jueves, 31 de mayo de 2018

La dictadura de la falsa felicidad


Por Walter J. Velásquez


Los autodenominados gurús de la felicidad le enseñan a sus seguidores que existen emociones “positivas” las cuales hay que potenciar y emociones “negativas” que deben ser destruidas, evitadas o neutralizadas. En la mayoría de seminarios de motivación, libros de autoayuda y sesiones de coaching se deja claro a sus participantes que hay que ser felices a costa de todo.

Desde un punto de vista más amplio, las emociones no son buenas ni malas. Dentro del ser humano existen una serie de emociones que forman parte de su paquete biológico, de su humanidad y que están ahí porque cumplen una función adaptativa específica.

Los seguidores de estos gurús de la felicidad pronto se dan cuenta de que, por más que lo intentan, no es posible sentirse felices todo el tiempo. Entonces experimentan sentimientos de culpa donde se enojan contra ellos mismos por no ser felices.

Con el fin de mantener ese imperativo moral de ser felices crean una máscara que llevan a todos lados la cual les permite fingir a sus amigos una felicidad postiza y superficial. Pero esta máscara no les alcanza para mentirse a sí mismos así que viven en un conflicto terrible con su propia humanidad.

Al rechazar sus emociones “negativas”, como ellos las llaman, estas se reprimen en el inconsciente donde se deforman y se degradan a medida que son negadas o ignoradas. Es así como el enojo se convierte en ira destructiva, el deseo sexual en lujuria incontrolable, la tristeza en depresión o el miedo en ansiedad.

La pregunta que surge es: ¿En qué momento de la historia nos enseñaron a negar nuestras propias emociones? Todo empezó en Estados Unidos durante el siglo XIX. En ese momento la religión estaba influida por el calvinismo el cual llevaba a las personas a ser muy pesimistas como si quisiera que vivieran en un estado de depresión permanente. Como una reacción a esta forma tan pesimista de ver la vida, surgió una corriente llamada Nuevo Pensamiento que promulgaba que solamente debíamos cultivar pensamientos y emociones “positivas”.

Así como el calvinismo llevaba a las personas a juzgarse a sí mismas y a sentirse culpables por el pecado; el Nuevo Pensamiento llevó a las personas juzgarse de forma despiadada y a condenarse por tener emociones espontaneas como la tristeza o el enojo.

En este punto, algunos lectores pueden estarse haciendo la pregunta: “¿Qué tiene de malo ser feliz o pensar de manera positiva?”. Mi respuesta es: No hay nada de malo en la felicidad. El problema es que rechazar ciertas emociones y potenciar otras no nos lleva a ser felices. Por el contrario, hace que el ser humano se divida a sí mismo viviendo en un conflicto constante entre las emociones que siente de manera espontánea y las emociones que piensa que debería sentir. Se genera una guerra interior constante entre “lo que es” y lo que “debería ser”.

Mi definición de felicidad es que esta es un estado de bienestar permanente. Para que haya bienestar todo el conflicto interior del hombre debe cesar. ¿Cómo puede haber bienestar en una persona cuando vive luchando contra sus propias emociones y sintiéndose culpable por no ser lo suficientemente positivo?

El bienestar real llega en el momento en que el ser humano deja de etiquetar sus emociones como “buenas” o “malas” y se convierte en un observador imparcial de las mismas. Cuando esto sucede, las emociones que antes se reprimían y con el tiempo terminaban desbocándose, empiezan a encontrar su equilibrio y a fluir de una manera más armónica.

No quiero que creas que esto es cierto solamente porque yo lo digo. Aplícalo en tu vida hoy mismo y observa lo que pasa. Por ejemplo, si sientes mucha ira, en vez de juzgarla como algo “negativo”, toma consciencia de la emoción. Lo primero que puedes hacer es ubicarla en tu cuerpo, sentirla, aceptarla y acogerla. Si haces esto a medida que respiras profunda y pausadamente, al poco tiempo sentirás que la emoción se transforma dejando una sensación de bienestar en todo el cuerpo.

Así que no estoy apelando a que seas pesimista o te mantengas triste o enojado todo el tiempo. De hecho estoy de acuerdo con que las personas alegres y optimistas tienen mayores probabilidades de tener éxito en la vida. He hablado de la pronoia como una actitud positiva ante la vida que te abre muchas puertas.

Lo que estoy señalando en este artículo es la falsa felicidad que venden en seminarios y conferencias, esa felicidad instantánea que quieres comprar como si fuera una mercancía barata.  

Te invito a conocer la verdadera felicidad que no consiste en estar riendo a carcajadas todo el día, sino en estar en paz contigo mismo y con el Universo. Este estado de bienestar se obtiene cuando abrazas todas tus emociones y todas tus experiencias aceptándolas de forma plena.



viernes, 13 de abril de 2018

Tantra, ¿Sexualidad o Consciencia?

Por Walter J. Velásquez 


Hoy en día hay una fuerte creencia de que el Tantra es un conjunto de técnicas relacionadas con la sexualidad. En realidad esta creencia es fruto de la desinformación.

El Tantra es una filosofía de origen oriental que considera que Todo es sagrado y celebra la vida como una manifestación de la Consciencia.

La mayoría de las creencias dividen la vida entre lo sagrado y lo profano. Ejemplo de esto son los templos sagrados (iglesias o ashram), ríos sagrados (como el Ganges), fechas sagradas (como el día 12 del mes 12 del año 2012), alimentos sagrados (como la eucaristía o la comida vegana), personas sagradas (gurús, canalizadores, sacerdotes), piedras sagradas (cuarzos, etc.). Cuando envolvemos todas estas cosas con un halo de sacralidad, estamos diciendo de manera indirecta que todo lo demás es profano.

Para el Tantra el lugar más sagrado en aquel en el que te encuentras, la fecha más sagrada es hoy, la persona más sagrada es la que está contigo en este momento, la cosa más sagrada que puedes hacer es lo que estás haciendo en este instante (ya sea bañarse, comer o tener sexo).

Pero desafortunadamente nos cuesta percibir la sacralidad de todas estas cosas puesto que generalmente estamos ausentes en lo que hacemos. Es decir, mientras comemos o hacemos ejercicio, casi siempre la mente está huyendo hacia el pasado o el futuro.

Experimentar cada instante y cada cosa como sagrada implica estar Presentes en lo que hacemos, estar Conscientes de ese instante, con nuestra atención puesta en ello. Aunque esto al principio puede ser difícil ya que la mente no está acostumbrada a ello, practicando la respiración consciente podemos entrenarnos para vivir de manera plena en el Aquí y Ahora.


Entonces, volviendo al tema de si el Tantra se relaciona con la sexualidad, la respuesta es que el Tantra considera el sexo como algo sagrado que requiere plena Consciencia. Pero no considera que el sexo sea más sagrado que comer, caminar o respirar. Por lo tanto la Consciencia que se aplica a la sexualidad se aplica a cualquier otra situación o cosa que se presente en el Aquí y Ahora.

sábado, 24 de febrero de 2018

De la paranoia a la Pronoia

Por Walter J. Velásquez


En un sentido más profundo, la vida es una proyección de tus pensamientos y emociones. Algunos han entendido esto e intentan, sin éxito, cambiar las condiciones externas de sus vidas por medio de afirmaciones positivas. El tema no es tan sencillo, puede que repitas muchas afirmaciones positivas desde la mente, pero la sala de proyección de la vida se encuentra en un nivel más profundo: el inconsciente.

Para transformar tu vida no es suficiente con tratar de cambiar los pensamientos “negativos” por pensamientos “positivos”. En realidad necesitas cambiar la actitud general hacía la vida. La actitud se compone de tres elementos: creencias, sentimientos y comportamientos. Les daré un ejemplo. Un amigo mío realiza muchas afirmaciones positivas buscando cambios en su mundo.  Sin embargo, su actitud ante la vida es negativa. Tiene la creencia de que el mundo es malo y está controlado por seres que quieren destruirnos, sus sentimientos hacía los demás suelen ser hostiles y su comportamiento es conflictivo en los lugares donde ha trabajado. ¿Importa cuántas afirmaciones positivas realice a diario? Por supuesto que no.

Cuando tenemos una actitud negativa ante la vida, sufrimos de algún nivel de paranoia. La paranoia es un trastorno que nos hace creer que los demás están en nuestra contra. Entonces dedicas mucho tiempo a pensar en conspiraciones planetarias y siempre crees que tus vecinos o compañeros de trabajo traen algo contra ti. Ahora, si creemos que la vida es una proyección de nuestras actitudes, entonces la actitud paranoica traerá una vida marcada por muchas dificultades en todos los niveles posibles.

Pero existe otra actitud más propicia: La pronoia. Esta es lo contrario de la paranoia, es la creencia de que el Universo está de tu parte. La pronoia llevada al extremo también puede ser perjudicial, ya que hará de ti una persona ingenua y fácil de engañar. Pero una pronoia equilibrada, es un tipo de actitud transformadora. 

La pronoia no es un pensamiento, es una actitud. Se basa en la creencia de que eres digno de ser feliz y que la vida conspira a tu favor para que vivas en esa felicidad. La raíz de la pronoia es una confianza profunda en el Universo, lo cual te lleva a tener sentimientos constructivos hacía la vida y comportamientos acordes a esto.

Desarrollar la pronoia requiere empezar por ser agradecido con la vida en todo momento. Y va más allá: agradecer incluso las crisis y entenderlas como oportunidades para crecer y aprender nuevas y valiosas lecciones. Entonces la vida ya no se dividirá en momentos “buenos” y “malos” porque entenderás que todos los sucesos son buenos en el sentido de que son las experiencias exactas que necesitas para tu aprendizaje y crecimiento. Al comprender esto, de repente dejas de quejarte y de buscar culpables de lo que te sucede, y empiezas a preguntarte para qué ha llegado esta crisis a tu vida, qué es lo que necesitas aprender, de qué peligro desconocido te está protegiendo la vida por medio de este obstáculo.

Cultivar la actitud de la pronoia te permite experimentar cómo el Universo te ama profundamente. De repente te conviertes en un imán que atrae aquello que te beneficia. Entonces ocurren coincidencias en tu vida que te conectan con las personas o las oportunidades que necesitabas. La vida deja de ser una lucha y se convierte en un bello y armonioso baile donde cada paso se sincroniza con el siguiente para llevarte cada vez más arriba en la espiral de la Autorrealización.


Si tienes una actitud paranoide hacía la vida empieza por observar tus pensamientos y emociones sabiendo que no son reales, de este modo empezarán a perder fuerza. Enfócate en ver las oportunidades y mantén una actitud de curiosidad que te permita descubrir cómo el Universo conspira para tu Despertar y felicidad. Por encima de todo: confía profundamente en el hecho irreversible de que LA VIDA SIEMPRE QUIERE LO MEJOR PARA TI.

viernes, 20 de octubre de 2017

No hay un “yo” llamado Walter J. Velásquez


Hace poco un lector de este Blog quedó confundido cuando, en el artículo Los cuatro “errores” que bloquean el Despertar, afirmé: “No soy nadie, no hay un “yo” que habla estas cosas”. El lector pregunta: “Si no hay un "yo" que habla estas cosas como dices, ¿Qué es lo que hay?

¿Qué es el yo?
El “yo”, o ego, es el apego más grande al que se aferra la humanidad. La gente lucha entre sí por demostrar que su “yo” es mejor que los otros “yo”. El nacionalismo, la violencia religiosa o la división de la política surgen cuando el “yo” se identifica a sí mismo con una ideología, nacionalidad o creencia. Es decir, el concepto del “yo” es la raíz misma de la violencia.

Incluso las personas que transitan la senda espiritual suelen estar muy apegados al concepto del “yo”. Muchos esperan ir al cielo al morir o trascender a otros planos superiores, siempre y cuando, puedan preservar una versión mejorada de su “yo”. Ellos quieren un “yo” libre de los apegos mundanos, pero el problema es que el “yo” en sí mismo es el principal apego.

Ahora examinemos si realmente existe el “yo” o la personalidad. Esta última palabra tiene origen griego y significa mascara. La personalidad es un constructo de la mente conformado por elementos del carácter que se han ido formando por medio de las experiencias previas. Es decir, que el “yo” es la suma de recuerdos de experiencias pasadas. Lo que hace la mente es unir todos estos recuerdos para crear una historia personal a la que llamamos “yo”. Esta historia nunca es objetiva, siempre reúne los elementos que la mente quiere proyectar. Así que existen “yoes” exitosos, “yoes” victimas, “yoes” seductores, etc.

La Consciencia
Más allá del “yo” y de la mente existe la Consciencia. Mientras el “yo” califica cada experiencia en la dualidad de bueno y malo, la Consciencia es no-dual, por lo tanto no emite juicios acerca de las experiencias. Mientras el “yo” se imagina separado del resto, la Consciencia sólo percibe Unidad. Trascendemos al nivel de la Consciencia cuando empezamos a observar al “yo” desde la perspectiva de un observador externo que no juzga ni califica.

Entonces si no hay un “yo”, ¿Qué es lo que hay? Lo que existe es un organismo que forma parte de un Campo más grande que es el Universo. Aunque el organismo parece estar separado del Universo por la frontera llamada piel, en realidad está interconectado él ya que respira, come, suda y defeca absorbiendo elementos del Universo y regresándolos a este en un proceso constante de retroalimentación.

La parábola de la ola y el océano ilustra muy bien el concepto del “yo”. El océano es una metáfora del Todo (el Universo). Las olas representan los organismos humanos. Cuando la ola emerge a la superficie cree que está separada del océano. Empieza a fijarse en otras olas y se compara con ellas viéndose o más chica o más grande. Cuando la ola se sumerge de nuevo en el océano pierde la noción del “yo” y se ve a sí misma como el océano.



Es importante aclarar que no estoy apelando a renunciar a nuestra identidad ya que sin ella no es posible funcionar en el mundo moderno. Podemos dejar que este “yo” funcione, lo más importante es observarlo constantemente. Cada vez que es observado este pierde espacio, el cual es llenado por la Consciencia. Podemos seguir funcionando en el mundo sabiendo que no hay un “yo” o un hacedor detrás. No hay un “yo” que respira, solamente existe el proceso de respirar. No hay un “yo” que piensa o siente, sólo existe el proceso de pensar o sentir. No hay un “yo” que camina, solamente existe el caminar. No hay un “yo” que sufre, solamente existe el sufrimiento.

En conclusión podemos decir lo siguiente:
  • Existen organismos humanos que forman parte de un Campo más grande llamado Universo.
  • Existe una Consciencia Universal no-dual que abarca todos los organismos y objetos del Universo.
  • El organismo humano posee una mente, la cual crea la ilusión del “yo”.
  • El “yo” se basa en la mentira de estar separado del todo, dicha separación es la raíz de la violencia.
  • Se puede trascender el “yo” cuando este es observado desde la Consciencia.
  • Para que la observación sea correcta no pueden haber juicios acerca de las actividades del “yo”.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Ni cagar ni bajarse de la bacinica

Por Walter J. Velásquez

Una vez le preguntaron a Fritz Perls acerca de la meditación. Él respondióː “Meditar es ni cagar ni bajarse de la bacinica”. Algunos han visto esto como un desprecio a la meditación, pero yo no lo veo de esa manera. Siento que Perls se refería a las personas que dividen su vida en dos partesː una cuando meditan y otra cuando no están meditando. Me explico mejorː muchas personas usan la meditación como un escape a la realidad, se zambullen en ella para evadir sus problemas y dificultades. Es como si se hipnotizaran para tener una experiencia placentera y luego… cuando salen de nuevo a la vida se identifican con su ego y se sumergen en todos sus dramas de una manera completamente inconsciente.

La meditación verdadera debería considerarse como una preparación para enfrentar la vida diaria, en vez de como un escape a la vida. Por ejemplo, la meditación Vipassana permite que el individuo se haga consciente del Universo a través de sus sentidos y pueda Darse Cuenta de sus pensamientos y emociones. Entonces, si se la toma como una preparación, al salir a la calle el individuo estará más atento a sus propias actitudes, palabras o comportamientos; estará más atento a los sonidos, olores y colores que lo rodean. Al hacer esto la vida entera se convierte en una meditación permanente. Entonces ya no hay una división entre meditar y no meditar. Lo que se genera es un continuum del Darse Cuenta en todo momento.

Por supuesto, no estoy diciendo que sea sencillo estar a cada momento en Consciencia del momento presente. Muchas veces nos perderemos en nuestras divagaciones acerca del pasado o el futuro. Sin embargo al tomar la decisión de intentarlo cada día, sin importar cuantas veces nos perdamos, estaremos desarrollando un hábito muy saludable. Desarrollar el hábito de estar presentes en el Ahora puede ser un proceso que requiere práctica. Lo más importante es empezar Ahora mismo, al terminar de leer este texto, tomando consciencia de tu respiración por unos segundos.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Los cuatro “errores” que bloquean el Despertar

Por Walter J. Velásquez


En la búsqueda de la espiritualidad, muchos empiezan a jugar el juego del santurrón. Un santurrón es una persona que quiere cambiar todo lo que no le gusta de sí mismo, y empieza a adoptar comportamientos “espirituales” que se reflejan en su forma de hablar, de vestir, de comer, etc. Pero todo esto es realmente falso, la mayoría de los comportamientos que adopta son imitaciones. Imitan a Buda, a Jesús o a cualquier otro maestro; lo cual impide que puedan ser auténticos y reales.

El primer error de los buscadores espirituales es el concepto mismo de la búsqueda. Buscar implica que estamos incompletos y que no aceptamos plenamente el Ahora. Por ello buscamos una “verdad” que supuestamente debe estar en alguna doctrina o en alguna experiencia mística que se encontrará en el futuro.

El Ahora siempre trae lo que necesitamos para aprender y despertar, pero la mayoría de las personas quieren escapar del Ahora en búsqueda de un "futuro mejor”. Si dejamos de buscar y estamos atentos a captar el regalo que es el presente, entonces estaremos listos para estar Despiertos a cada instante. Aquí y Ahora ya estamos completos, solamente necesitamos empezar a integrar esas partes de la personalidad que rechazamos. Cuando hacemos esto nos damos cuenta de que en aquello que rechazábamos de nosotros mismos había una cantidad inmensa de energía para ser usada a nuestro favor.

El segundo error es la búsqueda del cambio. Querer cambiar la conducta o la forma de pensar involucra que estamos en conflicto con el Ahora, incluso cuando el Ahora implique nuestras imperfecciones del presente. No estoy diciendo que demos rienda suelta a esas “imperfecciones” de manera deliberada, ya que esto implicaría entrar en otra clase de juego del ego. Lo que digo es que podemos hacernos Conscientes de nuestros pensamientos y conductas sin juzgarlas.

Cuando aprendemos a observarnos a nosotros mismos entonces los pensamientos y comportamientos basados en el ego empiezan a perder fuerza por sí solos, ya que lo que mantiene estas conductas es el hecho de que son automáticas e inconscientes. En el momento en que empezamos a observarnos a nosotros mismos sin juzgarnos se genera un proceso de transmutación real, de un cambio genuino que viene desde adentro, del Ser del individuo. Una persona madura acepta todo aquello que le guste de sí y lo que le disgusta, por lo tanto no vive en guerra contra sí mismo y se transforma de una manera lenta y segura.

El tercer error de las personas espirituales es creer que hay un mundo espiritual separado del mundo material. El cielo o el infierno están aquí y ahora, en el momento presente, y dependen de la actitud con que miramos la vida misma. El Despertar no se dará en el “cielo lejano” ni cuando la Tierra ingrese a otra “dimensión” más avanzada. El Despertar sólo puede ocurrir Aquí y Ahora, y esto sucede cuando estamos atentos al presente con nuestros cinco sentidos. Muchas personas desprecian el presente, desprecian el cuerpo y la experiencia material. Ellos buscan la salvación en el futuro, por ello nunca la podrán encontrar, ya que el futuro no existe.

Toda experiencia es “espiritual” ya que tiene todo lo que la persona necesita para su crecimiento. Por ejemplo, una prostituta está viviendo la experiencia más adecuada que el Universo le puede dar para su aprendizaje. Por ello es tan absurdo juzgar a otros por su comportamiento.

El cuarto error de los buscadores espirituales es quedar atrapados en los “debería”. Ellos se inscriben en una doctrina o creencia y a continuación empiezan a adoptar los comportamientos que otros han delineado. “Deberías vestir de este color”, “No deberías comer esta comida”, “Deberías hablar de esta manera”. Cuando adoptamos los “deberías” que otros han impuesto entonces empezamos a actuar en la vida de acuerdo a un guion establecido, esquematizado, estereotipado. De esta manera creamos un libreto con unas respuestas pre establecidas para cada situación. En ese momento estamos muertos, dejamos de Ser. Una persona así es totalmente predecible, todos saben qué esperar de ella. Esto le encanta a la mayoría de los líderes religiosos porque saben que cuando alguien actúa así es porque está bajo su control.

Por otro lado, una persona que está atenta al Ahora con sus cinco sentidos no es predecible, ella reacciona de acuerdo a las necesidades que presenta la situación. Cuando estamos Conscientes de lo que está sucediendo en el momento presente veremos que la situación misma nos dirá si hay que huir, actuar, hablar o callar. Esto irrita a los líderes religiosos, por ello ni siquiera estarán de acuerdo con que leas estas líneas.


Por último, ¿Quién soy yo para señalar los “errores” de los buscadores espirituales? En primer lugar no soy nadie, no hay un “yo” que habla estas cosas. Antes de esto hubo un “yo” que pasó por todos estos errores para darse cuenta de que no conducían a ningún lado, excepto, perder la conexión con el Ser. Y en segundo lugar quiero aclarar que a lo que me refiero como “errores” es a experiencias necesarias de aprendizaje. Lo cual quiere decir que esos “errores” fueron absolutamente necesarios, peldaños diseñados para nuestro crecimiento. Por lo tanto es inútil tratar de presionar a otros para que dejen de estar en el “error”. Cada fruta madura a su tiempo, no antes ni después. Aceptar esto es un síntoma de que realmente aceptamos el Ahora tal como es.

viernes, 9 de junio de 2017

La violencia del cambio

Por Walter J. Velásquez

Toda la violencia del ser humano surge de su necesidad de cambiarse a sí mismo. El cambio ya implica una actitud agresiva en contra de su propia naturaleza. Sé que muchos pueden objetar esto diciendo que una persona agresiva o adicta debe procurar por cambiar y convertirse en alguien pacífico y tranquilo. Pero esto es lo que hemos estado tratando de hacer por milenios y no ha funcionado. Observemos las religiones que más procuran cambiar al ser humano como son el judaísmo, el cristianismo y el islam. Ellos han creado la mayoría de las guerras, desde las cruzadas hasta el fundamentalismo islámico.

En vez de tratar de cambiar, yo invito a las personas a aceptarse a sí mismas tal como son. En vez de luchar contra su ira, deberían entrar en la ira, sentirla, aceptarla y ser conscientes de ella. Al hacerlo, la ira perderá su fuerza, la intensidad que surge cuando se trata de reprimirla. Esto es lo que hacen los budistas Zen o los estudiantes del Vedanta Advaita. Por ello no escuchas de que un seguidor de Ramana Maharshi o un monje Zen se inmolen en una embajada para reivindicar una causa social o religiosa. Ellos observan sus pensamientos y emociones sin entrar en conflicto, entonces sucede una transformación a un nivel más profundo.

Alan Watts, en “La vida como juego” afirma que “Cuando más tratamos de poner las cosas en orden, más las embrollamos”. Esto es cierto para nuestras emociones. Muchas religiones creen que las emociones son diabólicas y luchan para destruirlas. Pero la fricción que se genera sólo logra que las emociones se desboquen creando aberraciones. Es así como el enojo se convierte en cólera; la tristeza en depresión; el miedo en ansiedad, el deseo sexual en perversión, etc. todos estos trastornos surgieron cuando empezamos a tratar de cambiar aquello que en principio era natural.

El sabio no trata de cambiar sino que acepta lo que es plenamente. En la Terapia Gestalt se habla del principio de auto-actualización, el cual consiste básicamente en “Ser lo que se es y no lo que se debería ser”. Esto implica observarse a sí mismo (pensamientos, emociones, comportamientos) sin juzgarse ni ponerle etiquetas a lo que se ve. Esto produce un Darse Cuenta que en sí mismo es transformador. Este es el principio de Blake, dejar al loco persistir en su locura para que se convierta en sabio.

Si en vez de luchar contra la tristeza, que es una emoción natural, persistes en ella sintiéndola sin ninguna resistencia, está se transformará por sí sola. Pero las personas entran en conflicto con la tristeza, entonces crean una falsa alegría para esconderla y mientras tanto, la tristeza así reprimida se deforma y  termina socavando los cimientos de la psiquis humana. Vivimos en una cultura de la felicidad donde está prohibido sentirse triste. Esto ha ocasionado que la depresión llegue a ser la segunda causa de ausentismo laboral en los países desarrollados.


Si cuando viéramos a un amigo triste, en vez de pedirle que esté feliz, lo acompañáramos para que pudiera vivir plenamente su tristeza, prestaríamos un gran servicio. Pero lo que hace la mayoría es exhortar al otro para que se engañe a sí mismo. Por ello aliento a las personas a ser auténticas, lo que incluye ser sinceros y permitir que los estados emocionales fluyan como un río hasta que se resuelvan por sí solos. Si pones una barrera para detener el río, tarde o temprano la romperá destruyendo lo que encuentre a su paso. No luches contra el río, fluye con él.

viernes, 2 de junio de 2017

La respiración Consciente y el manejo de la ira

Por Walter J. Velásquez

Respiración Consciente


Beneficios: La respiración consciente ayuda a reducir los niveles de estrés, ansiedad y agresividad.

Cómo funciona: Durante la práctica el cerebro genera endorfinas, las hormonas de la felicidad. Se activan las áreas del cerebro relacionadas con la concentración mejorando el rendimiento académico y la capacidad para enfocarte en el Aquí y Ahora.

La práctica:

1.    Siéntate con la espalda recta y la mirada al frente. Sonríe.
2.    Respira suavemente como si trataras de llevar el aire al abdomen.
3.    Observa la respiración. Siente el aire desde que entra por las fosas nasales, llena tus pulmones y vuelve a salir.
4.  Si te distraes pensando en otra cosa, recuerda que la mente es como un niño. De manera amorosa enfócala nuevamente en la respiración. Hazlo las veces que sea necesario de manera amable: sin pelear con la mente.

La primera semana realiza este ejercicio durante 1 minuto al levantarte y otro minuto antes de acostarte. A la siguiente semana duplica el tiempo y así sucesivamente hasta llegar a un tiempo que sea confortable para ti. 

Nota: Durante el día (en el semáforo, en la fila o en las pausas de tu trabajo) hazte consciente de una o dos respiraciones. Esto ayudará a mantenerte alerta en el momento presente.

Manejo de la ira con la respiración Consciente

Cuando estés enojado(a) con alguien sigue los siguientes pasos:



1.    1. Antes de responder con un insulto o un golpe has una pausa. Puede ser allí mismo o te puedes retirar a otro lugar si es posible.
2.    2. Siente tu cuerpo y date cuenta en qué parte de este sientes la ira con mayor fuerza y…
3.    …Respira profundo sintiendo la ira. Hazte consciente de ella. Acéptala sin juzgarla. Al hacer esto verás cómo tu cuerpo empieza a calmarse y a relajarse.
4.    3. Una vez estés tranquilo (puede ser en ese mismo momento o después), busca a la persona que te agredió y expresa tu enojo usando el Manual de la comunicación no violenta de Marshall B. Rosenberg. Ej.: “Pedro, estoy enojado contigo porque hace un rato me empujaste y a mí no me gusta que me traten en forma brusca. Te pido que no lo vuelvas a hacer”. 

sábado, 14 de enero de 2017

La cuestión de Dios

Por Walter J. Velásquez

No creo que los ateos odien realmente a Dios. Ellos simplemente han visto toda la confusión, todas las guerras y todo el negocio que se ha creado alrededor de la palabra “Dios”. ¿Saben? No soy ateo, y al mismo tiempo tampoco creo en un Dios. Esto puede sonar confuso o contradictorio pero no lo es. Si alguien me dice que Dios es un anciano sentado en un trono juzgando o salvando gente, mi respuesta es: No creo en ese Dios. Ese es un falso dios creado a imagen y semejanza del hombre, un dios que es una proyección de lo mejor y lo peor del ser humano. En muchos casos, también es un buen sustituto psicológico para aquellos que no tuvieron una imagen paterna con la cual pudieran identificarse.

Mi concepción de un Dios es muy distinta. Yo siento una inteligencia suprema que está en todo y es todo. Dios es el Universo, es la vida misma. Entonces, para evitar confusiones prefiero hablar de Universo en lugar de decir “Dios”. Quizá la palabra que más se acerca a mi concepción de esa inteligencia es Tao. El Tao es la naturaleza misma, es la vida y es la fuerza que hace que las partículas subatómicas se organicen para formar los átomos de los objetos animados e inanimados.

Así que les presento a George Carlin, un comediante conocido como icono de la contracultura. En su monologo sobre la religión, expone al falso dios creado por el hombre para controlar al hombre. Por otro lado, siento que hay una Consciencia Suprema que está más allá de la mente y de la dualidad de este mundo. Esa Consciencia es trascendental y podemos acceder a ella cuando observamos los pensamientos y emociones sin emitir ninguna clase de juicio. Esa Consciencia no necesita crear religiones ni controlar a las personas, simplemente está disponible para todo aquel que haga algo tan sencillo como observar su respiración Aquí y Ahora.


De nuevo, les presento a George Carlin. Las personas religiosas podrán ofenderse a menos que entiendan que el dios al que él se refiere nos es la Consciencia trascendental, sino el ídolo de piedra creado por los hombres.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Canto a la Vida


Muchas religiones profesan de manera inconsciente un odio implícito a la vida. Ellos han puesto un cielo en el “más allá” como un ideal fantasioso, descuidando su existencia en el “más acá” de manera absurda.

Estas personas desprecian el cuerpo y lo someten a toda clase de privaciones y ayunos. Desprecian el sexo porque el sexo es vida, desprecian el mundo y por ello sueñan con proyecciones astrales, todo lo que sea, con tal de escapar de este mundo que les resulta insoportable.

Odian el mundo, son incapaces de vivir en el Ahora y su mente siempre está ansiosa por escapar a un futuro mejor. Ellos se desensibilizan, se anestesian con sus canticos y rituales muertos, para evitar entrar en contacto con sus emociones. No quieren sentir el dolor emocional, por ello entran en conflicto con él y lo reprimen, sin saber que lo único que logran es alimentarlo y hacerlo más fuerte.

Sus religiones son una evasión diaria al momento presente. Viven atados al pasado o al futuro por medio de una doctrina muerta que desprecia el Aquí y Ahora. Desconfían de su propio Ser, por ello son adictos a los “libros sagrados” y a los gurúes y pastores que se erigen a sí mismos como una autoridad terrenal.

Es en el presente donde confluye el Universo. Aquí y Ahora se te está dando todo. Tu cuerpo mismo está hecho de polvo de estrellas, eres uno con el Todo, eres el Cosmos. Pero ellos no pueden verlo, están ciegos en su afán de escapar de la realidad.

Sólo en la medida en que aprendemos a vivir Aquí y Ahora, recibiendo lo que llega y soltando lo que se va, podemos fluir en el Río de la Vida. Para hacer esto no necesitamos libros ni doctrinas. No hay nada que aprender y nada a lo que debamos adherirnos. En realidad se trata de soltar y de hacer cosas tan sencillas como advertir nuestra respiración, darnos cuenta de nuestro caminar, observar los pensamientos y sentir las emociones que surgen como nubes flotantes y que se disuelven ante el fuego de la Consciencia. Hacer estas cosas es volver a la vida, celebrar la vida, Ser la vida. Todo lo demás: el filosofar sobre la vida, seguir a otros o despreciar el momento presente, es la muerte.

Vivir en el momento presente, al principio puede ser una experiencia angustiante, pero al poco tiempo nos daremos cuenta de cómo el dolor se disuelve y empezamos a experimentar un fluir constante y una confianza total en que este momento siempre es perfecto Aquí y Ahora, porque este momento –sin importar cómo se presente- trae la experiencia exacta que necesitamos para Despertar a la Vida.


viernes, 14 de octubre de 2016

Somos Uno

Por Walter Javier Velásquez


 Mucho se ha hablado hoy en día acerca del concepto de la unidad de todas las cosas. Para explicar este concepto a veces se recurre a dilucidaciones metafísicas complejas, cuando en realidad, la Unidad de todas las cosas es algo evidente en la naturaleza. Si a las personas les cuesta darse cuenta de ello, es por el condicionamiento que han recibido en una sociedad que promueve el individualismo y la competencia y que ve a la naturaleza como un territorio al que hay que conquistar, en vez de verla como una extensión de nosotros mismos.

Desde el punto de vista de la mente, puede ser complejo entender que todos los seres somos Uno. Una buena analogía sería la siguiente: piensa en la comunidad de aproximadamente 37 billones de células que componen tu cuerpo. Existen tipos de células muy variadas como las neuronas del sistema nervioso y los osteocitos que conforman los huesos. Cada célula cumple una función específica y necesita de las demás para funcionar. Existen algunos trastornos del funcionamiento del organismo como el cáncer y las enfermedades autoinmunes, donde las células se atacan entre ellas destruyendo el cuerpo, y por tanto, destruyéndose a sí mismas.

Ahora pensemos en el Planeta como un organismo, una gran comunidad compuesta por billones de células de tipos muy variados (plantas, animales y humanos). Si las células de este organismo llamado Tierra trabajan en armonía con las demás, el planeta en sí mismo estará saludable. Pero, si las células empiezan a aniquilarse entre ellas, como un cáncer que hace metástasis en todos los órganos, deviene la enfermedad y la muerte. De alguna manera, muchos seres humanos se comportan como un cáncer destruyendo al mismo cuerpo que le da la posibilidad de existir. El consumismo exagerado, las guerras, la desigualdad social, y la destrucción de la naturaleza están llevando al organismo llamado Planeta Tierra a su límite de una manera acelerada.

Con lo dicho anteriormente no quiero generar una imagen pesimista de la humanidad. De hecho, estamos en un momento de la historia donde está ocurriendo un despertar global como nunca antes se había visto. Los avances en la ecología, la teoría general de los sistemas y la medicina holística están generando la comprensión de que no somos individuos separados del todo. De hecho somos parte de ese todo y nuestras decisiones afectan a ese gran organismo llamado Tierra.

Las guerras y la destrucción son un reflejo de lo que hay en el inconsciente colectivo de la humanidad. Por ello, la mejor forma de ayudar es haciéndonos cada vez más Conscientes ya que el inconsciente colectivo es afectado por cada persona que empieza a darse cuenta de la Unidad. El despertar de un individuo afecta a todas las células denominadas “raza humana”, lo cual a su vez genera un impacto en las demás células llamadas “arboles”, “ballenas” u “osos andinos”, por citar algunos ejemplos.

Para entender esto podemos utilizar la Teoría del Campo, la cual sugiere que la humanidad es la suma de individuos que están organizados e interconectados de una forma interdependiente donde cada decisión individual afecta a los demás por medio de un efecto dominó, que muchas veces no es perceptible a simple vista. La Teoría del Campo dice que ningún hecho debe tomarse como algo aislado. Si alguien hace explotar una bomba en alguna ciudad, ese alguien no lo hizo simplemente por que sí. Detrás de ese individuo existe toda una conexión con los factores culturales y sociales donde se desarrolló. Y a su vez, su conducta de hacer explotar la bomba, afecta el Campo alrededor de ese suceso de una forma directa. De igual manera, aunque en sentido inverso, sucede cuando alguien lleva a cabo un acto de amor a favor de otro ser humano, planta o animal.

Así que piensa en el impacto que generas cuando maltratas o humillas a alguien. Ese individuo descargará su frustración con otras personas y así sucesivamente en una cadena interminable. De igual manera cuando brindas apoyo, amor o compasión, si quien lo recibe es suficientemente receptivo, transmitirá ese sentimiento a otros que a su vez lo llevarán a otros generando un impacto global como en la película “Cadena de favores”.

Para la Terapia Gestalt, el individuo es visto como un organismo en relación constante con su entorno. De hecho, cada vez que respiramos, excretamos o ingerimos alimentos estamos interactuando con el entorno que nos rodea. ¡Nadie, por más independiente que se crea, puede existir sin interactuar con el entorno!

Así que si te percibes a ti mismo, no como un individuo separado, sino como parte de un Todo más grande puedes empezar a hacerte consciente de cómo tus decisiones afectan ese organismo llamado Tierra. Si con tus hábitos de consumo estás destruyendo a otros organismos, ten en cuenta de que puedes estar actuando como el cáncer que destruye a otras células sin saber que al matar el cuerpo en realidad se está matando a sí mismo.

El concepto de que somos Uno no se queda únicamente en nuestra existencia dentro de la Tierra. De hecho, la vida en este planeta se ha desarrollado debido a su interacción constante con el Universo. Por ejemplo, los minerales que facilitan la existencia de la vida proceden de estrellas que han explotado o han llegado provenientes de otros mundos a través de los meteoritos que han impactado la superficie terrestre a lo largo de millones de años. Tampoco existiría la vida sin los rayos del sol que provienen de la estrella más cercana, el sol, ni tendríamos mareas sin la influencia magnética de la luna. Por lo tanto, todo el Universo ha conspirado de una u otra manera para que podamos estar sentados Aquí y Ahora leyendo este artículo.

Así que cuando decimos que somos Uno, no estamos hablando en sentido metafórico, se trata de una realidad que no puede rebatirse. Detrás de los billones de personalidades humanas, de las diversas especies de plantas o de las estrellas que viajan por el Universo hay Una sola Consciencia, un solo Campo, una sola vida. Por ello la mejor comprensión que podemos tener del Yo Soy, es cuando nos damos cuenta en silencio de que Yo Soy el Universo.

Así que la próxima vez que veas a un vagabundo durmiendo debajo de un puente, no lo mires con desdén o lastima. Más bien recuerda: “Es una parte mía que no ha despertado”, y cuando encuentres a un Buda al caminar por la playa, piensa: “Es una parte mía que ya despertó”. Así derribas la brecha mental de la separación y entiendes que eres Uno con el Todo porque eres el Todo. Entonces te darás cuenta de que la urgencia suprema es hacerte Consciente para transmitir Consciencia al Universo, que es tu cuerpo extenso.



sábado, 27 de agosto de 2016

Los 12 comportamientos que denotan que estás identificado con el ego


Por Walter J. Velásquez


El ego es la ilusión de una personalidad que ha sido proyectada a partir de los recuerdos guardados en la mente y de la interpretación de esos recuerdos. Estamos evolucionando hacía una Consciencia Transpersonal en la que empezamos a comprender que no somos un “yo” separado, sino una parte de un Todo más grande. En ese punto nos empezamos a dar cuenta de que el “Yo Soy” no se refiere a una entidad particular, descubrimos que el “Yo Soy” es el Universo mismo.

Por supuesto, todo esto es un proceso gradual donde todavía tenemos vestigios de la identificación con el ego. A continuación, conocerás algunos comportamientos y maneras de comunicarte que muestran que todavía estás identificado con el ego. La buena noticia es que puedes empezar a cambiarlos ahora mismo para ir haciendo tu transición hacía la Consciencia Universal.

Aclaro que esta no es una lista definitiva ni pretende ser la última, simplemente es un punto de partida para que empieces a observarte y darte cuenta de la forma en que actúa el ego. Tampoco se trata de una serie de “reglas” morales que debes cumplir, son pautas que te ayudarán a ser más auténtico y expresarte sin las pesadas cadenas del condicionamiento.

Uno: Creer que los demás afectan la forma en que te sientes. Esta es una mentira básica del ego. Nadie me hace sentir enojado, triste o decepcionado. Soy responsable de lo que siento. No es lo que hagan los demás, sino lo que pienso acerca de lo que hacen los demás, lo que ocasiona que me sienta de una determinada manera. Eleanor Roosvelt dijo: “Nadie puede herirte sin tu consentimiento”. Así que la próxima vez que te enojes al conversar con alguien, recuerda que eres responsable por esa emoción y no culpes al otro.

A continuación, algunos ejemplos de Julia Z. de Baranchuk, autora del libro “Atención Aquí y Ahora”:
  • Tú eres cruel conmigo. (Yo me siento mal contigo y eso no califica tu conducta).
  • Tú eres demasiado dominante. (Yo me someto a ti... y me hago cargo de mi conducta).
  • Hay malestar en el ambiente (Yo me siento mal aquí).
  • Tengo la espalda tensa (Yo tenso mi espalda).
Dos: Interpretar el comportamiento de los otros: Al ego le encanta interpretar el por qué una persona se comporta de esta o aquella manera. Según Julia Z. de Baranchuk, “Interpretar significa asegurar que uno conoce las motivaciones del prójimo para hacer o decir lo que hace o dice”. Si alguien no te saluda en la calle o parece estar enojada contigo, no inventes hipótesis acerca de su comportamiento, en vez de eso, preguntale. Tus interpretaciones son proyecciones de ti mismo, en cambio si le preguntas a esa persona cómo se siente, te podrá aclarar sus verdaderas motivaciones para comportarse así. Muchas veces nosotros mismos desconocemos las motivaciones de lo que hacemos ¿Cómo podríamos conocer las motivaciones de otros?

Tres: Reprimir las emociones: Al ego le gusta reprimir sus emociones para sentir que encaja en la sociedad. Para Julia Z. de Baranchuk, reprimir “es realizar algún tipo de maniobra para evitar que una emoción siga su curso completo, que se resuelve en acción”. La represión de las emociones hace que esa energía se dirija contra nosotros mismos generando la enfermedad psicológica como la depresión, o la enfermedad física como la gastritis o el estreñimiento. Permite que la emoción emerja, observala sin juzgarla, haste consciente de ella y podrás notar la gran transformación que ocurre en ti. Ver más sobre este tema.

Cuatro: Manipular a otros. Para Julia Z. de Baranchuk, “La manipulación consiste en expresar, sin franqueza, una orden. Una conducta violatoria del otro, por cuanto le impide ejercer su voluntad con libertad, y se ve generalmente entrampado haciendo algo, sin darse cuenta si lo desea o no.” Un ejemplo de esto es decirle a alguien: “Tú que siempre has sido una buena persona y que te gusta ayudar al projimo ¿podrías ayudarme con este problema?” Aquí hay una manipulación clara en la cual comprometes de antemano al otro, condicionandolo para que de la respuesta que tu deseas. Lo adecuado sería pedirle lo que quieres sin prepararlo para que responda de la manera que esperas.

Cinco: Responder por los demás. Imagina a un padre de familia, que ante la pregunta de un amigo que lo invita a cenar a él y a sus hijos responde: “Nosotros no tenemos hambre”. Este es un comportamiento tipico del ego que responde por otros, negandoles la oportunidad de expresar por ellos mismos sus necesidades. No respondas por nadie, permite que las personas bajo tu cargo expresen su propia opinión aunque esta sea igual o contraria a la tuya. Evita comportarte como un dictador.

Seis: Generalizar tus opiniones. Frases como: “Esa película es horrible”, “Los langostinos son desagradables” o “Esa música es lo peor” denotan que estás muy atrapado en tu ego. Es como si creyeras que tu ego es el centro del Universo y por lo tanto, tus opiniones son universales. Cuando hablas de esta manera limitas a otros para que expresen sus opiniones, especialmente si tus interlocutores te miran como una figura de autoridad. Lo adecuado sería decir: “Para mí, esa película es horrible”, “A mí me parece que los langostinos son desagradables” o “Yo creo que, esa música es lo peor”. Cuando te expresas de esta manera reconoces que lo que dices no es una “Ley Universal” sino tu opinión personal. Con esto dejas en libertad al otro de expresar si está o no deacuerdo con lo que dices.

Siete: Los “deberías”. Frases como “Yo debo comportarme bien” o “Tengo que ser un buen padre”, denotan que no eres realmente libre en lo que haces. Si empiezas una frase con “debería” o “tengo que”, estás mostrando que haces lo que haces de manera inconsciente para quedar bien con alguien más (puede ser la sociedad misma o tus padres, aunque hayan muerto). Julia Z. de Baranchuk propone que cambiemos el “Tengo que” por “Elijo”, para sentir si lo que decimos está en real sintonía con nosotros o no. He aquí algunos ejemplos:
  • “Debo ser considerado con los demás (Elijo o no elijo, ser considerado).
  • “Tengo que escribir sobre mis experiencias” (Elijo hacerlo... y ésta elección me da placer, mientras que si la vivo como un "tengo que" sólo experimento agobio).
Si construyo la oración utilizando los verbos de querer, elegir, etc. ocurre que me es fácil darme cuenta si realmente elijo o quiero lo que estoy afirmando hacer, o nada tienen que ver conmigo. "¿Elijo, quiero hacerlo?”. Respuestas posibles: "Sí, quiero'. En este caso, decírmelo de esta manera, no sólo me ayuda a darme cuenta de lo que quiero, sino que hasta me impulsa a la acción, por el mero hecho de obligarme a ser coherente; "No, no quiero" y me hago responsable de esta acción suspendida. Esto es bastante distinto del fastidioso "tengo que", “No puedo”, “Me es imposible”, “Soy incapaz” los cuales evitan la responsabilidad de la negativa. Por otro lado, "No quiero" me expone a los ojos de mi interlocutor.”

Ocho: El ego siempre pregunta por qué. Cuando nos sucede alguna crisis y preguntamos: “Por qué me ocurre esto amí”, estamos buscando un culpable. Las respuestas posibles pueden ser: “Por culpa de mi estupidez”, “Es culpa de mis padres que me abandonaron cuando era niño”, “Es culpa del gobierno”, etc. Una forma de salir de la necesidad de juzgar y acusar a alguien o algo es cambiar el “Por qué” por el “Para qué”. En el primer ejemplo podemos preguntar: “¿Para qué me ocurre esto a mí?”, entonces pueden surgir respuestas como: “Para que aprenda a ser más humilde”, “para que valore mejor lo que la vida me ha dado”, etc. Reemplazar el “Por qué” por el “Para qué” es un cambio de paradigma formidable que le dará otro sentido a tu vida.

Nueve: Dar consejos. Al ego le encanta dar consejos, y aunque en nuestra sociedad eso se ve como algo positivo, en realidad es una forma de manipular a otro. Cualquier consejo que des es una intromisión en el libre albedrío de la otra persona. Todo consejo que das es una expresión de tus propias necesidades y condicionamientos, que no necesariamente encajan en la realidad del otro. En vez de dar consejos puedes realizar las preguntas correctas para que la persona llegue a sus propias conclusiones. Si una mujer te cuenta que su marido la golpea, no le aconsejes que lo abandone, eso es una intromisión seria. Más bien podrías hacer preguntas como: “¿Sientes que ese es el trato que mereces?”, si ella responde que no, entonces puedes preguntar: “¿Qué hace que sigas con él?”, “¿Que otras opciones tienes?”. De esta manera le ayudarás a darse cuenta no sólo de la situación, sino que ella empezará a entender qué es lo que le conviene o no, y las diferentes opciones que posee de acuerdo a sus propios recursos.

Diez: Ver el mundo en blanco y negro. El ego ve el mundo en dos colores, o algo es absolutamente malo o absolutamente bueno. Lo errado de esta forma de pensar es que una vez que se emite uno de estos dos juicios sobre alguien o algo, es difícil contemplar otros puntos de vista. Esto sucede mucho en la religión o en la política cuando juzgamos a alguien de acuerdo a nuestro propio condicionamiento. La solución no es ver el mundo en gris ni pensar que todo es relativo. La solución es mirar a las personas y situaciones sin ideas preconcebidas para poder ver toda la gama de matices del arcoiris que posee. Así podrás ver que alguien a quien consideras “malo”, puede tener la razón en ciertos momentos y alguien a quien calificas como “bueno”, también puede equivocarse. Esta es una visión más ampia del mundo.

Once: Juzgar a otros. Al ego le encanta juzgar a los demás y usar etiquetas para categorizarlos. Los juicios que hacemos siempre dependen de nuestra propia escala de valores, la cual está contaminada por el ambiente en que crecimos. En vez de juzgar es mejor tratar de comprender los comportamientos de otros de acuerdo a la forma en que fueron condicionados por su crianza. Eso no quiere decir que justifiquemos actos de barbarie y que no alzemos la voz cuando alguien quiere dañar a otros o a nosotros mismos. Comprender al otro nos permite actuar sin juzgar, lo cual abre la puerta a la reconciliación y al perdón cuando sea posible.

Doce: No saber escuchar. Al ego no le gusta escuchar y le encanta opinar. Cuando alguien te busque para que lo escuches, permitele que se exprese libremente. Evita interrumpirlo con tus interpretaciones o con historias sobre como resolviste situaciones similares. Cuando una persona habla libremente no sólo libera la carga emocional sino que, a medida que habla, se va dando cuenta de cosas que antes no había visto claramente. Tampoco termines las frases que empiezan los demás, si alguien te habla acerca de algo que le ocurrio y dice “Me siento...” no saltes como una liebre a decir: “Triste” o “Enojado”, deja que él o ella complete sus propias frases para que pueda poner en palabras sus propias emociones.