Por Walter J Velásquez
Las religiones tradicionales que dominaban el
mundo a finales del siglo XIX no llenaban las expectativas de muchos buscadores
espirituales que querían alcanzar un contacto más íntimo con la Deidad. Este
descontento dio lugar a la aparición de un nuevo movimiento espiritual: la
Nueva Era.
Las bases de este movimiento se sentarían cuando
se fundó en Nueva York la Sociedad Teosófica. Todo empezó con Helena Blavatsky,
quien decía tener comunicación telepática con una serie de maestros espirituales
o Mahatmas. Ella estudió las filosofías orientales mientras viajó por diferentes
partes del mundo. Inicialmente se
desempeñó como médium en el auge del espiritismo. Muchos médiums, con sus mesas
giratorias y sonidos de ultratumba, serían desacreditados décadas después por
el famoso mago Houdini, quien demostró que la capacidad de producir sonidos y
hacer levitar las mesas se basaba en trucos de magia. Y no sólo fue Houdini,
también las hermanas Fox, iniciadoras del movimiento espiritista, confesaron el
engaño públicamente.
A diferencia de las hermanas Fox y otros médiums
que buscaban engañar a las personas para obtener poder o dinero, Allan Kardec
fue un hombre sincero que se enfocó en el aspecto filosófico del espiritismo. Este
académico francés envió cuestionarios a médiums de todo el mundo para comparar
las respuestas e integrar las que decían lo mismo a su famoso “Libro de los
Espíritus”. El hecho de que médiums de diferentes partes del mundo dieran las
mismas respuestas significa, según Jung, que estos se sintonizaron con el inconsciente
colectivo, el cual almacena símbolos, experiencias y arquetipos compartidos.
Los espíritus que dieron las respuestas serían en
realidad arquetipos: moldes o patrones universales (como "La Madre",
"El Viejo Sabio" o "El Héroe") los cuales son compartidos
por personas de todas las culturas de la humanidad. Un médium es alguien con la
capacidad de personificar un arquetipo y hablar desde lo que este simboliza.
Esto explica por qué el "Viejo Sabio" que canaliza un médium en París
dice cosas muy similares al que lo canaliza en Sao Paulo.
Un médium sincero podrá ser capaz de decir cosas
que coincidan con la vida del consultante, o incluso predecir eventos futuros.
Para Jung, esto se explica gracias a la sincronicidad, la cual se da cuando el
médium se sintoniza con la biblioteca universal a la que él llamó inconsciente
colectivo. A pesar de que estas cosas a veces ocurren, en la mayoría de los
casos se trata de fraudes. Los que fingen ser médiums recurren a herramientas
psicológicas como la lectura en frío. Ellos hacen afirmaciones muy generales
como: “siento la presencia de un hombre mayor” o “percibo la silueta de alguien
de tu familia que murió de cáncer”, para observar tu reacción. Puesto que casi
todos tenemos entre nuestros difuntos a “un hombre mayor” o “alguien que murió
de cáncer”, es casi seguro acertar. Otro tipo de afirmaciones muy común es:
“siento que en este momento estás pasando por una etapa muy difícil de tu
vida”, esto es fácil de adivinar ya que la mayoría de las personas acuden a los
médiums cuando están atravesando alguna encrucijada. Mientras hace afirmaciones
generales de este tipo, el médium observa con detenimiento el lenguaje corporal
y los gestos de su cliente. Si en ellos se revelan ciertas señales, entiende
que su afirmación encaja con algo de su vida y entonces sigue ese hilo. De lo
contrario sigue haciendo afirmaciones hasta dar en el blanco.
Lo que hace que la lectura en frío funcione es la
necesidad del cliente de creer. Cuando una persona quiere o necesita creer,
solo recordará las afirmaciones donde el médium “acertó” y olvidará rápidamente
todas aquellas en las que falló. Esto se conoce en psicología como el sesgo de
confirmación, el cual nos impulsa a enfocarnos únicamente en aquello que
confirma nuestras creencias previas. El otro truco que utilizan los médiums de
la televisión, consiste en estudiar previamente las vidas de las personas que
van a aparecer en su programa. De este modo cuentan con información
privilegiada para su show.
El hecho de que el mundo esté lleno de estafadores
no quiere decir que no existan realmente personas que puedan sentir o predecir
eventos. Este tipo de fenómenos pueden llegar a ocurrir gracias a la intuición
que es la voz del Ser hablando en el corazón, o como resultado de la sintonía
con el inconsciente colectivo de la humanidad donde reposa una gran cantidad de
información. Generalmente estas cosas suceden de manera espontánea y natural y
no pueden ser comercializadas o convertidas en espectáculos.
En 1873 Blavatsky viaja a Nueva York donde conoce
al coronel Olcott, un ansioso seguidor del espiritismo. Este es atraído por la
magnética presencia de Helena y se unen para fundar la sociedad Teosófica en 1875.
La Sociedad Teosófica atrajo a personas sumamente intelectuales y adineradas de
la época. Tenían ritos e iniciaciones copiados de la masonería y fueron los
pioneros en hablar en Occidente de conceptos como los chakras, el aura y el
cuerpo astral.
Helena tenía una gran capacidad para conectar con
el inconsciente colectivo y los arquetipos. Esto hizo que su enseñanza fuera
ampliamente aceptada en muchas partes del mundo. Los Mahatmas que ella canalizó
eran arquetipos universales fácilmente aceptados por personas de cualquier
cultura. El Morya encarna el arquetipo del padre que representa la voluntad, el
orden y la protección. Koot Hoomi es “El Viejo Sabio” que personifica el amor, la sabiduría y la calma. Y Djwal Khul
es “El Mago” que brinda el conocimiento técnico y la revelación de los secretos
ocultos.

