Por Walter J Velásquez
Ante la situación mundial, nuestro llamado es a estar cada día más despiertos en Consciencia, no a convertirnos en "profetas del desastre". Ante la incertidumbre de si sucederá una tercera guerra mundial o no, nuestra tarea inmediata es cuidar de nuestro Aquí y Ahora.
Estar presentes no significa volvernos insensibles ante lo que ocurre en el mundo. Si alguien tiene la posibilidad de enviar ayuda humanitaria a Gaza o a cualquier lugar en conflicto, debe hacerlo. Sin embargo, si en la práctica no es mucho lo que podemos hacer a nivel externo, entonces debemos enfocar nuestra energía en trabajar a nivel interno.
El Mundo como Proyección
Recuerda siempre que el mundo es una proyección tuya. Esa guerra externa que vemos en las noticias es, en realidad, un reflejo de tu propia guerra interna. Como bien decía Gandhi: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”.
Dicho de una forma más clara: Si quieres que el mundo cambie, primero cambia tú. ¿Se dan cuenta de la trampa en la que caemos? A veces nos enfadamos por la guerra en Irán o en tierras lejanas, pero no hemos sido capaces de hacer las paces con una hermana, un familiar o un amigo. Le pedimos a las naciones que hagan lo que nosotros mismos no hemos podido lograr con nuestros semejantes.
La Escalera hacia la Paz Real
Para tener verdadera autoridad moral y exigir paz entre las naciones, debemos seguir un orden de coherencia:
Paz Interior: Haz las paces con tus emociones y deja de pelear con tus propios pensamientos.
Paz Cercana: Reconcíliate con tus hermanos, padres, vecinos y amigos.
Paz Global: Solo cuando logres lo anterior, tu energía se extenderá como una oleada de paz por todo el mundo.
El Efecto Semilla
Aunque parezca un aporte pequeño, tu transformación personal es una semilla. Con el tiempo, germinará, echará raíces y se convertirá en un estandarte de concordia entre los seres humanos.
La gente no va a cambiar porque tú digas que el mundo está mal; la gente cambia gracias a tu ejemplo. Si tú cambias, otros verán que ellos también pueden hacer su parte. No todos a tu alrededor lo harán, pero si al menos una sola persona se inspira en tu cambio, habrá valido el esfuerzo.
Mira la viga en tu ojo
Es momento de dejar de mirar la paja en el ojo de los que hacen la guerra y empezar a mirar la viga del conflicto en nuestro propio ojo. No puedes pedirle al mundo lo que tú mismo no estás entregando.
Sé coherente, sé íntegro, haz la paz contigo mismo y todo lo demás se dará por añadidura.
