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sábado, 7 de marzo de 2015

Ni buscar ni rechazar

Polaridades del "bien" y "mal" en la mente humana.
No busques convertirte en nada, ni siquiera en un sabio o un santo. Si quieres ser un santo, desarrollaras una santidad artificial; si quieres ser un sabio, desarrollarás una sabiduría artificial. Piensa en Sai Baba, él quería ser reconocido como un santo y tuvo que leer mucho y aprender trucos de magia para seducir a las multitudes. El verdadero santo es el santo natural, aquel que no pretende nada ni busca nada, aquel que se despoja de las capas del ego y muestra su verdadero ser desnudo.

No te opongas a nada. Cada vez que te opones a algo dentro de ti, ese algo que es reprimido en la consciencia[1] se hace más fuerte en el inconsciente, es la ley de la polaridad. Recordemos a Gandhi, él se opuso a la violencia –incluso creó el sendero de la no-violencia- y llegó a ser reconocido como un hombre pacifico. Pero mientras Gandhi rechazaba la violencia en su consciencia, la fortalecía en el inconsciente. Gandhi en verdad era un hombre muy violento, en su ashram era un dictador, era un tipo muy iracundo, aquel que no lo obedecía era seriamente castigado por medio del rechazo y la exclusión –una de las peores formas de violencia- es menos doloroso que te den una bofetada y no que te excluyan de una familia o grupo social. Gandhi no dejaba que sus hijos fueran a su escuela y uno de ellos escapó del ashram para ir a la escuela. Gandhi ordenó a su esposa y a toda su familia que no le hablaran nunca más ni lo aceptaran de nuevo en el grupo familiar. Eso es una forma de violencia muy tirana. No es violencia física, pero es violencia psicológica, que en la práctica es igual o peor.

Por lo tanto, no busques convertirte en nada ni te opongas a nada. El mejor camino es el de la Consciencia Plena. Toma Consciencia de tus deseos, obsérvalos plenamente mientras se desarrollan y estos perderán poder. Toma Consciencia de tu parte violenta y esta se transmutará en amor. Toma Consciencia de la parte tuya que necesita convertirse en santo para recibir reconocimiento, y entonces florecerá la humildad. Este es el camino natural, aquel en el que no existe lucha ni complacencia, solamente Consciencia.





[1] Para entender este blog hay que diferenciar la palabra “consciencia” (con minúscula), la cual se refiere al aspecto racional de la mente y la Consciencia con mayúscula, la cual se refiere al Observador que está más allá de la mente.

martes, 16 de diciembre de 2014

Las polaridades

En la cultura Occidental buscamos lo “bueno” mientras tratamos de alejarnos de lo “malo”. Pero lo uno no puede existir sin lo otro. Ambos son conceptos dualísticos que necesitan de su opuesto para existir. Si te pones de parte del “bien”, estás afirmando veladamente la existencia del “mal”; si decides ser “malo”, indirectamente le das poder a lo “bueno”. La palabra paz sólo cobra sentido al existir la palabra guerra, es decir que, sin la guerra la palabra paz es completamente  innecesaria. Sea que te pongas de parte de la paz o de la guerra, estarás afirmando su contrario, así es la dualidad.

¿Cómo funciona esto? La mente se divide en dos niveles: conciente e inconsciente. Jung decía que cuando uno conscientemente se identifica con una polaridad ignorando o rechazando la otra, el lado rechazado se auto-afirma en el inconsciente. Por ejemplo, si decides ser casto y puro, en el inconsciente acumularás deseos y fantasías sexuales muy fuertes. Si decides ser bondadoso, en el inconsciente afirmarás la dureza de corazón. Si decides ser santo, en el inconsciente afirmarás tu propio diablo interior (la sombra).

Esto contradice la mentalidad Occidental que motiva a las personas a buscar el bien y abandonar el mal. A pesar de esta creencia, vemos que la violencia y las violaciones sexuales son más fuertes donde esta mentalidad prevalece. Una cultura reprimida genera inconscientemente una contra-cultura desenfrenada. Sucedió en Estados Unidos con el Rock y en América latina con el Reggaetón, la juventud utilizó estos ritmos musicales como una rebelión inconsciente contra la represión sexual promulgada por los religiosos y puritanos.

Lo que afirmo es que si te pones de parte de lo “bueno” das poder a lo que llamas “malo”. Pero esto no quiere decir que apoyes lo “malo”, ya que sólo generarás nueva fricción entre los pares de opuestos. Lo que propongo es que te eleves por encima de lo “bueno” y lo “malo”, que trasciendas el nivel de la dualidad. Esto puede ser logrado cuando observas a tu mente, cuando eres consciente de los pensamientos y los miras sin juzgarlos como “buenos” o “malos”. Al desaparecer las etiquetas mentales de “bueno” y “malo” empiezas a actuar desde un nivel más profundo, el nivel de la Consciencia, allí no hay polaridades, no hay dualidad. Hacer esto es regresar a la inocencia de tu Ser, vivir la vida sin afectaciones o luchas internas.

Pero esto incluye un cambio de léxico. Palabras como “bueno” o “malo”, “agradable” o “desagradable”, “bonito” o “feo” deben ir desapareciendo poco a poco a medida que te das cuenta que solamente afirman la dualidad y alimentan el conflicto interior en lo conciente y lo inconsciente. Entonces las cosas son como son y no necesitas encasillarlas o etiquetarlas en términos de dualidad. Una flor es una flor, no es fea ni bonita. Una situación es una situación, no es agradable o desagradable. Un pensamiento es un pensamiento, no es bueno ni malo. Cuando haces esto penetras más profundamente en la vida y la experimentas de forma directa, sin ser afectado por las programaciones y etiquetas que el mundo te ha impuesto.