento:

Por el maestro Zen Thich Nhat Hanh



¿Estamos nosotros disponibles para la vida?
Comprendemos que para nosotros esto tan aparentemente sencillo nos resulta de extremada dificultad ya que nuestra caprichosa mente nos mantiene aferrados al pasado (“si hubiera hecho esto… o lo otro… si hubiera dicho esto o aquello”… etc.) o bien fantasea con un futuro inexistente creyendo ilusoriamente que somos dueños de los millones de variables que influirán en las manifestaciones de nuestro futuro.

«Las memorias del pasado no son reales, son imágenes como las proyectadas en un cine (pero producen sentimientos reales, lloras… sufres una y otra vez recordando…). Algo que no es real puede crear sufrimiento real. Podemos estudiar el pasado pero desde el presente, podemos planificar el futuro pero sin perdernos en él, sin miedos, ansiedades, es solo un fantasma, no son la realidad.»

«Cuando nos establecemos en la Plena Consciencia en el momento Presente somos libres.»
La Plena Consciencia es siempre Plena Consciencia de algo. Para aprender a practicar la plena consciencia en nuestra vida diaria elegiremos cosas sencillas sobre las cuales poder aplicarla. Puesto que conocemos la dificultad de trabajar directamente con nuestra mente, a través de este manual se sugieren una serie de prácticas siguiendo las enseñanzas del Sutra de la Respiración Consciente, comenzando por lo más sencillo: entrar en contacto con nuestro propio cuerpo.

Así pues, cada semana practicaremos la Plena Consciencia sobre algo concreto y la semana siguiente la práctica de compartir el Dharma se centrará en lo que hemos descubierto referido a nuestra práctica semanal.

Cuando pasemos a la práctica de los pensamientos y emociones, con el fin de podernos expresar más libremente los escribiremos en un papel sin poner el nombre y al entrar en la sala de meditación los depositaremos a lado de la campana, se elegirá uno o varios de ellos, se leerá y sobre él se centrará el compartir del Dharma.

 En cada práctica semanal trabajaremos los cuatro puntos siguientes:

1) Ser conscientes de la respiración. Identificar la inspiración como una inspiración, la espiración como una espiración: Inspiro, sé que estoy inspirando.    Expiro, sé que estoy espirando.
2) Seguir la respiración. Inspiro, sé si mi inspiración es larga/corta, superficial/profunda.
Expiro, sé si mi expiración es larga/corta, superficial/profunda.
3) Ser consciente de todo tu cuerpo. Identificar, reconocer tu cuerpo. Inspiro, siento todo mi cuerpo. Expiro, sonrío a todas las células de mi cuerpo.
4) Relajar la tensión en el cuerpo. Inspiro, soy consciente de esta tensión en mi cuerpo. Expiro, suelto, relajo esta tensión en mi cuerpo. Con cada respiración enviaré amor y gratitud a todas las células de mi cuerpo, agradeciéndoles su solidario y armonioso funcionamiento.

PRIMERA SEMANA
Al levantarme «gatha del despertar» y diez respiraciones.
Inspiro, sé que estoy inspirando.
Espiro, sonrío a la vida, a este nuevo día y a mí mismo y a todas las células de mi cuerpo.

SEGUNDA SEMANA
Ampliaré la práctica de la primera semana y sonreiré a las primeras diez personas que encuentre en mi camino.

TERCERA SEMANA
Iré al cuarto de baño y con cada paso al poner el pie izquierdo sobre la tierra diré: «Paz», al poner el pie derecho diré: «Amor», entregando a la tierra mi deseo profundo de paz y amor para el planeta.

CUARTA SEMANA
Me lavaré los dientes con la mano izquierda, para contrarrestar la ansiedad, el impulso de correr y correr.

QUINTA SEMANA
Sentiré el agua en contacto con mi cuerpo. Al ducharme sentiré el agua fluyendo hacia abajo de mi cuerpo y me permitiré soltar las preocupaciones de mi mente y las tensiones de mi cuerpo entregándolas al fluir del agua.

SEXTA SEMANA
Entraré en contacto con los alimentos de mi desayuno, sintiendo su olor, sabor, colores, y masticándolos con las dos partes de mi boca hasta que se transformen en líquido, ofreciéndole este regalo a mi estómago para que no tenga que trabajar tan duramente (segregando una gran cantidad de ácidos para deshacer y digerir trozos enteros de materia).

SÉPTIMA SEMANA
Elegiré un pequeño recorrido de mi mañana (por ejemplo de la casa al trabajo; o dentro del trabajo, de un lugar a otro; o el camino hacia la compra, etc.…) y seré consciente del desplazamiento de mi cuerpo en el espacio (está relajado, suelto, rígido, tensionado, flexible, duro…) ¿Qué parte de mi cuerpo está con más tensión? Descubriré tensiones que por haberse convertido en habituales pasan desapercibidas para mí. Soltaré las tensiones descubiertas, centrando mi atención en esa parte de mi cuerpo. Inspiro, sé que esta tensión está en mí.
Expiro, suelto, relajo la tensión en esta parte de mi cuerpo. Intentaré que mi desplazamiento en el espacio se asemeje a una danza cósmica.

OCTAVA SEMANA
Pondré mi atención en mi forma de estar de pie:
¿Mi cuerpo está relajado?, ¿el peso de mi cuerpo está repartido sobre los dos pies y sobre toda la superficie plantar por igual?, ¿mi columna está recta?, ¿mis hombros abiertos?, ¿mi cabeza es la continuación de mi columna?, ¿está mi cuerpo verdaderamente en equilibrio y relajado cada vez que estoy parado sobre mis dos pies?
El equilibrio y la relajación de mi cuerpo me llevará al equilibrio y la paz de mi mente.
Mis pies en contacto equilibrado con la tierra, mi cabeza con mi mente serena en contacto con el cielo.

NOVENA SEMANA
Subiré conscientemente todas las escaleras que encuentre en mi camino.
Inspiro, un escalón, un pie: «He llegado».
Expiro, otro escalón, otro pie: «Estoy en casa».
Llegar, ¿adónde? Llegar a mí mismo, a mi momento presente.

DÉCIMA SEMANA
Todos los semáforos en rojo y los pasos de cebra serán mis campanas de atención.
Haré tres respiraciones profundas y conscientes.
Inspiro, siento la totalidad de mi cuerpo, incluso el gesto de mi cara.
Expiro, sonrío, relajo, suelto todo mi cuerpo.
Inspiro, siento mis emociones.
Expiro, sonrío y relajo mis emociones.
Inspiro, siento mi mente.
Expiro, sonrío y relajo mi mente.
Me instalo con ello en el “momento presente, momento maravilloso”. (Estoy vivo y camino por la tierra, ¡qué gran oportunidad!).

DECIMO PRIMERA SEMANA
Todos los sonidos de teléfonos, puertas, relojes, etc. serán mis campanas de atención (observaré el impulso que me lleva a coger mi teléfono automáticamente y con ansiedad a veces) y haré una respiración profunda y consciente antes de cogerlo.
Inspiro, sonrío a mi ansiedad.
Espiro, relajo todo mi ser.
Y después al colgar haré tres respiraciones profundas y conscientes (como en la semana 10ª).

DECIMO SEGUNDA SEMANA
Seré consciente de que los alimentos que ingiero forman mi propio cuerpo: mi sangre, mis tejidos, mis órganos, mi piel.
Haré consciencia de su calidad: ¿Llevan mucha química?, ¿son transgénicos?, ¿destruyen mi sistema inmunológico y como consecuencia me debilitan y me exponen a las enfermedades?
¿O Son ecológicos, frescos y llevan en ellos la energía directa del sol y me fortalecen, aportándome salud? Quizás, lo que creo que ahorro en una alimentación de baja calidad sea una ilusión y más tarde tenga que gastar mucho más en medicinas.
Voy a aprender a amarme a mí mismo ofreciéndome una alimentación de calidad y saludable, y voy a aprender a amar a los demás seres tratando de reducir el sufrimiento de otros seres con mi alimentación.
La práctica consiste en hacer tres respiraciones profundas para relajar nuestro estómago antes de comer cualquier alimento. Con ello le aportaré un extra de oxígeno tanto para facilitar la combustión de la digestión, como para cortar la energía de mis preocupaciones, relajando así mi mente y evitando “comer” las preocupaciones junto con los alimentos que ingiero. Seré consciente de su color, sabor, olor, forma, masticaré hasta convertirlos en líquido, soltaré la cuchara, tenedor, de vez en cuando sobre la mesa para practicar el no aferramiento a las cosas. Disfrutaré de este maravilloso regalo del universo sin prisas, sin automatismo.
Inspiro, llevo un extra de oxígeno a mi cuerpo.
Expiro, sonrío, relajo mi estómago, mi cuerpo, mi mente.

DECIMO TERCERA SEMANA
Intentaré tener muchos momentos de consciencia durante el día, y en cada momento sonreiré a todas las células de mi cuerpo, las llenaré de amor y gratitud, agradeciéndoles su armónico y solidario funcionamiento.
Inspiro, soy consciente de los millones de células de mi cuerpo.
Espiro, les sonrío a cada una de ellas y las lleno de amor y gratitud.

DECIMO CUARTA SEMANA
Todo lo que el universo nos proporciona para vivir: aire, alimentos sólidos y líquidos, impresiones sensoriales… son transformados en mi cuerpo y devueltos por mí al universo en forma de diferentes manifestaciones: materia de desecho sólida y líquida por una parte y una triple acción en forma de pensamientos, palabras y actos por otra. Estas tres últimas manifestaciones están sujetas a la ley del karma; la ley de causa y efecto.
A la primera persona a la que afectan y sobre la cual actúan de forma inmediata es a la persona que las originó, que las creó. A ella pertenecen y llevan su marca. Tú creas tu propia atmósfera.
De la mente procede todo lo que se puede conocer. La mente es la raíz de todos los fenómenos. Debemos cuidar nuestra mente como si fuera el rey. Si actuamos con la mente corrompida el sufrimiento es el resultado, así como la rueda del carro sigue la pezuña del buey. Si nuestra mente está clara la felicidad es el resultado, tan es así como que nuestra sombra nos sigue a dondequiera que vayamos.
Un pensamiento correcto puede cambiar el mundo, una palabra es un pensamiento oculto manifestado, una acción. Son fuerzas, son energías, el mundo sale de aquí.

DECIMO QUINTA SEMANA
La palabra es un pensamiento oculto manifestado.
La palabra correcta te procura bienestar a ti y a los otros, en el cuerpo y en la mente. Tiene el poder de curar, de sanar.
Esta semana trabajaremos con las palabras. ¿Qué creo con mis palabras? Paz, amor, armonía, bienestar… o bien desarmonía, miedo, odio, malestar. ¿Son útiles mis palabras? ¿Salen del corazón? O solamente suponen un bla, bla, bla…, un desgaste automático de energía. ¿Cómo es mi tono, agradable o parezco un perro furioso?
Cada noche anotaré lo que he creado con la mayor parte de mis palabras.

DECIMO SEXTA SEMANA
Esta semana pararemos al menos tres veces al día el impulso automático de hablar.
Cuando estemos con otras personas, cerraremos conscientemente nuestra boca y en lugar de hablar, respiraremos y sonreiremos, nos daremos cuenta de que no es tan importante dar siempre nuestra opinión sobre todas las cosas.

DECIMO SÉPTIMA SEMANA
Aprenderemos a escuchar cuando alguien nos hable, pararemos lo que estamos haciendo, miraremos a esa persona y en silencio le diremos: «Estoy aquí presente para ti, para escucharte».
Centraremos nuestra atención en nuestra respiración, intentaremos reflejar nuestra mente, sin juzgar lo que estamos oyendo. Estaremos totalmente presentes para percibir a esa persona más allá de las palabras, en su totalidad. Dejaremos que se exprese totalmente, no la interrumpiremos. Quizás al final digamos o no alguna palabra que salga de nuestro corazón, no de nuestro intelecto.

DECIMO OCTAVA SEMANA
Haré consciencia de lo que escucho: ¿Me produce bienestar? ¿Me produce malestar? No me permitiré estar en conversaciones venenosas, o en aquellas en que hablan mal de otras personas. Tendré el valor de decir a los otros:
“¡No sigamos generando este veneno!” Intentaré que la compasión surja de ellos hacia ese ser.

DECIMO NOVENA SEMANA
Haré consciencia de mis juicios automáticos sobre todos y sobre todo, dándome cuenta de que no poseo datos suficientes y verdaderos para emitirlos sobre casi nadie y sobre casi nada.
Anotaré diariamente las veces que he emitido o pensado mi juicio automático.

VIGÉSIMA SEMANA
Seré consciente de mi identificación con todo lo exterior a mí y de cómo dejo en manos de los demás mi propia felicidad o sufrimiento.
Por ejemplo: me levanto, hace sol y me pongo contento; llueve y me pongo triste…Cómo me afecta lo que creo que piensan los demás de mí, si me aceptan, no me aceptan, me quieren o no… Por ejemplo, si alguien en el trabajo, mi jefe, mi compañero, está enfadado y me contesta mal, creo que es por mi culpa y sufro, y quizás sólo ha tenido una mala noche. O por el contrario, cuando alguien me halaga y dice cosas bellas de mí, me siento feliz.
Anotaré diariamente mis identificaciones con lo exterior a mí y lo que esas identificaciones me producen al dejarme llevar como una hoja que arrastra el viento.

VIGÉSIMO PRIMERA SEMANA
Tomaré consciencia y anotaré diariamente, identificaré y reconoceré aquellos pensamientos que ocupan la mayor parte del tiempo en mi mente, y simplemente a su lado escribiré: me produce bienestar, me produce malestar…
¿Qué alimento me doy yo a mí mismo a través de mi mente? ¿Me construyo, me destruyo, me acepto, me culpo, me juzgo, me doy alegría, tristeza, me comprendo y me amo, me desprecio y me odio…me proporciono paz, ansiedad, felicidad, sufrimiento…?

VIGÉSIMO SEGUNDA SEMANA
Esta semana me comprometo a crear al menos tres veces al día las condiciones necesarias para darme a mí mismo alegría y felicidad.
En mi mente pensaré la mayor parte del día pensamientos que me produzcan bienestar, alegría (tengo unos ojos que me permiten ver las maravillas de la vida, unos pies que me permiten desplazarme libremente por el espacio, etc…).
Soy muy afortunado: para un ciego su mayor alegría sería poder ver, para un paralítico poder caminar.
Haré al menos un acto diario que me produzca alegría; llamaré por teléfono a un amigo, veré el atardecer, iré a ver a mi madre… iré a ver una buena película, compraré la planta de la alegría, regaré las plantas hablando cariñosamente con ellas, etc… Y a la noche anotaré estos actos, y si no he hecho ningún acto que me dé alegría, me diré cosas bellas, reales, a mí mismo.

VIGÉSIMO TERCERA SEMANA
Esta semana me comprometo a dar la menor energía posible a los pensamientos que me producen malestar, manteniéndolos el menor tiempo posible en mi mente. Les diré cada vez que aparezcan: «¡Hola! ¡Otra vez aquí! Ya te conozco, te sonrío y te dejo partir, sigue tu camino». Y me centraré en sentir mi respiración, cambiaré ese pensamiento por otro que me dé alegría. (Es como cambiar un Cd que no nos gusta por otro más agradable).

VIGÉSIMO CUARTA SEMANA
Tomaré consciencia de la aceptación: ¿Me comprendo, me acepto y me amo a mí mismo como soy? Consciente de que hay muchas cosas que aún debo transformar, escribiré en una lista las cosas que vaya descubriendo que me gustan de mí, y en otra lista, las cosas que me gustaría transformar. ¿Me comprendo, me sonrío a mí mismo y me permito fluir como un bello río? ¿Comprendo, acepto y permito fluir a los otros seres que me rodean como son? O, ¿deseo que sean sólo como yo quiero que sean y si no es así me enfado? Anotaré todos los enfados que tengo durante cada día por este motivo. ¿Comprendo y acepto las leyes de la naturaleza de nacimiento, madurez, vejez y muerte en mí mismo y en los seres que amo?

VIGÉSIMO QUINTA SEMANA
Ser consciente de cualquier formación mental (ira, miedo, alegría, depresión, ansiedad…). Cada dos semanas elegiremos una para estudiarla y observarla en nosotros, elegiremos la que más nos hace sufrir. Estar muy atentos a nuestra respiración mientras observamos cómo surge, se mantiene y se desvanece, no para reprimirla o ahuyentarla sino para cuidarla. La identificaremos, la reconoceremos llamándola por su nombre (hola, ira…) en el mismo instante en que comienza a manifestarse. Nos concentraremos profundamente en ese instante.

Como ejemplo, vamos a estudiar la ira. Cuando surge podemos concentrarnos en la respiración. Evitaremos reaccionar contra la persona que creemos que es la causa de nuestra ira (porque las raíces de nuestra ira están en nosotros).

Sea lo que fuese lo que nos está enfureciendo, tenderemos a poner toda nuestra atención en ello y, al igual que un bombero, hemos de echar agua al fuego inmediatamente y no malgastar el tiempo buscando a la persona que encendió el fuego. No hablar, no escuchar, no hacer nada en absoluto, sino solo concentrar nuestra mente en sentir y seguir nuestra respiración.

a) Identificarla, reconocerla, abrazarla con la Plena Consciencia.
Inspiro, sé que estoy furioso, que hay ira en mí.
Expiro, sé que he de hacerme cargo de mi ira.
Inspiro, sé que la energía de la ira está en mí.
Expiro, calmo, abrazo mi ira.
b) Concentrarnos sobre la Formación Mental que está presente.
c) ¿Cómo ha venido?
¿Qué causas la han originado?
¿Cuáles son sus raíces?
¿Qué alimentos la nutren?
Cuatro clases de alimentos:
1. Comida, bebida.
2. Impresiones sensoriales
3. Deseo profundo, ver si es o no sano
4. Conciencia-mente

Deseo profundo: corremos detrás de aquello que creemos que nos hará felices…Queremos ser alguien…obtener algo (una casa, un coche, pareja, etc.…). Sientes que estás incompleto y corres y corres detrás de algo…pero todo ya está aquí, porque ERES lo que quieres ser… ya ERES. La plenitud es posible cuando dejas de correr… Tienes todo el cosmos en ti, mira tu propio cuerpo.

Escribiremos todo lo que vamos descubriendo que alimenta nuestra ira, con el propósito de alimentarla cada vez menos, todo aquello que no se alimenta muere.


Si la Formación Mental nos da alegría y felicidad, la mantendremos con nosotros el mayor tiempo posible, y la alimentaremos para que crezca.

Si la Formación Mental nos da malestar, sufrimiento, dejaremos de proporcionarle los alimentos que la nutren.

Queridos amigos, os deseo una feliz práctica y que a través de ella obtengamos los frutos de la comprensión, la compasión, la paz y la felicidad para nutrirnos de ellas y ofrecerlas al mundo en cada uno de nuestros pasos como verdaderos activistas por un mundo más feliz y en paz.
No hay camino hacia la felicidad.
La felicidad es el camino.