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domingo, 10 de mayo de 2015

Reconociendo al falso gurú

Por Stanley Sobottka
Emeritus Professor of Physics
University of Virginia





En las pp. 477-478 de I Am That (1984), Nisargadatta dice,

"El maestro verdadero no aprisionará a su discípulo en un reglamento de ideas, sentimientos y acciones prescritas; por el contrario, le mostrará pacientemente la necesidad de estar libre de todas las ideas y patrones de comportamiento, de ser vigilante y serio y de ir con la vida dondequiera que le lleve, no para gozar o sufrir, sino para comprender y aprender. Bajo el maestro adecuado el discípulo aprende a aprender, no a recordar y a obedecer. Satsang, la compañía del noble, no moldea, libera. Guárdese de todo lo que le hace dependiente. La mayor parte de los supuestos “abandonos al Gurú” acaban en chasco, si no en tragedia. Afortunadamente, un buscador serio se desenganchará a tiempo, tanto más sabio por la experiencia.”

Debemos tener en cuenta que nuestra verdadera naturaleza se caracteriza por la ausencia del sentido de autoría personal de las acciones. Esto no se puede realizar si nos involucramos en prácticas que requieren que hagamos algo sin buscar al hacedor que lo está haciendo. Por lo tanto, cualquier otro “hacer” o “no hacer” o “se debería” o “no se debería hacer”, que nos proporcione un maestro espiritual debe ser un aviso de que ese maestro particular puede no ser un Auto-realizado, y no puede ayudarnos a terminar con nuestro sufrimiento. Hay muchos más maestros en esta categoría que quienes han realizado genuinamente su verdadera naturaleza, y que nunca tratan de imponer un régimen que aumente nuestro sentido de esclavitud. El mundo del materialismo espiritual es un gran mercado de embaucadores, magos, payasos, showmans, comediantes, buhoneros, y buscadores de dinero fácil, la mayoría de ellos viven engañados pensando que son libres, y se disfrazan con sus propias versiones fantasiosas de indumentaria y personajes divinos.

Especialmente destructivos entre los auto-engañados maestros espirituales son aquellos que enseñan que sólo ellos y su poder personal puede traer la libertad, o que ellos son los más apropiados para la tarea. Lo que consiguen no es sino aumentar nuestra sensación de esclavitud. Ningún genuino maestro sugerirá que necesitamos algo o a alguien, puesto que ya somos libres y completos. La función de un maestro es la de transmitir esto al estudiante, y ayudarle a ver eso. Un maestro es en el mejor de los casos un recurso inestimable para el estudiante, y en el peor, un "falso profeta", el engañado que pretende enseñar a los engañados, el ciego, que trata de conducir a los ciegos.


sábado, 1 de febrero de 2014

Cuatro Yogas, un mismo camino

De acuerdo al hinduismo existen cuatro caminos para alcanzar la realización espiritual. Se trata de cuatro tipos de yoga, comunes a todas las religiones, los cuales vamos a examinar:

Sri Chaitania
Bhakti yoga: Este es el camino del amor o de la devoción. En el Bhakti yoga se percibe a la Deidad como algo externo a uno, y se busca acercarse a ella por medio de diversos tipos de rituales, plegarias, mantras, cantos devocionales, etc.

Como ejemplo de Bhakti yoga encontramos a Sri Chaitania, místico hindú que cantaba el nombre de Krishna y a Ramakrishna, el santo de Calcuta que se iluminó por medio de la devoción a la Madre Divina. En occidente vemos a muchos santos católicos como Teresa de Lixieus, para quienes la oración era su forma de conexión con lo Divino, y en las iglesias protestantes encontramos los cánticos y las alabanzas.

Shankara
Jnana yoga: Este es el camino del conocimiento, es decir, donde nos conocemos a nosotros mismos como Dios. El Jnana yoga prescinde de descripciones de la Divinidad, en cambio busca mostrar lo que no es la Divinidad. Por medio del discernimiento entre lo real y lo irreal se desliga de toda imagen mental de Dios para llegar a conocerle directamente, sin la interferencia del dogma y la doctrina.

Entre los exponentes del Jnana  yoga podemos encontrar en la antigüedad a Shankara, en tiempos más recientes están Ramana Maharshi y Nisargadatta Maharaj. En la actualidad contamos seres como Eckhart Tolle y Gangaji.


Karma yoga: Este es el camino de la acción. Karma significa acción, y yoga unión con Dios; por lo tanto es la unión con lo Divino por medio de la acción desinteresada. Esto se da cuando se presta un servicio a la humanidad renunciando por completo al fruto de las acciones, es decir, sin esperar a cambio reconocimiento, fama o poder.

El más famoso karma yogui que hemos tenido es la Madre Teresa de Calcuta, quien prestó servicio desinteresado a miles de huérfanos y familias sin techo. La Orden Ramakrishna, fundada por el Swami Vivekananda, también es reconocida por el gran servicio que han prestado en India y otras partes del globo.


Vivekananda
Raja yoga: el camino de la meditación. El Raja yoga, o yoga real, es una técnica milenaria que sigue una serie de pasos para alcanzar el conocimiento directo de que nuestro Ser es Dios.

De nuevo Vivekananda es uno de los grandes exponentes del raja yoga.







Cuatro senderos, un mismo objetivo

Los cuatro senderos hacía el despertar en realidad son uno solo. Ramakrishna decía que Dios es como una madre que tiene cuatro hijos y a cada uno le prepara un pescado usando una receta diferente de acuerdo a su gusto. Al fin todos comen pescado, pero el sabor y la textura es distinto.

Cuando alguien practica el Bhakti yoga con devoción y amor puro, llega un momento en el cual ama tanto a la Divinidad que termina fundiéndose con Ella. Aunque, lo que en realidad sucede es que se da cuenta de que siempre ha sido Dios. Cuentan que Ramakrishna cada día tejía una guirnalda de flores para poner en la estatua de la Madre Divina Kali. Un día, cuando iba a poner la guirnalda en el cuello de la Diosa, sintió que él era la Diosa y se puso la guirnalda a sí mismo.

Por su parte el Jnana yoga hace que por medio de la autoobservación, podamos discriminar aquello que no es real -la mente y el ego- e identificarnos con el Observador, nuestro Ser real.

El karma yoga es el servicio a los demás. Pero este servicio solamente se da de manera plena cuando comprendemos que aquellos a los que ayudamos son Dios. Así que no se trata de un servicio vertical en el cual el que sirve cree que es mejor que el beneficiario. No, este es un servicio horizontal que implica respeto hacía el otro considerándolo Dios mismo. La Madre Teresa comprendió esto, ella decía que cuando limpiaba las heridas de un leproso, era consciente de que estaba sanando al mismo Jesucristo.

Finalmente el Raja yoga, a través de ciertos pranayamas y meditaciones, hace que de golpe tengamos la comprensión directa de que somos Dios.

Los cuatro caminos en verdad son uno. El enfoque de este Blog es el Jnana yoga de la no-dualidad, esto no quiere decir que desprestigiemos los demás senderos, ya que todos son igualmente válidos y beneficiosos. Aunque, es necesario aclarar que cualquiera de estos yogas que se lleve a cabo desde la mente o el ego se convierte en un autoengaño. Por ello hemos expuesto aquí la mentira de muchas sectas y religiones que siguen un falso sendero desde el ego que conduce a la esclavitud de las doctrinas. Pero eso no me hace creer que yo sea superior a las personas que están en esos caminos. Cada uno está viviendo la experiencia exacta que necesita y cuando todos despertemos quedaremos en el mismo nivel, sin importar lo que hayamos hecho en el pasado. Dios es Uno y está en todos por igual.


miércoles, 24 de julio de 2013

¿Quién soy yo?

Sri Nisargadatta Maharaj era un vendedor de cigarrillos hasta que alcanzó la iluminación convirtiéndose en uno de los más grandes exponentes de la no-dualidad. Vivía en una casa humilde en un barrio pobre de Bombay, a la cual llegaban personas capaces de reconocer la profundidad de sus palabras. Este maestro investigó las raíces profundas de la palabra «Yo Soy», encontrando en ella la clave de nuestra identidad. He aquí algunas palabras suyas:
"El buscador es el que está en busca de Sí mismo[1]. Abandone todas las preguntas excepto una: «¿quién soy yo?». Después de todo, el único hecho del que usted está seguro es que usted es. El «yo soy» es cierto. El «yo soy esto» no. Esfuércese en encontrar lo que usted es en realidad. Para saber lo que usted es, primero debe investigar y conocer lo que usted no es. Descubra todo lo que usted no es —el cuerpo, los sentimientos, los pensamientos, el tiempo, el espacio, esto o eso— nada, concreto o abstracto, que usted perciba puede ser usted. El acto mismo de percibir muestra que usted no es lo que usted percibe. Cuanto más claro comprenda que en el nivel de la mente usted solo puede ser descrito en términos negativos, tanto más rápidamente llegará al fin de su búsqueda y se dará cuenta de que usted es el Ser sin límites."



[1] El Sí mismo, es un sinónimo del Ser, indicando nuestra identidad más profunda.

lunes, 3 de junio de 2013

¿Seguidor o maestro?

Añadir leyenda
En el libro Siddhartha de Herman Hesse, el protagonista de la historia pasó muchos años buscando diferentes métodos y gurús que le permitieran encontrar la verdad. Ninguno logró darle lo que él buscaba. Un día, cansado de buscar, llegó a la primera gran conclusión de su vida: “No hay nada que aprender”. Esta es una gran revelación, el aprendizaje de conceptos intelectuales acerca de Dios puede ayudarte a ser un buen teólogo, pero te alejará de encontrar a Dios ya que Él está más allá de cualquier concepto y descripción. El camino real hacía la realización consiste en desaprender, vaciar tu mente de tanta información intelectual que te ha llevado a muchos lugares, excepto a alcanzar tu despertar espiritual.

Quizá el momento más impactante del libro es cuando Siddhartha encuentra por fin a un maestro verdadero: Gautama Buda. Pero a pesar de saber que las palabras de Buda son verdad, Siddhartha decide abandonarlo, no porque no crea en Buda, sino porque no quiere convertirse en el seguidor de una doctrina, él quiere encontrarlo que Buda encontró. En el momento de alejarse de Buda, Siddhartha pronuncia estas palabras llenas de valentía:

-No me guardes rencor, majestuoso -exclamó el joven-. No te he hablado así para buscar un desacuerdo o la desavenencia con palabras. Desde luego, tienes razón, y poco importan las opiniones. Pero déjame decir una cosa más: ni un momento he dudado de ti. Ni un momento he dudado de que tú fueras el buda, de que hubieras llegado a la meta, al máximo, hacia el que tantos brahmanes e hijos de brahmanes se hallan en camino. Has encontrado la redención de la muerte. La has hallado con tu misma búsqueda, con tu propio camino, a través de pensamientos, ensimismaciones, ciencia, reflexión, inspiración. ¡Pero no la has encontrado a través de una doctrina! Yo pienso, majestuoso, ¡que nadie encuentra la redención a través de la doctrina! ¡A nadie, venerable, le podrás comunicar con palabras y a través de la doctrina lo que te ha sucedido a ti en el momento de tu inspiración! Mucho es lo que contiene la doctrina del inspirado buda, a muchos les enseña a vivir honradamente, a evitar lo malo. Pero esta doctrina tan clara y tan venerable no contiene un elemento: el secreto de lo que el majestuoso mismo ha vivido, él solo, entre centenares de miles de personas. Esto es lo que he pensado y comprendido cuando escuchaba tu doctrina. Y por ello, continúo mi peregrinación. No para buscar otra doctrina mejor, pues sé que no la hay, sino para dejar todas las doctrinas y a todos los profesores, y para llegar solo a mi meta, o morirme. Sin embargo, a menudo me acordaré de este día, majestuoso, y de esta hora en que mis ojos vieron a un santo.

Después de abandonar a Buda para seguir su propio Ser, Siddhartha se embarca en una búsqueda que duraría años, hasta llegar a encontrar la iluminación de la forma más sencilla. Esa es la esencia de “Siddhartha”, el libro de Herman Hesse, quien muy probablemente fue un iluminado. Libros como estos nos ayudan a ver y cuestionar la vida a cada instante. ¿Estamos siguiendo una doctrina o seguimos la verdad dentro de nosotros? Esa es quizá, la pregunta fundamental que debemos hacernos. En mi caso, he leído a Eckhart Tolle, a Anthony de Mello, Ramana Maharshi y muchos otros, y aunque todos han sido inspiradores para mí, ninguno pudo darme la verdad. Ellos marcan el camino y somos nosotros lo que decidimos recorrerlo o no. Pero muchos no quieren hacerlo y prefieren convertirse en adoradores de un maestro o en miembros de alguna secta. Para la persona que está atrapada en su ego es mejor poner flores a la fotografía de su maestro y hacer sus rituales que descubrir que el mismo –su propio Ser- es el maestro. Pero esa es la esencia misma de lo que los maestros han enseñado: “Lo que yo he hecho los podréis hacer vosotros también y mayores cosas aun”, dijo Jesús. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Estamos listos para ser el Cristo, el iluminado, o preferimos continuar siendo un seguidor?

Al principio, necesitamos por cierto tiempo estudiar las enseñanzas de alguien que es una maestra o un maestro despierto. Pero, cuando llegue el momento, el pájaro debe volar del nido. Entonces seguiremos únicamente a nuestro Ser, sin embargo, podremos seguir retroalimentándonos de los maestro iluminados, pero entonces ya no seremos un seguidor, sino alguien que sabe que es igual a ellos.

Pero el momento de la iluminación no es un evento lejano en el tiempo. En palabras de Eckhart Tolle:

Su mente le dice que usted no puede llegar allá (al Despertar) desde aquí. Tiene que suceder algo o usted tiene que volverse esto o aquello antes de poder ser libre y realizado. Le dice de hecho que usted necesita tiempo, que usted necesita encontrar, ordenar, hacer, lograr, adquirir, llegar a ser o comprender algo antes de ser libre o completo. Usted ve el tiempo como el medio de salvación, mientras que en verdad este es el mayor obstáculo para la salvación. Usted piensa que no puede llegar a ella desde donde está y siendo quien es usted en este momento, porque todavía no está completo o no es suficientemente bueno, pero la verdad es que aquí y ahora es el único punto desde donde usted puede llegar a ella. Usted "llega" allá dándose cuenta de que está ya allá. Usted encuentra a Dios en el momento en que se da cuenta de que no necesita buscarlo. Así que no hay un camino único de salvación: puede utilizarse cualquier condición, no se necesita una condición particular. Sin embargo sólo hay un punto de acceso: el Ahora. No puede haber salvación fuera de este momento. ¿Está solo y sin pareja? Entre al Ahora desde ahí. ¿Está involucrado en una relación? Entre al Ahora desde ahí.[1]




[1] Eckhart Tolle, El Poder del Ahora.

jueves, 16 de mayo de 2013

Una aproximación al Vedanta Advaita

INTRODUCCIÓN

El Vedanta Advaita es la variante no dualista del Vedanta, una de las seis corrientes principales del pensamiento tradicional de la India. Sus bases se encuentran recogidas en antiguos textos hinduistas (los Upanishads, el Bhagavad Gita...) pero fue Sankara (siglo VIII) quien le dio forma. Se dice de ella que es la vía más directa hacia la Auto-realización (Iluminación, Despertar...) ya que se centra en la pregunta primordial: ¿Qué o quién soy yo? ¿Cuál es mi verdadera naturaleza?, evitando estériles divagaciones metafísicas. Aquí solo está el individuo buscando dentro de sí mismo su propia Esencia.

El Advaita no es una religión, por lo que no tiene mandamientos, ni sacerdotes, ni templos, ni creencias (aunque existe una orden desuamis seguidores de Sankara en la línea hindú tradicional). Negando la existencia real de cualquier cosa diferente del Ser (lo Absoluto inefable, lo sin-atributos), su punto central se resume en la frase sánscrita "Tat tvam asi" (tú eres Aquello), afirmando que la esencia del hombre y del universo no es otra que el Ser. Todo el contenido del mundo fenoménico, desde las galaxias a la mente humana, no es más que un espejismo ontológico (no son permanentes, tuvieron un comienzo y por tanto tendrán un final), por lo que no se le puede atribuir la cualidad de ''ser'': su existencia es solo aparente. Ramana Maharshi utilizaba para ilustrar esa idea un símil muy gráfico. Lo que llamamos "realidad" es análogo a una proyección de cine. La pantalla es el Ser y la película el mundo fenoménico. Mientras dura la proyección, la pantalla no se ve, pero ella es el soporte sobre el que aparecen las imágenes y sin ella no sería posible ver nada. Del mismo modo, nada de lo que sucede en la película afecta al soporte; las escenas con agua no pueden mojarla y las llamas no pueden quemarla... Tal es la relación del Ser y el no-ser.

Así las cosas no es de extrañar que los Maestros advaitas no hayan prestado atención a la dualidad Bien/Mal tan importante en otros sistemas soteriológicos, ni hayan predicado un tipo especial de moral, estando sus orientaciones básicamente encaminadas a ayudarnos a descubrir nuestro Centro.

El pasado siglo XX fue escenario de las vidas de tres grandes Maestros advaitas y a ellos les dedicamos las siguientes líneas. Ninguno de los tres escribió libros (solo pequeños escritos sueltos), por lo que el grueso del material que se conserva sobre sus enseñanzas son transcripciones de diálogos en los que responden a preguntas formuladas por aquellos que se les acercaban en busca de consejo. También es preciso recalcar que ninguno de ellos hablaba del Vedanta Advaita como tal, ni se sentía encuadrado dentro de una corriente de pensamiento. Hablaban de su propia experiencia interior e imaginamos que les sería indiferente que los demás los encasillaran de tal o cual forma.

BHAGAVAN SRI RAMANA MAHARSHI (1879-1950)
Ha sido calificado como el Maestro perfecto ("Ramana Maharshi. El Maestro perfecto". Ramiro Calle y Simon Mundy. Ed. CEDEL, 1983) a pesar de que siempre rechazó ser Gurú de alguien. Ante las innumerables peticiones de personas que solicitaban mantener una relación formal Maestro-discípulo, afirmaba: "El verdadero Gurú está dentro de cada uno".

A los 17 años abandonó la casa de sus tíos con los que vivía para ir a morar como ermitaño a los pies de la colina sagrada Arunachala. Su ascetismo, sin embargo, no estaba encaminado a alcanzar un estado especial de consciencia. Al contrario, era reflejo de ese estado ya logrado. La plenitud de su auto-realización era tal que los objetos mundanos no atraían su atención. Era lo que se conoce en sánscrito como un Jivan-mukta (Liberado en vida). En cualquier caso, él nunca recomendó la vía ascética, afirmando que si él vivía así era simplemente porque era su inclinación natural (prarabda). No había esfuerzo en ello."A lo único que hay que renunciar es al propio ego" respondía a aquellos que le preguntaban, instándoles a no abandonar la vida que llevaban.

El punto central de su enseñanza es la autoindagación, la resolución de la pregunta "¿quién soy?", buscando la fuente de la que surge la sensación "yo-soy". Era su recomendación habitual cuando alguien lo tomaba por filósofo o teólogo y le hacía cuestiones implanteables desde la no-existencia de lo que conocemos como "realidad". "Trate de averiguar quién es usted verdaderamente y todas las demás dudas se disiparán", aconsejaba.

Ramana Maharshi es uno de los más grandes Maestros del Advaita. Murió a causa de un cáncer de cuya curación no se preocupó. Existen varios libros traducidos al español con transcripciones de diálogos mantenidos con todo tipo de personas que se le acercaban buscando orientación. El sitio web más completo sobre él (en inglés) eshttp://www.arunachala-ramana.org.

La permanencia en el único Yo libera a uno de toda atadura.
La discriminación entre lo real y lo ilusorio conduce al desapego.

SRI H.W.L. POONJA (1910-1997)
Llamado cariñosamente Papaji (recordad que la J se debe pronunciar como Y) por sus "discípulos", fue iniciado en la indagación del Yo por Ramana Maharshi y siguiendo sus consejos llevó una vida normal como padre de familia, trabajando para una compañía minera. Desde el momento de su jubilación recibió diariamente en su casa gente de toda condición y nacionalidad e incluso realizó viajes por todo el mundo cuando se le solicitaba.

A pesar de que él afirmaba que no enseñaba nada, que no tenía enseñanza, siempre hacía hincapié en el hecho de que ya somos lo Absoluto. No es necesario buscar nada. Nuestra Esencia nunca cambió ni cambiará. Siempre fuimos y seremos lo Infinito. La Iluminación, por tanto, es posible Aquí y Ahora, "en un chasquear de dedos" que decía él (en uno de los fragmentos de conversación que puedes descargar trata este tema). El principal obstáculo para la auto-realización es nuestra creencia de que no estamos realizados, nuestra identificación con la dualidad ego-cuerpo. Si el Despertar fuera algo que se pudiera conseguir no sería permanente, Eterno.

El título de uno de los libros con transcripciones de sus diálogos,"Wake up and roar" (Despierta y ruge), hace referencia a una narración que él contaba para ilustrar esa idea: Una leona muere al parir un cachorro y este es criado por una rebaño de ovejas que pasaba por el lugar. Creció toda su vida viviendo como una oveja, comiendo hierba, temiendo a los leones... Hasta que un día fue sorprendido por otro león. Estaba tan aterrorizado que no pudo escapar. El otro, desconcertado, le explicó que no era una oveja sino un león y le instó a que mirara su imagen reflejada en el arroyo. El león-oveja tomó entonces consciencia de su verdadera naturaleza. Era un león que creía ser oveja. El relato del rey que sueña que es un mendigo tiene el mismo trasfondo.

Papaji exponía, a veces, la enseñanza advaita en toda su crudeza:"No hay Iluminación. Nadie se iluminó nunca" (En otro de los fragmentos sonoros descargables puedes oír esto de su propia voz). Todo, incluso el Despertar, es una ilusión, un espejismo. Solo el Ser existe. Siempre fuimos y seremos ese Ser Iluminado.

Que sepamos, no hay libros sobre él traducidos al español pero podéis encontrar abundante material en inglés en el sitiohttp://www.avadhuta.com.

SRI NISARGADATTA MAHARAJ (1897-1981)
Fue un humilde vendedor (y fumador) de los tradicionales cigarrillos indios (bidis) de los suburbios de Bombay, padre de familia como Papaji, que a su jubilación también se centró en sus encuentros con buscadores cuyas preguntas respondía.

Así como el estilo de Ramana Maharshi era suave y dulce, el de Nisargadatta era enérgico y hasta duro. No le gustaba hablar sobre su vida; "nunca nací" decía. Recibió la iniciación de su gurú Sri Siddharameshwar Maharaj. No hablaba inglés, se expresaba en marathi, uno de los idiomas de la India, de modo que a su lado había intérpretes que le trasmitían las preguntas de sus visitantes y a su vez traducían sus respuestas.

El punto central de su enseñanza era tener siempre la conciencia fija en el pensamiento "Yo soy" entendiendo como tal no el "yo" que surge del ego, sino la sensación de existencia transpersonal que subyace al egotismo. Desde su propia experiencia de realización, y al igual que los demás Maestros advaitas, sostenía: "No tiene sentido el intento por hacer algo [encaminado a alcanzar el Despertar]. No puedes tratar de ser tu Ser porque tú ya eres el Ser".

El libro más difundido con transcripciones de sus conversaciones se titula precisamente "I am That" (Yo soy Eso) y junto a varios más está disponible en español. Un buen sitio sobre él (en inglés) eshttp://www.nisargadatta.net.

Este artículo fue tomado de: http://www.tjmm.com/advaita/paginadvaita.htm

miércoles, 27 de marzo de 2013

Ciudadanos del Universo



“El maestro que pasea a la sombra del templo, entre sus discípulos, no da su sabiduría, sino más bien su fe y su afecto. Si de verdad es sabio, no os obligará a que entréis en la casa de su sabiduría: os guiará solo hasta el umbral de vuestra propia inteligencia”
KhalilGibran, El profeta.

La tradición del gurú (aquel que conduce de la oscuridad a la luz) fue desarrollada en la India hace miles de años. El discípulo del gurú se llama chela (que significa “esclavo”), y según la tradición, el chela debe obedecer al gurú en todo lo que este ordene, por más incoherentes que sus órdenes puedan ser.

Así como cada pueblo tiene su cultura -que es la suma de creencias, comportamientos y tradiciones- la relación entre el gurú y el chela es parte intrínseca de la cultura hindú. La cultura no es más que la programación creada por cada sociedad. Cada individuo es programado, condicionado por su cultura para que se comporte de una manera determinada y obedezca unas normas.

El concepto de la relación entre el gurú y el chela fue importado a occidente por maestros provenientes de la india como Yogananda o Prabuhupada, y fue aceptado por aquellos que se sentían atraídos por la cultura oriental y las enseñanzas hindúes. Hasta aquí toda va bien, sin embargo, algunas personas de occidente explotaron el concepto de gurú –poniéndose ellos mismos ese título- con el fin de poder ejercer control y domino sobre otras personas. Estos han sido los creadores y las creadoras de numerosas sectas en las cuales se les prohíbe a las personas pensar por sí mismas, ya que solamente deben limitarse a obedecer ciegamente a estos llamados “gurús”.

Pero si observamos la historia de los verdaderos gurús hindúes, como Ramakrishna, Ramana Maharshi, Nisargadatta Maharaj, Papaji y muchos otros, veremos que ellos no buscaban formar esclavos que dependieran indefinidamente de ellos. Por el contrario, buscaban que las personas despertaran para que fueran libres. He aquí lo dicen dos de estos maestros al respecto:

Un gurú perfecto que ha alcanzado la Libertad sabe transmitir esa libertad. Por lo tanto, eres muy afortunado si encuentras un Gurú que no te inicie en ningún método, ninguna práctica y que sólo te diga que ya eres Libre.

~ Papaji - De: 'La verdad es', p. 68

"Yo no quiero discípulos sumisos y humildes, los quiero poderosos, como yo lo soy. Yo no hago discípulos, yo hago gurús."

~ Nisargadatta Maharaj (La Consciencia y lo Absoluto)

Según la tradición hindú, lo que el gurú busca es que el alumno despierte a su propia realidad. Por otro lado, la mayoría de los auto-proclamados “gurús” occidentales, lo que buscan es hacer que las personas sean sus seguidores por “los siglos de los siglos”.

En este Blog damos reconocimiento a muchos hombres y mujeres de la India que han sido verdaderos Gurús, que han trabajado para el despertar de la humanidad. Al mismo tiempo reconocemos un nuevo tipo de maestros espirituales que está surgiendo en el mundo: maestros que no exigen obediencia ni fundan nuevas sectas, maestros cuyo uno objetivo es ayudar a las personas a despertar a su realidad Divina librándolos del yugo de la esclavitud espiritual o la dependencia. Maestros que te convierten en maestro.

Hasta el momento sólo hemos nombrado a algunos de ellos como Eckhart Tolle o Anthony de Mello, pero en realidad son muchos los Seres que han despertado y están ayudando a otros a hacer lo mismo. Poco a poco los daremos a conocer en este Blog, pero puedes investigar –si así lo deseas- por tu propia cuenta y descubrirlos tú mismo.

El gurú, como dijimos antes, es una figura tradicional de la cultura hindú. Pero para aquellos que no vivimos en la India, no necesitamos asimilar el producto de su cultura, así como no debemos esperar que los hindúes adopten nuestras costumbres particulares. Puede que sientas una identificación muy fuerte con la cultura hindú y quieras tener un gurú –y eso está bien. Pero si quieres romper con el molde de las programaciones culturales de oriente y occidente, puedes incluso trascender la necesidad de depender de un gurú y Ser el Ser aquí y ahora.

Hay una carencia psicológica que hace que las personas sean dependientes de un gurú o líder religioso. La causa de esto se origina en la falta de fe en su propio Ser, eso nos hace creer que necesitamos a alguien que nos diga qué comer y cuántas veces al mes tener sexo. Podemos sentir respeto y reverencia hacía maestros o gurús, pero nunca debemos reverenciarlos más de lo que reverenciamos a nuestro propio Ser, porque al hacerlo habremos caído en la idolatría, que es un signo de inmadurez psicológica.

Al despertar, ya no somos ciudadanos de un país o el producto de una cultura particular. Al despertar somos ciudadanos del Universo y soltamos toda programación para actuar desde el Ser Supremo que somos, y que no está atado a ninguna religión, dogma, cultura, nacionalidad o programación de ninguna clase. El Ser es libre y nada más.

Como reza en la Inscripción grabada en la estatua de Arosemena, en el parque del Retiro de Madrid: “La patria del hombre es el mundo, y si en mí consistiera borraría de todos los diccionarios la palabra extranjero”. O, como dijo Gandhi: “Dios no ha creado fronteras... mi objetivo es la amistad con el mundo entero”

domingo, 6 de enero de 2013

Conociendo al Testigo

Más sobre la Autoobservación


Entrevista con Sri Parameshwar

Esa gran fuerza que es la esencia de todas las cosas, la vida eterna que sostiene todas las formas de vida, el ritmo de la naturaleza y los Universos, ese algo indescriptible e infinito ha sido designada por la mente como Dios. Pero esta palabra no dice nada acerca de la fuerza que hay detrás de lo manifiesto y lo no manifiesto. Esa palabra nos recuerda a un ser lejano del cual estamos separados. Si la uso en
Interlocutor: ¿Por qué es tan difícil darse cuenta de nuestro Ser verdadero?.

Parameshwar: Simplemente porque uno no se percibe interiormente. Lo que tú llamas tu mundo interior no es más que la acción de la mente: pensamientos, imaginación, recuerdos, emociones, etc… Ese mundo interior tuyo no es real. Necesitas percibirte como el Testigo mudo de todo este movimiento; sin juzgar lo que ves como bueno o malo, agrabable o desagradable. Este Testigo ya está, ¡créeme! solo que tiene una forma de estar ahí errónea, ese Testigo es lo que buscas, eres tu misma, pero tienes que darte cuenta de que lo que ves no forma parte de tu identidad verdadera. ¡Ahí reside verdaderamente la dificultad!. La confusión se levanta como un muro mental al cual deberías derruir a base de percibirte constantemente, en cada momento, como el mudo Testigo. La identidad del Yo Soy se elimina con un acto puro de comprensión.

Interlocutor: Sigue siendo difícil de entender.

Parameshwar: Es porque no escuchas de la manera correcta. Mis palabras son eclipsadas por tu instantánea interpretación. Está la mente ahí. No obstánte, intentaré simplificar más. Sólo hay dos pasos que dar; el primero es darte cuenta de que todo lo que crees ser no es real, si el paso es dado, devendrás la Conciencia Pura “Yo Soy”; el segundo y último es darte cuenta de que no es necesaria la Identidad. “YO” es la identidad. “SOY” deviene en SER y SER es el Sí Mísmo o Absoluto. En este mismo momento, ahora, ya eres el Absoluto. Lo que debes tener claro y comprender es lo que la Consciencia es.

Interlocutor: O sea que mientras haya identidad, ¿habrá ilusión?.

Parameshwar: ¡Así es!. Todo el problema viene de ahí mismo. Maha-Maya es la identidad, sin embargo, es a través de ella misma que la liberación se da, yendo hacia atrás se regresa al Origen. Este es el juego. El ego tiene una concepción falsa de su identidad y sin embargo no es consciente de la sensación de ser, la cual está en un segundo plano, retomarlo hacia el primer plano y mantenerse ahí es iniciar el viaje de vuelta. Durante este viaje surgen trampas mentales que la misma consciencia se encargará de sortear. Mantenerse en la eseidad es empezar a ver la ilusión.






viernes, 19 de octubre de 2012

Reencarnación y Despertar


Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte. El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta. Cuando, más tarde. Los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replico:
- ¿no habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?
- Pero ¿hay vida después de la muerte o no la hay?, insistió un discípulo.
- ¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión! – replico enigmáticamente el Maestro.
Anthony de Mello


Hoy en día muchas personas buscan afanosamente conocer sobre sus vidas anteriores. Ellos todavía necesitan ir a ese lugar inexistente llamado pasado. Lo único real que existe es nuestro Ser que es eterno, puro, que nunca ha nacido y nunca morirá. Toda nuestra experiencia por fuera de este Ser es una ilusión, es como un sueño del que despertamos a través del conocimiento verdadero de nosotros mismos. Cuando comprendemos que somos ese Ser eterno y no un cuerpo que sufre, una mente que piensa o un ego que reencarna, entonces llegamos al momento de nuestro despertar.

Muchas personas creen en el poder de las regresiones para sanar aspectos de su psicología. Sin embargo, lo que muchas personas no saben es que en las terapias de regresión se ha encontrado a muchas personas que reclaman ser Juana de Arco, María Magdalena o muchas otras personalidades de la historia. ¿Cómo pueden tantas personas diferentes ser la reencarnación de un mismo personaje? Si queremos ser investigadores espirituales serios, y no creyentes dogmáticos ciegos, debemos estar dispuestos a poner incluso nuestras creencias más queridas bajo la luz de la duda y el fuego de la verdad.

Existen muchos testimonios de sanaciones de fobias y odios por medio de las terapias regresivas. Esto es cierto, ya que las fobias y odios se encuentran presentes en la mente y estas terapias trabajan al nivel de la mente. Por ello una mujer que necesita fuerzas para afrontar una situación difícil puede “recordar” haber sido Juana de Arco en una vida previa. Por medio de este recuerdo, ella se identifica con Juana de Arco y con su determinación y traslada esto a su vida actual para afrontar mejor su situación presente. Desde este punto de vista, las regresiones tienen un efecto terapéutico, aunque nos brindan un bienestar, no nos llevan al despertar espiritual entendido como el reconocimiento pleno de nuestro Ser.

En otros casos las regresiones pueden ser dañinas como cuando una persona “recuerda” haber sido un violador en serie o el rey de alguna nación. Estos recuerdos lo pueden llevar de la culpa al orgullo, sin generar ningún beneficio en ninguno de los casos.

La reencarnación y el recuerdo de vidas anteriores ejercen una gran fascinación sobre muchos buscadores espirituales. Muchos de ellos todavía necesitan investigar sobre esas cosas y eso está bien. Sin embargo, el despertar espiritual viene cuando la persona renuncia al pasado y al futuro y se enfoca a vivir de manera plena el momento presente.

Muchos se preguntarán cómo puede uno sanar su psicología sin mirar al pasado. El psiquiatra y filósofo alemán Karl Jaspers (1883-1969) ya había trabajado en esto. A él le importaba más el “cómo” del comportamiento humano que el “por qué”. Es decir, él no veía al hombre como un irremediable resultado de su pasado, sino como un ser que podía expresar su potencial en el ahora. Cuando él veía a un paciente con alguna clase de desorden, no preguntaba por qué sucedió, sino cómo se manifiesta en el ahora.

En su libro “El poder del Ahora”, Eckhart Tolle nos enseña una técnica para vivir nuestras emociones, miedos, ira, etc. en el ahora y consumirlos a través de la Presencia. Este tema será tratado en posteriores artículos. Por el momento quiero dejarlos con un extracto de “YO SOY ESO”, conversaciones con Sri Nisargadatta Maharaj quien es reconocido como uno de los muchos seres iluminados que ha pisado esta Tierra:

Interlocutor: Cuando un hombre ordinario muere, ¿qué le acontece?

Maharaj: Según su creencia, así acontece. Como la vida antes de la muerte es solo imaginación, así es la vida de después. El sueño continúa.

Int: ¿Y qué hay sobre el jnani (iluminado)?

Mah: El jnani no muere debido a que nunca ha nacido.

Int: Pero a los demás sí se lo parece.

Mah: Pero no a sí mismo. En sí mismo es libre de las cosas —físicas y mentales.

Int: No obstante usted debe conocer el estado del hombre que ha muerto. Al menos por las propias vidas pasadas de usted.

Mah: Hasta que encontré a mi gurú, yo sabía muchas cosas. Ahora no sé nada, pues todo conocimiento está solo en el sueño y no es válido. Yo me conozco a mí mismo y no encuentro ninguna vida ni muerte en mí, solo puro Ser —no ser esto o eso, sino solo Ser. Pero en el momento en que la mente, sacando su provisión de recuerdos, comienza a imaginar, llena el espacio de objetos y el tiempo de aconteceres. Como yo no conozco ni siquiera este nacimiento, ¿cómo puedo conocer nacimientos pasados? Es la mente la que, ella misma en movimiento, ve todo en movimiento, y habiendo creado el tiempo, se inquieta por el pasado y el futuro. Todo el universo está contenido en la consciencia, la cual surge donde hay orden y armonía perfectos. Como las olas están en el océano, así están todas las cosas físicas y mentales en la presenciación (estado de Presencia o de estar centrado en el Ser). De aquí que lo más importante es la presenciación misma, no su contenido. Profundice y ensanche su presenciación de usted mismo y fluirán todas las bendiciones. Usted no necesita buscar nada, todo vendrá a usted de la manera más natural y sin esfuerzo. Los cinco sentidos y las cuatro funciones de la mente —memoria, pensamiento, entendimiento y sí mismidad; los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y éter; los dos aspectos de la creación —materia y espíritu, todos están contenidos en la presenciación.

Int: Sin embargo, usted debe creer en haber vivido antes.

Mah: Las escrituras dicen eso, pero yo no sé nada sobre ello. Yo me conozco a mí mismo como Yo Soy; como yo aparezco o apareceré no está dentro de mi experiencia. No es que yo no recuerde. Es que no hay nada que recordar. La reencarnación implica un sí mismo que se reencarna. No hay ninguna cosa tal. El paquete de recuerdos y de esperanzas, llamado el «yo», se imagina a sí mismo existiendo perennemente y crea el tiempo para dar acomodo a su falsa eternidad: Para Ser, yo no necesito ningún pasado ni ningún futuro. Toda experiencia nace de la imaginación; yo no imagino, de modo que a mí mismo ningún nacimiento ni muerte acontecen. Solo aquellos que se piensan a sí mismos nacidos pueden pensarse a sí mismos renacidos. Usted me está acusando de haber nacido — ¡yo no me reconozco culpable! Todo existe en la presenciación y la presenciación ni muere ni renace. Es la realidad inmutable misma. Todo el universo de la experiencia nace con el cuerpo y muere con el cuerpo; tiene su comienzo y su fin en la presenciación, pero la presenciación no conoce ningún comienzo, ni ningún fin. Si usted lo piensa cuidadosamente y lo medita durante largo tiempo, usted llegará a ver la luz de la presenciación en toda su claridad y el mundo desaparecerá de su visión. Es como mirar a un bastoncillo de incienso encendido; usted ve el bastoncillo y el humo primero; cuando usted nota el punto ígneo, usted se da cuenta de que tiene el poder de consumir montañas de bastoncillos y de llenar el universo de humo.

Atemporalmente, el sí mismo se actualiza a sí mismo sin agotar sus posibilidades infinitas. En el símil del bastoncillo de incienso, el bastoncillo es el cuerpo y el humo es la mente. Mientras la mente está ocupada con sus contorsiones, no percibe su propia fuente. Entonces viene el gurú y vuelve su atención hacia la chispa de dentro. Por su naturaleza misma la mente está vuelta hacia fuera; siempre tiende a buscar la fuente de las cosas entre las cosas mismas; el que se le diga a uno que busque la fuente dentro es, de alguna manera, el comienzo de una nueva vida. La presenciación ocupa el lugar de la consciencia; en la consciencia hay el «yo», que es consciente, mientras que la presenciación es indivisa; la presenciación es consciente de sí misma. El «yo soy» es un pensamiento, mientras la presenciación no es un pensamiento; no hay ningún «yo soy consciente» en la presenciación. La consciencia es un atributo, mientras la presenciación no lo es; uno puede ser presenciación de ser consciente, pero no consciente de ser presenciación. Dios es la totalidad de la consciencia, pero la presenciación es más allá de todo —del ser y del no ser.